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 EL LEGADO DE MERLIN (2º AÑO)

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janessi1
BlackTeenage


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MensajeTema: EL LEGADO DE MERLIN (2º AÑO)   Jue Jul 24, 2014 7:38 pm

Capitulo Uno : LA VERDAD SALE A LA LUZ

Scorpius Malfoy miró por la ventana de la habitación que estaba ocupando en casa de sus abuelos maternos, cuya vista daba hacia una de las playas francesas que él consideraba como una de las más bonitas que jamás había visto. Él y sus padres habían llegado a Francia hacía unas horas, a través de un transportador internacional que su madre había encargado al departamento de transportes mágicos cuyo jefe era nada más y nada menos que Gregory Goyle. Según tenía entendido era una de las pocas formas de llegar hasta otro país algunos magos de mente abierta optaban por la seguridad y la tranquilidad de un viaje en transporte muggle mientras que otros se decidían por el transporte mágico como el expreso Jossemite que partía del andén 7 ½ . Pero debido a que su madre quería llegar cuanto antes, habían tenido que tomar el primer transportador a Cotês–d’Armor y de ahí aparecerse hasta la casa de sus abuelos en Saint–Brieuc. En ese momento alguien llamó a su puerta, sacándolo de sus pensamientos.
— Adelante — Dijo, mientras colocaba con cuidado la fotografía en su mesita de luz.
— ¿No vas a saludar a tu abuelo? — La voz grave de Hyperion Greengrass resonó en la habitación. Scorpius se volteó con rapidez, para luego correr a abrazar a su abuelo materno. Hyperion Greengrass era un hombre imponente de barba castaña y entre cana y tenía las facciones propias de un león de aspecto fiero. Sólo sus ojos azules como el cielo eran los que delataban el verdadero ser de aquél hombre que de lejos parecía duro y frío.
— ¿Cuándo llegaste? La abuela dijo que no llegarías hasta más tarde.
— Me parece que alguien ha perdido la noción del tiempo.
Scorpius frunció el ceño y miró de reojo su reloj de muñeca. Sintió sus mejillas arder al darse cuenta que llevaba por lo menos tres horas intentando acomodar sus pertenencias, un récord que seguro quedaría para la historia.
— ¿Aún sigue en pie la hora de lectura? — Le preguntó Hyperion
— Claro abuelo — Se apresuró a decirle Scorpius.
— Creo que tenemos mucho de qué hablar, ¿no es así querido nieto? —
A Scorpius no le pasó inadvertida la sonrisa misteriosa que cruzó por los labios de su abuelo. ¿Descubriría por fin lo que su padre tanto evadía decirle? Sin decir nada más, Hyperion Greengrass comenzó a caminar rumbo a la biblioteca seguido por un Scorpius que no dejaba de tener preguntas en su mente. Apenas hubo entrado en aquella habitación que tanto le gustaba, el rubio pareció relajarse. El aroma a libros y canela que inundaba el ambiente tenía ese efecto en él.
— Extrañaba este lugar — Murmuró el rubio.
— ¡Ya lo creo! — Sonrió su abuelo, mientras tomaba asiento en uno de los sillones que había junto a la chimenea que se encontraba apagada. Scorpius lo imitó.
— Por cierto he escuchado que has tenido un par de aventuras este año.
— ¡Ya lo creo! — Le imitó Scorpius, haciendo que su abuelo soltara una carcajada
— No sabes cómo te extrañamos — Dijo al fin su abuelo materno —, lamento no haber podido estar para despedirte al principio del año, pero tenía unos asuntos que debía de tratar con urgencia — Hyperión posó sus ojos claros en su nieto como evaluándolo para luego decir o más bien preguntar —. ¿Has escuchado sobre Emrys Merlín?
— Fue el mago más poderoso de su tiempo. Él fue quien ayudo al rey muggle Arturo a construir Gran Bretaña-Se apresuró a decir el pequeño
— Así es verás, Merlín fue un gran mago, no sólo por sus poderes, sino también por su mente fue de esos casos locos donde el sombrero seleccionador no sabía dónde colocarlo hasta que finalmente su destino fue en Slytherin donde hizo grandes proezas …pero a lo que íbamos ¿Cuánto sabes sobre profecías?-Le preguntó de repente su abuelo.
— Poco — Respondió con honestidad el chico. Adivinación era una materia que no le llamaba la atención, pero lo poco que sabía gracias a Albus y la historia de la magia era que las profecías podían hacer perder la cabeza a muchos magos.
— Hace cientos de años, cuando Merlín se enfrentó con una hechicera que se conoció por el nombre de Nimue — a Scorpius se le erizaron los bellos de la nuca, ¿sabía su abuelo sobre su encuentro con aquella misma mujer? —, supo que su familia corría peligro pero no era su familia directa, sino su descendencia. Al principio no estaba seguro, pero luego lo confirmó por medio de una carta que le escribió su tía abuela Melusine Afalach cuyo don de la visión era el más poderoso que jamás existió en toda Inglaterra. La familia de Merlín estaría destinada a guardar el secreto por el cual el rey Arturo fue herido en la batalla de Camlann, por el mago Annwn Mordred.
— ¿Annwn Mordred?
— Sí, ¿has escuchado algo sobre él?
— Alguien lo nombró y dijo algo sobre un caldero — Respondió Scorpius, que no sabía cómo decirle a su abuelo lo que Nimue le había dicho en su encuentro.
— Se hizo llamar a sí mismo el amo de la muerte, aunque era en realidad el bastardo de Anna Morgause, hija de Goloris e Igraine Wleding y hermana de Morgana LeFay
— ¿Era el sobrino de Morgana?-Pregunto Scorpius sorprendido
— Así es, y lo curioso es que esta le dio la espalda en un momento crucial de la historia. Muchos estudiosos dicen que Morgana era su madre, pero no es así como tampoco es real que fuera hijo de Arturo, esas son blasfemias contadas especialmente por los muggles que no tienen bien documentada esa época. Lo que sí se sabe en la comunidad mágica con certeza, es que su madre Ana, estuvo muy ligada a las artes oscuras algo inusual puesto que incluso para su familia de druidas eran artes prohibidas que solos magos sedientos de poder y ambición manejaban dedicando sus ritos al rey del inframundo, Annwn. De ahí que el nombre de su hijo fuera el mismo que el rey del mal.
— ¿Cómo sabes todo esto?
-Escuché de tus hazañas en Hogwarts por tus padres y la preocupación que tenemos es por un legado que se dejó y que está vinculado con la visión que tuvo Merlín.
— ¿Y cuál es? — Preguntó algo dudoso Scorpius.
— Haber cómo te digo esto sin asustarte… la razón por la que en la familia de tu abuela no haya nacido un varón en siglos es porque, tu abuela, tu madre, tu tía y, por ende, tú y Dorea, son descendientes de Merlín.
— ¿Qué yo soy descendiente de Merlín? — Soltó incrédulo — ¡Eso es imposible!
No hay forma de saberlo — Añadió con algo de preocupación en la voz. Si lo que su abuelo le decía era cierto, entonces la amenaza de Nimue había sido hacia él y su familia. De sólo pensarlo sintió como el miedo se apoderaba de su cuerpo.
— Sí la hay y lamento que hayas tenido que soportar tu encuentro con Nimue a oscuras de lo que realmente eres — Hyperión se paró y se dirigió hacia uno de los estantes de su biblioteca, Scorpius lo siguió con la mirada, aún anonado. Su abuelo movió un libro que hizo que el estante completo se moviera, dejando a su paso una entrada con escaleras que se dirigían hacia abajo. Scorpius nunca había sabido de un pasaje secreto en aquél lugar. — Sígueme, hay algo que tengo que enseñarte.
Scorpius se incorporó de su asiento y siguió a su abuelo por la oscuridad de aquél pasadizo, que sólo fue alumbrado por la punta de la varita del hombre mayor. El chico escuchaba el crujir de sus pasos. Luego de un rato llegaron a un pasillo amplio con dos direcciones.
— Jamás tomes la de la derecha — Le advirtió su abuelo.
— ¿Por qué?
— No querrás tener una muerte dolorosa.
Su abuelo siguió caminando por el pasillo, adentrándose cada vez más en él.
A Scorpius le parecía que habían descendido bastante, puesto que las paredes ahora parecían más de roca húmeda, como las había cerca del acantilado. Además el aire se había vuelto algo denso y con ese olor salino característico de las playas y costas.
— ¿Ya casi llegamos? — Se atrevió a preguntar.
— Sólo un poco más — Le respondió su abuelo antes de detenerse frente a lo que parecía una enorme pared de tierra y rocas y con la luz de su varita Hyperón alumbró aquella pared natural, que llevaba un intrincado grabado .
— Hen Wen, imploro hoy de ti, la sabiduría que no hay en mí. De corazón puro y destino aún incierto, traigo conmigo al heredero; su hora ha llegado y la verdad ha de serle revelada por medio de los pergaminos que Emrys le ha dejado — Hyperion dejo de hablar por un momento y atrajo a Scorpius hacia delante de la pared, levantó su mano derecha e hizo que Scorpius tocara la pared donde el símbolo estaba dibujado y segundo más tarde de aquella intrincada forma comenzó a brotar una luz azulada, que brilló hasta bordear su mano completa, para luego formar un triqueta de luz.
— Pas a pas, se va luènh — Susurró su abuelo.
La pared tembló ligeramente para luego partirse mágicamente en dos, dejando una abertura lo suficientemente grande como para que los dos cupieran por ella. Scorpius al entrar a aquel sitio se dedicó a prestar atención al lugar en donde estaban. Parecía una de las mazmorras de Hogwarts, circular y con baldosas de piedra. Lo único que delataba que aún estaban en algún punto cercano a la costa francesa eran las paredes llenas de roja y arena, que se mezclaban con el aire cálido y salino que había en el lugar. Su abuelo procedió a apagar entones su varita. La habitación tenía luz natural, pero Scorpius no podía aún descifrar de dónde provenía, ya que a pesar de que alumbraba perfectamente el centro de la estancia, los lugares más alejados seguían en la penumbra. Justo en aquél centro había una especie de plataforma con las figuras de cuatro animales mágicos que Scorpius distinguió enseguida: un fénix, un grifo, un wyver y un dragón. Su abuelo se encaminó hacia allí, por lo que a Scorpius no le quedó otra opción más que seguirlo.
— Habeas data — Hyperion apuntó al suelo con su varita, el cual tembló un poco y del que surgió un pódium de piedra caliza, que tenía grabado en cada uno de sus cuatro lados un símbolo que Scorpius sólo había visto unas veces. En el cuello de su madre.
— ¿Qué es ese símbolo?
— Vesica Piscis. La unión divina de lo femenino con lo masculino, atravesada por la magia del amor. Fue un símbolo que usó la casa de Avalón, antes de pasar a ser Merlín, cuyo símbolo es una triqueta dentro de un círculo — Hyperion hizo una pausa en la que se dedicó a observar a su nieto —. Adelante, los pergaminos te esperan.
Scorpius le miró sin comprender del todo, hasta que cayó en la cuenta de que arriba de pódium había una serie de pergaminos viejos que esperaban a que alguien les leyera. Jamás en toda su vida habría estado preparado para lo que le sería revelado
“Scorpius Hyperion Malfoy Greengrass vuestro momento ha llegado. Mi nombre es Emrys Merlín y vos sois el heredero de éste legado. Desde el principio de los tiempos fuerzas del bien y el mal han levantado huestes en una eterna lucha. Si vos estáis leyendo esto ahora, es porque nuevamente la paz de nuestro mundo ha sido alterada. Un largo camino te espera, y sólo los acontecimientos que habéis vivido recientemente, son la prueba viviente de que el legado es vuestro por derecho. Desciendes de los creadores de Prydain, pero también de aquellos que comenzaron a instruir la magia para el bien. El príncipe druida Ynis Afallach, de Ínsula Avalonsis, era mi abuelo, padre de mi madre, la princesa Charis de Afallach, quien tomó por esposo al druida Ambrosius Myddrin, descendiente de la casa Myddrin de Roma. Su matrimonio había sido predicho, muchos años antes por la gran Angharad de Llyr, hija de Pwyill y Rihannon, quien me instruyó en el momento adecuado, igual que ahora hago yo con vos. Al unirse mis padres en matrimonio, se convirtieron en magos destinados a esconder a Hen Wen, este legado que te pertenece lleva consigo el conocimiento de un artilugio mágico tan poderoso como las tres reliquias de la muerte".
Scorpius recordó lo que el Fraile Gordo había insinuado en la sala de los menesteres… Entre los muggles conocían esa pieza como el nombre del santo grial.
“Cuando me vi envuelto en la campaña por proteger Camelot e instruir al joven rey muggle, Arturo Pendragón, jamás me imaginé que llegaría a ser yo el que causase el gran pesar que a vuestra familia acongoja desde hace siglos. Maldecidos por una profecía hecha por mi propia tía abuela, Melusine, sólo hijas mujeres tendría mi descendencia. Cuando un varón naciera en ella debería haber logrado cumplir los doce años de edad, para poder reclamarse así como heredero. Siglos han pasado y sólo vos, has sobrevivido a tal lucha. Vuestro camino no ha sido fácil desde que nacisteis he visto los prejuicios que a vuestra generación rodean y los posibles caminos que has de llevar. Sé que tu carga no es pequeña y el camino no será fácil, pero recuerda que pas a pas, se va luèh. Aunque sé quién eres y a dónde vas, deberás primero pasar siete pruebas de carácter para poder iniciarte como líder de los guardianes del ocaso a los que sólo pertenecen aquellos a lo que se les ha sido confiado el secreto haya sido por matrimonio, o por revelación como sucedió no hace poco. Las siete pruebas no son fáciles para cumplir, pero tengo fe en vos, porque tu sangre es más mágica de lo que alguien podría soñar jamás. Aquí están mis pequeñas instrucciones para que lleves a cabo tu tarea: busca en los confines de la zona más profunda del lago de Hogwarts, allí encontraréis a una amable amiga que por siglos me ha guardado un grimorio que contiene todo lo que necesitaréis aprender para proteger lo que los guardianes han mantenido oculto y que los caballeros walpurgis tanto codician. Una vez te hagas con el libro, sabrás la clave para poder entrar en el laberinto que oculta en su centro este famoso artilugio. Confío en que cuando llegue el momento sabréis que hacer con él, pero recuerda, sólo los puros de corazón y mente pueden ser el arma contra su magia. No tengáis miedo, mi heredero. He dejado ojos y manos que te ayudarán en el camino.
¡Qué la magia esté con vos!
Merlín “
Cuando Scorpius terminó de leer, levantó la vista y miró a su abuelo.
— Tu camino recién empieza — La voz de Hyperion resonó en la habitación.


Última edición por janessi1 el Mar Dic 12, 2017 12:45 pm, editado 2 veces
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janessi1
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MensajeTema: CAPITULO DOS: DOREA    Miér Jun 07, 2017 5:17 pm

Hacía poco menos de veinticuatro horas que Scorpius Malfoy se había enterado de que estaba destinado a ser el heredero de Merlín, y estaba aterrado. ¿Cómo habían podido ocultarle semejante cosa? ¿Por qué era que los adultos siempre querían protegerlos ocultándoles información? Algunos deberían de aprender de los errores del pasado, pensó recordando las dos guerras contra Voldemort.
— Aún no estabas listo — Le explicó su abuelo con voz solemne, —. Y todavía no lo estás del todo, es por eso que debes de prepararte para lo que te espera.
— ¿Y qué se supone que es eso?
— El guardián supremo. Eso es lo que eres por legado por eso debes reclamar tu lugar y dirigir a los guardianes del ocaso en la próxima batalla de la humanidad.
— ¿Por qué?
— Porque el bien y el mal siempre pelean. Creí que todo este tiempo habías estado prestando atención a las historias que yo te contaba…
— ¿Y por qué yo abuelo?
— ¿Y por qué no tú?
— Porque los héroes son grandiosos, y yo soy sólo, un chico de doce años, ¡por Merlín! Soy sólo Scorpius.
— Muy bien, sólo Scorpius. ¿Te has preguntado por qué siempre tu magia parece desbordarse a niveles superiores que los de un mago “normal”? Recuerdo muy bien que en muchas ocasiones hiciste muestras de lo más extraordinarias y eso que aún no entrabas en Hogwarts, ni tenías tu varita.
Scorpius recordó entonces un momento preciso. Tendría no más de siete años y Archie su elfo domestico cayo muy enfermo, incluso sus padres intentaban prepararlo mentalmente para una eventual fatalidad pero el con cuidado cogió las pequeñas manos del elfo y entre las lágrimas que rodaron por sus mejillas una cayó sobre la mano del pequeño ser. A penas ocurrió esto Archie empezó a encontrarse mejor
— No puede ser — Susurró Scorpius, los ojos de su abuelo lo miraban como evaluándolo, lo cual lo ponía nervioso —. ¿Qué pasa si no quiero ser el heredero?
— Pues el secreto morirá en ti y lo que debes de proteger puede llegar a ser dominado por aquellos con sed de poder.
— ¿Cómo Nimue?
— No, ella sin duda era una de las pioneras de esas cosas. Fue líder de las damas Walpurgis durante años, y fue quien preparó el camino a uno de los magos más oscuros de la historia.
— ¿Más que Voldemort?
Hyperion soltó una risa irónica y dijo. — Querido nieto, Voldemort era un bebe recién nacido a comparación del rey del mal pero por ahora solo te puedo decir que tiempos oscuros se acercan y todavía te queda un camino largo que recorrer.
¿A qué se refería con ello? ¿Debía realmente encontrar aquello que Merlín le había encomendado? ¿Cómo iba a poder encontrar el grimorio si no sabía a ciencia cierta a lo que aquél viejo brujo se refería? ¡Todo aquello era tan absurdo! ¿Por qué no había sido elegido para aquella tarea, Albus, por ejemplo? Toda la familia de su mejor amigo eran magos que llevaban sangre de héroes en las venas, ¡el padre de Albus era Harry Potter, por todos los cielos! En cambio su propio padre era un ex mortífago. Una persona que hasta la fecha era repudiada en ciertos lugares, y cuyos “amigos” poseían ideales que iban en contra de las políticas del ministerio y enfadado se tumbó en su cama y comenzó a formular un plan que consistía en reunir a sus dos amigos en un lugar apartado cuando los viera en la final del mundial de quidditch en la costa de Marsella. El sonido de alguien tocando a su puerta lo sacó de sus recuerdos.
— ¿Quién?
— Scorpius, llegaron tus tíos, baja a saludar — Anunció la voz de su madre con tono alegre, aunque a Scorpius no se le escapó que se sintiera algo tensa. Su madre sin duda alguna era la que más preocupada estaba por el asunto del legado y no era para menos. Él era y seria su único hijo y parecía que a partir de ese momento tendría muchos más problemas que un chico normal de su edad. Se levantó con pereza de la cama para ir al salón y lo primero que vio al entrar fue a su tía que jugaba con una medalla con el emblema Vesica Piscis. Al lado de su tía se encontraba su tío David. Por un momento Scorpius se preguntó si este estaría al tanto de lo que pasaba en la herencia familiar, aunque lo más probable es que fuera así. David Matheson era el polo opuesto de su tía ya que esta era una mujer de estatura baja, rubia con mechas californianas de color morado y cuyos ojos idénticos a los de su padre Hyperion siempre iban maquillados al estilo ahumado mientras que él era un hombre muy alto, desgarbado pero con complexión muscular, moreno con tez clara y de ojos color verde oliva ocultos tras un par de gafas dándole aspecto de intelectual. Además del hecho de que Daphne fuera descendiente del mago Merlín y David fuera un ingeniero informático muggle de la empresa Google.
— ¡Scorpius! — Una voz algo chillona lo distrajo, sin darle tiempo a reaccionar, sintió un par de brazos lo agarraban de la nada, en un intento por tumbarlo y abrazarlo al mismo tiempo. Reconocía la voz, incluso sin haber visto siquiera el enjambre de cabellos negros como el azabache que parecían haber cobrado vida y que eran los causantes de que se hubiera pegado con la pared del salón.
— Do-Dorea, no… no puedo-no — Sentía que el aire le estaba faltado de tan apretado que le tenía su prima.
— ¡Dorea! — Le regaño su madre —, estás asfixiando a tu primo.
— Lo siento — Sonrió avergonzada su prima, soltándolo. Dorea Matheson le sonrió radiante. La chica estaba tal como Scorpius la recordaba, menuda para su edad, muy pálida al igual que su madre Daphne y de luminosos ojos color turquesa oscuro
— ¡Hola primo! — Le saludó más tranquila con un acento estadounidense muy marcado
—, has crecido mucho.
— Tú también has crecido mucho — Le dijo mientras le despeinaba su, ya de por sí, despeinado cabello negro.
— ¡Este año iré a Hogwarts! — Anunció la niña con gran alegría.
— ¿Se mudarán a Inglaterra, entonces? — Preguntó Astoria a su hermana
— Ese es el plan — Respondió David Matheson —, sabía que Daphne quería estar más cerca de vosotros, y que pronto sería el momento en el que nuestra hija tenía que recibir su educación mágica, por lo que solicité un puesto de trabajo en mi empresa en Londres, y hace un mes me han dado la luz verde, así que ¡nos tendrán más cerca!
— ¡Oh, Daphne, me alegro tanto!
Ambas hermanas se levantaron para darse un fuerte abrazo. Fue cuando Scorpius notó la ausencia de su abuelo y su padre. Aquello era raro.
— Seremos compañeros en Hogwarts — Le dijo Dorea contenta —. La verdad es un alivio, pues no me imaginaba yendo a Ilvermony habría sido todo un desperdicio.
— Dicen que es una buena escuela — Le respondió algo distraído, lo cierto es que su mente pensaba en dónde podrían estar los dos hombres ausentes.
— ¡Tonterías! — Exclamó Dorea — No hay mejor escuela de magia que Hogwarts.
— Hablando de Hogwarts, querido sobrino, escuchamos mucho sobre tus hazañas
— Ni te imaginas Daphne el susto que tuvimos — Comenzó a hablar su abuela materna
—. Espero que este año sea más tranquilo.
Los ojos verdes esmeralda de su abuela materna le miraron con preocupación, era obvio que sabía sobre lo que su abuelo le había instruido, después de todo era un legado que sucedía por parte de su familia los Sauveterre. Y aunque sabía que ese año también sería uno lleno de aventuras, esperaba lo mismo que su abuela. Una vez que los recién llegados terminaron el té y las delicias turcas de Branwen, se desplazaron al piso superior para acomodar sus pertenencias, que los dos elfos domésticos de sus abuelos, Cleh y Winter, habían llevado a sus respectivas habitaciones. Scorpius acompañó a Dorea, a su habitación.
— ¿Es cierto que peleaste con una bruja mala? — Le interrogó una vez que estuvieron solos.
— Algo así, en realidad tuve suerte, mis amigos estuvieron conmigo.
— ¡Impresionante! me gustaría vivir alguna aventura así.
— Y las vivirás, pero las aventuras que vivas deben de ser menos drásticas, casi muere una de mis mejores amigas, ¿sabes? No todo es como cuando jugábamos juntos.
Y así estuvieron hablando un buen rato hasta que la morena pregunto por sus amigos
— Ésta es Rose Weasley, y el de al lado es Albus Potter.
— Tus mejores amigos.
— Así es, los conocerás pronto, estarán en el mundial de quidditch con sus familias.
— No puedo creer que seas el mejor amigo del hijo de la gran Ginny Weasley, la ex cazadora de las arpías de Holyhead, por no mencionar a Harry Potter.
— Créeme, yo tampoco sé cómo Albus terminó siendo mi amigo.
-¿Cómo reaccionó el tío Draco?
— Tal y como imagino que lo estás pensando — Sonrió al ver la mirada traviesa de su prima, misma que la hacía ver como un gato que se comió a un canario y venía a regodearse de su gran logro ante su dueño humano.
— Y eres Gryffindor.
— Así es.
— Yo no creo que el sombrero seleccionador me mande allí — Le dijo seria
— Eso no lo sabes pero si eso sucede, siempre estaré ahí. No importa que pase.
— ¿Lo prometes?
— Lo prometo.
Dorea le sonrió con cariño. Y segundos más tarde soltó-¡Oh, lo olvidé!
— ¿Qué olvidaste?
— ¡Tu regalo! — Le respondió mientras se incorporaba de un brinco, el movimiento hizo ulular a Morgana que la miró irritada pues la había despertado de su siesta
—. Mamá me dijo que te lo diera cuando desempacara. — Dicho eso, su prima salió corriendo de la habitación. Scorpius aprovechó la huida de su prima para guardar las fotografías de sus amigos en el álbum del que las había sacado. Cuando levantó el libro, un sobre cayó a sus pies. Aquello le resultaba extraño. No recordaba haber guardado ningún sobre ahí y con cuidado lo recogió. No llevaba remitente, justo cuando iba a inspeccionar el sello, Dorea apareció llevando consigo un paquete mal envuelto.
— Feliz cumpleaños atrasado — Dijo entregándole el regalo a su primo. A Daphne Greengrass le encantaba fabricar cosas inspiradas en los artefactos muggles y aunque su trabajo como inefable en los ministerios de magia (primero el de Inglaterra y luego en el MACUSA) eran completamente secreto, tomaba como un afición la fabricación de aquellos objetos. Con cuidado, Scorpius retiró la envoltura, dejándola sobre su cama, ante la mirada expectante de su prima.
— ¿Te gusta? — Quiso saber la menor. Scorpius sostuvo su regalo en una mano, a simple vista parecía una pequeña caja rectangular negra, como los mandos para encender y apagar distintos aparatos electrónicos que había visto en la casas de Albus y Rose, solamente que estaba hecho de un metal azulado, y tenía distintos botones en lo que habría sido la pantalla del aparato muggle, los cuales tenían inscripciones que el rubio reconoció como runas.
— ¿Qué es?
— Es un invento de mamá, ella lo llama Warlocker — Le explicó Dorea, mientras lo tomaba de sus manos y presionaba el único botón que no tenía runas. El aparato brilló intensamente, para luego dejar iluminados los botones —. Es como una varita, produce magia, pero no para hacer encantamientos ni hechizos. Puedes generar luz con este botón, por ejemplo — su prima presionó uno de los botones que había en la parte superior del aparato, e instantáneamente el objeto volvió a resplandecer —, puedes graduar la luz moviendo el botón como una perilla. Además detecta objetos mágicos, o eso me dijo mamá, sirve como brújula y calcula los calendarios lunares, entre otras cosas. Además puedes escribir mensajes, y sólo compartirlos con los que tengan otro Warlocker, como yo.
— Vaya — Murmuró Scorpius impresionado —, gracias.
— Sabía que te gustaría — Sonrió Dorea.
Durante la siguiente media hora su prima le enseñó las distintas funciones del Warlocker.
— Entonces estaremos comunicados en Hogwarts — Le dijo Scorpius —, ¿Lo ves?, pase lo que pase podrás contactarme siempre.
Afuera comenzaba a oscurecer, por lo que no les extrañó que su abuela les llamara a cenar, por medio de Cleh y Winter.
— Adelántate — Le dijo a Dorea —, yo tengo que escribirles una carta a Rose y a Albus, para ver dónde nos veremos en unos días.
— ¡Ya quiero conocerlos! — Exclamó su prima emocionada, saliendo a toda prisa de la habitación. Lo cierto era que Scorpius ya les había escrito hacía dos días atrás a sus dos amigos, los tres habían acordado verse en la entrada del Campamento a las doce del mediodía, así podrían unirse cuando sus familias ya estuvieran acomodadas. Albus le había comentado que lo más probable fuera que les ubicaran en la zona VIP del lugar, cerca de los altos mandos del ministerio, tal como les había pasado en el Mundial anterior en Argentina, eso principalmente porque la prensa solía molestarles bastante, incluso cuando Ginny intentaba todo lo que podía para impedirlo. La razón por la que le había pedido a su prima que se marchara era para poder inspeccionar aquél extraño sobre. Algo le decía que era para él, pero que debía de ser prudente, y no se equivocaba. Cuando volteó el sobre en su mano, descubrió el sello familiar, la Vesica Piscis. Sacó el contenido del sobre, y frunció el ceño. Era un pergamino doblado, estaba algo viejo pero no tenía contenido alguno. Estaba en blanco.
— ¿Qué es esto? — Murmuró para sí mismo. El papel brilló a la luz de la vela, rebelando una frase que hizo que se le erizara el bello de la nuca. “ Pas a pas, se va luènh“.
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