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 Croosover entre el ministerio del tiempo y amar es para siempre

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janessi1
BlackTeenage


Mensajes : 219
Fecha de inscripción : 18/07/2012

MensajeTema: Croosover entre el ministerio del tiempo y amar es para siempre   Lun Sep 21, 2015 7:30 am

Prólogo
Uno de mis personajes favoritos de los que han pasado por amar es para siempre fue Rubén tudela(asier etxeandia). Si visteis la segunda temporada sabréis que fue asesinado. Como también me gusta el ministerio del tiempo he decidido mezclarlos y hacer que Rubén tudela junto a dos mujeres fueran la patrulla de 1961.
Espero que os guste
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janessi1
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MensajeTema: croosver entre amar es para siempre y el ministerio del tiempo parte 1   Miér Sep 30, 2015 9:45 am

CAPITULO UNO: TRATADO

Las calles de la Huelva de 1679 se encontraban aparentemente desiertas, parecía como si la gente tuviera miedo a salir de casa. Ni siquiera los borrachos se hallaban en su lugar favorito de reunión, la taberna dos pies, algo que asombraba a cualquiera que tuviera conocimiento de la vida nocturna Onubense. Entre ellos a la “viuda negra” la conocida heroína del pueblo que esa noche oscura se encontraba patrullando el barrio, como era su costumbre hacer. Decepcionada por la poca actividad la morena iba pensando que tal vez se debiera a la estación o tal vez aquellos rumores que corrían sobre que un secuestrador andaba suelto. Esa era la razón de su patrulla. Los bajos tacones de sus botas altas de cuero negro hacían crujir de vez en cuando algún madero a dos aguas de las humildes casas. Su capa igualmente negra ondeaba suavemente por la velocidad que llevaba y por el viento otoñal, haciéndola parecer una sombra a la luz de la luna. De repente sus ojos verdes captaron movimiento, en un callejón mal iluminado por varios candiles. Paro en seco en su camino y se agacho en el borde de un tejado para observar mejor. Se trataba de un hombre embutido en ropajes realmente extravagantes y extraños que ella jamás había visto. El extraño desconocido miraba a su alrededor. La “viuda negra” bajo el ala de su sombrero con una pluma ocultándose mas. Pero el extraño parecía avispado pues escruto la oscuridad y pareció verla unos instantes o por lo menos su figura. Ella empezó a trazar un plan. ¿Qué podía hacer?. Nunca antes había visto a un tipo así, pero se pregunto si seria sensato bajar a preguntarle o acorrarlo para sonsacarle información. El hombre se acercaba a su tejado, lo que disparo el sistema de alarma de la viuda que como un relámpago, bajo saltando la casa aterrizando con elegancia en el suelo. Pudo ver frente a frente al desconocido. Era mayor que ella, con el pelo canosos, barba y de expresión seria. Vestía un traje moderno de color gris. La viuda desenvaino su espada y apunto con ella al extraño
-¿Quiénes sois vos y porque vestís así?-.
El hombre esbozo una media sonrisa, pero ella no entendía el porque
-Mi nombre es Fernando Monteagudo y vos sois Lucrecia Hernández, si no me equivoco-Respondió. Lucrecia vacilo un poco con el arma, pero segundos mas tarde la mantuvo firme. No podía dejarse amedrentar
-¿Cómo sabéis mi identidad?
-Os lo explicare mejor si venís conmigo, he venido a reclutaros
-¿Reclutarme?-
-Si a reclutaros-Le contestó impasible y mirando al reloj de su muñeca derecha
-¿Qué es eso?-Pregunto asustada al ver su reloj. Era la primera vez en años que la morena sentía eso.
-Llegamos tarde. Te lo explicare todo en su debido tiempo. Y sin saber porque Lucrecia le siguió. Mientras en otro lugar y en otro siglo concretamente un 30 de septiembre de 1961 en Madrid Rubén Tudela forcejeaba con Augusto Lloverás, con el objetivo de salvar su vida pero cuando estuvo a punto de desmayarse por la falta de aire producida por la soga que augusto tenia alrededor de su cuello el grito de una mujer alta y pelirroja lo salvo. Lloverás se asusto e intento excusarse pero la mujer se acerco y sin medir palabra le dio con su porra un golpe en la cabeza dejándole inconsciente. Rubén Tudela le dio las gracias pero esta solo le contesto
-Vamos rápido tenemos que irnos antes de que reaccione-
-Le agradezco que me haya salvado la vida pero no puedo ni quiero irme. Tengo que dar un concierto, es mi gran oportunidad de volver a la música
-¡¡Si te quedas y das ese concierto mañana a estas horas estarás en la cárcel acusado de agresión o peor de intento de asesinato¡¡. ¿Por qué crees que va a hacer este cuando reaccione? ¿Qué crees que se va a quedar calladito? La respuesta es no y sobre todo ¿Crees que va decir que una mujer lo ha pegado?. Por supuesto que no. Así que decide o tu libertad o tu carrera profesional ¿Qué es mas importante Rubén Tudela?.
El pianista viendo la verdad en aquellas palabras accedió a irse junto aquella mujer.
Y rápidamente la pelirroja cogio la soga que estaba usando Augusto y le ato las manos detrás de la cintura. Revisaron que no hubiera moros en la costa y se fueron como alma que lleva al diablo a la parte trasera del teatro donde estaba el coche de aquella mujer. Ya dentro del coche la pelirroja saco una pequeña radio y dijo-Lo tenemos.
A la mañana siguiente el pianista estaba junto a la mujer que lo salvo de Augusto Lloverás en el despacho del jefe del ministerio Patricio Figueroa que le explica el motivo de su reclutamiento y de la existencia del ministerio del tiempo
-¿Y para eso pierdo la mejor oportunidad de mi vida?. Mire no se si estáis locos o si es una especie de broma pero no es divertido-Dijo Rubén
-Muestra mas respeto Rubén Tudela porque si no fuera por mi y este ministerio ahora mismo estarías en un deposito de cadáveres.
-Laura por favor ten mas delicadeza-Dijo en tono conciliador el jefe del ministerio.
-Mire señor Tudela si quiere convencerse acompáñenos. Le enseñaremos las puertas.
Y los tres se dirigieron hacia allí, bajaron las enormes escaleras de caracol y se detuvieron en la 813
-Pase Rubén, convénzase-Dijo don Patricio. Este le hizo caso y se sorprendió al ver a varios hispanos del S. II A. C.
-¿Convencido?-Le pregunto con ironía Laura. Aunque no obtuvo respuesta, el pianista aun estaba en estado de shock. “Quiero despertar, Quiero despertar” se decía mentalmente Rubén . Pero era real, no estaba soñando.
Al mismo tiempo Victoria Kent la famosa abogada y política republicana española se encontraba refugiada en la embajada mexicana.
-Hola Victoria-Le saludo un hombre castaño y de rasgos duros
-¿Vienes a entregarme al gobierno franquista?-
-No, vengo a rescatarte. Soy Iñaki Plazaola y trabajo para un ministerio de cuya existencia muy poca gente sabe. Manuel Azaña esta muy enfermo y siente que su final se acerca pero antes quiere ayudar a la mejor persona que ha conocido, vamos tu, para hacerlo hablo con Juan Carlos de Borbón y este con el enlace de ese ministerio en el gobierno y nos pusimos de acuerdo en reclutarte. Por lo tanto Victoria Kent tengo el placer de anunciarte que si quieres hoy formaras parte del ministerio del tiempo.
La abogada sorprendiendo a Iñaki le dijo que ya sabia de su existencia y que aceptaba el trabajo
-No se olvide que no solo he sido diputada en cortes también fui directora general de prisiones y por tanto forme indirectamente parte del gobierno y escuche muchas veces a hablar de ese ministerio. Pero desgraciadamente no lo conozco por dentro
-Me alegro que sepa de su existencia y que decida aceptar nuestra oferta. Me ahorrado mucho tiempo de explicaciones-Contesto Iñaki mas aliviado. Mio su reloj y dijo
-Vamos para allá. Espero que le guste 1961 señora Kent.
Horas mas tarde Don Patricio, Laura y Fernando Monteagudo se encontraban en el despacho del primero junto con Rubén Tudela explicándole la oferta que tenia en el ministerio. El pianista le parecía tentador esa oferta pero aun tenia dudas.¿Qué iba a pasar con Valeria? ¿Y su carrera profesional?.
La pelirroja como si le leyese el pensamiento le dijo -No es casualidad que estés aquí, piénsalo además fuera de este ministerio lo único que te espera es la cárcel o peor la muerte porque ese hombre de ayer puede volver a intentarlo en cualquier momento-
-La cárcel o un trabajo ¿Qué decides?-Pregunto irónicamente Don Patricio.
Rubén se quedo callado durante unos segundos para luego soltar: Acepto.
-Sabia decisión Rubén Tudela-Le contesto Laura,. En ese momento Iñaki entro y dijo
-Ya se encuentra aquí don Patricio
-Bien, hágala pasar.
-Señor Figueroa ¿También busco a Lucrecia?-Le pregunto Fernando
-Claro, por supuesto -Contesto su jefe.-Rubén ahora conocerás a tu equipo.
Cinco minutos los tres miembros de la nueva patrulla se conocieron. Acabada las presentaciones. Don patricio Figueroa mando a llamar a Juan Carreño de Miranda
-Ya estamos todo ¿No?. Bien siéntense. Vuestra primera misión os llevara a la frontera con Francia. Algunas personas han viajado al pasado para impedir que se firme el tratado de los pirineos y que se celebre la boda entre la infanta María Teresa y Luis, el delfín de Francia
-Pero la boda se celebro ya en verano de 1660- Exclamo Lucrecia
-Efectivamente señorita Hernández pero si no hay tratado no hay compromiso y si no hay compromiso no hay boda-Le contesto don Patricio
-Y yo ¿Que hago?-Pregunto el pintor que no entendía su presencia en el despacho
-Usted tiene que ir retratando a la infanta para entregarle el retrato al francés-
-¿Nunca ha visto a la infanta?-Comento el pintor Juan Carreño
-Como la inmensa mayoría. Nunca se ven hasta el compromiso. Asuntos de estado.
Es hora de cambiar y de dejar de hacer retratos robots ¿No cree?
-Gracias ya era hora de que me mandara a una misión-
-En cuanto a vosotros Rubén estará al mando en esta misión. Será vuestro jefe.
Pero sobre todo recordad los tres que el tratado se tiene que firmar entre Luis de Haro y el cardenal Mazarin el 7 de noviembre de 1659. La puerta os llevara al 6 de noviembre de 1659. Es la fecha mas cercana que tenemos.
-Bien os llevare a la zona de vestuario-Dijo Fernando Monteagudo
-¿De vestuario?-Pregunto extrañado Rubén
-Claro, no pretenderás ir al siglo XVII con ropas del siglo XX ¿No?.
Y los cuatro se dirigieron a cambiarse para su misión.
Ya a solas Laura, Iñaki y don Patricio comentaron los últimos detalles de la misión y la personalidad de los nuevos patrullantes
-¿Creéis que hemos hecho bien reclutándolos?. No tienen nada en común son una abogada republicana, un pianista del siglo XX y una noble guerrera del siglo XVII.
-Los anteriores tampoco y funcionaron bien, además si lo piensa bien se complementan Lucrecia es una mujer valiente y sabe defenderse , Rubén aparte de tener un talento excepcional en la música tiene una buena memoria fotográfica por no hablar de que va a poder entenderse con los artistas en sus misiones y Victoria Kent es culta y racional. Yo creo que es muy buen equipo-Dijo Iñaki
-Si tienen algo en común ninguno tiene nada ni a nadie que perder-Dijo don Patricio.
-Visto así puede que tenga razón-Le contesto Laura sin estar del todo convencida.
Pero don Patricio Figueroa se equivocaba Rubén Tudela si tenia cosas que perder
-¡¡No me creo que mi hermano haya echo algo así Elena¡¡-Grito Diego
-Yo tampoco lo creo-Corroboro Valeria
-¿De verdad creéis que ha huido por vosotros?. Podría ser no digo que no pero conozco a Augusto desde hace años y se que no es ningún mentiroso. ¿Aparte creéis que el golpe que se ha dado en la cabeza se lo ha hecho el solo?. Por favor..
-Claro el nunca miente… -Le respondió irónico Diego
-Yo solo os digo que Augusto le ha denunciado por agresión e intento de homicidio, si aparece será llevado a la cárcel. Que queráis creerlo o no, no es mi problema como tampoco lo es el que seáis unos inconscientes, porque bajo mi humilde opinión es mas que probable que Rubén lo agrediera borracho y en eso si tenéis parte de culpa.-
Les contesto Elena. dejándoles callados aunque los dos muy a su pesar si tenían que darle la razón a Elena en una cosa : Habían destrozado a Rubén.
Mientras los tres compañeros estaban en el ministerio del tiempo traspasando la puerta seguidos de Juan Carreño. Inmediatamente se encontraron en una playa
-Estamos en Irun -Dijo Rubén a sus compañeras
-Dicen que es una ciudad muy bonita-Contesto Victoria
-Si, y muy cara. Pero debemos olvidarnos de ella y concentrarnos en la misión. Tenemos que encontrar donde se alojan los dos firmantes del tratado-Dijo Rubén
Al mismo tiempo en una taberna de San Juan De Luz un hombre y una mujer jugaban a las cartas y observaban un palacete perteneciente al obispado.
-¿Estas seguro que el cardenal se aloja ahí?-
-Si, lo he comprobado. Dándoles unos cuantos billetes, es muy fácil sacarles lo que sea a estos monaguillos-.
-Pues esta noche entraremos y secuestraremos a Mazarin-.
-Una cosa es saber que esta ahí y otra es poder entrar-
-No te preocupes. Además tenemos una espía francesa Marjorie De La Tour, que tampoco quiere que se firme este tratado. Odia la reina Ana de Austria y las malas lenguas cuentan que fue una de la ex favoritas del cardenal y como monseñor la dejo por otra quiere vengarse.
-Ah pero yo pensaba que los hombres de iglesia hacían voto de..
-Oficialmente si querida pero oficiosamente no. Hasta dicen que Luis el delfín es hijo suyo y no de Luis XIII. Te imaginas el escándalo si se supiera eso.
-¿ Y cuándo vamos a conocer la señorita Marjorie?-
-Muy pronto estará aquí-.
A la tarde entraron 3 personas, dos mujeres con una capa de terciopelo negro que les cubría el rostro y un hombre vestido de azul marino llevando una espada. Se sentaron y pidieron algo de comer. Como la taberna era muy pequeña no era difícil escuchar las conversaciones de los demás y pronto se percataron de lo que decían los dos hombres sentados a su lado.
-Que incomodo es ir en carroza-
-Pues si Rubén suerte que no hayamos tenido que ir hasta Paris. No se como hubiéramos acabado-Contesto Lucrecia Hernández.
En la otra mesa , el hombre y la mujer seguían con su charla
-Por cierto, ¿Conoce usted a la señorita Marjorie?
- No la conozco en persona pero ya le he dicho que vendrá a vernos en un momento-
Rubén miro a Lucrecia y ella entendió esa mirada
-Lo siento pero no.
-Lucrecia por favor, tu puedes hacerlo. Hazte pasar por la señorita Marjorie
-Pero si ni siquiera se quien es-.
-Ellos tampoco, ya los has oído. Levántate , para el resto no necesito darte lecciones, eres una mujer…- La de los ojos verdes se levanto y se dirigió hacia las dos personas
-Buenas tardes señores, creo que me buscaban
-Disculpe ¿Quien es usted?
-Marjorie de la Tour. Encantada-
Las dos personas se miraron extrañados e intercambiaron alguna palabra en voz baja
-Para ser francesa habla español sin acento.¿No te parece raro querida?-
La morena que los había oído contesto-Estudie en España unos cuantos años por eso hablo sin acento
-¿Et vous avez etudie ou madame?
-Lycee Sainte Marie de Huelva-Dijo con la mejor de sus sonrisas la heroína onubense
-No nos suena-Comento la mujer menuda
-Es un colegio de monjas que sigue su propio programa al margen del oficial. Solo pueden estudiar gente de familias de la alta nobleza española y admiten solo unas pocas alumnas de otros países.
-Bien señora de la Tour ¿Sigue teniendo contactos con el cardenal Mazarin?
-Ese idiota, que se pudra en el infierno-
-Señora, por favor-Dijo el hombre santiguándose
-No he dicho mas que la verdad. Me dejo por Ana de Austria..
En aquel momento entraba una mujer vestida toda de brocado granate y empezó a mirar por toda la taberna. Victoria se percato de ello y se levanto seguida de Rubén y fue al encentro de la mujer
-¿Señorita Marjorie De La Tour?-
-Si soy yo ¿Llevan mucho esperando?-
-No pero el tiempo es oro y debemos acceder como sea al cardenal y usted es la única que puede hacerlo-
-¿Pero no saben ustedes que ya no tengo ninguna relación con el?-
-Si lo sabemos pero también sabemos que igual que nosotros usted no quiere que se firme el dichoso tratado-Le contesto Rubén
-Cierto ¿Pero que quieren que haga yo?-
-Ir hablar con el esta noche y obligarle a renunciar a firma el tratado. Si no lo hace se le secuestrara hasta que Francia pague un rescate y dudo mucho que con las deudas que acumula el país, estén por la labor. Y Luis lleva muy poco tiempo reinando. Mientras tanto nos despedimos de usted hasta la noche-Dijo Victoria Kent
Lucrecia por su parte seguía hablando y espero que Rubén y Victoria salieran con la verdadera Marjorie De La Tour
-Señor, señora quedamos esta noche delante de la fuente y así iremos a hablar con el cardenal. Hasta entonces , adiós. La morena onubense salio de la taberna y se encontró un rato después con sus compañeros.
-Rubén, estas loco. Casi me pillan-
-Pues te has desempeñado de una forma increíble-
-Si suerte que me encontraba fren a dos imbeciles que no sabían ni contar hasta tres y se han tragado todo lo que les he dicho. Pero imagínate que Victoria no se da cuenta y la mujer los empieza a buscar y se dan cuenta que ni yo era ella ni vosotros ellos-
-Pues nos ponemos a correr muy rápido y salimos de la taberna-
-¡¡Inconsciente¡¡-Le chillo Lucrecia
-Lo se muchas gracias-
-Eh vosotros dos cuando hayáis terminado podemos seguir con el plan ¿Por cierto donde esta Carreño?-Pregunto Victoria Kent
-Desde que lo dejamos en la residencia real de Irun, no sabemos nada. seguramente estará preparando sus pinceles, lienzos y pinturas para retratar a la reina. Ya lo sabremos en un momento cuando volvamos al ministerio-Le respondió la onubense
-Te recuerdo que la puerta esta a una hora de camino de aquí y también hemos quedado por separado con Marjorie-Contesto Rubén Tudela
-Tienes razón. Perdona lo mejor será que descansemos un rato. La noche que nos espero no va a ser fácil-. Los tres patrullantes se fueron a una posada regentada por unos monjes a descansar. En unas horas iban a salvar al famoso cardenal Mazarin-
Juan Carreño por mientras, ya preparaba sus pinturas para retratar a la hijastra de Mariana de Austria la infanta María teresa, nacida del primer matrimonio de su marido el rey Felipe IV con la reina Isabel de Borbón. La joven princesa era por parte de madre nieta del rey de Francia Enrique IV. Para conseguir por fin la paz entre los dos países se había acordado celebrar tras la firma del tratado, la boda entre la infanta y su primo el rey de Francia Luis XIV. A pesar de su parentesco nunca habían llegado a verse y el retrato del pintor español seria un buen regalo para el monarca.
-Señor Carreño, supongo que podrá sacar el mejor partido a mi hijastra
-Si alteza, . No quiero pecar de prepotente pero mi especialidad es el retrato.
-Eso espero-Dijo la reina Mariana.-Henriette vaya a por la princesa
Un instante después llegaba seguida de la infanta María Teresa enfadada
-¿Qué desea? ¿Por qué era necesario despertarme de mi siesta?-
-¡¡María Teresa¡¡, Aquí esta el señor Juan Carreño de miranda que se ha molestado en venir hasta aquí para realizar tu retrato muéstrale mas respeto. Señor Carreño disculpe la poca educación de mi hijastra-Dijo la reina dirigiéndose al pintor.-Espero que pronto su carácter se formalice. A veces se olvida que va a ser reina de Francia
-Alteza no se preocupe, ya cambiara. si le parece bien, podríamos quedar mañana por la tarde a las 4 en los jardines de palacio. La luz a esa hora es excelente para trabajar y dará un aspecto muy luminoso a su retrato.
-Me parece perfecto, señor Carreño. Y tu María Teresa espero que estés de otro humor y sepas tratar con debido respeto a Don Juan.
-Si señora-Contesto la infanta con cara resignada y con voz irritada.-¿Puedo irme ya?-
-Cuando yo te lo permita mientras tanto te quedas aquí
-Alteza si me disculpa y me permite me retirare a mis aposentos. Necesito descansar-
-Haga y disculpe también el dichoso carácter de mi hijastra-
-No se preocupe.las he visto peores. Hasta mañana-
El pintor se alejo del palacio y volvió al ministerio pasando por la puerta por la cual había llegado con sus compañeros y se dirigió al despacho de don Patricio.
-¡¡Que niña mas insoportable¡¡ Antes pinto a los bisontes de Altamira-
-Carreño deje ya de quejarse. Además los bisontes ya están pintados ¿No quería pintar otra cosa que los retratos robots?-
-Por supuesto pero no va a ser fácil pintarla-
-Juan tenga un poco de paciencia con ella, su madre ha muerto y su padre se ha vuelto a casar. Para ella no es algo fácil-
-Ya hace años de eso-
-Aun así no lo ha superado-
-El problema no es mío-
-Lo se pero tampoco puedo hacer nada. vuelva al palacio y hágale el retrato a la infanta. Por cierto ¿Tiene noticias de tus compañeros?
-Ninguna. Se fueron a San Juan De Luz y desde entonces nada.
En algún lugar de San Juan De Luz, Rubén Tudela y sus compañeras Victoria Kent y Lucrecia Hernández se preparaban para salvar la vida del cardenal Mazarin.
Al día siguiente debía firmar el tratado de la princesa o no habría boda ni paz.
-¿Puedes parar ya por favor?-Le dijo Rubén a Victoria.-Me estas poniendo nervioso.
-Estoy harta de estar aquí sin hacer nada y de tener que esperar hasta las 12 para salir a ver al cardenal. ¿No podemos salir ya?
-No, no podemos. Además Lucrecia esta durmiendo y hasta dentro de una hora no se va a despertar. Así que cálmate porque no te va a servir de nada, la impaciencia
Al final Victoria calmo sus nervios haciendo unos crucigramas de una revista del siglo XX que se había llevado con ella. A partir de entonces la hora paso mas rápida y la espera se hizo mas amena. Cuando fue hora de salir y de encontrarse de nuevo con Lucrecia, se prepararon y salieron para que la de los ojos verdes se reuniera con las personas que creían que era Marjorie De La Tour. Iba seguida a unos pocos pasos de Victoria y Rubén. Llamo a una puerta
-Diga-Pregunto un hombre
-Soy Marjorie. Ábreme por favor
-Un momento-Y varios minutos después abrió la puerta. No le dio tiempo a mas Rubén le tiro al suelo y la ordeno no moverse. Le tapo la boca y le ato de pies y manos. Llego la mujer y repitieron la acción anterior. Rubén y Victoria salieron y se encontraron la verdadera Marjorie De La Tour que seguía sin saber que los con los que había quedado no eran los que ella pensaba
-¿Preparada para hablar con el cardenal?-
-Con tal de fastidiar a será estupida reina, estoy dispuesta a todo
-Perfecto pues-Le contesto Victoria. Llamaron a la puerta del palacio
-Soy Marjorie de la Tour. Disculpe, ya se que es tarde pero necesito hablar urgentemente con monseñor Mazarin
-Monseñor esta durmiendo y no se le puede molestar hasta mañana
-Lo se y le pido disculpas pero es muy importante
-Me permite señorita-Dijo Rubén. Marjorie seguida de Rubén y Victoria entro en el palacio donde estaba alojado el cardenal
-¿Dónde se aloja?
-Primera planta al fondo del pasillo, en la suite-
Marjorie subió corriendo las escaleras que la separaba del cardenal y entro gritando
-¡¡Levántate ahora mismo¡¡, ¡¡Es una orden¡¡.
-¿Se puede saber que pasa-Pregunto el cardenal desconcertado
-¡¡Que te levantes y te vengas con nosotros¡¡, ¡¡ Vosotros dos, ¿Se puede saber que estáis haciendo?¡¡-
-Marjorie De La Tour, le arresto en nombre del ministerio del tiempo-
-¿Os habéis vuelto locos de repente? ¿Qué es eso del ministerio del tiempo?. Tenéis que arrestar a este hombre, a mi no-
-Señorita si no quiere tener mas problemas, coopere con la justicia-Dijo Rubén Tudela
Marjorie le dio una patada en sus bajos y salio corriendo pero no llego muy lejos.
-¡¡Montjoie Saint Denis¡¡. En nombre de los mosqueteros del rey de Francia la arresto por intento de secuestro hacia una alta personalidad de la santa iglesia católica
-¿No se cansa de perseguirme?-Pregunto irónicamente Marjorie mirando al mosquetero que tenia en frente
-No, la verdad es que no señorita de la Tour o debería decir Milady Winter-
-¿Milady?-
-No se haga la idiota por se que no es así. Por cierto esta vez no habrá nadie para sacarte del calabozo-
-Me da igual-Dijo con altivez la cortesana.-¿Por cierto que hace usted ayudando al cardenal cuando estáis a las ordenes del rey?
-Aquí las preguntas las hago yo. Lleváosla ahora mismo y vigiladla bien-Ordeno a sus compañeros de regimiento. Unos instantes después se acerco al grupo
-Buenas noches. Soy D‘Artagan, mosquetero del rey
-¿D ‘Artagan el famoso mosquetero?-Pregunto Rubén con cara sorprendida
-Mosquetero si pero famoso no lo creo
-Pues es un honor conocerle
-El honor es mío. Francia les debe mucho
-Pero hay algo que no entiendo-Comento Rubén.-¿Cómo ha sabido usted que Milady iba detrás del cardenal y que intentaría raptarlo esta noche?
-Francia y España han estado constantemente en contacto a través del ministerio y recordamos la ayuda que nos presto hace años con Juana de Arco.
-Siempre es un honor ayudar a un país vecino y amigo-Dijo Victoria Kent que seguía sin entender porque Rubén ponía esta cara por lo que preocupada de acerco a el
-¿Qué te pasa Rubén?
-A mi nada, ¿Por qué?-Contesto Rubén
-Porque tienes una cara desde que ha entrado D’ Artagan,,,
-Es que es uno de mis héroes, me he leído todas sus aventuras y visto todas sus películas y claro tenerlo delante…
-Ya veo, admiración
-Eso es .por cierto, ¿Dónde esta Lucrecia?
-Buenas noches señores, señor D ‘ Artagan, un placer verle de nuevo
-Señorita Lucrecia. Buena noches de nuevo . Esta mujer es una mina de oro. Sin ella, la misión no hubiera tenido éxito. Fue ella la que contacto conmigo a través del ministerio y me aviso del secuestro del monseñor Mazarin ¿A que os dedicáis?
-Yo soy Victoria Kent y soy abogada aunque también me dedice a la política
-No sabia que las mujeres pudieran ir a la universidad-Dijo D ‘ Artagan
-En la España y donde vivía Victoria si-Contesto Rubén
-Ella es abogada y vosotras dos quitando ayudar a Francia , ¿Qué sois?
Tanto Lucrecia como Rubén se miraron sin saber que contestar
-Señores, ya les he dicho yo también trabajo para el ministerio del tiempo de Francia. Yo también he ido a misiones a siglos anteriores. Si no es mucho pedirles me gustaría que me contaran de donde vienen
-Yo soy una noble de Huelva de 1679 que lucha por la justicia
-Yo un pianista y compositor y vivo en el año 1961-
-Esos son muchos años después de mi muerte
-Desde luego
-Ahora entiendo que usted me haya dicho al principio el famoso mosquetero
-Así es. Usted no lo sabe pero se harán libros, cómics y hasta películas de su vida.
-¿Películas?-Pregunto extrañado el mosquetero
-Si imágenes puestas una detrás de otra en movimiento
-Ah-Dijo el mosquetero asintiendo con la cabeza
-Supongo que algún emisario habrá partido hacia para avisar al rey-Comento Lucrecia
-Por supuesto señores. Mañana nos espera un día importante. La firma del tratado de los pirineos entre nuestros dos países. ¿Se quedaran para asistir a la firma?
-Ser testigo de la historia no es el privilegio de muchos. Por lo tanto mañana nos tendrá aquí para presenciar tala acontecimiento. Buenas noches señor-Dijo Rubén
-Buenas noches señoritas, caballero. A descansar
Los tres patrullantes salieron del palacio. Eran ya las dos de la mañana y estaban muy cansados. Se fueron a la posada a dormir. Al día siguiente les esperaba un día inolvidable para la historia tanto de Francia como de España. Los que si estaba cansados y estos estaban en el siglo XX, eran Valeria y Diego que habían ido a denunciar la “desaparición” de Rubén , con pocas esperanzas de que lo encontraran ya que en cuartelillo de la guardia civil les advirtieron que lo mas probable es que haya salido de la ciudad. Pero no tenían otra opción y preocupados y con remordimientos se fueron a sus casas a esperar noticias. A la mañana siguiente en san Juan de luz Rubén estaba desayunando junto a sus compañeras
-No me puedo creer que ayer conociera a D ‘Artagan-
-Es un hombre increíble y un buen luchador ojala mi esposo hubiera luchado junto a el. Quizás ahora no seria viuda-Respondió Lucrecia Hernández en tono triste
-Buenos días o como se diría en euskera egunon. ¿Preparados para el gran día?
-Buenos días Victoria ¿Qué tal has dormido después de tantas emociones ?
-La verdad es que bien, ¿Por cierto a que hora es la firma?
-A las 12 del mediodía después del ángelus
-Pues habrá que darse prisa para tomar sitio dentro del palacio del arzobispo-
-Victoria no te preocupes, tenemos un lugar privilegiado para asistir. El problema es que Carreño sigue sin aparecer
-Estará con la infanta María Teresa. No tengas miedo que no esta perdido
-Desde luego pero tiene que volver al ministerio es ahí donde trabaja
-Lucrecia olvídate de el, Juan es mayorcito sabe lo que hace-Le contesto Victoria
Unos minutos mas tarde llamaban a la puerta y aparecía Juan Carreño junto a una mujer y un hombre
-Hablando del rey de Roma , aquí esta-Dijo Victoria que se quedo paralizada al ver quienes eran los que les acompapañba
-Rubén-Dándole un codazo.-¿Has visto quien es ?
-Si mi vista no me falla, es el rey de Francia.
Todos agacharon la cabeza en señal de respeto
-Por favor, levantaos, vengo aquí a darles las gracias por haber salvado la paz entre nuestros dos países. Monseñor Manzarín y el señor D ‘Artagan ya me han puesto al corriente de vuestra hazaña. Mi futura esposa María Teresa, se une a mi en las felicitaciones y os estar eternamente agradecida.
-La pobre no sabe donde se mete, lo digo yo por experiencia personal-Le susurro Rubén a Lucrecia cuando se habían ido
-Si que lo sabe porque ha nacido para ello. Bueno, ¿Nos vamos ya a la ceremonia de la firma del tratado?
-Adelante.
Llegaron , al palacio ya repleto de muchas personas oficiales, nobles, militares, religiosos. En un lugar ventajoso estaban sentados el rey de Francia y María Teresa de España. cuando los cuatro compañeros de el ministerio fueron a buscar a sitio para sentarse llego D ‘Artagan
-Por favor amigos, por aquí. Os hemos guardado un sitio entre las autoridades.
Aparecieron el cardenal monseñor Mazarin para Francia y Luis de Haro para España
-Majestad, señores, amigos, es un placer encontrarme entre vosotros para firma este tratado que sellara la paz en nuestros reinos. Antes de firmar quisiera decir unas palabras a quienes han echo posible esto doña Lucrecia Hernández, don Rubén Tudela, doña Victoria Kent y por supuesto Juan Carreño de Miranda, mi mas sincero agradecimiento por toda su ayuda en combatir a quienes no querían que tal día como hoy ocurriera. En nombre de Francia gracias de todo corazón. Ahora ya si podemos proceder a la firma. Los cuatros miembros de ministerio del tiempo agradecieron con una inclinación de cabeza las palabras del cardenal.
Ya terminada la firma y el acto volvieron al ministerio donde don Patricio Figueroa les felicito y les dijo que tenían un par de días libres
-Necesitáis tiempo para recuperaros de tantas emociones e instalaros en vuestras casas. Eso ultimo va por vosotros señora Kent , Rubén Tudela.
Y los tres amigos volvieron a sus lugares o los que iban a serlo.


CAPITULO 2 : LA MUERTE ES LO QUE ES

Una semana después en el ministerio, se da la voz de alarma de que Bellido Delfos, ha sido asesinado antes del 7 de octubre de 1072 y por consiguiente no será él quien asesine a Sancho II el Fuerte. Mientras tanto, Lucrecia Hernández, estaba en casa de Rubén y Victoria leyendo la biografía del mago Houdini con unos ojos que parecía como si se hubiera comido un tripi, mientras que Rubén y Victoria estaban desayunando. De repente, empieza a sonar el teléfono. Y media hora mas tarde aparecen por la puerta del ministerio Lucrecia iba comentando con Rubén.- ¿Tu has leído todo lo que hacia Houdini? En mis tiempos, con uno de esos trucos ninguno enemigo de España nos haría frente.
- Ja Ja, pues no te queda a nada que aprender querida Lucrecia. ( Rubén piensa para si mismo ) “Anda que si hubiera leído lo que le paso al Titanic, no montaría ni en las barcas del retiro”
-Jefe, ya están aquí -Dijo Laura
-Vamos al grano, deberán de ir a la Zamora de 1072, allí les espera el abad Don Norberto, el será vuestro enlace.-Contesto Don Patricio.-Van ustedes a una semana justa antes de que el rey Sancho II El Fuerte sea asesinado por Bellido Delfos. Van a ser los “guardaespaldas” de Bellido hasta el día 7 de octubre de 1072 que es cuando asesinara al rey Sancho.
-Manda cojones que tengamos que ser los niñeros de un traidor a la corona castellana, por una vez y sin que sirva de precedente, creo que Lucrecia y yo estaremos de acuerdo. Comenta Rubén mientras dirige su mirada a la morena.
-Pues me temo que tendréis que proteger al menos durante unos días a Bellido Delfos hasta que esté dé muerte a Sancho II, para que la historia transcurra como tiene que ser. Recordad que ante todo estamos para que no cambie la historia y si muriese Bellidos antes de lo previsto, a saber como estaría la historia en la actualidad.
Iñaki coge el teléfono y marca la extensión
– ¡Tened preparados los trajes para el siglo XI, uno de caballero y dos de novicia ! – Exclamo mientras pone una de sus manos en el yelmo corintio que tiene Patricio encima de una mesa. A los pocos minutos, vemos a la patrulla con los trajes de época, Victoria y Lucrecia vestidas de arriba abajo con los hábitos típicos de una novicia del siglo XI, y Rubén ataviado con una sobrevesta que les llegaba casi hasta las rodillas, de color claro. Mientras van llegando a la puerta XI, Rubén le pregunta a Iñaki que a donde les lleva esa puerta, a lo que este sacando un pequeño plano de la época señala un pequeño monasterio a poco mas de una legua de Burgos.
-En este pequeño monasterio os espera Dom Norberto, él os dará todo lo necesario hasta llegar a Zamora, desde aquí hasta allí hay aproximadamente unos 195 Km. en línea recta, para ti Lucrecia y como todavía no estas acostumbrada calcula que son unas 40 leguas mas o menos. se que va en contra de tus principios, pero debéis proteger provisionalmente a Bellido Delfos, al menos hasta el día 7 de octubre, con que desaparezcáis de la escena un par de horas antes os vale, además no es conveniente que os vean merodeando por allí, con que estéis cerca o infiltrados en las mesnadas del rey Sancho os valdrá-.
Victoria Kent abre la puerta XI y entra junto a sus compañeros y a los pocos segundos salen por un tonel gigante de cerca de dos metros de diámetro, allí les espera el abad.
-Buenas tardes chicos, os estaba esperando desde hacía un par de horas, como de costumbre, en el ministerio van con retraso, a ver si no se retrasan en darnos el sueldo para poder subsistir, que en estos tiempos en los que andamos, mal camino llevamos. La patrulla saluda cortésmente besando la mano como se merece un abad de tan alta alcurnia como es Dom Norberto.
-No hace falta que me beséis la mano, soy abad porque así me obligan, pero ni soy de creencias ni nada por el estilo.
A lo que riendo Rubén contesta - Vamos Norberto, que te gustan mas las mujeres que a aun niño un chupete.
– Mas o menos – Comentaba el abad mientras les indicaba por donde debían ir.
- ¿Esta muy lejos Zamora desde aquí?-Comentaba Victoria mientras contemplaba aquel lugar que parecía ser una bodega de las de antaño, de esas de las que tanto había oído hablar a lo largo de su infancia, donde se hacían los buenos vinos que tanto le gustaba a su padre, vinos, que maduraban en barricas de roble y que tan peculiar gusto le daba al vino.
- Aproximadamente a poco mas de 40 leguas o lo que es lo mismo, poco mas de 190 Km. en línea recta, si no os torcéis en el camino, llegareis en unos pocos días, no tendréis perdida, siguiendo las indicaciones que yo os dé.
Lucrecia mientras tanto contemplaba aquel viejo monasterio que a duras penas se mantenía en pie. El abad mientras charlaba con Victoria y con Rubén, tenía tiempo para decir, que el monasterio se mantenía en pie de milagro, pero que ni con las ayudas del ministerio, al paso que iban duraría mucho y que en pocos años, tal vez incluso meses, tendrían que trasladarse a otro lugar por el estado casi avanzado de ruina y que con ello habría que cambiar la puerta de lugar. Rubén no dejaba de mirar el traje que le habían dado en el ministerio, de arriba abajo se sentía extraño
- Parezco el capitán Trueno – Comentaba mientras se reía por no decir “ Manda cojones “. Victoria en cambio estaba preocupada, no sabía exactamente cuál era su función en esta misión, ” ¿Una novicia por estos Lares?”...
– Si, me temo que esta vez en el ministerio no se han andado con rodeos -Comento resoplando Norberto como adivinando lo que estuviera pensando Victoria
- Señor y señoritas, es fácil que encontréis por el camino al Cid.
En ese momento Lucrecia se puso recta mirando hacia el cielo y con cara muy seria como si hubiera recibido una orden.
- ¿Qué os pasa Lucrecia? Preguntaba el Abad que tendría unos 45 años.
- Habéis nombrado al Cid, el caballero más grande que ha tenido la cristiandad castellana, el más grande-Comentaba sin dejar de mirar al cielo con un rostro tan serio que se podía cortar su seriedad con un cuchillo.
- Sigo pues entonces explicando lo que os tenía que explicar, que luego no quiero que Patricio me eche la bronca, si os cruzáis con él, decidle que sois familia mía, y que si os podéis unir a sus mesnadas durante unas cuantas leguas, van en la misma dirección que vosotros, pero se apartaran antes de llegar a la altura de Ampudia, por lo visto ha de hacer unas cosas en una villa que esta retirada de allí, y el camino correcto para ir es desviándose a la altura de Ampudia. No os preocupéis , que tiempo tendréis de charlar con Don Rodrigo.
- ¿Tendremos algún problema por temas de batallas?-Pregunto Rubén a Norberto
- No os preocupéis que no tendréis problema alguno, nadie osara a meterse con vosotros y menos con las mesnadas del Cid, no creo ni que pasen 4 leguas desde que salgáis de aquí, cuando os encontréis con Don Rodrigo, si no estoy mal informado, no creo que lleve más de 100 hombres, pero cada hombre de los que van con Rodrigo vale por veinte, así que echad cuentas si sabéis de matemáticas, además, al Cid le tienen mucho respeto y es querido en muchos lugares. Mientras tanto Victoria seguía pensativa, callada y eso extrañaba a Rubén que había dejado de atender a Norberto para centrarse en ella, mientras que Lucrecia, se sentía orgullosa pues a pocas leguas se iba a encontrar al más grande de toda la cristiandad, aquel que moros y cristianos se empeñaron en llamar Cid Campeador o lo que es lo mismo Señor Batallador. A los escasos minutos la patrulla ya había montado a caballo.
-Tened cuidado patrulla y recordad que si os preguntan quienes sois, decid que sois hijos de unos primos de mi madre. Nadie sospecha nunca de la familia
La patrulla empezaba su viaje hacia tierras Zamoranas por el camino pedregoso indicado por Norberto, habiendo salido de allí, pasaron por un pequeño riachuelo, donde pararon para beber agua y así aprovechar para ojear de nuevo el mapa
- A ver si encontramos al Cid de los cojones, que ya estoy harto de tanto montar a caballo, nos mandan a unas misiones …
Al oír esto Lucrecia , se acerco con furia a donde estaba situado Rubén le saco de inmediato una daga que tenia escondida y poniéndosela en el cuello dijo
-Tenga buesa merced, de cuidar su lenguaje al nombrar al mas gran héroe de la cristiandad, no vaya a ser, que la próxima arma que tenga que sacar, sea la espada y lo próximo que salga por su boca, sea la sangre de mi daga clavada en su estomago
- ¡ Basta ya!-Gritó Victoria con aquellos hábitos que mas que novicia pareciera una guerrera por el grito que dio.- ¡ Os comportáis como críos, como niños malcriados, Lucrecia, por el amor de Dios, guarda esa daga por lo que mas quieras por favor¡
.Se dirigió hacia ella desesperadamente para que no cometiera una locura.
-Si queréis pegaros, os esperáis a que acabe la misión, porque os recuerdo a ambos, que tenemos que impedir durante unos días, que Bellido Delfos sea asesinado, ya sabemos que no es plato de buen gusto para los aquí presentes, así que por favor, dejaros de comportaros los dos como niños de colegio.
- Lo siento Lucrecia no sabía que el Cid fuera tan importante para ti, no era mi intención ofenderte con tales palabras.
- En mis tiempos, todos crecíamos con la figura de Don Rodrigo, aunque sabíamos que una época no tenía nada que ver una con la otra, muchos nos inspirábamos en su figura para llegar a ser quienes llegamos a ser. El más grande de toda la cristiandad, aquel que más de uno pudo soñar con verle en persona y ahora mira lo que son las coincidencias, voy a poder tenerle en frente mía, cara a cara.
Lucrecia montaba a caballo y Rubén se quitaba el polvo de la sobrevesta que llevaba mientras se incorporaba nuevamente a su caballo. Debían de ponerse nuevamente en camino, pues aun tenían que llegar al cruce de caminos donde más o menos tenían calculado que encontrarían con las huestes de Don Rodrigo como dijo el Abad Dom Norberto. Y así fue, a las pocas leguas, en un cruce de caminos, contemplaban como a la lejanía se acercaba una montaña de polvo, eran las huestes de Mio Cid, al llegar a la altura de la patrulla, Mio Cid, levanto el brazo en alto como mandando parar a toda su mesnada y al unísono, todos pararon, a su derecha, el gran Alvar Fañez, el primo del Cid, seguido de sus más fieles caballeros de compañía, Muño Gustioz, Martín Antolínez y Pero Bermúdez entre otros. A la mañana siguiente y cuando el sol dejaba ver sus primeros rayos de luz por entre la espesura del bosque, la patrulla junto con Don Rodrigo y el resto de sus hombres, empezaban a despertarse poco a poco.
La noche había sido tranquila, solo roto por el ululato de los búhos que habían estado toda la noche observando el panorama que allí había. A las pocas horas y después de todo el trajín que se organiza para desmontar un campamento para unos 100 hombres, la patrulla y a la cabeza Don Rodrigo Díaz de Vivar, con toda la comitiva se ponían de nuevo en camino hacia su destino. Lucrecia, fascinada por lo que estaba sucediendo, no dejaba de contemplar los gestos y palabras que decía el Cid en las conversaciones que tenía con sus hombres y en las que de alguna manera hacía participe a la onubense. Durante el camino, iban comentando y riendo sobre comentarios que se iban haciendo y diciendo. Pasaban por iglesias y campos devastados por la guerra, hasta que viendo que la noche se les echaba encima de nuevo, decidieron refugiarse en lo que apenas se mantenía en pie de un viejo monasterio, la puerta al monasterio apenas existía y aunque el techo apenas se mantenía en pie, si tenían la certeza de que al menos esa noche no se les vendría encima. Se repartieron el trabajo como era costumbre, unos iban a por agua a un arroyo cercano, otros a por algo de leña para hacer fuego y el resto se disponía a montar un pequeño campamento donde dormir, mientras no más de cinco hombres se preparaban para montar la guardia de esa noche. La noche ya se les había echado encima y mientras cenaban algo, un viejo hombre con unos trapos bastante roídos y tapándose casi en su totalidad su rostro, se acerco pidiendo algo de comer y algo de beber. Cuando los hombres vieron al hombre y observaron que ese hombre que se les acercaba tenía la lepra, huyeron despavoridos.
- ¡¡ Cuidado, un leproso,!!-Gritaron al ver como se les acercaba, , Mío Cid, al verle,
se levanto y con una parsimonia jamás vista antes, cogió un trozo de pan, un trozo de carne y una bota donde guardaba algo de agua, y algo de ropa que cogió de sus enseres lo metió en un zurrón y se lo acercó.
- Tomad buen hombre, aquí tenéis algo de comer, cobijaos donde podáis y disponeos a pasad la noche por donde podáis, la noche que se avecina será bastante fría y habréis de refugiaros, ahora os acercare algo de leña para que podáis calentaros y que vuestra noche no sea tan fría -
El leproso, con algo de miedo y observando lo que había sucedido agradeció tal gesto.- Gracias Don Rodrigo por tal gesto, pero no quiero ser una molestia para vuesas mercedes, solo quería algo de agua, pues apenas consigo moverme y aunque el río no está muy lejos de aquí, apenas mis pies pueden dar paso alguno.
El Cid, extrañado por haberle reconocido, pregunto.
- ¿Como es que vos sabéis quien soy?. Si no soy nadie casi en estas tierras.
El leproso dándose la vuelta y agarrando fuertemente el zurrón que le había dado el Cid respondió. - No hay hombre más valiente y tan generoso en Castilla que vos, que desobedeciendo las leyes, da libertad a hombres musulmanes y de algo de beber y cobijo a un leproso.
El leproso se encamino hacía un rincón del lugar donde se hallaban, malamente y agarrándose a una muleta que tenía y que apenas le hacía mantenerse en pie se refugio, a los pocos minutos, Rubén apenado, le llevo un buen puñado de leña
pero al acercarse se sorprendió que al contemplar el rostro de este, era el abad con un poco de maquillaje.
- Ostias, ¿Qué hacéis aquí?-Pregunto Rubén con voz baja y cara de sorpresa Dom Norberto en un gesto de complicidad le guiño un ojo y sacando de entre unos harapos sucios y destartalados, saco una cruz de no más de una cuarta de larga y de madera.
- Tomad, se me olvido dárosla cuando nos despedimos, dentro hay una llave que son de la cerradura de una vieja iglesia que esta a las afueras de Zamora, la iglesia está en ruinas y con el techo parcialmente caído, le falta también parte del ábside. Detrás de lo que aún queda en pie del retablo, existe una puerta, la misma llave que abre la iglesia, abre esa puerta, no es que sea el hotel Ritz, pero os servirá para estar cómodos y allí dispondréis de ropa , camas y un teléfono . No os preocupéis, la gente no va por allí porque creen que esta endemoniada.
Rubén, que aun no salía de su asombro, acepto de buen agrado la cruz y se la colgó en el cuello tapándola bajo la loriga que cubría parte de de la sobrevesta., Lucrecia al ver a Rubén al lado del leproso le grito-¡¡¿Qué hacéis ahí al lado de ese pobre leproso que apenas se mantiene en pie ?, ¡¡Salid de ahí por lo que más queráis,¡¡ ¿No os dais cuenta de que os puede pegar la lepra?¡¡ Esta noche dormiréis fuera, no vaya a ser que nos vayáis a pegar esa enfermedad del demonio.
- Tranquila, solo pretendía ofrecer un poco de fuego a este hombre para que su noche, tal vez la última de su vida, no sea tan fría y le sea más llevadera
Así fue como esa misma noche durmió a la intemperie cobijándose en un pequeño hueco en la pared y abrigándose con una manta que llevaba consigo mismo. A la mañana siguiente, cuál fue su sorpresa que al levantarse no quedaba ni rastro del leproso y apenas quedaban restos de la hoguera por la cual, esa misma noche, el leproso se había calentado gracias a la ayuda del pianista. Ni la guardia sabía nada cuando les preguntaron por donde se había ido, ni a qué hora se podría haber ido. Después de alimentar a los animales y de ensillarlos, comieron algo para emprender de nuevo su camino. El día se había levantado algo gris, pequeños claros, pero muy pequeños se dejaban entrever, pero no apetecían al optimismo de que hiciera sol, sino más bien todo lo contario. Emprendiendo de nuevo el camino, iban pasando por olivares donde ya empezaban a ir despuntando en donde poco más de un mes y medio estarían aptos para la recogida. A Rubén, todo esto le venía a la memoria de sus años de niño cuando se juntaba con la familia en Badajoz y donde toda la familia iba a recoger la aceituna y como se ponían tibios a calderetas todo ello acompañado de un buen vino sin aguar para los adultos y limonada para los niños . Al llegar al término de Baltanas, se encontraron con una vieja ermita, llamada de San Pedro, eso se sabía porque uno de los oficiales de Don Rodrigo había pasado sus mocendades allí. Un cruce de caminos se divisaba a pocos metros de allí, Quintanilla de Abajo hacia la izquierda y Baltanas de frente.
- Vuesas mercedes, me temo que aquí en este cruce se separan nuestros caminos.-Contesto el Cid haciendo parar a Babieca al mismo tiempo que se paraba todo el séquito que iba con ellos.- Zamora esta a cuatro o cinco días, no más de cinco tal vez, es difícil que os perdáis si seguís en línea recta.
-¿Hacía donde va vuesa merced mi señor Don Rodrigo?-Pregunto Lucrecia acariciando la cabeza de la majestuosa Babieca.
- Vamos hacia Quintanilla de Onésimo, mi señor y soberano, el rey Sancho, nos manda allí para confirmar unos documentos de suma importancia y acudo en su nombre.-Contesto el caballero de Vivar mirando hacia el horizonte de donde debían ir.
- Que tenga buen camino y que Dios todopoderoso le aguarde ante tan importante empresa.-Contesto Rubén al tiempo que agarraba las cinchas de su yegua mientras que se iban despidiendo del Cid y de toda la mesnada que le acompañaba.
Llegaron al poco tiempo a Baltanas y viendo la hora que era, decidieron descansar durante unas horas, pues aunque iban sobrados de tiempo, no querían demorarse mucho y mas siendo forasteros de aquellas tierras.
- Rubén como habéis sido tan osado acercándote a ese leproso? -Pregunto Lucrecia
- Ja,ja,ja, ese leproso tiene de lepra lo que Vicky de monárquica-Se río Rubén
-¿De qué os reis ?-Pregunto Victoria Kent.
- Ese leproso, era Dom Norberto vino disfrazado para no levantar sospechas y traernos las llaves de una vieja iglesia que usa el ministerio como si se tratase de una especie de refugio, para que la gente no sospeche, la tienen como embrujada o maldecida, de esta manera nadie se atreve a adentrarse allí. Por lo visto el ministerio y compañía nos tienen guardadas unas sorpresas por lo que se esta viendo.-
Lucrecia y Victoria no daban crédito de lo que estaban escuchando . Al poco rato de estar charlando y caminando poco a poco se le ocurrió la idea de buscar una posada
-Siendo las horas que son, creo que deberíamos de ir buscando una posada para al menos pasar esta noche y mañana emprender de nuevo el camino hacia tierra de Doña Urraca, cenaremos algo y mañana volveremos a emprender nuestros caminos-
Al poco tiempo, encontraron una posada que estaba nada mas entrar al pueblo, pasando por una de las puertas que había en la muralla, en el camino que va desde la iglesia de San Ginés hacia el cementerio.
- Buenas noches posadero, nos gustaría saber si hay habitaciones libres para estas almas candidas que buscan algo de paz y tranquilidad al menos por esta noche, la noche se avecina algo fría y llevamos varios días de camino.-Dijo Lucrecia . El posadero miro a los tres y viendo que un caballero con pinta de tener buenos dineros y dos novicias, se froto las manos y comento.
-Si mis señores, tenemos tres habitaciones libres. ¿A nombre de quien las reservo?.-
La onubense, saco un pequeño saco con varias monedas de plata y las puso encima de la encimera desde donde despachaba el posadero.
-Reserve las habitaciones a nombre de Valeria, Enzo y Victoria. ¿Hay suficiente monedas para que nadie nos moleste esta noche y podamos cenar tranquilamente? Venimos de muy lejos, muchas leguas de viaje y necesitamos descansar tanto nosotros como nuestros caballos, para emprender mañana de nuevo el camino-
-Con estas monedas tienen para pasar esta noche y todas las de esta semana viviendo a cuerpo de marqueses, supongo que querrán que alimenten a sus caballos, que con gusto serán bien servidos de una buena cama en los establos y de alimento y agua.
-No queremos estar toda la semana, solamente esta noche y saciarnos de comer, pues en otros sitios en los que hemos estado, comer, comer, lo que se dice comer, como que no.-Comento esta vez el pianista adelantándose en ese plan bromista que era frecuente en él. Ya estando hospedados, cada uno en sus aposentos, decidieron lavarse un poco para quitarse el sudor y el polvo que habían recogido en el camino.
Al poco tiempo quedaron para dar un paso por el pequeño pueblo para ir haciendo tiempo antes de ir a cenar. Mientras tanto, en las oficinas del Ministerio, estaban charlando sobre como les estaría hiendo la misión a la patrulla.
-¿Sabemos algo sobre la patrulla ?-Peguntaba Patricio a Laura y a Iñaki.
- No jefe, pero seguro que les esta yendo bien, si no fuera así ya lo sabríamos.
-Esperemos que así sea, en aquellos tiempos del siglo XI y habiendo muerto Fernando I, Castilla estaba muy dividida y las disputas entre hermanos les venía de maravilla a los musulmanes, esperemos que no se topasen con alguno de ellos
-Tendrán tiempo de sobra, los casi 200 Km. que les separan desde el monasterio donde está situado la puerta hasta Zamora, a caballo son seis días, como mucho siete, iban con 15 días de antelación, lo que les restan ocho días para cumplir la misión así que ensando un poco les sobra tiempo-Dijo Iñaki mirando un mapa .
-Lucrecia, es hora de dormir mañana seguiremos nuestro camino hacia Zamora. Lucrecia cuando vio que Rubén sacaba un reloj exclamo con algo de cabreo:
-¡¡ Estáis loco !!¿Cómo se os ha ocurrido traer algo del siglo XX a esta época, y si nos descubrieran? La que se montaría seria bien gorda, no quiero ni pensarlo-
Rubén con algo de ironía contesto.-A ver, entendida, que veo que vas de entendida, tenemos quince días para cumplir nuestra misión, después de eso, tenemos seis días a lo mínimo para volver otra vez de nuevo a donde está la puerta para escapar de la que se va a montar después de que se haya asesinado al rey Sancho, dime tu, como controlamos el tiempo para no pasarnos ni quedarnos cortos en nuestra misión -
Lucrecia empezó a blasfemar por lo bajo mientras se dirigían a cenar
Rubén empezó a reírse y poniendo su mano sobre el hombro de la onubense le ayudo a entrar a la posada. El posadero cuando les vio entrar se dirigió hacia ellos y les pregunto.- ¿Desean vuesas mercedes cenar y beber algo?.Les tengo preparada una mesa cerca de la chimenea, en estos tiempos en los que corren ya va haciendo fresquito por estos lares y la chimenea es necesario encenderla.
Los tres agacharon la cabeza en señal de respeto y se dirigieron hacia donde el posadero les había indicado, acto seguido, el posadero con un chasquido de su mano derecha y levantándola en alto, mando que trajeran un par de jarras de vino y platos típicos de tierras palentinas. Después de saciarse la patrulla del ministerio se fueron a sus respectivas habitaciones para descansar esa noche. Al día siguiente se levantaron temprano y emprendieron su viaje hacia Zamora.
Por su parte Diego Tudela y Valeria fueron al despacho de Asun y Bonilla para contratar sus servicios como detectives, ya que querían encontrarlo antes que la policía ya que de lo contrario Rubén podría acabar en la cárcel.
-Haremos todo lo que este en nuestra mano por encontrarlo pero no os garantizo nada, es posible que haya salido del país y si es así nada podemos hacer-
-Del país dudo que haya salido porque su pasaporte esta en casa-Le respondió Valeria
-Conseguir un pasaporte falso es muy fácil , con dinero todo es posible-Dijo Asun
-Os lo ruego encontrad a mi hermano, porque sino puede ocurrir una desgracia-
-Como os dijimos antes haremos todo lo que este en nuestra mano-
Segundos mas tarde se despidieron y salieron del despacho de los detectives.
Con esperanzas de encontrarlo auque esa posibilidad fuera minima. poco imaginaban que Rubén estaba en el siglo xi dirigiéndose a tierras zamoranas para proteger a Bellido Delfos.
-Tengo ya las posaderas dormidas de tanto cabalgar, ¿Cuánto creéis que queda?--No lo se Rubén pero supongo que ya quedara menos. Yo propongo que paremos para que los caballos beban agua y descansemos un poco-Le respondió Victoria
-Buena idea- Dijeron al unísono Lucrecia y Rubén.
Así lo hicieron pero cuando estaban refrescándose un poco en uno de los riachuelos un grupo de taifas los asalto exigiéndole todo el dinero que tenían. Lucrecia sacando su carácter guerrero se negó y empezó a defenderse pero eran mas de veinte hombres y aunque Rubén y Victoria se unieron a ella no pudieron evitar ser ganados y quedarse sin caballos , ni dinero ni provisiones. Pero no eran los únicos con problemas en otro siglo concretamente en el año 1961 Diego y Valeria estaban discutiendo y echándose las culpas mutuamente de la “huida” de Rubén.
-¡¡No elegiste un buen lugar para decirme lo que sentías Diego¡¡-
-¡¡¿Y tu como te atreves a criticarme niñata caprichosa? ¡¡Si te has pasado todos estos años mintiendo a una de las pocas personas que te han amado¡¡. ¡¡Tu y tu tía convertisteis a mi hermano en un débil alcohólico¡¡ .
-¡¡No te atrevas a meterte con mi tía Diego¡¡
-¿Y porque no? ,¿ Acaso es mentira lo que digo?. ¡¡Tu tía es una bruja que lo único que ha hecho en su vida es aprovecharse de ti y amargarle la vida a mi hermano¡¡.
La discusión cada vez fue yendo a mas y terminan en las manos.
-¡¡¿Cómo te atreves a pegarla?-Grito Elena que los interrumpe.-¡¡Márchate de aquí¡¡-
-Claro que me voy pero antes voy a deciros vuestras verdades en la cara. ¡¡Tu eres una solterona amargada , envidiosa y aprovechada y tu Valeria una gilipollas profunda¡¡
Y tal y como dijo se fue con la clara intención de no volver a ver jamás a Valeria.
La patrulla también estaban enfadados y angustiados por su misión
-¡¡Muy bien estamos perdidos, sin caballos, ni dinero ¡¿Qué coño hacemos?¡¡
-Tranquilízate Rubén, porque así no solucionamos nada-Le respondió Victoria
-¡¡¿Qué me tranquilice Vicky?¡¡, ¡¡¿Cómo coño quieres que me tranquilice?¡¡
-Haber aun tienes la llave de esa iglesia?-Pregunto Lucrecia-. Podríamos ir y avisar al ministerio,¿No tenían un teléfono o algo así?
-Es buena idea Rubén-Contesto Victoria Kent
-Si es buena solo existe unos “pequeños” problemas ¿Cómo llegamos? No tenemos nada que nos guíe. Ni nos lleve. Y lo mas importante ¿Cómo cojones entramos?
Esos cabrones menos la ropa nos han quitado todo, incluyendo la llave de la iglesia
-¿Y cual es tu solución?. ¿Qué nos quedemos aquí quejándonos?. Pues fíjate que yo no soy así y no pienso serlo nunca. Así que yo me iré a buscar esa iglesia tu si quieres puedes quedarte aquí lamentándote de tu mala suerte Rubén Tudela- Le dijo Lucrecia y con decisión empezó a andar aunque no sabia hacia donde ir. Inmediatamente sus compañeros empezaron a seguirla. La onubense tenía razón quejarse no les iba a servir de nada. por el camino ninguno de los tres hablaban, y tras horas de caminata por aquellas tierras Victoria exclamo -¡¡Mirad¡¡ ¿Aquello no es una iglesia medio destruida? . No estoy segura pero me parece que ya la hemos encontrado
Rubén y Lucrecia observaron el sitio que esta señalando con el dedo su compañera y efectivamente ,encontraron aquella iglesia.
-¡¡Vamos rápido¡¡. El tiempo es oro, debemos avisar cuanto antes al ministerio
Pero esas palabras no quedaron entre ellos, alguien los había seguido y escuchado.
Pronto la patrulla del ministerio llego a la iglesia, y cuando estaban haciendo fuerza para abrir la puerta fueron interrumpidos
-Os estaba esperando, parece que el ministerio sigue en pie e inmiscuyéndose en mis asuntos y eso no lo puedo permitir-Les dijo una mujer sorprendiéndolos
-No se de que habla pero nosotros solo queremos refugiarnos aquí-Contesto Rubén
-No te atrevas a insultar mi inteligencia de esa forma Rubén Tudela Suárez-
-¿Y tu como sabes mi nombre?-Pregunto el medio asustado
-Yo se muchas cosas de vosotros. Pensad un poco trabajáis para el ministerio del tiempo yo también trabaje para ellos. Hasta que me di cuenta de que la historia era una mierda y que no hacían mas que manipularnos y usarnos a su antojo
-¡¡El ministerio del tiempo nos salvo¡¡-Le grito Victoria
-Cierto siempre lo hace pero no hacen esos favores gratis , siempre se los cobran y pronto , muy pronto os vais a dar cuenta no lo dudéis-Le dijo aquella mujer.-Pero a lo que iba así si, esto os dolerá un poquito. Y segundos mas tarde saco su revolver para intentar herirlos pero no le dio tiempo porque el abad apareció y cogiendola por detrás la durmió con cloroformo.
-Menos mal patrulla que me dio por seguiros . Sabia que había problemas-
-Gracias dom Norberto-Exclamo Rubén
-De nada, cogedla por las piernas para meterla en el refugio.-
Y así los cuatro lo hicieron. Minutos después ya dentro del refugio avisaron por teléfono al ministerio de lo ocurrido.
-No me lo puedo creer Soledad Martínez, sigue con vida. ¿No se había casado con ese tal Augusto Lloverás y luego murió?-Pregunto Iñaki
-No fue así ella, estaba en la cárcel de Huesca por lo que paso en una de sus misiones en 1936.Quiso salvar a primo de Rivera -Le contesto Don Patricio
-Que la interroguen para saber como se ha escapado. Tuvo que tener ayuda exterior,
o lo que es pero tenemos un topo dentro y eso no lo podemos consentir-Dijo Laura
-Tenemos que ir ya al siglo XI-Contesto Iñaki
-Mucho me temos que debe ser así. Voy a avisarlos-Le respondió Patricio con el teléfono en la mano , a punto de marcar los números
-Muy bien jefe. Aquí le esperamos-
-¿Por donde íbamos?-Pregunto en plan irónico Lucrecia. así si ¿Quién eres?
¿Qué pretendías hacer?, ¿Matar a Bellido Delfos?
-No pienso contestarte a ninguna pregunta Lucrecia Hernández
-Si no colaboras va as er peor para ti. Te lo aseguro-Dijo Victoria
-¿No me digas ?. ¿Crees que no se lo que me va a pasar roja de mierda?
Victoria en ese momento sintió como su mano tenia vida propia y le dio un bofetón
-Ya se quien eres. Eres Soledad Martínez, dejaste el ministerio hace 15 años
-¿Y tu te lo creíste? Por favor he estado años en esa inmunda cárcel de Huesca
-Supongo que algo debiste hacer para acabar allí
-Si intentar evitar que cometieran una grandisima injusticia. Rubén Tudela
-La historia es lo que es y no puedes cambiarla-Respondió el
-La historia es una puta mierda. ¿Piensas que nuestra historia es buena?.
¿Cuántas injusticias no te gustaría cambiar? ¿A cuanta gente no te gustaría salvar?
-Pues según mi opinión lo que has hecho ha sido inútil-
-¿Y vosotros que ganáis con que yo acabe detenida?. Yo tengo varias respuestas , cosas que os podrían cambiar la vida. ¿No te gustaría volver a ver a vuestro esposo Lucrecia?. Y tu Victoria Kent ¿No te hubiese gustado que la republica hubiera ganado la guerra?. Y en cuanto a ti Rubén ¿No te gustaría saber como seria tu vida si hubieras dejado a Valeria en su debido momento?. Si me dejáis libre yo puedo daros la oportunidad de cambiar vuestras vidas y vuestro futuro. Pero si me dejáis aquí no conseguiréis nada
-¡¡No la escuchéis patrulla¡¡. Esta mintiendo-Grito furioso dom Norberto
10 minutos después los jefes del ministerio aparecieron por aquella puerta temporal que había en la iglesia para llevarse a Soledad Martínez a la cárcel de Huesca.
-Cuanto tiempo Patricio. Veo que has ascendido, sinceramente me alegro por ti pero sobre todo porque contigo al frente el ministerio se ira a pique-
-Que mas quisieras Soledad Martínez. Este ministerio ha aguantado mas de cuatros siglos .Y aguantara otros cuatro-Le respondió Laura
-Ya se vera,. En cuanto a vosotros-Dijo mirando a la patrulla.-Cuidaros mucho del ministerio porque tienden a usar y tirar a su gente. Y cuando ese momento llegue os daréis cuenta de que no haberme dejado libre fue un error. Pero ya será tarde
-Venga vamos Soledad Martínez. que Huesca esta muy lejos-Le respondió Iñaki cojiendola de un brazo para sacarla de la iglesia.
-Gran trabajo chicos. Ahora descansad un poco antes de cumplir con vuestra misión.
A la mañana siguiente finalmente pudieron vigilar y proteger a Bellido Delfos para que este pudiera matar al rey Sancho ll de Castilla. Tres días y medio mas tarde del asesinato real llegaron a la puerta de la iglesia con la misión cumplida. Y una vez mas la muerte y la historia fueron lo que fue.


Última edición por janessi1 el Vie Abr 01, 2016 10:48 am, editado 2 veces
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Fecha de inscripción : 18/07/2012

MensajeTema: PARTE DOS    Lun Ene 25, 2016 10:12 am

CAPITULO TRES: TEMPUS FUGIT

Victoria no estaba en absoluto convencida y así se los dijo a sus compañeros de patrulla mientras entraban en el despacho
-Sigo pensando -Incidió la abogada republicana.-Que lo de Hércules Poirot y que su hija estudie en ese internado es solo una mera cuestión de azar
-¿De que hablan?-Se intereso Patricio el subsecretario. Rubén carraspeo
-Del libro un gato en el palomar de Ágata Christie. Estoy poniendo a mis compañeras al día culturalmente-Se escudo el pianista
-Un hombre de honor , ese Hércules Poirot-Declaro escuetamente Lucria
-Seguro. Les he llamado para encargarles su siguiente misión o mejor dicho misiones. Valencia, 1885 el investigador Jaume Ferran ha desarrollado un tratamiento revolucionario contra la enfermedad azul
-El cólera-Dijo Rubén poniendo mala cara
-En efecto-Concedió el subsecretario poco acostumbrado a que Rubén acertara las referencias mas oscuras que a veces lanzaba-.Sabemos que Ferran encontró bastantes reticencias para inocular a la población, pero por lo que nos ha dicho nuestro hombre en el ayuntamiento de Valencia, Alcira se niega en redondo a probar el remedio.
-¿Es una enfermedad grave esa cólera? Pregunto Lucrecia
-Cierto, usted no la conoce, no llego a Europa hasta 1827. Muy grave, a finales del siglo XIX hubo unos cuantos brotes virulentos en este país. Sus síntomas iban desde las diarreas y las fiebres..y con el tiempo la muerte. El trabajo del doctor Ferran fue clave para poder erradicar la enfermedad. Miles de personas que se salvaron podrían morir a causa de esta reticencia y eso seria catastrófico para los años que seguirán. Cuando ingresaron en el ministerio todos ustedes fueron tratados para que no puedan contagiar a nadie de las posibles enfermedades que lleven desde el siglo XX a los anteriores y viceversa. Están ustedes protegidos-
-¿Y la segunda misión?-Pregunto Rubén
-A eso iba también deben hacer una tarea de reclutamiento. Deben tratar de reclutar a Enrique Gaspar y Rimbau . El ministerio esta falto de diplomáticos en y nos vendría bien uno la verdad. Han cumplido las suficientes misiones como para hacer una de reclutamiento. Venga chicos el siglo XIX os espera-
La patrulla del ministerio salio del despacho pensativos , hojeando las carpetas con la información, los datos y los mapas de la situación. Era la primera vez que les mandaban hacer dos misiones en una y no las tenían todas consigo.
Media hora después salieron por la puerta vestidos como en 1885 aunque de una forma peculiar. Eran dos monjas y un cura. Al traspasar la puerta se encontraron en un despacho pequeño donde la esperaba un hombre menudo con bigote.
-Soy Vicenc Soler, agregado del ministerio y vicesecretario del alcalde de Valencia don Josep María Ruiz Lihory. El no esta al tanto del ministerio como tampoco el doctor Ferran. A todos los efectos ustedes serán unos enviados de los franciscanos con experiencia en misiones en África. Esperemos que con dios de nuestra parte los Alcireños se dejen vacunar porque si no lo vamos a pasar muy mal..
-¿Hay muchos casos?-Pregunto Lucrecia
-Es una epidemia señorita-Soler parecía realmente asustado y se aflojaba a menudo el nudo del corbatín, como si sintiera una aprensión natural por el aire mismo que le rodeaba como si el cólera fuera contagiadle por el mero hecho de pensar en el. Los cuatro salieron por otra puerta y atravesaron un largo y tortuoso pasillo hasta llegar a una salita que recorría una y otra vez de parte a parte un hombre de unos 35 años, que mas que esperar desesperaba. Lucia barba y bigote, como era costumbre y una incipiente calvicie que llegaba demasiado pronto. Sujetaba con fuerza el asa de un abombado maletín.
-Señores os presento al doctor Ferran-Dijo Soler haciendo las presentaciones
-Un placer. Leí su memoria sobre el parasitismo bacteriano del año pasado, me parece que usted es la autoridad que la situación requiere-
En ese momento la expresión del doctor cambio, estaba sorprendido por la reacción de la monja. La abogada republicana suponía lo que pasaba por su cabeza, un hombre de ciencia al que obligaban a viajar con unas religiosas y un cura y que ya había empezado a temer que le reprocharían su acercamiento racional a los males del diablo. Pero se rehizo pronto y le respondió con una breve inclinación
-Esto que pasa ahora en Valencia ha pasado antes en Europa, y en la India. Es un mal endémico. Yo lo vi en Marsella el año pasado y allí el cólera fue devastador. Coincido con Herr Koch que el trasmisor de la enfermedad es una bacteria y creo que he aislado el bacilo y reducido su fortaleza. Si lo inyectamos a personas sanas las inmunizaremos , no podan enfermar de verdad.
A Lucrecia le había parecido imposible aquello cuando les pusieron las..¿Vacunas? . Pero parecía que funcionaba correctamente. El doctor Ferran era un pionero en aquella técnica y si conseguía su propósito iba a salvar a miles de personas.
-Confío plenamente en usted, doctor -Dijo Rubén con firmeza..-En África hemos visto casos de niños, mujeres y ancianos que se consumen
-¿Qué enfermedades han tratado su misión concretamente?-
Detectando que era el momento para ellos, Vicenc Soler intervino
-¿Quieren hablar con el alcalde?
-No será de utilidad. Solo perderíamos el tiempo con el intercambio de telegramas
-¿Entonces?
-Vayamos directamente a Alcira, es la población ideal para empezar a probar la vacuna. cuando lleguemos allí ya convenceremos a la gente o las autoridades-
Sin estar muy seguro de lo que hacia, Soler les condujo por el laberinto hasta la entrada principal del ayuntamiento. Ante la puerta esperaban dos diligencias y el funcionario se fue a hablar con el conductor de la primera. Desde las escaleras la patrulla y Ferran no alzaban a escuchar lo que decían pero si vieron que Soler gesticulaba cada vez mas y se iba enrojeciendo . Finalmente regreso con ellos
-Podrán llegar hasta Alcira. Esta se dirigía a Barcelona pero la he requisado.
Como están las cosas sin permiso no podría salir igualmente. Aun esta ocupada un caballero llegado de Madrid, alguna clase de diplomático por lo que podido inquirir. Tengan el salvoconducto-Victoria se adelanto a recogerlo pero se detuvo y cambio el gesto para ofrecérsela al doctor-.Sin esto no les dejarían circular y les harían darse la vuelta en el primer control. Tengan suerte.
Los cuatro subieron a la diligencia y partieron enseguida hacia el sur. El distinguido caballero que llevaba como pasajero original, tenia los brazos cruzados sobre el pecho mostrando su enfado por semejante atropello, y tardo en abrir la boca aproximadamente una hora hasta que se dio cuenta del maletín que llevaba el doctor
-¿Medico?-Pregunto entonces.-De alguien afortunado si le envían con unos religiosos desde el mismo ayuntamiento. Suerte tienen algunos de estar tan bien situados
-Mi deber no es curar solo a uno, señor mío sino a muchos. Si se dejan.
-¿No quieren curarse?-
-No saben que quieren. Ah soy el doctor Jaume Ferran y Clua
-Enrique Gaspar y Rimbau, encantado. He sido cónsul en China pero ya me he cansado de esos pagos-Le dijo el dándole la mano-.¡¡Cochero¡¡. Vaya tan rápido como pueda , aquí hay un hombre que piensa en los demás.
La patrulla se dio cuenta de que ese caballero era el hombre que debían reclutar por lo que se miraron contentos por su buena suerte. En el pescante de la diligencia el cochero mascullo algo en latín. No estaba contento con le giro que estaba tomando aquello y lo que prometía ser un golpe fácil, de repente se complicaba con un medico y unos religiosos. Iba a necesitar refuerzos para asegurar la cuestión. Se retorció con nerviosismo el anillo que llevaba en la mano derecha donde una torre verde rodeada de nubes se recortaba contra un cielo rojo. Un rato después tuvieron un percance en que no se habían matado de puro milagro. Don Enrique ayudo a Lucrecia y a Victoria a salir de la maltrecha diligencia. El doctor Ferran tenia una brecha en la cabeza, pero su preocupación no eran sus propias heridas ni la salud de sus compañeros de viaje , lo primero que comprobó al salir era si los viales que transportaba en su maletín habían reventado. Por fortuna todos seguían protegidos y solo dos se habían salido de sus fundas sin llegar a romperse.
-No tiene solución-Afirmo el cochero. Rubén por su parte fue a mirar con los ánimos encendidos , listo para lanzar improperios contra aquel conductor descerebrado que les había echo volcar olvidándose de su papel de cura. Pero una de las ruedas delanteras estaba retorcida y fuera de su eje, y algo por detrás del accidente podían verse varios baches bastantes profundos en uno de los cuales sin duda la rueda se había hincado. Quizás no había sido culpa del cochero , después de todo. Los caballos estaban muy inquietos y relinchaban con los ojos aterrados. Uno de ellos tenia una pata en muy mal estado
-Pobre animal-Se lamento Lucrecia
El doctor sin ningún tacto soltó-Habrá que sacrificarlo-Pero al sentir la mirada de ella reculo-.Posiblemente pero vete tu a saber-
-Desenganchemos al caballo sano-Dictamino don Enrique-Y que lo monte la hermana. Nosotros tres podemos seguir a pie. mozo usted llevara mi equipaje.
Todos siguieron sus instrucciones sin protestar aparentemente contentos de que alguien llevara las riendas de la situación
-¿Cree que llegaremos a alguna aparte antes de que caiga la noche? Pregunto el doctor tras ayudar a Victoria a subir al corcel sano
-Me pareció ver antes que el sol arrancaba algún destello algo más al sur. Pueda que sea Alcira-Dijo Rubén. No lo era: Los tejados que había visto el pianista eran los de una empresa textil abandonada a las afueras de algamesi. Allí no pudieron pedir demasiada ayuda pero vieron los estragos que estaba causando el cólera en toda la población. Mas de cien personas habían muerto por la epidemia y otras tantas estaban gravemente enfermas. Muchas casas estaban cerradas a cal y canto y desde las ventanas muchas de ellas con crespones negros les lanzaban miradas huidizas
-Necesito pacientes sanos-Murmuro el doctor. Atravesaron la villa cruzada la acequia real y pasado el río Júcar (y transformados los campos de arroz en huertos de naranjos) arribaron a Alcira con los últimos rayos de luz de aquel día. Era una población grande, mas del doble que la villa vecina, debían vivirá allí alrededor de 18000 personas. Buscaron alojamiento y todos agotados y magullados se derrumbaron en sus cuartos. Tan solo el cochero aprovecho para indagar en el equipaje de don Enrique. Pero allí no estaba lo que le buscaba. Debía llevarlo en la bolsa de la mano de la que nuca se separaba. “mañana” se dijo mentalmente antes de arrebujarse en la manta de su pequeño cuarto “Ishtar.”suspiro.
Al día siguiente Lucrecia ,Rubén y Victoria decidieron usar sus disfraces para visitar todas las iglesias de Alcira. La respuesta fue unánime
-¡Que recemos a San Roque , esa es su única solución para la epidemia¡ - Grito Rubén
-¿Y que esperabais ?-Contesto el científico entre divertido y ofendido-.Superchería inútil y no os ofendáis ninguno de los tres pues creo que son unas excepciones pero es lo único que ofrece la iglesia de este país a los ciudadanos. Aunque no tiene el monopolio, cuando no se trata de rezos y procesiones católicas son los remedios y oraciones “mágicas” de los curanderos
-Están desesperados, esta gente se ha visto desorbordada por completo no es extraño que entreguen su confianza a otras “esferas”-Dijo Victoria
-¿Cómo habéis visto la situación?-Pregunto Lucrecia
El doctor resoplando contesto-La situación es critica en los barrios de santa María y Villela. En cambio no hay casi afectados en la alquerieta ni en materna. Quizás tengan alguna clase de inmunidad o puede que beban de afluentes distintos. El cólera se focaliza en el agua, ahí es donde el vibrio se desarrolla y se trasmite y con el Júcar y con tanto regadío por aquí esta a sus anchas
-El río y la miseria-Sentencio Lucrecia
-Por cierto doctor tenga usted cuidado con esos viales-Añadió Enrique
-¿Aguantaron bien el accidente?-Le pregunto el doctor
-No lo digo por eso, estoy bastante seguro de que alguien ha intentado entrar en mi habitación durante el día. No se llevaron nada pero mis cosas no estaban exactamente como las había dejado. Dudo mucho que estuvieran interesado en mi, sino más bien que no saben quien de nosotros es el doctor ¿me comprende?
-Insinúa que alguien quiere destruir las vacunas-
-Creo que la ignorancia es un buen motivo para hacer estupideces doctor Ferran
-Quizás podemos aprovecharos de es ignorancia..-Dijo Victoria de forma pensativa.
¿Cómo dices?-Pregunto Lucrecia . Victoria en ese momento empezó a trazar un plan que comunico al doctor y al resto. El doctor Ferran movió la cabeza negativamente
-Va en contra de lo que creo-
-Pero puede funcionar-Dijo Rubén.
A regañadientes el medico les dio la razón. Don Enrique rato después salio de la posada hecho una furia, perseguido por el doctor ferran ,en mangas de camisa
-¡¡En mi vida me habían insultado tanto¡¡
-Pero deje que le explique..
-¡¡Es usted un farsante un insulto para la profesión.¡¡,¡¡ Pienso ocuparme personalmente de que le expulsen del colegio de medicina¡¡ -
La patrulla salio tras ellos, se los veía preocupada pero no intervino en la discusión
-No cree lo suficiente-Se lamento Ferran a modo de excusa.-Debe creer, para que el vacunomio funcione. Solo el que crea se salvara
-¿Qué le ocurre a los caballeros,?- Preguntó una anciana a Lucrecia
-Es el doctor Ferran
-Si ya corrió la voz de que ese matasanos iba a venir aquí a hacer experimentos con nosotros. Pero no nos pillara, bastante tenemos ya
-Parece que el doctor Ferran en realidad, no es medico-Le contó ella en voz baja tratando de que nadie mas la oyera y con algo de azoramiento-Usa una especie de remedios de los gitanos, hierba del traidor, mezclada con otras plantas raras, cogidas a la luz de la luna y con agua bendita-Se santiguo y añadió con desprecio-.Solo es un curandero y que quede entre nosotras, sabe de ciencia como yo de alpargatas. Menos mal que don Enrique que es una eminencia, lo ha descubierto. Mientras Enrique Gaspar y Rimbau seguía dejando en ridículo al doctor Ferran, con una dignidad de un dramatismo cómico para la patrulla. Pero sucedió lo que esperaban la señora mayor se acerco a otra y empezó a soltarle el rumor y antes de que hubiese hubiese acabado la tarde ya corría por toda la plaza. Los alciranos hicieron cola para recibir el “vacunomio” milagroso de Ferran el curandero, con tal éxito que por la noche, casi se le habían acabado los viales y el doctor empezó a preparar nuevos cultivos debilitados
-Ha sido tan humillante como satisfactorio-
-Si la ignorancia van hacer que vivan o mueran, más vale curarlos a base de ignorancia. Ha tendió una idea magnifica hermana García-Soltó Rubén
-No hay bacteria que se transmita mas rápido que un rumor-.Respondió ella con satisfacción.-Es tarde ya y mañana quizás tendremos que repetir el numero en otro barrio. Buenas noches
-Buenas noches-Contestaron los demás
Don Enrique siguió el ejemplo de la hermana y se fue a su cuarto, quien le iba a decir que su afición teatral iba a servir, finalmente para salvar vidas. No solo en el sentido social sino directamente. Se metió en su cuarto alumbrado por la débil luz de un quinqué sin darse cuenta de que escondido detrás de la puerta, le esperaba el conductor de la diligencia
-¿Dónde esta?-Pregunto en voz baja, emergiendo de las sombras. Don Enrique dio un respingo-¡¡Pero hombre de dios¡¡ ¿Qué hace ahí?..¡¡Menudo susto me ha dado¡¡
-¿Dónde esta?-Repitió en tono mucho mas amenazador, levantando un cuchillo de buenas dimensiones
-¿Qué quiere, dinero? Sé llevo la mano al bolsillo interior del chaqué-.Me temo que va a quedar bastante descontento…
-¡¡No juegue conmigo Rimbau¡¡-Tenia un acento extraño, que don Enrique no acababa de ubicar.-¿Dónde esta lo que le dio el profesor Melida en Madrid?
-Ah, entonces es usted un ladrón de otra clase por lo que veo
-No esta en su maleta, no esta en su bolsa, no estaba en diligencia ¡¡¿Dónde esta la llave de Ishtar Rimbau?¡¡
-No es necesario que os pongáis violento señor. Tengo lo que buscáis en mi chaqueta. Si me permitís lo sacare. Y realizando movimientos lentos y deliberados se abrió la solapa, metió la mano en el bolsillo interior y saco un pañuelo anudado que contenía algo dentro. Lo dejo sobre la cama
-No esta bien envuelto como la pieza se merece, pero había prisa y..
-¡¡Abridlo¡¡-Ordeno el cochero. Don Enrique levanto las dos manos y obedeció
-Ahí tenéis la llave de Ishtar
El cochero dio un paso adelante y palideció al ver la tablilla de barro en tres trozos. Y furioso se acerco a don Enrique dispuesto a matarlo
-¡¡Ya estaba así cuando me la dieron¡¡-Trato de defenderse Rimbau retrocediendo por la habitación-. Hasta donde se siempre ha estado así..
El cochero se le acercaba profiriendo improperios en latín y con la intención decidida de coserlo a puñaladas. De repente se oyó un ruido sordo y el cochero se cayo al suelo. Tras el Rubén sostenía un orinal de cerámica con el que le acababa de arrear la cabeza. Por si acaso le asentó un segundo golpe
-¿Se encuentra usted bien?-Pregunto Rubén
-¡¡Sabia que usted no era cura¡¡-
-Los religiosos también debemos defendernos
-Los curas no se presentan dando su apellido-Don Enrique se ajusto de nuevo la corbata.- En cualquier caso muchas gracias.
En ese momento empezó a vibrar el busca de Rubén
-¿Que ha sido eso?
-Se lo explicaremos yo y mis compañeras. Siempre que usted acepte guardar silencio. Lo que vamos a proponerle es secreto de estado-
-Trato hecho, se guardar secretos sobre todo los importantes-
Minutos después la patrulla le confeso la existencia del ministerio del tiempo
-¿Me están diciendo que con esas puertas pueda el hombre retroceder en el tiempo, saliendo hoy de Valencia para llegar ayer al monasterio de Yuste y tomar chocolate con el emperador Carlos V?-Pregunto alucinado el diplomático
-No suele haber ocasión para eso, cruzamos las puertas para mantener la historia-
-¿Nunca para mejorarla?-Cuestiono don Enrique
-No una buena acción en el pasado podrían tener consecuencias terribles en el futuro-
-No me parece justo doña Lucrecia. Pero es cierto que el hombre se eleva frente a la adversidad. Sin los errores del pasado, nunca podría llegar a dar lo mejor de si mismo, no podría aspirar a ser todo lo que puede ser. Me gustaría ir con ustedes
-A eso venimos a reclutaros, pero recordad vuestra vida cambiara para siempre-Dijo Rubén. Horas después estaban en una diligencia hacia Valencia. Dejaron al doctor Ferran haciendo mas vacunas y los cuatros fueron al ayuntamiento para llegar al ministerio del tiempo con las misiones cumplidas. Doña Laura y don Patricio hablaron con Rimbau sobre su reclutamiento
-Lo mas sabio seria quedarme en casa pero la curiosidad me pone señores.
Estoy dispuesto a ser parte de este ministerio-Contesto don Enrique Gaspar y Rimbau Y la patrulla de 1961 se fueron al cabo de un rato a sus respectivas casas con los deberes cumplidos. Augusto y Elena por su parte desesperados por hacerse con el dinero de los Tudela decidieron hacer creer a Valeria y Diego que Rubén había muerto Al día siguiente por la noche ambos fueron a hablar con un forense amigo de el para que les diera un cadáver que no tuviera familia , ni amigos que reclamasen por el, les costo mucho dinero pero lo consiguieron, como también consiguieron un coche del mismo modelo y color que el de Rubén, al que pusieron una matricula falsa con el mismo numero . Y ya con eso terminado pusieron al cadáver en el asiento del piloto embadurnado con gasolina y el reloj que le había regalado Diego y que Augusto por suerte tenia y tiraron el coche al barranco. Minutos después de caer el coche exploto y empezó a arder de forma escandalosa. Su plan les salio bien o eso creían a priori. Pero alguien los había visto : Laura la agente que había reclutado al pianista para trabajar en el ministerio del tiempo


CAPITULO 4 : CATALINA Y ENRIQUE ¿TUDOR?

La patrulla apenas había descansado cuarenta y ocho horas de su ultima misión cuando don Patricio les llamo para darle otra.
-Se no ha acabado lo bueno Vicky-Dijo Rubén medio adormilado aun de su siesta.
-Pues si, pero que le vamos hacer-Le respondió ella
Media hora después los tres estaban en el despacho de Don Patricio
-Buenos tardes patrulla. La misión encomendada, os va a llevar a la Inglaterra de 1509. Hemos recibido un aviso de que Catalina de Aragón y Enrique VIII murieron el día de su boda el 11 de junio de ese año
-Tal y como le fue después a la pobre , casi mejor que muriera ese día-Dijo Rubén
-Cierto le fue fatal y sufrió mucho pero recuerden que están aquí para que la historia sea como es.-Le contesto Don Patricio
-Pero si solo cambia la historia de Inglaterra. ¿Por qué debemos intervenir?
-Porque no solo implica a Inglaterra señorita Kent, si Enrique VIII y Catalina de Aragón murieron ese día la siguiente en la sucesión es Margarita Tudor y por tanto Jacobo IV de Escocia será rey de Escocia e Inglaterra con lo que la unión entre las dos naciones se habría dado varias décadas antes y sobre todo recuerden que el era partidario de la alianza con Francia. Si eso ocurre las batallas italianas las habrían ganado los franceses con ayuda de Inglaterra y Escocia, con todo lo que eso implica, Carlos I fue el firmante del tratado de Madrid en el que renuncia a el Milanesado, Nápoles, Flandes, Artois y Borgoña. que jamás pudo recuperar. Y en la paz de las damas no solo Carlos caso a Leonor con Francisco I también tuvo que casar a Catalina de Austria con Jacobo V. Su hermana María se caso con Juan III de Portugal, para conseguir ayuda política, militar y financiera en sus guerras con Francia e Inglaterra ,ese matrimonio no tuvo hijos y María la condesa de Viseuu se caso con Felipe II en 1543 con el que tuvo 10 hijos. Su primogénito heredo España y Portugal cuya unión duro hasta hoy ¿Aun crees que no debéis ir? -Le pregunto un Iñaki sarcástico
-Pero España era un gran imperio, un imperio donde no se ponía el sol-Dijo Lucrecia
-Me temo que si Catalina de Aragón y Enrique VIII mueren el once junio de mil quinientos nueve, nuestra España no fue tan imperio. Como ha dicho Iñaki las posesiones italianas habrían acabado en manos inglesas y francesas. Deben evitar que eso suceda patrulla. La puerta os lleva al 10 de junio-Dijo Laura
-¡¡Claro que lo vamos a evitar, Francia e Inglaterra no se saldrán con la suya¡¡-
- Esa es la actitud señorita Hernández. Ahora debéis ir a que os cambien de ropa.
-Esta misión es una de las mas difíciles que os han tocado hasta hora. Se que ir a otro país, y averiguar quien, como y porque quieren matar a Catalina y Enrique. Pero confío en que os vaya bien patrulla-Les iba diciendo Laura
-¿Cuál será nuestro enlace allí?-Pregunto Victoria Kent
-Vuestro enlace será el confesor de Catalina fray Diego Fernández .
Veinte minutos después la patrulla salio de la sala de vestuario ataviados con la ropa típica del siglo XVI
-Que incomodo son estos corsés. Madre mía-Decía Victoria. Al menos en esta misión no tendré que montar a caballo. O al menos eso espero
-Venga, no os quejéis tanto -Dijo Laura de forma conciliadora. mientras caminaban por los pasillos.-Ya esta ya hemos llegados la puerta 2016 ¿Lo lleváis todo?
-Si, todo en orden-Dijeron los tres al unísono
-Bien. Tened cuidado chicos, el siglo XVI en Inglaterra era muy difícil
Y segundos mas tarde los tres traspasaron esa puerta que los llevaba al renacimiento. Tras pasar la puerta se encontraron en un barco español en el puerto de Londres
-Buenos días patrulla. Menos mal que ya habéis llegado.-Les saludo el fray
-Si, en el ministerio nos han mandado lo del aviso. Tenemos que evitarlo-
-Pues si, este matrimonio es muy ventajoso para España. Será un gran aliado
-Usted es consciente de que este matrimonio no va a acabar bien ¿ No?
-¿Por qué cree que va a salir mal?-Le pregunto Diego Fernández extrañado a Rubén. En ese momento Victoria le pega un codazo de advertencia
-No por nada, solo que puede fallemos o que a Enrique le pase lo mismo que a su hermano, en fin ese tipo de cosas…-Le respondió disimulando
-La muerte solo puede decidirla dios no a los mortales. Y en cuanto a vosotros mas os vale no fallar por la cuenta que os trae, ese invento del demonio que es el ministerio del tiempo nunca fue del agrado del rey. No os conviene enfurecerlo-
-No fallaremos, os lo juro por mi difunto esposo-Dijo Lucrecia con decisión
-Mas os vale. Bien no hay nadie en el barco excepto yo, vuestras coartadas serán las siguientes . Tu serás el músico que tocara en las fiestas nupciales-Dijo diego señalando a Rubén .- Y ellas serán tu mujer (señalando a Lucrecia) y tu suegra respectivamente. Es importante que no sospechen nada ¿Entendido?-
Los tres asintieron con al cabeza y siguieron al fray rumbo al palacio de Buckingham donde se alojaba la futura reina de Inglaterra. Al llegar unos veinte y cinco minutos después todo estaba en silencio pero en un silencio intranquilo ya que las doncellas tenían que preparar todo para el gran día y sobre todo evitar que los novios se vieran antes de tiempo. El fray junto a Fernando de Aragón visitaron a Catalina
-Buenas tardes Catalina-Dijeron los dos al unísono
-Buenas tardes padre, Diego-Respondió ella
-¿Cómo os encontráis? ¿Nerviosa antes del gran día hija?
-Mas que nervios lo que tengo es miedo papa , mucho miedo ¿Y si me va mal?
¿Y si no soy una buena reina para Inglaterra?
-No serás una buena reina serás la mejor, has nacido para eso-Le contesto su padre
-No debéis angustiaros Catalina , Inglaterra os va a querer como reina.
-Intentare a estar a la altura pero no puedo evitar sentir lo que siento.-Dijo la joven, hasta que en ese momento se fija en la patrulla del ministerio-¿Quiénes son?
-Mira hija te presento a Rubén Tudela el músico que va a amenizar las celebraciones de tu boda
-Hola, encantada de conoceros ¿Y que instrumento tocáis?
-El laúd español, infanta-Le respondió fijándose en sus preciosos ojos azules.
-¿Y sus acompañantes?-
- Mi esposa y suegra- Contesto señalando primero a Lucrecia y después a Victoria
-Bienvenidos los tres a Inglaterra. Espero que os lo paséis bien -
-Bueno hija ,nosotros ya nos vámonos. Os dejo con Diego para que os confeséis antes de vuestro gran día. Descansad y recordad que vuestra madre esta contigo
-Se que ella esta conmigo al igual que vos y dios -
Luego Catalina y el fray se quedaron solos para que ella se confesara
-Bueno su majestad nosotros vamos a hacer nuestro trabajo, intentar averiguar quien quiere matarlos pero no va a ser fácil- Le dijo Victoria
-Estamos seguros de que debe ser alguien muy cercano a ellos y sobre todo alguien que gane algo con su muerte majestad-Decía Lucrecia
-Sospecho de Jacobo de Escocia y Margarita Tudor. Si mi hija y Enrique mueren ellos serán los herederos-
-Yo también lo creo majestad pero no podemos lanzar acusaciones tan graves sin pruebas. ¿Sabe usted si se van a hospedar aquí?-Pregunto Rubén
-Creo que no están aquí, pero de todas formas los reyes jamás hacemos el trabajo sucio no seria inteligente. Si son ellos no darán la cara, por eso es de vital importancia que estéis cerca y que averigües quien quiere matar a mi pobre Catalina
-Así lo haremos majestad-Contesto Rubén
-Mas os vale. De lo contrario pagareis con vuestras vidas. Y hablo muy en serio.
Los tres se quedaron solos ideando un plan para evitar la muerte de los contrayentes.
-Estaba yo pensando y si hacemos una maniobra de despiste-Dijo Lucrecia
-¿A que te refieres?-Pregunto Rubén
-Porque no hacemos que los novios y el cura se vayan de Buckingham y se casen en otro lado sin que casi nadie lo sepa. Eso pondría en evidencia al o los asesinos
-Podría funcionar, la verdad aunque no se si aceptaran sobre Fernando de Aragón
-Aceptara Vicky, sabe que la vida de su hija y su alianza con Inglaterra corren peligro-
-Pues a decírselo toca. Ojala no se nos ponga difícil-
-Victoria, mejor ve tu a hablar con el rey Fernando nosotros nos quedaremos vigilando para ver si el asesino esta entre los criados y entre la corte-Dijo Rubén
Mientras Catalina expresaba sus dudas con su confesor favorito
-No se como expresar lo que siento, es una sensación muy rara es como si mi amada madre estuviera dándome avisos de que este matrimonio no va a salir bien como si quisiera que huyese y a veces me entran ganas de hacerlo ¿Y si todo esto sale mal?
-Se que tienes miedo, es normal ser reina no es un trabajo fácil, aunque mucha gente piense lo contrario, pero sus padres la educaron para eso-
-No me estas entendiendo , algo muy en el fondo me dice que esto va a ser un desastre, y yo ya no quiero llorar mas ni mucho menos acabar como Juana o Isabel.
-Es lógico que te sientas así, pero tu no eres Juana ni Isabel y Enrique no es Felipe no vas a acabar como ellas. te lo aseguro, dios es un ser compasivo y estará con vos al igual que su madre. Pasaras malos momentos porque la vida marital nunca es fácil, pero seguro que vivirás muchos más momentos buenos. Estoy seguro
Catalina no quiso seguir desahogándose con el ya había dicho lo que pensaba y vio que no sirvió de nada , nadie la entendía , nadie se ponía en su lugar ni se ponía a pensar en la posibilidad de que fuera infeliz o que le fuera mal. ¿Acaso no le dijeron que iba a ser feliz y le iba a ir bien con Arturo Tudor hacia casi ocho años?. Recordaba con nitidez las palabras de su corte acompañante aquel 17 de agosto de 1501 cuando se estaban subiendo en aquel barco que la llevaría desde la Coruña a Inglaterra, y como horas mas tarde se desarbolo y tuvieron que fondear en el puerto de Laredo para iniciar nuevamente el viaje el 27 de septiembre. Esa fue la primera señal de que no la iba a ir bien, la segunda que ella y su futuro marido no se podían entender debido a que habían estudiado pronunciaciones de latín distintas, la tercera en su noche de bodas cuando Arturo no se atrevió a tocarla debido a su timidez.
Aquella noche no le importo ya que ella también estaba asustada, pero la siguiente y la siguiente fueron igual. Y así fueron todas sus noches hasta que Arturo murió irremediablemente en abril de 1502 dejándola viuda, virgen y en tierra de nadie ya que su suegro Enrique VII se negó a que volviera a España junto a sus padres porque de hacerlo debía entregar su nada despreciable dote. Y su padre otro que tal bailaba porque también la abandono a sus suerte, sin importarle si podía vestir, si podía pagar a sus sirvientes o si comía bien. Así hasta que su “suegro” murió. Catalina sabia que era hija , nieta y sobrina de reyes y por lo tanto era consciente de lo que se esperaba de su matrimonio con Enrique VIII y ella quería cumplir con ese legado y ser reina de Inglaterra ¿Pero a que precio?. La joven no podía evitar sentirse un juguete que podía comprarse o venderse al mejor postor. Y cuando se quedo sola empezó a llorar amargamente. Catalina de Aragón y Castilla hija pequeña de los reyes católicos lloraba de tristeza el día antes de su boda. Increíble pero cierto.
Al mismo tiempo Fernando de Aragón , rey de España estaba hablando con Victoria que le estaba exponiendo su plan, y aunque se mostraba sorprendido e incluso reticente a hacerles caso, Diego Fernández y Victoria Kent le convencieron de que era lo “mejor” para los contrayentes.
-El problema ahora es como convencemos a mi hija y a Enrique, con prácticamente todo organizado. No será fácil-
-Si me disculpa majestad ¿Y si les dice la verdad?-Dijo Victoria.
-¿Y se supone que tu eres una de las mejores trabajadoras del ministerio?.
Yo no puedo decirle a mi hija que su madre creo un ministerio para viajar por el tiempo, pensara que estoy loco o peor pensara que soy un hereje.
-Pues tendrá que inventarse una buena excusa para trasladarlos. Pero sinceramente le iría mejor diciéndoles la verdad-Le contesto Victoria
Así se tiraron varios minutos discutiendo que debían decirles a Catalina y Enrique.
En ese momento el fray dio una idea
-Majestad si me disculpa creo que podría decir que nuestros espías han averiguado un intento de atentado contra ellos. Y que nos han recomendado que se trasladen por su seguridad. Se que es pecado mentir, pero en esta ocasión debemos hacerlo-
-También podría ser -Comento Victoria.-Mira usted cardenal hablara con los consejeros de Enrique y nosotros con Catalina y les decimos lo que ha dicho Diego.
-Vamos allá-Dijo el rey católico Una hora después los contrayentes y el obispo de Canterbury estaban saliendo escoltados del palacio de Buckingham rumbo al castillo de Greenwich. La patrulla entre ellos. Cuando llegaron la patrulla del ministerio no pudo evitar su grata sorpresa , era un castillo esplendoroso, Rubén, Victoria y Lucrecia jamás habían visto algo tan bello.
-Bien como íbamos comentando por el camino, nosotros nos quedaremos aquí hasta que amanezca y luego os dejaremos solos con el obispo de Canterbury-
Catalina y Enrique asintieron para segundos después retirarse a sus aposentos, Enrique junto al obispo de Canterbury al ala norte del castillo y Catalina hizo lo propio junto a su padre , la patrulla y el su confesor al ala sur.
-Bueno ya padre, decirme la verdad. ¿Qué esta ocurriendo?-Pregunto Catalina
-Hija lo que te hemos dicho es verdad, sino porque os íbamos a traeros aquí-
-No dudo que quieras asesinarnos a Enrique o a mi padre, pero no creo que os lo hayan dicho ningún espía, como tampoco creo que el (señalando a Rubén) sea un músico que toca el laúd, y si fuera así ¿Por qué nos ha acompañado el y su familia?
-Os lo dije majestad-Susurro Victoria a Fernando de Aragón
-¡¡Exijo que me digáis la verdad¡¡-Chillo Catalina
-Hija mía no aflijéis, yo jamás os mentiría
-No me toméis por idiota padre quiero saber la verdad. Es lo mínimo que puedo pedir-
-Esta bien hija per..- En ese momento Rubén Tudela interrumpió al rey y dijo
-Nosotros somos los espías, nos contrato tu padre para vigilarte a tu y a Enrique. Su majestad no quiere ningún error como con Arturo. Cuestiones de estado
-Cuestiones de estado, cuestiones de estado ya estoy harta de que me traten como si fuera un objeto que no piensa ni siente. Soy una mujer adulta y exijo que mi propio padre me trate como tal-Exclamo Catalina hastiada
-Yo jamás os trataría de ese modo, se que no he sido el padre perfecto pero todo lo he hecho pensando en el bienestar de mis hijos
-¿El bienestar de tus hijos?. Padre no me haga reír por favor..
-Será mejor que descanse infanta mañana os espera un día muy cansado-Dijo el fray
-¿Entonces que va a pasar mañana en la boda? Cuando este no pueda tocar ni el laúd ni nada porque dudo mucho que sepa de música, -Exclamo mirando a Rubén.
-Oye sin faltar bonita, que yo estaría tan ricamente en España y en mi casa cenando en vez de estar aquí. Desagradecida de mierda-
-Bueno ya basta. A descansar todo el mundo. -Dijo Victoria.
Y minutos después de aclarar ciertos asuntos prácticos todos se fueron a sus respectivas cuartos a vigilar, menos la patrulla que se quedo vigilando a la infanta española. Ya que el rey Fernando de Aragón creía que era su obligación aparte de forma de castigo porque Rubén insulto a su ojito derecho. La noche seria muy larga para ellos. Por su parte Catalina no podía estar mas a disgusto esta ya harta de las cuestiones de estado, de que decidieran por ella y de hacer lo que todo el mundo esperaba de la hija del rey de España, por lo que decidió hacer lo que su corazón le dictaba: Huir lejos .“Podría esconderme en un barco español y cuando llegue a la Coruña escapar y refugiarme en Portugal. Mi hermana María no me va echar de su lado” Pensó la joven dando vueltas y meditando como podía escapar de su futuro.
-Deberías disculparte con ella, fuiste muy grosero Rubén-Decía Lucrecia
-¿Y ella que?. Porque tampoco se quedo corta
-Solo estaba angustiada nada mas. Ella no sabe que tocas el piano, básicamente porque en el siglo XVI no se había inventado todavía-Le espeto Victoria.
-Esta bien me disculpare, pero como vuelva a subestimarme no me hago responsable de lo que pueda llegar a decirle. No me gusta que me humillen-Contesto el.
Toca la puerta sin obtener respuesta, vuelve a tocar con el mismo resultado por lo que decidió entrar directamente. Pero al hacerlo no se imaginaba verla con el vestido remangado hasta los muslos y a punto de salir por una de las ventanas
-¡¡¿Os habéis vuelto loca?¡¡. ¡Entrad inmediatamente¡¡-Grito Rubén acercándose para impedir que saliera. -¿Acaso quieres morir Catalina?
-No quiero morir quiero escapar. Por favor déjame ir
-No puedo dejar que hagáis eso-Le contesto el pianista, cada vez más cerca hasta que finalmente la cojio del brazo y la arrastró con cuidado hacia la habitación
-Se como te sientes pero es tu destino casarte con Enrique VIII. Cambiar la historia
-¿Qué historia voy a cambiar Rubén Tudela?. ¿La de casarme con un hombre que seguramente cuando envejezca me será infiel con alguna cortesana? ¿La de parir niños como si fuera una coneja?. ¿La de ser solo reina, madre y esposa?. Ese es mi futuro
-¿Y huir crees que es mejor?. No esa opción, es una opción cobarde.
Catalina segundos mas tarde empezó a sollozar sin parar y el pianista conmovido la abraza. El sabia mejor que nadie las dudas que tenia, aunque su situaciones fueron o eran distintas en formas y en tiempo. Y sin darse cuenta la beso en los labios, beso que ella sin aparente explicación no rechazo. Y después de ese beso llego otro y luego otro y cuando quisieron darse cuenta estaban el haciendo el amor apasionadamente. Catalina jamás se había sentido así por lo que después de culminar aquella primera vez llegaron cuatro mas. Finalmente amaneció y Catalina a pesar de haberse levantado sola y desnuda estaba feliz, todo lo contrario a como se sentía horas antes.
-Voy a ser la mejor reina que jamás haya tenido Inglaterra-Se dijo mientras se arreglaba. Lucrecia y Victoria no sospecharon nada de lo ocurrido entre Catalina y Rubén ya que al poco de entrar su compañero vieron movimientos raros en el ala sur del palacio por lo que decidieron inspeccionar. Y descubrieron en las cocinas que una de las sirvientas estaba envenenado la comida , por lo que la agarraron y se la llevaron a Enrique VIII y Fernando de Aragón que se pasaron toda la noche interrogándola
-Yo y mi hermana perdimos gracias a vuestra familia al resto de la mía en la guerra de las rosas y jure que lo pagaríais muy caro
-¡¡Guardias llévense a esta tipeja a la torre de Londres, ejecútenla y meterla en una fosa común¡¡.-Grito el futuro rey de Inglaterra
-Gracias por vuestra ayuda. Gracias de todo corazón-Siguió diciendo mirando a las mujeres de la patrulla.-En mi boda y coronación tendréis un puesto de honor.
Y así sucedió la boda entre Catalina y Enrique VIII se celebro aquel 11 de junio de 1509 en la capilla del palacio de Greenwich y 12 días después fueron coronados en la abadía de Weistmester . (En aquellos días Catalina y Rubén tuvieron mas encuentros íntimos mientras los demás dormían en el castillo). Y después de asistir a dicha celebración , el 24 de junio de 1509 la patrulla cruzo la puerta por la que habían llegado contentos por haber cumplido una misión mas. Pero Don patricio al verles entrar les chillo -¡¡ Se puede saber que ha pasado en Inglaterra¡¡
-Pues que hemos hecho lo que nos pidió-Dijo Lucrecia extrañada
-¡¡Entonces como es posible que haya pasado esto¡¡-Les volvió a chillar enseñándoles la páginas de un libro de historia.- ¡¡Léanlo¡¡.
Y la patrulla al hacerlo alucinaron ya que Catalina de Aragón tuvo un niño y una niña llamados Enrique y Catalina el 13-03-1510, apenas nueve meses después de la boda
-Esto no es algo que tenga que ver con la casualidad-Exclamo Iñaki.
-¿Y nosotros que tenemos que ver?. Quizás se cuidara durante el embarazo.
-Solo evitamos que los asesinaran y..-Pero Victoria empezó a recordar que Rubén estuvo un buen rato con Catalina cuando ella y Lucrecia se fueron a perseguir a la que planeaba el regicidio y como estuvieron durante horas interrogándola junto a Enrique y Fernando por lo que se le encendió las luces y echo cuentas. Pero antes tenia que saber si sus sospechas eran ciertas antes de acusar a su compañero
-Esto es serio patrulla, ese parto gemelar ha cambiado la historia .
-Quizás el cambio no sea tan malo-Espeto Lucrecia
-Podría ser pero recuerden que están aquí para que la historia no cambie.
-Tenéis que ir de nuevo al 1509 ver que ha pasado y evitarlo-Dijo don Patricio
.-Mientras leed esto para que os deis cuenta de la magnitud del problema.
Las consecuencias del arrebato de Rubén y Catalina de Aragón fueron las siguientes Carlos V y Enrique VIII firmaron en el tratado de Windsor el compromiso entre el y la joven Catalina después de que cumpliera los 15 años. Concretamente se casaron el 27 de junio de 1525 en los alcázares de Sevilla. Juan III de Portugal al saber de dicho tratado vio la imposibilidad de casar a su hermana con el emperador decidió casar a Isabel con su primo Enrique futuro rey de Inglaterra con el que tuvo 8 hijos y María Tudor finalmente fue prometida a Francisco Delfín de Francia en 1527 ya que las negociaciones para casarla con su primo Jacobo V de Escocia no salieron bien pero quedo viuda dos años y medio después de su boda por lo que su cuñado Enrique duque de Orleans anulo su matrimonio con Catalina de Médicis para casarse con ella El matrimonio se anulo en 1539 y meses después ya en 1540 María y Enrique se casaron y tuvieron 6 hijos pero Catalina Médicis y Paulo III no se quedaron de brazos cruzados y decidieron presionar al emperador Carlos para que esta se convirtiera en la esposa de su primogénito, cosa que sucedió en noviembre de 1543 y juntos engendraron 7 hijos entre ellos al futuro rey Carlos II que termino casándose con María Estuardo el 29 de agosto de 1565 y con la que tuvo 2 hijos Jacobo y Felipe que se casaron con Isabel de Dinamarca y Ana de Dinamarca respectivamente. Estos hechos provocaron que los Austrias gobernaran en España hasta 1918. Por lo que la patrulla tuvo que volver a ir a 1509 con el mismo resultado.
-¡Se puede saber que os pasa ¡. ¡¡Jamás habéis fallado en una misión¡¡-Chillo laura.
-¡¡Iros de mi vista¡¡. ¡¡Ahora mismo¡¡-Grito don Patricio
Por lo que la patrulla de 1961 se fue a la cafetería del ministerio a tomar algo
-Rubén sospechoso o más bien estoy segura de eres el padre biológico de Catalina y Enrique Tudor-Dijo Victoria
-¡¡Pero que dices¡¡. ¿Cómo puedes creer eso?
-Porque tu te quedaste durante un buen rato con Catalina de Aragón a solas. Y porque os he visto muchas veces y de madrugada haciendo el amor en la cocina del palacio de Greenwich y en varios de los salones. Y si no dije ni hice nada fue porque estaba mas preocupada de evitar que Enrique VIII o alguien que no fuera yo os pillase, porque de haber sido así ahora mismo tanto tu como ella estaríais decapitados por alta traición
-Creo que te estas equivocando yo no hice nada de lo que dices-Mintió Rubén
-¡¡No te atrevas a insultar a mi inteligencia de esa forma Rubén¡¡. Yo creo o mas bien aseguro que tu eres el padre y no solo porque hayas estado con Catalina, sino por esto. Mira esta foto de Enrique IX, tiene tus labios, tu barbilla ,-Le dijo enseñándole la foto de un libro de historia inglesa, o fíjate en Catalina Tudor tiene tu misma sonrisa ( esta también heredo la fogosidad de su padre biológico Rubén Tudela y sufrió los mismos miedos y dudas que su madre por lo que de los 6 hijos que tuvo solo 3 eran realmente de Carlos V. Felipe, Isabel y Juana eran de Francisco de Borja)
-Hay gente que tiene la misma sonrisa-Dijo Rubén intentando convencerse a si mismo
-No te engañes tu en el fondo también sabes que ellos son tus hijos. Pero si quieres mas pruebas mira a Felipe II, a Carlos de Austria, y a sus hijos, y a sus nietos, todos han heredado tus labios y tu sonrisa. ¡¡Tu arrebato sexual ha cambiado la historia de este país, el de Francia , el de Inglaterra y el de Escocia¡¡.
-Eh cambie ese tu por el pronombre posesivo vuestro porque yo no la forcé ni la obligue a hacer nada mas bien al contrario porque será muy infanta e hija de reyes y muy católica pero menudo vicio tenia aquí Catalina de Aragón
-Eso da igual Rubén debemos arreglarlo si no lo hacemos las cosas nos puede ir fatal, sobre todo a ti . Si Patricio se entera de lo que has hecho te manda a la Huesca del siglo XI ipso facto. ¿Es eso lo que quieres?
-Victoria tiene razón, a mi el cambio no me resulta tan malo somos un imperio e Inglaterra no es hereje pero por mucha que nos fastidie debemos hacer que la historia sea como es porque es nuestro trabajo y sobre todo por ti Rubén. Yo no quiero que acabes en Huesca, eres mi mejor amigo y te quiero muchísimo
Al mismo tiempo los jefes del ministerio estaban hablando de lo ocurrido cuando don Patricio se da cuenta de lo ausente qué estaba Laura por lo que le pregunto
-Jefe el otro día vi a Augusto Lloverás y a Elena Prado tirar el coche por un barranco pero lo extraño es que llevaban un cadáver al que le colocaron cosas y ropas que creo que no eran de el. Y dijeron que todo el mundo se iba a creer que era nuestro Rubén. No se que hacer ¿Debo denunciarles ante las autoridades?
-¿Estas segura Laura?-Pregunto extrañado Iñaki
-Segurísima, para mi que ese par quieren fingir la muerte de Rubén y no se porque
-Yo si lo se : Hacer que Valeria cobre su herencia y desplumarla-Exclamo Iñaki
-Pero debemos hacer algo esa gente no se puede salir con la suya, si esa gente consigue pasar por muerto a Rubén , y Rubén se entera lo perderemos para siempre porque querrá o mas bien se pondrá en contacto con su hermano o su mujer.
-El futuro de Rubén esta con nosotros y lo sabes, no se acercara a ellos-Dijo Iñaki.
-Primero debemos ocuparnos de esta misión, y luego ya nos ocuparemos de ese asunto con mas calma-Dijo don Patricio
La patrulla dos horas después volvió a ir al 10 de junio de 1509 pero esta vez Rubén debía controlarse y evitar cambiar la historia tenia que hacerlo por el y por sus compañeras aunque en el fondo le daba mucha tristeza el final que sabia que le aguardaba a Catalina, en el poco tiempo que había estado con ella llego a cogerla mucha estima era una mujer bella, inteligente y cariñosa y eso es lo que mas rabia le daba saber que Enrique VIII la humillaría, repudiaría y la trataría peor que la basura solo porque no podía darle hijos varones cuando era suya la culpa y Catalina no se merecía eso, ella merecía morir como una reina pero no podía hacer nada por mucho que quisiera.
Cuando se quedaron a custodiar a Catalina fue Victoria la que se disculpo en nombre de su yerno y fue su compañero que junto a Lucrecia encontró a la autora del intento de regicidio. Esa noche no paso nada y las otras tampoco ya que Lucrecia y Victoria se encargaron de mantener a Rubén alejado de la futura reina de Inglaterra aunque les costo pero después de celebrar la coronación de Catalina y Enrique como reyes cruzaron la puerta sabiendo que la historia volvería ser la misma pero Rubén no estaba contento y así se los fue diciendo a sus subordinadas por los pasillos
-España, Francia e Inglaterra han perdido a unos buenos gobernantes. Mis hijos y mis nietos eran inteligentes, ¿Sabéis todo lo que hicieron?. Pero todo sea por mantener el orden ¿No? Soledad Martínez tenia razón la historia es una puta mierda.
-Rubén se que te sientes mal y que te duele en tu orgullo de padre, pero en el fondo ni Catalina ni Enrique Tudor, ni Felipe ll, ni Eduardo VI ni los demás pasarían a la historia como tus descendientes. Evitarlo no te serviría de nada-Le espeto Lucrecia
-Yo le entiendo, sus genes habían dado buenos gobernantes, quizás con ellos tu marido no estaría muerto, el pueblo no pasaría hambre y no estaríamos tan atrasados.
-Podría ser Victoria ¿Pero de que nos serviría tener un buen país estando en Huesca?
Pronto llegaron a las oficinas de don Patricio junto con Iñaki y Laura les felicitaron pero Rubén no pudo mas y se marcho de allí al ver la sonrisa de sus jefes. El pianista jamás había sentido tanta rabia, indignación y odio .
Al mismo tiempo las Prado que recibieron una llamada de la policía, debían ir a reconocer un cuerpo que creían que era de Rubén . Tía y sobrina se personaron allí rato después y allí certificaron que Rubén Tudela Suárez “había muerto” calcinado en un accidente automovilístico. Elena estaba contenta porque su plan había salido a las mil maravillas mientras que su sobrina sentía lo contrario , se sentía culpable . Pero Rubén Tudela seguía vivo o eso parecía ya que al llegar a casa se fue a su habitación y se echo, hundido y en estado casi catatónico en la cama. Horas mas tarde seguía igual sin moverse , sin escuchar a Lucrecia o Victoria que intentaban en vano animarle pero el estaba completamente desconectado de la realidad. Por su parte Laura entro en el despacho del subsecretario como un demonio de tasmania y señalo la portada “Rubén Tudela ha muerto en un accidente de coche”
-Esto en el fondo nos puede venir muy bien. Si Valeria y Diego creen que esta muerto no lo buscaran. Además Laura sabes que el futuro de Rubén ya esta escrito y no es precisamente con Valeria sino con nosotros ...y con Lucrecia-Dijo don Patricio
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janessi1
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MensajeTema: PARTE TRES   Mar Abr 26, 2016 9:26 am

CAPITULO 5 : TIEMPO DE RIMAS

Las tres semanas que siguieron a la misión en la Inglaterra de 1509 se le hicieron eternas a la patrulla y muchas veces creían que no iban a tener fin. Lucrecia se encontraba echada de lado en su cama aquel 20 de diciembre suspirando de cansancio al pensar en Rubén Tudela . La onubense recordaba bien como el pianista había mirado a don Patricio después de que pronunciara esas palabras de felicitación y de solo rescatar ese recuerdo sentía como se le encogía el estomago, jamás había visto a su compañero mirar a alguien con tanto desprecio pero el pitido inesperado del mensáfono hizo que se sobresaltara y abandonara sus pensamientos y mirando a su alrededor ese endiablado sonido que le había proporcionado el ministerio para avisarla de las reuniones de la patrulla. Lucrecia esbozo una pequeña sonrisa a la vez que se incorporaba para buscar aquel peculiar objeto. una vez lo alcanzo, consulto el breve mensaje, una hora y el numero de la puerta por la que accedía siempre al ministerio. La idea la animo y tomo su capa del perchero y salio de su casa .Ya en el despacho de don Patricio echo una mirada a Rubén quien permanecía ausente
-Tengo una misión para vosotros patrulla, cuando quieras Laura-Dijo el subsecretario
La pelirroja pulso un botón del proyector que había en el despacho y en esta apareció una foto en blanco y negro de una ciudad que Rubén no le era desconocida
-Es Madrid-
-En efecto señor Tudela-Respondió don Patricio al instante.-Concretamente el Madrid de mediados del siglo XIX. Nuestros informadores nos han hecho saber de una alteración manifiesta en el año 1859-Continuo hablando el subsecretario del ministerio.-Laura por favor
La susodicha apretó una vez mas el botón y el Madrid de 1859 se transformo en algún tipo de acta notarial, escrita a tinta y con una caligrafía elegante.
-Señores este acta certifica que don Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida contrajo matrimonio con la señorita Julia Espin el 29 de mayo 1859. Además de los nombres de la pareja podemos ver como uno de los testigos fue el hermano mayor Valeriano Domínguez Bastida Y como Joaquín Espin y Guillen reconocido músico de la época, entrego a su hija en el altar- Contesto el subsecretario.
-Pues que sean muy felices y que coman perdices ¿No?-Exclamo Rubén con sarcasmo
.-¿Se os ha pasado la fecha? ¿Queréis que les mandemos algo de nuestra parte?
-Le agradecería que no se tomara el asunto a risa, sabéis muy bien que nunca les convocamos para ninguna tontería- Respondió don Patricio.
-Disculpad que os interrumpa pero yo tampoco comprendo la problemática de este hecho-Afirmo Lucrecia
-El problema de este hecho es que esta boda nunca se produjo, basándonos en la historia que conocemos hoy Don Gustavo y Doña Julia nunca fueron marido y mujer. Se trata de una anomalía temporal que debemos resolver
-¿Y quienes son esas personas?-Quiso saber Rubén con mas enfado que curiosidad porque una cosa era evitar que la gente muriera de cólera y otra cosa muy distinta era impedir que dos personas enamoradas contrajeran matrimonio si querían hacerlo. ¿Qué importancia tiene que quieran casarse? ¿A quien hacen daño con esta boda?
-Tiene razón puede que el nombre de Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida no signifique nada para usted pero espero que si recuerde a Gustavo Adolfo Becquer -
-Eh que se quien es, que tuve que leer sus rimas en el instituto-Hablo Rubén
-Pues yo no conozco a dicho caballero-Exclamo Lucrecia
-Señorita Hernández no ha oído de el porque Gustavo Becquer vino al mundo casi dos siglos después de usted.
-Gustavo Adolfo Becquer es uno de nuestros escritores mas ilustres , un referente en la lengua castellana cuya fama ha sobrevivido casi un siglo después . El problema es que uno de los grandes temas de su obra es el amor y créame cuando les digo que no es su destino casarse con la señorita Julia Espin sino con otra mujer que conocerá posteriormente-Dijo Laura
-Me temo que no os entiendo bien ¿Tan terrible seria para el contraer matrimonio con dicha dama?. Se trata de una boda que al parecer se ha celebrado libremente con el consentimiento de ambos ¿No debería ser eso suficiente?
-Apelo a vuestra experiencia de vida Lucrecia-Prosiguió la pelirroja.-Estoy segura de que hubo otros hombres en vuestra vida antes que conocer a vuestra esposo
¿Acaso imaginéis como hubiera sido vuestra vida si os hubierais casado con otro hombre que no fuera el? ¿Habrías sido mas feliz sin haber conocido a Juan?.
Y el silencio se apodero de la sala ante esas palabras tan sinceras por parte de Laura
-Así que lo que debemos de impedir es que Gustavo Adolfo Becquer y Julia Espin se comprometan en matrimonio
-Eso es señorita Kent, viajaran al Madrid de 1858, una agente del ministerio les recibirá allí y les dará las ultimas instrucciones- Y dicho esto el subsecretario agarro el teléfono y marco,-¿Cornejo?. Te envío a un hombre y dos mujeres. Año 1858. Avisa también a Antoñita de peluquería.
Y rato después la patrulla estaba lista
-Joder con Antoñita y sus experimentos estéticos. Esa mujer cree que soy su conejillo de indias particular-Bramo Rubén mosqueado tras soportar una hora a la peluquera
-Rubén mientras te peinaban o experimentaban mas bien nos han proporcionado los últimos detalles de la misión. Una vez lleguemos al Madrid de 1858 nos recibirá una funcionaria llamada María Luisa. Esta mujer posee una mercería en una calle cercana a donde residen Becquer y su hermano, y nos permitirá alojarnos en el piso que hay encima del local durante el tiempo que dure la misión. Cuando nos hallamos instalado , iremos a buscar a Gustavo y…
-Victoria creo que se olvida un detalle importante-Le interrumpió Rubén con delicadeza-Digo yo que antes tendremos que saber que puerta nos lleva a 1858
La abogada republicana cerro los ojos y negó con la cabeza riñéndose por su tropiezo
Por lo que volvió a mirar los papeles y dijo -Puerta 815
Y después de bajar unos cuantos pisos por la enorme escalera de caracol que conectaba los pasillos a todas las puertas del tiempo, se encontraron frente a la que tenia una pequeña placa gastada en la que apenas se podía leer el numero 815
-Se ve que esta zona no la cuidan demasiado -Señalo Lucrecia echando un vistazo
-Supongo que esta zona no les da demasiados problemas-Se figuro Victoria mirando de un lado a otro del pasillo
-Al menos hasta que a los Romeo y Julieta españoles se les ha ocurrido casarse
Contesto el pianista. -En fin 1961 , nos vemos pronto.
Dicho esto dejo pasar a sus compañeras y después el atravesó la puerta
Como siempre solía ocurre cuando viajaba en el tiempo Rubén tuvo que tomarse un padre minutos a todo lo que sus ojos estaba viendo. Victoria y Lucrecia ya estaban contemplando también la capital de España tal y como estaba en aquellas fechas
-Mirad-Dijo Rubén señalando levemente la cabeza a una señora mayor que les miraba de modo extraño
-¿Es usted Rubén Tudela?. El asintió
-Tarde cómo siempre-Protesto al mujer mientras echaba a andar calle arriba.-Mande quien mande el ministerio siempre me los envían tarde
-¿Es usted doña María Luisa?-Quiso saber Victoria apresurándose calle arriba
-Desde hace mas años de los que estoy dispuesta a confesar si soy María Luisa Díaz funcionaria del ministerio. Si no recuerdo mal ustedes necesitan contactar con el pretendiente de la señorita Julia Espin ¿Me equivoco?
-Si Gustavo Adolfo Becquer -Se apresuro a decir Victoria.-¿Lo conoce usted?
Por desgracia y para decepción de la patrulla la señora negó con la cabeza
-No es un nombre común-Afirmo la anciana pero teniendo en cuenta que pretende a la señorita Espin estoy segura de que podrán encontrarla con facilidad en el circulo filarmónico que el padre de la muchacha tiene en la casa familiar. Se que organizan recitales y que son muy concurridos la verdad sea dicha.
Cinco minutos después llegaron al lugar, y la anciana les tendió un manojo de llaves
-Tengan ustedes esta abre el portal y esta el piso superior-Informo señalando dos llaves distintas.-Procuren no estropear nada que son los muebles de la familia la casa tiene cuatro habitaciones, así que no tendrán ustedes problemas de espacio. Si quieren puedo hacerles la compra
-No será necesario. Bastante hace usted ya por nosotros -Dijo Lucrecia
-Pues no se hable mas yo he de volver a la mercería y ustedes deben prepararse para cumplir con su deber-Dijo la señora bajando unos pocos peldaños y dirigiéndose hacia la entrada de su local. A medio camino se detuvo sobre sus pasos y tras vacilar unos instantes so volvió hacia la patrulla.-Me han preguntado por un Gustavo ¿Verdad?
-Así es señora-Respondió Lucrecia
-Conozco a un caballero que se dedica a hacer retratos una vez hizo uno a mi hija y a mi nieta, se que tiene un hermano menor con el que se le suele ver casi siempre pero no estoy segura de que se llame Gustavo
-¿Recuerda el nombre del pintor?-Inquirió Victoria
-Si por supuesto de su nombre si me acuerdo, se llama Valeriano, es un buen hombre
Rubén recordó que en el certificado de matrimonio que había llegado al ministerio figuraba el nombre de un tal Valeriano
-Blanco y en botella-Susurro Rubén a Victoria.
-¿Sabe donde podemos encontrarle?. Nos seria de mucha ayuda-Pidió Lucrecia dirigiéndose una vez mas a la anciana funcionaria La señora ahogo una risa y negó con la cabeza mirando hacia el suelo
-Debí haberlo imaginado, ese chico siempre con la cabeza en las nubes muy trabajador y educado como su hermano pero el parece estar con los pensamientos en otra parte como si soñara mientras camina..En fin pues es muy probable que le encuentren esta tarde en la casa de don Joaquín Espin esta en la calle paralela a esta, no tiene perdida
-Muchas gracias por su ayuda-Respondió Lucrecia
-Que tengáis un buen día-Contesto Victoria
-Igualmente patrulla-Soltó la funcionaria y después cruzo el umbral de la puerta
-Hemos averiguado mas bien poco-Dijo Rubén encogiéndose de hombros.
-Ya sabíamos que Becquer había conocido a esa chica en ese circulo como se llame, lo único que sabemos nuevo es que ya apunta maneras ..
-Lo que importa es que sabemos que tanto el como su hermano ya han acudido a esa asociación musical con anterioridad-Recordó Victoria.-Y por lo que ha dicho doña María Luisa parecen estar muy unidos , es mas de lo que sabíamos antes.
¿Y bien?-Carraspeo Rubén mirando a sus compañeras.-¿Tenéis alguna idea sobre lo que debemos hacer?
-De momento creo que deberíamos acudir esta tarde a los recitales que organiza el padre de Julia Espin, si no le encontramos allí siempre podemos intentar hablar con ella aunque es posible que no se conozcan -Hablo Lucrecia: Rubén no se lo había dicho nunca pero su voz siempre le trasmitía la serenidad y calma que hacia que las cosas parecieran mas fáciles. Victoria asintió con la cabeza aprobando el plan
Llegada la hora se encontraron ya dentro del hogar de Joaquín Espin
-Seguro que no tenemos problemas para identificar a la señorita Julia -Hablo Rubén en voz baja.-Con el enamorado es con quien tenemos el problema
-Tampoco es que partamos de cero: Patricio nos mostró un retrato suyo, ¿Recordáis?-Señalo victoria
-Esperemos que no pillemos a Becquer escribiendo justo hoy-Dijo Rubén para si
-Disculpe que les importune pero no he podido evitar escucharles-Comenzó a hablar un hombre con voz suave.-Pero estaban hablando de Becquer si no me equivoco ¿Acaso conocen su libro?
-¿Es usted Gustavo Becquer?-Pregunto Victoria al hombre saliendo del paso
-No debo negar esa acusación-Río el hombre con buen humor, provocando una sonrisa en los funcionarios del ministerio. Ahí tenían a Gustavo Adolfo Becquer
-¡¡Gustavo¡¡-Exclamo Valeriano Becquer llamando tanto la atención del susodicho como la de Rubén quien dio un leve sobresalto y se giro hacia el pintor
-¡¡Ven Valeriano anda, tienes que conocer a unas personas¡¡
Pero cuando apareció un señor bien vestido en el escenario, el poeta tomo asiento inmediatamente, cosa que poco la sonrisa de la patrulla y de Valeriano por lo que hicieron lo mismo. Y el recital comenzó. Y durante 15 minutos estuvieron disfrutando del talento de la contralto. Al salir la patrulla iba comentando
-Bueno Lucrecia ¿Cómo ha sido tu primera vez en la opera?
-Por favor Rubén, no hagáis que recuerde esos berridos.
Pronto al corrillo se les unió Gustavo y Valeriano los culpables que estuvieran allí
-Valeriano, estas son las personas que quería presentarte antes..-
Y durante un rato estuvieron conociéndose. A Rubén le sorprendía el carácter alegre de Gustavo por lo que recordaba de sus clases de literatura y la leyenda que siempre había girado entorno a su nombre se había imaginado a poco menos que un Edgar Allan Poe español, un hombre melancólico y errante penando de amor por las calles nocturnas de Madrid. Comprobar que tenia sentido del humor era una grata sorpresa y mas cuando se fijo en su portafolios. Por lo que le pregunto y el pintor animado por su hermano Valeriano se dispuso a enseñarles uno de sus dibujos
-Debo insistir en que no tengo el talento de mi hermano Valeriano pero ya…
Todo paso demasiado deprisa para que pudieran haberlo prevenido: Un grupo de señoritas paso rápidamente tanto que al parecer no se habían fijado en el poeta .
Una de ellas choco al pasar con el hombro del poeta , golpe suficiente para que este tambaleara ligeramente y para que el cuaderno que portaba en sus manos cayera al suelo, dejando escapar algunas hojas sueltas . Murmurando una maldición el poeta se apresuro a arrodillarse para recoger los papeles y volver a unirlos en el cuaderno. Valeriano y el resto de la patrulla no tardaron en hacer lo mismo
-Vaya desastre..gracias señorita-Dijo Gustavo mientras reunía las paginas perdidas y recuperaba a su vez las que le tendía Lucrecia y el resto de la patrulla
-De nada ¿Te falta algún Gustavo?
-El caso es que -Murmuro mientras pasaba una pagina tras otra. .-No, creo que no…
-¿Esta soy yo?
Los funcionarios del ministerio del tiempo pudieron apreciar al momento el cambio de expresión en el rostro de los hermanos Becquer mas aun en el de Gustavo, antes de dirigir la mirada hacia el lugar de donde provenía esa voz dulce y pausada.
-No la he visto al pasar, usted perdone-Dijo este a modo de disculpa
-Dígame, por favor ¿La joven del retrato soy yo?-Quiso saber ella, mostrando con cuidado el dibujo ningún miembro de la patrulla habría podido negar que la muchacha retratada era efectivamente Julia Espin. Tras una pausa breve pero que a los presentes les resulto eterna, el poeta asintió con cautela. Esta para su sorpresa sonrío
-Es precioso ¿Planeaba usted mostrármelo alguna vez?
Al ver la alegría de Julia , Becquer parecía mas seguro de si mismo y camino los pocos pasos que lo separaban de ella dejando a su hermano y a la patrulla atrás
-Nunca nos han presentado ¿No es cierto?-Pregunto ella
-Me temo que no he tenido el honor
La chica sonrío y le tendió la mano- Soy Julia Espin y Pérez de Colbrand, un placer
-Gustavo Adolfo Becquer, encantado de conocerla- Le dijo besándola la mano
Mientras esta escena tenia lugar tanto Valeriano y la patrulla del ministerio no perdían detalle estos últimos se miraban ente ellos de forma preocupada. Si cuando llegaron al hogar de Julia Espin, no estaban seguros de que poeta y musa tuvieran ya relación ahora estaban completamente seguros. “Mierda” pensaron los tres por igual.
Al mismo tiempo en 1961 en el ministerio estaban hablando de la misión y Rubén
-Sigo creyendo que es un error no denunciar a Elena y Augusto a las autoridades.
Lo que hicieron es espantoso y deben pagar y lo mas importante si Rubén se entera que lo han dado por muerto se liaría parda porque se pondría en contacto con Valeria o con Diego. Debemos decirle la verdad y prevenir futuros problemas, últimamente esta como muy ido y Victoria le ha ocultado los periódicos y revistas pero..-
En ese momento Iñaki le grito -¡¡¿Se lo dijiste a Victoria sin consultarnos?¡¡
-Iñaki yo le pedí que lo hiciera y creo que tiene razón debemos decirle la verdad y advertirle. En cuanto a lo de Elena y Augusto de momento no haremos nada ,
Esos dos van acabar matándose entre ellos y sino al tiempo y nunca mejor dicho
-¿Y si Rubén no nos hace caso y se pone en contacto con Valeria o su hermano?
-Jefe en eso Laura tiene razón, una cosa es pedirle que cumpla las normas del ministerio y otra muy distinta es pedirle que no haga nada con respecto a su “muerte”-
-Puede ser peligroso don Patricio, si se pone en contacto con su mujer o su hermano. Rubén es hombre muerto y esta vez de verdad.
Don Patricio pensativo se levanta de su silla y finalmente dice
-Puede que tengáis razón, vamos hacer una cosa, vamos a poner un poco nerviosos a Augusto y Elena. Quizás con suerte confiesen, acaben en la cárcel y Rubén no este en peligro de muerte y sobre todo que no este peligro este ministerio.
E inmediatamente los tres se ponen de acuerdo y trazan un plan para delatar a Augusto y Elena. Mientras la patrulla se despidió de los hermanos Becquer no sin antes prometer que volverían a verse al día siguiente para continuar la charla iniciada en el hogar de los Espin. Rubén junto a Victoria y Lucrecia vio a Gustavo y Valeriano alejarse paseando calle abajo mientras el cielo madrileño se iba tornando mas oscuro, ellos también se fueron a la vendrá provisional asignada para la misión. Al llegar se reunieron una vez mas en el pequeño salón para evaluar la situación
-Tenia la esperanza de que fuera únicamente una especie de amor platónico, hubiera sido todo más fácil-Dijo Rubén
-Bueno de momento lo sigue siendo-Afirmo la abogada, llamado la atención de sus compañeros.-Que se hayan conocido y presentado mutuamente no significa nada
-¿ Que proponéis que hagamos? Porque encerrar a Gustavo Adolfo Becquer en un armario no seria una solución-Dijo de forma irónica Rubén
-Nadie va a encerrar a nadie en un armario Rubén-Contesto Victoria mientras estudiaba las opciones que tenían.-Tenemos que trabajar con lo que sabemos y lo que hemos averiguar es que hasta hoy Gustavo y Julia nunca habían hablado. Yo creo que es mejor que veamos como se van desarrollando los acontecimientos antes de hacer nada, es un asunto delicado, creo que jamás hemos tenido que afrontar una misión en la que debamos proceder con mas tacto que esta…
Rubén y Lucrecia asintieron al momento dándole la razón. Rato más tarde y ya cenados se fueron a dormir a sus habitaciones. Al día siguiente la patrulla se levanto en esplendido día en el Madrid de 1858 y pudieron disfrutarlo mientras paseaban de camino al lugar donde habían quedado en verse con los hermanos Becquer. Tras un breve paseo los tres se situaron bajo la sombra de los árboles del parque del retiro de Madrid, minutos después los hermanos Becquer llegaron a su cita. Y entre risas y charla pasaron un buen rato
-¿Están casados?-Se intereso Valeriano al ver a Rubén y Lucrecia
-¿Tanto se nota?-Bromeo el pianista que ya empezaba a tomarse con humor esa pregunta porque no era la primera ni seria la ultima vez que se la hicieran ya que el y Lucrecia habían mantenido la coartada de que eran marido y mujer en varias misiones
-Incluso un hombre ciego podría verlo la trata usted con mucha consideración y afecto-Afirmo de forma rotunda el pintor ignorante de la relación amistosa que existía entre ellos.-Eso esta bien, como debe ser . Son ustedes afortunados
-Y dígame ¿Es usted afortunado también?-Pregunto Rubén a modo de broma
-No aun no soy tan afortunado-Contesto Valeriano de buen humor poniendo especial énfasis en la penúltima palabra.-Aunque con estas cosas nunca se sabe..
En ese momento llego Gustavo Adolfo Becquer se puso muy pálido y empezó a híper ventilar . Inmediatamente Rubén le tomo el pulso y apoyo su oído en su pecho.
La respiración era muy entrecortada y el pianista recordó lo que don Antonio su profesor de literatura en el instituto les dijo que Gustavo murió de tuberculosis. “Posiblemente ya este enfermo y no lo sabe” y la rabia antes las normas del ministerio le invadió no podía salvar del sufrimiento y del repudio a Catalina de Aragón a manos de Enrique VIII ni podía tratar a Becquer con medicinas que no serian descubiertas casi un siglo después. Pero también recordó lo que le dijo Victoria en la cafetería del ministerio: Todos tenemos que morir y contra eso ninguno de ellos podía hacer nada. Pasados unos instantes Rubén pidió un vaso de agua con azúcar y el escritor tras beberla se incorporo otra vez con la ayuda de la patrulla y su hermano
-Prueba superada-Afirmo Rubén con una sonrisa tranquilizadora en el rostro.
Ya todos recuperados del susto , se tranquilizaron y se fueron conociendo mejor.
La patrulla averiguo muchas cosas sobre los hermanos Becquer pero la más importante que lo de Gustavo por Julia Espin no era un capricho era amor de verdad
o al menos así lo pensaban Rubén y Lucrecia. Y eso aunque le provocaran ternura también miedo porque complicaba y mucho sus misión. Y así se lo hicieron saber a Victoria al llegar a la casa de María Luisa , la agente del ministerio
-Ahora estamos seguros de los sentimientos de Gustavo pero aun no sabemos los de Julia Espin. Quizás ella solo se sienta admirada y agradecida con el. Lo mejor será que vayamos mañana otra vez a verla y la sonsaquemos
Y así lo hicieron a la tarde siguiente fueron otra vez a uno de los recitales en los que cantaba la contralto para alivio o desesperación de la patrulla según se mirara Julia también admiraba y le hacia tilín Gustavo y aunque sus sentimientos no eran tan profundos como los del escritor hacia ella quería y deseaba conocerlo.
-Joder a Julia Espin también le pone Gustavo-Exclamo Rubén
-Pero no creo que sea un amor profundo solo lo desea conocer mas y en eso si podemos hacer algo. Podemos evitar que quiera conocerlo
-¿Y como lo evitamos Lucrecia? ¿La encerramos en un convento, la atamos a la cama?.Exclamo Rubén con ironía.- No somos sus padres ni unos psicópatas
-Muy fácil nunca habéis oído que un clavo saca otro clavo . ..y tu puedes ser ese clavo
-¡¡¿Cómo dices?¡¡ . No ni de coña, conmigo no contéis
-¿Con Catalina de Aragón si y con Julia Espin no?. Un poco de coherencia querido
-Lucrecia no es lo mismo lo de Catalina de Aragón no fue premeditado en cambio esto es jugar fríamente y con alevosía con los sentimientos de una persona y me niego a mi me hicieron lo mismo y sufrí muchísimo
-¡¡Este no es momento de dejarte llevar por los sentimentalismos¡¡. Tenemos que hacer algo y pronto-Bramo enfadada la onubense
- Si es tan fácil y no ocurre nada porque no ilusionas tu a Gustavo. No te jode
-¡¡Lo haría pero se supone que estoy casada contigo¡¡. Una mujer si esta casada ni puede ni debe serle infiel al marido ni en el siglo XX, ni el XIX ni el XVII
-Ahora eres tu la que no tiene coherencia porque si tu no puedes porque estas casada yo tampoco por lo mismo. Soy tu “marido” ¿Recuerdas?
-No es lo mismo tu eres hombre. Que seas infiel no estaría tan mal visto
Victoria decide poner orden y dice -¿Y porque no actuamos como Salomón ni para ti mi? ¿Porque no sois los dos los que ilusionáis a la parejita?. No discutamos
Y con las cosas claras los tres se fueron a pensar aunque a Lucrecia en el fondo no le hacia gracia comportarse de una manera que según ella era indecente
Las horas pasaron y mientras ellos estaban en el Madrid de 1858, intentando cumplir con la misión Valeria Prado estaba en el cementerio visitando la tumba de Rubén , y sin poder evitarlo rompió a llorar presa de la culpa pero su llanto fue interrumpido por Laura que se puso hablar con ella ,lejos estaban de imaginarse lo que Augusto y Elena tenían pensado hacerle a Valeria: matarla ya que habían averiguado la cláusula en el testamento de Rubén Tudela y viendo que no les era rentable ni beneficioso decidieron acabar con su vida envenenándola con cianuro y después la dispararían en la cabeza con un revolver sin registrar para que pareciera un suicidio. Y hacían bien en ser rápidos ya que Laura le advirtió o mas bien le dijo a la rubia que el cadáver que estaba en la tumba posiblemente no fuera de su marido ya que ella “era la asistente” del forense que hizo las “averiguaciones” pertinentes y también le advirtió sobre Elena y Augusto Lloverás ya que este ultimo llamaba constantemente a su “jefe”.
-Si averigua algo más hágamelo saber. Este es mi numero- Le dijo finalmente la pelirroja que rápidamente se fue del lado de Valeria a la que no dejo ni responder pero si que la dejo pensando en la posibilidad de que Rubén sigue vivo.
El susodicho por su parte estaba llevando a cabo lo que le pidió Victoria Kent
-Sabe me gustaría que esta noche usted me acompañara a cenar junto a mi esposa.
Se que no es común pero yo conozco a un productor en Barcelona que le podría hacer un hueco en el Liceo, podría ser una buena oportunidad para usted
-¿En serio haría algo así por mi?
-En serio, yo la admiro mucho es muy guapa, talentosa e inteligente
-Gracias por los halagos usted tampoco se queda atrás. Y sabe que esta noche iré esta a cenar con ustedes
-No se va a arrepentir se lo aseguro Julia-Le contesto Rubén
Lucrecia estaba haciendo lo mismo pero con Gustavo Adolfo Becquer y este también acepto. El segundo paso estaba ya dado, pero para pasos los de Augusto y Elena que horas después de su charla finalmente mataron a Valeria Prado. La cena entre “parejitas” estaba yendo a buen puerto ya que a Rubén y Lucrecia no les quedo mas remedio que ir mas allá y coquetear descaradamente con Gustavo y Julia. El escritor fue más reticente pero la contralto a no sentir sentimientos profundos por Gustavo no le fue tan difícil seguirle el rollo a Rubén Tudela. Al día siguiente la policía pregunto a Elena por el “suicidio” de Valeria y esta llorando de forma hipócrita les enseño la carta de Diego Tudela y una nota de “suicidio”
-¿Cuándo podré enterrarla?-Pregunto ella “triste” y sobre todo recordando como murió su sobrina “ ¡¡Vosotros me habéis hecho creer que Rubén esta muerto hijos de puta¡¡. ¡¡ Vais a ir a al cárcel miserables¡¡. Y como no le dio tiempo a llamar a las autoridades porque Augusto la agarro rápidamente por detrás y como ella sin dudarlo cogio el revolver de su amante, amortiguo el ruido con un pañuelo y disparo sin miramientos a su sobrina en la sien izquierda para que pareciera un suicidio
-Pronto señora, se lo prometo. Mi mas sentido pésame-
Y segundos mas tarde el policía salio de esa casa para ir a la morgue . Ya fuera el inspector le decía a sus subordinados. -Voy a pedir que la autopsia de Valeria Prado sea lo mas completa posible porque creo que pasa algo raro aquí
-Es un suicidio jefe no le de mas vueltas-Le contesto un de sus subordinados
Pero esa charla no fue entre ellos ya que los jefes del ministerio desde una distancia prudencial vieron salir a los policías del portal donde vivía y se enteraron de todo. Rubén Tudela mientras tanto estaba en 1858 desayunado cuan se le ocurrió una idea
-¿Y si emborrachamos a los tortolitos para que se líen con nosotros?. Ellos respectivamente se enteran y bualah no querrán saber nada el uno del otro
-Es una buena idea, peligrosa y ruin pero una buena idea -Exclamo Lucrecia.
Y así lo hicieron esa tarde Lucrecia quedo con Gustavo para tomarse un par de vinos, y Rubén hizo lo propio con Julia a la que mas tarde llevo al jardín botánico y aprovechando su estado pasado de copas la beso, al igual que hizo la onubense.
Por lo que los Romeo y Julieta españoles se vieron respectivamente con otras personas y decepcionados el uno con el otro juraron no volver a verse nunca mas.
Rubén y Lucrecia hicieron el paripé de que estaban discutiendo (aun sintiéndose ruines y mentirosos) y en cuanto se quedaron solos fueron a la casa de doña María Luisa, se despidieron de ella , recogieron sus cosas y una hora mas tarde atravesaron las puerta que los llevaba otra vez a diciembre de 1961
-Buen trabajo patrulla. Os felicito, por cierto Rubén tu quédate un ratito más debemos hablar contigo a solas . Ya los cuatro a solas los jefes le explicaron la situación
-¡¡Me estáis diciendo que esos miserables han fingido mi muerte . ¡¡ ¿Y que yo no puedo ni debo hacer nada.?¡¡ ¡¡Ni lo soñéis, esos hijos de puta no van a tocar ni un duro de mi “supuesta” herencia¡¡. ¡¡Voy a llamar a Valeria hoy mismo y voy a desenmascarar a su tía y a ese sinvergüenza de Augusto Lloverás¡¡
-¡¡No puedes llamar a Valeria¡¡-
-¿Ah no Laura?. ¡¡Intenta impedírmelo¡¡-Grito Rubén enfadado
-¡¡ No puedes llamarla porque esta muerta ¡¡ .Valeria se suicido anoche. Ojala no fuera así pero es la verdad pero si quieres puedes comprobarlo, llama a Elena y que te lo diga ella misma pero si haces eso no te ira nada bien
Rubén llorando salio de ese despacho sin saber que decir pero si sabiendo que hacer
-Allá vamos-Se dijo a si mismo antes de atravesar la puerta 58 del ministerio


CAPITULO 6 : TIEMPO DE TIERRA A LA VISTA

Rubén después de atravesar la puerta 58 apareció en el 13 de mayo de 1952 , el día de su boda con Valeria Prado, el supuesto día mas feliz de su vida dispuesto a salvarle la vida a la rubia. Don Patricio por su parte se encontraba en su habitual despacho e iba de un sitio a otro intentando encontrar una solución
-No debiste decirle lo de Valeria y menos de esa forma Laura-Decía Iñaki
-Idiota no es Iñaki se hubiera enterado de todas formas al menos ahora sabe que debe que tener cuidado y no aparecer por ahí o ponerse en contacto con alguien
-¡Laura no seas ingenua, no va a dejar que Valeria muera, hará lo que sea por salvarla¡
-¡¡Bueno ya basta¡¡. Grito don Patricio.-No nos conviene discutir entre nosotros
-Jefe Rubén corre peligro. Tenemos que hacer algo y pronto
-En eso si que estoy de acuerdo con Iñaki-Dijo Laura
-Mira vamos a pedirles a Victoria o a Lucrecia que estén atentas y si ven que algo raro le pasa a Rubén que nos avisen. Por nuestra parte también haremos lo mismo.
El pianista mientras tanto estaba comprando un billete de ida hacia Cuba y minutos después de salir de esa agencia de viajes se fue a un baño publico para afeitarse su característico bigote. Ya listo y acicalado se dispuso a ir a la casa de las Prado
-Rubén ¿Qué haces aquí?. Quedan apenas una hora para vuestra boda y da mala suerte ver a la novia antes del enlace. Son tradiciones
-Creo que la que va a tener mala suerte eres tu Elena pero es solo una opinión personal. Y ahora si no te importa llama a tu sobrina-Le contesto el de mala gana.
Y Elena sorprendida así lo hizo
-Rubén no me mires, que tengo el vestido de novia, y da mala suerte
-Se me había olvidado lo guapa que estabas -Le dijo el sonriendo .- Pero a lo que venia tenemos que hablar de algo muy importante y no tenemos tiempo.
-¿Y no puede ser después de al boda ?-Le cuestiono ella
-Es importante y no tenemos tiempo voy a ir al grano te vengo a traer un billete directa a tu felicidad-Le contesto el enseñándole el billete de avión
-Es un billete a Cuba pero ¿Porque me das esto si nos vamos a Roma de luan de miel?
-No es para nosotros es para ti, como te acabo de decir es un billete hacia tu felicidad. Vete a Cuba y se feliz con Diego, te lo mereces.
-Rubén creo que estas exagerando lo de Diego y yo..
-Valeria deja de engañarte a ti misma por primera vez en tu vida tu no me amas ni me vas a amar nunca y al final acabaras arrepintiéndote de casarte conmigo. Y en el fondo sabes que te estoy diciendo la verdad. Lo sabes
-¿Pero que va a pasar contigo y con la boda ?-Le pregunto Valeria preocupada.-Yo no quiero que sufras eres una buenísima persona, sensible y cariñoso
-Por mi no te angusties que sobreviviré perfectamente y lo hare estando en paz conmigo mismo por haber hecho feliz a la persona que quiero.
En ese momento Valeria lo abrazo agradecida y emocionada
-Se feliz Valeria ah y otra cosa no te fíes de tu tía, mantente alejada de ella hazme caso, yo se porque te lo digo-Le susurro Rubén correspondiendo el abrazo. Y ya con las cosas claras salio de esa tras ver como Valeria preparaba su maleta para irse rumbo a su felicidad. Y minutos mas tarde ya se encontraba otra vez en el ministerio del tiempo del 21 de diciembre de 1961. A la mañana siguiente la secretaria de don Patricio entro en el despacho del jefe con rapidez como siempre pasaba y como era habitual sin llamar a la puerta.
-Jefe tenemos problemas, Pedro de Lope no ha cantado lo de tierra a la vista.
-Bien pues llame a la patrulla, intentaremos arreglar el asunto. ¿Y por cierto se sabe algo de Cristóbal Colon?
-Pues que seguramente estará al borde de un ataque de nervios.
Aroa salió del despacho y aviso como era de costumbre a la patrulla, los cuales parecían encontrarse distraídos en la cafetería, la onubense leyendo rimas y leyendas de Bécquer. Victoria desayunando y Rubén absorto y a la vez sonriente observando el libro de Lucrecia . Tras el aviso del mesafono, los tres se miraron y el pianista bramó: -Ya nos toca movernos a salvar el ministerio. Vamos chicas .
Y Lucrecia enfadada soltó. -Con lo buenos se que son estos poemas, espero que sea algo de importancia.
Los tres caminaron hacia el despacho de don Patricio, el cual parecía que estaba ocupado dentro en alguna de sus conversaciones con alguien del ministerio.
-Que no, que cuantas veces tengo que contarle que no podemos poner cañones en la parte alta del Escorial, tranquilo que el monasterio es seguro Felipe.
Después pareció colgar para finalmente mirar a los tres de la patrulla
-¿Felipe V ? Preguntó Rubén
-No, es Felipe II que está en su silla observando las obras y piensa que se tiene que poner cañones en un monasterio que solo servirá para enterrar a reyes.
A lo que finalmente el ex pianista respondía.-Siempre se me olvidaba en el examen de historia quien construyo el Monasterio de El Escorial.
- Es muy fácil fue Juan de Herrera.-Le respondió Victoria Kent
Y como ya era tarde don Patricio se puso a agitar los brazos como si de un profesor de colegio se tratase cuando los alumnos no paran de hablar en mitad de la clase y no le dejan de dar la explicación.
-Vamos a lo serio, se habla de que Cristóbal Colon tiene un ataque de nervios y no puede medir la tensa situación y para colmo Pedro de Lope aparte de quedarse dormido cuando tenía que haber gritado tierra a la vista, se ha quedado afónico así que tenemos que ayudarle porque como siga cambiando de rumbo el barco de Colon vamos a descubrir Pernambuco o directamente Cristóbal Colon será colgado del palo mayor por haber prometido cosas que no se pueden cumplir.
Lucrecia muy seria preguntó- ¿Pero Colon tenía razón no?
A lo que Victoria respondió.-Si tenía razón pero sus hombres deseaban que se tocase tierra cuanto antes, antiguamente los viajes en barco. …
-¿Vamos a viajar en barco? Bramó la onubense asustada, ya que odiaba el mar
-Siempre podemos dejarte aquí -Respondió Rubén divertido
-Para eso ya tenemos las medidas necesarias- Dijo el subsecretario cuando vio que Lucrecia parecía quedarse atrás . Rubén observó aquel vaso de un color blanco nieve bastante inusual. -¿La vais a drogar? -Cuestiono alarmado
Y finalmente don Patricio le alzo el vaso a Lucrecia para que se lo tomara
- Espero que este brebaje no me lleve a la tumba-Dijo con dudas la onubense
Y segundos más tarde la morena cayó desplomada al suelo y Rubén además de Victoria alarmados miraron a Don Patricio.
-Parece que ha hecho efecto el sedante-Dijo el subsecretario impasible
A lo que Victoria asustada preguntó ¿Ahora se droga a los empleados del Ministerio?
-Tan solo en ocasiones especiales, seguramente que no se enterará de nada cuando ya esté en el barco- Respondió don Patricio
-¿Y en la vuelta como lo hacemos? Cuestiono Rubén Tudela
-Tranquilo, Rubén que cuando descubráis tierra tendréis a un agente de campo en San Salvador. Y podréis cruzar una puerta en una de las pocas chozas que tienen los indígenas de esa isla. Aunque pensándolo también podéis descubrir tierra y volver al despacho donde os esperará el funcionario para abriros de nuevo la puerta. Eso lo dejo a vuestra elección de si queréis viajar a tierras tropicales. ..
-Creo que no sería buena idea pasear por ahí y mas en 1492 puede que nos pique un mosquito o un bicho del que a lo mejor se desconoce una vacuna- Soltó el ex pianista. En el camino hacia la puerta Rubén cargaba a Lucrecia como si de un maniquí se tratase, no era mucho más sencillo el que se hubiera bebido el vaso justamente cuando entrase en la puerta, eso era lo que pensaba una y otra vez Rubén Tudela que veía aquello como un esperpento digno de Valle Inclán. Tras pasar por el Bedel que seguía ocupado en su habitual lectura bajaron las escaleras con dificultad, pero finalmente llegaron y Victoria tras señalar la puerta entró la primera y segundos más tarde, la siguió Rubén con Lucrecia en brazos que seguía con los ojos cerrados y a la que escuchó dar un breve murmullo
-Tranquila aguanta que ya estamos pronto dentro del barco. Respondió Rubén
Y la patrulla ya estaban en el barco o más conocida como la carabela “La Pinta”. Según don Patricio debían de encontrarse con uno de los grumetes enrolados y que era uno de los funcionarios del tiempo .
- Bien el plan es que al final nuestro popular marinero que dirá lo de “tierra a la vista” va a tener que ser sustituido, tenéis nombres encubiertos pero lo siento por vosotras pero debéis de permanecer en este lugar, no hemos podido usar ningún traje para camuflaros, ya se sabe que el Ministerio siempre anda corto de presupuesto.
A Victoria no le pareció correcto por el gesto que hizo pero no tuvo más remedio que sentarse y aceptar. Aunque en el fondo sabía que debía de realizar algo.
Cuando Rubén finalmente salio a superficie se encontró en mitad del mar y el grumete le presentó a Martín Alonso Pinzón. El cual no dejo ni un instante de mirarlo y sin dudar le puso a fregar la cubierta, ya que desconocía las técnicas de barco. Así que día tras día parecía que aquel barco no se movía y empezaron las broncas mientras a los lejos se seguía divisando los mismos dos barcos que acompañaban a la pinta.
-Santa María que pinta tiene tu niña- Soltó Rubén cuando se acordaba de aquellos exámenes de historia que tenía que hacer cuando era pequeño.
Y parecía que los días seguían siendo semanas. Hasta que finalmente alguien subió a lo alto del barco, en la cola donde el vigía actuaba siempre de oficio.
-Demonios ¿Qué hace esos grumetes subiendo por el mástil?
El hermano Pinzón extrañado se quedó señalando a sus hombres, acerca de esos misteriosos hombres o en este caso mujeres que subía a lo alto.
Finalmente llegaba y se quedaba mirando a lo lejos con algo que Rubén reconoció como unos prismáticos pero de su tiempo y no de tiempos aquellos.
-¡TIERRA A LA VISTA! -Gritaron Victoria Kent y Lucrecia Hernández
Aquellas voces tan graves o que intentaba ponerla de un modo grave, en efecto dio con que Rubén se topara con sus compañeras. Enseguida los grumetes y todos los miembros de aquel barco empezaron a aplaudir y bailar como si de una obra de teatro resultase. El ex pianista no podía creer que después de tanto tiempo pudiesen encontrar tierra, y lo más sorprendente es que al final no había hecho mas que limpiar. Cuando los seres misteriosos bajaron de arriba, pudo ver que se trataba de unas barba postiza. Rubén , y los “hombres” misteriosos bajaron hasta el despacho.
-Os podrían haber descubierto. Y en cuanto a ti Lucrecia podría haberte dado un ataque de pánico al ver el mar , marearte y caerte desde el mástil -Dijo Rubén
-Fue una orden de don Patricio, así que no he podido negarme ni quedarme cruzada de brazos-Le espeto Lucrecia. El grumete y enlace del ministerio que andaba por allí finalmente los abrió la puerta para que volviesen al Ministerio .Y tras cruzar la puerta, se dispusieron a ir al despacho de don Patricio. El cual les esperaba sentado leyendo un tomo acerca del Descubrimiento de América.
En el tomo se podía leer que un hombre llamado Pedro de Lope con una barba muy rara junto a otro compañero gritaran tierra a la vista. Y que enseguida otros miembros gritaron lo mismo en los otros barcos, esto hizo que Colon se sintiese aliviado a la vez que demostraba que tenía razón.
-Bien, parece que tras haber hecho la misión todo ha quedado tal y como está la historia. Os habéis ganado unas merecidas vacaciones de Navidad por haber cumplido tan bien la misión. Felices fiestas patrulla-Dijo el subsecretario feliz. Y la patrulla se fue. Pero la alegría les duro poco a los jefes del ministerio ya que a la mañana siguiente Laura e Iñaki tras su visita al anatómico forense se dieron cuenta que Valeria Prado no se encontraba ahí, que no había muerto aquella madrugada del 21 de diciembre de 1961 por “suicidio” y tras averiguar lo que había pasado descubrieron horas más tarde que Valeria había muerto el 3 de abril de 1961 por un accidente de coche producido bajo los efectos del alcohol de su marido : Diego Tudela Suárez. Y discutieron del tema en la cafetería del ministerio
-¡¡Mira que te lo dije Laura. Te dije que Rubén iba a intentar salvar a Valeria Prado. ¿Y ahora que hacemos eh? ¿Qué hacemos con esta paradoja?¡¡-Gruño Iñaki
-No hay ninguna paradoja Iñaki, Valeria Prado ha muerto.. Da igual que fuera en diciembre que en abril, su destino era morir en 1961 con 29 años
-Ya eso esta muy bien pero no sabemos como afecto eso a Rubén. Quizás ya ni trabaja para este ministerio, puede que este casado , con hijos, etc..
-Eso lo podemos averiguar ahora mismo. Don Patricio vamos a su despacho a buscar los archivos de los patrullantes-Dijo Laura.-Estoy segura de que sigue con nosotros
-Ojala Laura, ojala- Decía Iñaki Plazaola.
Y minutos después los tres mandamases del ministerio buscaban desesperadamente los archivos de los funcionarios que trabajan en el ministerio
-Bualah, aquí esta el expediente de Rubén Tudela. Vamos a leerlo-Dijo la pelirroja
Y los tres se dispusieron a leerlo mentalmente “Rubén Tudela Suárez, nacido el 27 de junio de 1929 , año de procedencia 1961, estado civil : soltero”
-Aja, ves el primer cambio drástico pelirroja-Exclamo Iñaki
-Fue reclutado por la jefa de operaciones Laura Castaño en el Hospital Psiquiátrico Provincial de Madrid, el 30 de septiembre de 1961 tras 5 meses de ingreso por depresión y ataques de ansiedad debido a la muerte de su ex prometida en abril del mismo año y la entrada en la cárcel por homicidio imprudente de su hermano Diego Tudela . Pero no fue su primer ingreso ya que desde octubre de 1960 a enero de 1961 estuvo ingresado con el mismo diagnostico tras un fracaso laboral
-Parece ser que no ha cambiado mucho los hechos. Ha sido reclutado en el mismo año, solo cambia la situación y el como pero Rubén sigue con nosotros
-Si sigue con nosotros pero tu reclutaste al Rubén Tudela que había estado casado con Valeria Prado. Y por culpa de haberte ido del morro tenemos a un Rubén distinto, con distintos recuerdos, con distintas vivencias. En fin otro Rubén Tudela
-No, tenemos al mismo solo que sus situaciones han cambiado.
-Podría ser pero cuando el Rubén que ha creado esta paradoja rarita se entere de que no le ha valido para nada lo que ha hecho volverá a las mismas. Debemos callarnos
-Por primera vez estoy de acuerdo contigo, pero se que esta mentira nos va a durar muy poco. Rubén es listo se dará cuenta, si es que no lo sabe ya
-Por el momento, se lo ocultaremos. No creo que vaya mucho por el cementerio de la Almudena pero por si acaso que sus compañeras estén a su lado día y noche y también lo mantendremos distraído mandándole a misiones . Puede que su pasado haya cambiado pero no nos podemos permitir que su futuro cambie.-Exclamo don Patricio.
Sin embargo lo que no se imaginaba es que el susodicho si estaba en la Almudena visitando a sus padres junto a sus leales compañeras del ministerio pero no se imaginaban que se iban a encontrar con Elena Padilla que estaba yendo a visitar a Valeria. Esta increpo y le echo la culpa a Rubén de lo sucedido
-¡¡Esta muerta por tu culpa, si tu no te hubieras empeñado para que se fuera a Cuba para que se casara con el idiota de tu hermano ahora estaría viva¡¡.
Ya a solas los tres observaron la tumba de Valeria (14-02-1932, 03-04-1961)
-Rubén dime que lo que ha dicho esa señora no es cierto. Que no has te has atrevido a atravesar unas de las puertas del ministerio para cambiar tu pasado-Dijo Victoria
Pero Rubén se quedo callado, todavía en shock por haber descubierto que lo que había hecho no había servido para nada
-¿Te volviste loco? ¿Cómo se te ocurre?. ¿Tu sabes lo que te va a caer por parte de don Patricio?. ¡¡Vas acabar en la Huesca del siglo XI por idiota¡¡-Le grito la abogada
-¡¡Déjame Vicky, déjame¡¡. ¡¡Yo no podía permitir que Valeria se suicidara yo solo quería salvarla la vida y que fuera feliz¡¡
-Y se nota el buen trabajo que has hecho. Porque ha acabado muerta de todas formas
-¡¡Me niego¡¡-Chillo Rubén para salir corriendo rumbo al ministerio para atravesar una de las puertas para cambiar su pasado.
- Yo voy contigo Rubén. ¿A que fecha vas?-Pregunto Lucrecia
-A la madrugada del 21 de diciembre de 1961. No pienso dejar que el amor de mi vida muera o se mate. No si yo puedo impedirlo. Y si para eso tengo que atravesar la puerta 58 una y otra vez lo haré. ¡¡Aunque pase el resto de mi vida en la cárcel de Huesca¡¡-Exclamo Rubén y rápidamente atravesó la puerta y segundos después Lucrecia. Mientras tanto Victoria estaba ya en su casa de 1961 sin saber que hacer
en el fondo sabia lo que iba hacer su jefe pero por una extraña razón fue incapaz de delatarlo ante sus superiores. Bueno si lo sabia estaba de acuerdo con Rubén
-Aquí estamos Lucrecia, aquí es donde vivía con Valeria
-Tenemos que darnos prisa., antes de que nos descubran -Le respondió ella, y así lo hicieron entraron a la casa donde vivía Rubén dispuesto a salvarle la vida a Valeria pero no esperaban encontrarse Augusto y Elena sujetando a Valeria para dispararla. Y todo sucedió muy rápido Augusto al verlos quiso disparar a Rubén pero Lucrecia le disparo en la cabeza para impedirlo y Elena asustada soltó a Valeria y quiso hacer lo propio con Rubén y Lucrecia pero Valeria se interpuso entre la bala y Rubén y acabo recibiendo aquel disparo que la dio justo en el corazón. Y la onubense se abalanzo sobre ella para impedir que huyera o consiguiera matarlos
-¡¡Lo sabia , sabia en el fondo que tu estabas detrás de su muerte ¡¡. ¡¡Asesina¡¡-
Y furioso cogio a Elena y con ayuda de su compañero consiguió empujarla para tirarla por la ventana de cabeza , y a ser un cuarto piso Elena Padilla murió en el acto
-Esta muerta, el amor de mi vida ha muerto Lucrecia. Mírala no respira-Dijo Rubén llorando con Valeria en brazos
-Debemos irnos con el escándalo que hemos montado algún vecino podría habernos visto o peor haber avisado a alguna alguacil . ¡¡Vamos no tenemos tiempo¡¡
Y a regañadientes Rubén hizo caso a su compañera.
-Rubén has hecho todo lo posible por salvarla no una sino dos pero quizás su destino era morir este año. Al menos te queda el consuelo que en el segundo intento los culpables de su muerte ya están en el infierno pagando y eso ya es algo- Le decía Lucrecia horas mas tarde en al casa que compartía este con Victoria Kent
-En eso Lucrecia tiene razón. Quizás el destino de Valeria era morir
Pero Rubén Tudela no las hizo ningún caso, estaba tumbado en su cama en estado catatónico. Y así se tiro toda las vacaciones de navidad. Y pesar de que sus compañeras de patrulla intentaron ayudarlo no les fue posible por lo que al final claudicaron y tuvieron que avisar a don Patricio de lo sucedido y este junto a Laura e Iñaki fueron a ver el estado del jefe de la patrulla principal del ministerio. Y al encontrárselo destrozado y en estado catatónico no les quedo otro remedio que ordenar su ingreso (por 1º o 3º vez según se mirara) en el hospital psiquiátrico provincial de Madrid.
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janessi1
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Fecha de inscripción : 18/07/2012

MensajeTema: PARTE CUATRO   Miér Mayo 04, 2016 9:30 am

CAPITULO 7 : TIEMPO DE LOCURA

(Palacio de Greenwich, Inglaterra 1509)
“Querido Rubén:
No sé por qué, pero ha vuelto a suceder. Somos amigos y me habría gustado volver a verte ; pero ahora lo temo. Cada vez me da más miedo soñar contigo.
Sé que algo no va bien. Eso siempre lo he sabido, aunque no quieras o no puedas decírmelo. No quisiste hablarme de aquella mala noticia , pero intuyo que tiene relación conmigo y sobre mi intuición sobre mi matrimonio con Enrique .
¿Qué otra cosa podría ser? Tampoco sé quién es esa mujer rubia que aparece constantemente en mis sueños pero sí se que la quieres. O la querías. O la querrás:
Es difícil saber de qué tiempo vienes, pero siempre he tenido la extraña sensación de que no es el mío. Hoy he soñado lo mismo, pero esta vez era diferente. Tú y yo estábamos uno al lado del otro, viendo demasiado bien cómo la muchacha caía al suelo mientras le salía sangre del corazón, como si estuviéramos mirando a través de los ojos de una calavera. Entonces te miré, pero era ella la que estaba sentada junto a mí. Y tú eras el que estaba con el corazón sangrando. Entonces lo comprendí todo. Ella te había roto el corazón en mil pedazos, igual que tu a ella. Se había vengado de algo. No consigo comprenderlo: ¿Vengarse? ¿Es eso lo que ella habría querido? Todavía no sé cómo hacerte llegar esta carta, pero necesito saber que estás bien.
Dime que me estoy preocupando sin necesidad, que sólo son desvaríos míos y que puedo estar tranquila. Tal vez así dejen de repetirse estos sueños.
PD: Estoy esperando un bebe, no te angusties que es de Enrique
Un abrazo,
Catalina ”
Habían pasado ya 127 días desde el ingreso de Rubén Tudela en el Hospital Psiquiátrico Provincial de Madrid, por ordenes del subsecretario del ministerio del tiempo. Aquel día primaveral estaba siendo bastante movidito en el psiquiátrico
-Por favor, intente calmarse, doña Amanda...
-¿El enfermero nuevo? -Rubén echó un vistazo a la identificación que exhibía el uniforme del recién llegado-Iván, ¿Necesita el historial?
-Es mi primer día. Y sí, lo necesito
-Paciente de 77 años sin familiares localizables. Demencia senil, con episodios de desorientación y ataques de pánico. Fobia al personal médico, relacionada con una experiencia muy traumática .
-Fobia de “bata blanca”: ¿Por eso no lleva usted el uniforme ? ¿Y las normas?
-Las normas ayudan a orientarse, sólo eso. Sobre todo al principio. Cuando estamos perdidos. ¿Usted lo está?
-No, eso no. Pero aun así ni que hubiera visto al doctor Mengele...
-Precisamente, la experiencia traumática fue de ese tipo . Estuvo en Mauthausen.
-¿Me está tomando el pelo?
Una voz de mujer interrumpió la conservación.
-Es cierto: ella estuvo entre los nueve mil españoles que nuestro país envió a campos de concentración alemanes. Pocos regresaron con vida.
Iván se quedó helado, sin saber bien qué decir. No estaba preparado para algo así.
Era sólo un estudiante en prácticas, y era su primer día.
-Dios mío...
-Soy la doctora Abrines: ella está a mi cargo. Démosle tiempo -
Mientras hablaba, la psiquiatra ya se estaba despojando de su bata de médico.
Su mirada transmitía una curiosa mezcla de comprensión y autoridad. Asintió en dirección a Rubén éste le devolvió el gesto y se aproximó a la paciente.
-Tranquila, Amanda. Ya ha pasado todo. Soy yo, Rubén, Usted ya me conoce, sabe que no soy médico. Soy como usted ¿Me recuerda?
Poco a poco, a base de paciencia, la anciana se calmó lo suficiente para permitir que su interlocutor se aproximara. Después estalló en lágrimas y se abrazó a él.
-Gracias, Rubén -Sonrió la doctora, cuando la paciente por fin consiguió serenarse
-. Estrella todavía no lleva el uniforme: ella la trasladará a mi consulta.
-Según su historial, hace años lo controlaba mejor -Explicó el ex pianista al estudiante
.-Pero la demencia senil está reavivando sus peores recuerdos. Dicen que el tiempo lo cura todo; pero por desgracia, ella está perdiendo precisamente eso.
-Espero no tener que hacer como usted demasiado a menudo -Gruñó Iván-. Eso de camuflarse como enfermo no me parece muy profesional.
-¿Camuflarse? Disculpe, no me he presentado: Rubén Tudela. Enfermo psiquiátrico.
-Paciente depresivo. -Intervino la doctora-. Rubén, usted ya ha superado el tiempo que aconseja el protocolo de prevención de suicidios. Si sólo fuera por eso, ya deberíamos haberle dado de alta. Nos ayuda mucho: tiene un don para hablar con otros enfermos. Pero ¿Algún día nos hablará de sí mismo? . La pregunta ensombreció el rostro del pianista Le hizo recordar todo. Lo que debería contestar. Los secretos que no debía revelar. Lo que no deseaba recordar. Y sin darse cuenta de ello, se dejó caer hasta acabar sentado en el suelo; se abrazó las piernas y se encerró en sí mismo. Buscaba una respuesta, pero era incapaz de encontrar palabras para aquel maldito tema; enmudeció e intentó al menos evitar odiarse, tan infructuosamente como siempre.
-Ya no esta por mi culpa -Murmuró al fin.
-Es casi lo único que dice sobre su caso: No avanzamos -Se resignó la doctora, desalentada-. Cuando se enfrenta o habla con otros enfermos, siempre sabe qué hacer: empatia , supongo. Pero en lo demás está perdido. O quiere estarlo.
Mientras eso ocurría aquel 11 de mayo de 1962 sus compañeras de patrulla se encontraban en el Logroño de 1834 ( primera Guerra Carlista)
- Victoria ¡quédate detrás de mí!
Algunos de los carlistas portaban armas de fuego: Lucrecia desenfundó el revólver y comenzó por ellos. Las detonaciones resonaron en la posada como cañonazos a aquella hora intempestiva. El ruido pronto alertaría a todo el mundo y los enemigos tendrían que darse a la fuga... sólo había que mantenerse con vida hasta entonces.
Agotadas las balas, la onubense soltó el revólver y desenvainó las espadas.
Los asaltantes capaces de disparar ya habían caído; el acero de Lucrecia mantendría a raya al resto por un tiempo. Por muchos que fuesen, para usar las espadas tendrían que acercarse y ninguno de aquellos rufianes tenía ganas de ser el primero en morir de una estocada. A espaldas de su compañera, Victoria vio cómo se movía algo que no debería desplazarse: una gran pintura de bastante mala calidad, que representaba un bodegón. ¡Era una puerta camuflada!
- ¡Lucrecia, detrás de ti! -Grito su compañera
Victoria apuntó con su revólver hacia la entrada secreta (en realidad, una puerta normal, disimulada tras un cuadro del tamaño adecuado), pero dudó una fracción de segundo... lo suficiente para que su contrincante disparase primero. Instintivamente, se echó a un lado para proteger con su propio cuerpo a su compañera. Ese movimiento la salvó: sintió un dolor lacerante en el brazo izquierdo, donde apenas un instante antes habría estado su corazón. Pero algo iba mal: del brazo brotó un impresionante chorro de sangre, como si el disparo hubiese reventado alguna arteria importante, y dolorida, disparó como pudo. La vista se le estaba nublando; le invadió una extraña mezcla de asfixia y náuseas y todo le empezó a dar vueltas.
-¡Vicky! -Grito Lucrecia que se lanzó rabiosamente contra el recién llegado y lo atravesó con la toledana, sin dejar de mantener las distancias a su alrededor con la otra espada. Pero aquel movimiento dio ocasión a que los restantes enemigos se acercaran: Ella dejó caer el acero, tomó el revólver caído de su compañera y dio cuenta de los demás asaltantes, con una furia inusual incluso en ella
-¡Vamos, Vicky, aguanta! -Grito la onubense que maldijo la ausencia de Rubén, pero en el fondo sabía perfectamente qué hacer. Se quitó el pañuelo del cuello y ató la herida del brazo de su compañera en un precario torniquete. Después recogió las armas y abandonó el lugar llevando como podía con Victoria en brazos. La viuda negra se apresuró en atravesar el tumulto que ya comenzaba a agolparse en el piso inferior, antes de que algún curioso tuviera tiempo de reaccionar. Ya no quiso saber nada más de la maldita misión hasta que puso el pie en el Ministerio. Y al llegar los jefes se llevaron a la abogada republicana a la zona en obras del Hospital Gregorio Marañon, . Horas mas tarde Lucrecia entró en el edificio, (1962) armándose de resignación. “Por intentarlo otra vez no pierdo nada”, se dijo a si misma
El ex pianista solía parecer ausente ante las visitas. Pero esta vez miró a la onubense y a su alrededor, con extrañeza y pregunto - ¿Dónde esta Victoria ?
“Aleluya, me ha hablado. Si hubiera adivinado que eso le haría reaccionar, habría venido más veces sin ella…”. Pensó Lucrecia
-En el hospital la Princesa. La zona “en obras”.
-¿Una misión? -Se alarmó Rubén- ¿Qué ha pasado?
-Una emboscada en 1834; eran demasiados. Afortunadamente Victoria ya está fuera de peligro. Te envía esto-Le sonrió misteriosamente al ofrecerle la misiva .
El asombro de Rubén no tuvo límites cuando reconoció el nombre del remitente. Abrió el sobre y leyó el contenido con creciente incredulidad.
¿Cómo podía adivinar Catalina de Aragón aquellas cosas? ¿Y cómo conseguía encontrar palabras para sus miedos? Precisamente, las palabras que él nunca era capaz de hallar. ¡Las que necesitaba! “¿Vengarse? ¿Es eso lo que ella habría querido?”
Por alguna razón, nunca lo había mirado desde aquel punto de vista. Tendió pensativamente la carta a Lucrecia, que la leyó con curiosidad.
-Ella tiene razón -Comentó su compañera, impresionada-Seguramente tu mujer lloro mucho por tu “muerte“. Pero ¿Desearías que acabara como tú? ¿Encerrada aquí?
-Esto es diferente. Fue culpa mía.
-Fue asesinada por la víbora de su tía no por ti, tu no apretaste ese gatillo.
Si pensamos así, lo de Victoria también fue culpa mía, entonces. No supe prevenir la emboscada, no les vencí a tiempo, no me mantuve en guardia. ¡Ni siquiera la he enseñado a defenderse como Dios manda!
-Has dicho que eran demasiados, ¿No? Hiciste lo que pudiste.
-Entonces hazlo tú también. ¿Vas a rendirte así? ¿O ayudarás a quien todavía puedas? ¿Qué crees que esperarían ellas de ti? .
Al ex pianista le dio un vuelco el corazón. Las palabras de Lucrecia le estaban haciendo reaccionar como bofetadas. Pero las frases era buenas. ¿Cómo había podido olvidar a sus compañeras de aquella manera? ¿Cómo pudo meterla en semejante lío?
-No es justo. No os merecéis lo que os he hecho pasar.-Dijo finalmente y dicho esto se levantó, pero no para marcharse. Se limitó a abordar a la enfermera más próxima con sorprendente normalidad:
-Necesito ver a la doctora Abrines, por favor. Dígale que por fin quiero hablar.
Al día siguiente Rubén Tudela se encontraba en las oficinas del ministerio del tiempo
Hablando con sus superiores .El subsecretario fulminó a Rubén con la mirada.
-¡¡Ha desobedecido todas las normas de este ministerio¡¡-Le grito Patricio
- Hagan conmigo lo que tengan que hacer. Pero ya es hora de hablar claro.
-Explíquese Rubén-Le contesto Laura
- Sabéis bien que yo nunca quise trabajar aquí ni cumplir estas normas. Aun así, lo intenté. Obedecí durante mucho tiempo en muchas cosas que no me gustaron
-Eso no le exculpa -Le espetó Iñaki con frialdad-. Intentó cambiar la Historia. No la de alguien que esté en los libros, pero nunca se sabe. Es una infracción muy grave.
Patricio miró a Rubén y le pregunto-¿Está dispuesto a volver al trabajo?
-Si eso ayuda a mis compañeras, sí. He oído lo que le pasó a Victoria. Pero me sorprende que usted...
-¿Que le readmita después de su acto de indisciplina? Tomaremos medidas
-Usted dirá.
-Acompáñeme, por favor.
Minutos después los se encontraban en los lóbregos pasillos del penal que el Ministerio del tiempo tenia en la Huesca de 1053
-Comparado con esto, el psiquiátrico es una fiesta- Dijo Rubén asqueado
-Créame, en este siglo hay prisiones peores. Aquí al menos comen tres veces al día, y no hay instrumentos de tortura.
-Ni luz solar, ni atención médica... -El ex pianista acercó su antorcha a la celda que le indicaban y contuvo una exclamación de horror-. ¿Soledad Martínez?
-¿De qué te sorprendes? Tú me entregaste.
-Lo siento.
-Eso ya lo sé. ¿Ya lo intentaste? -Le pregunto la mujer mirándolo como si conociera todos sus secretos. Después cerró los ojos y se derrumbó de nuevo-. No puedes hacer nada. Estás tan condenado como yo.
Pasaron junto a varias celdas más, antes de salir de las mazmorras. Rubén Tudela estudió la expresión de Don Patricio con aparente calma. En realidad, con resignación.
-¿Va a dejarme aquí?
-Esta vez no. Pero no se permita ni un fallo más. No habrá más avisos, ni para usted ni para sus compañeras.
-¿Qué está diciendo? -La voz de Rubén se elevó tan bruscamente como su ritmo cardíaco. Por primera vez desde la (segunda) muerte de su mujer, sintió miedo.
No su habitual horror a estar vivo, sino a algo aún peor. Un miedo cerval.
-Lo que ha oído, Lucrecia también fue responsable de lo que usted hizo. No hizo nada por impedirlo todo lo contrario le ayudo al igual que Victoria
-No irá a... a ellas... - El ex pianista señaló indignado las mazmorras que acababan de abandonar-. ¡Ni siquiera usted puede ser tan hijo de...!
Don Patricio aguardó, impasible. O más bien, desafiante.
-Ha hecho bien en morderse la lengua -Dijo al fin-. Veo que comienza a comprender. Soy todo lo necesario para mantener el orden en este Ministerio, al igual que Iñaki y Laura Este secreto es peligroso y no admite errores. Ni suyos, ni de Lucrecia, ni de Victoria ni de nadie. Vuelva a pasarse de listo, y los tres acabarán aquí. ¿Entendido?
Rubén tragó saliva para intentar deshacer el nudo que se le había hecho en la garganta.
-Sí, señor.
-Una cosa más -Añadió Patricio, mientras reanudaba la marcha -: Esta conversación quedará entre usted y yo.
El ex pianista contuvo una mirada de rabia. De odio hacia alguien que no era él mismo, por una vez pero tragó la ira, bajó la vista y apretó el paso
Tres días después la patrulla principal estaba ya de camino.
-Mi “busca“ estaba apagado, porque el Ministerio me dio de plazo hasta la semana que viene. Pero de pronto, nos llaman a toda prisa. ¿Por qué? -Dijo Victoria
La respuesta la encontraron tras pasar el umbral del despacho de don Patricio
-¿“El Grito“ de Munch? Pero ¿Qué le han hecho a la cara?
- Se le parece, pero no es “El Grito“ - Contestó el subsecretario-. Y no es de Munch. Lo han pintado un siglo antes de tiempo. Y en España.
-Esa cara… conozco ese estilo -Se extrañó Victoria-. ¿Goya?
-El rostro del “Hombre desesperado ante un niño muerto“ -Asintió Juan Carreño, agradablemente sorprendido por los conocimientos de la abogada-. Una miniatura de Goya poco conocida. No debería haber sido pintada hasta treinta años después. Y el paisaje de fondo, un siglo más tarde.
-“Último lamento“. Esta obra no debería existir. Pero aquí la tenemos, y lleva una anotación en el reverso: dice que Goya la dejó inacabada al morir, en Febrero de 1793-Decía Laura . Victoria le miró con extrañeza.
-Goya no debería haber fallecido en esa fecha. Enfermó, pero sólo quedó sordo.
-¿Por eso en este cuadro se tapa los oídos? -Dedujo Lucrecia.
-Será mejor asegurarse -Afirmó Iñaki-. Tal vez tengamos que intervenir para que no muera antes de tiempo. Rubén, usted se encargará de tratarlo, porque el único medico y enfermera que tenemos en el ministerio están de misión en la batalla del Ebro
-Necesitaré unos días para documentarme -Objetó el ex pianista-. No soy médico.
-Tome los libros que necesite y llámenos si necesita ayuda, pero hay que partir hoy mismo o como muy tarde mañana. En aquellas fechas, Goya estaba de viaje en Sevilla. Hemos identificado una puerta que les dejará allí, pero poco antes de que regresara a Cádiz. El viaje será mucho más largo si no se apresuran-Dijo Laura a la patrulla. Rubén suspiró con resignación y fue a prepararse junto a sus compañera que un día después se encontraron en el lugar de su misión ( Sevilla, Febrero de 1793). Cuando el sonido de unos pasos les interrumpió. Y se levantaron para recibir al dueño
-Señora, agradezco que su marido haya accedido a examinarle -Saludó Bermúdez, con tanta cortesía como alivio-. Don Paco había mejorado mucho este invierno en Cádiz, pero al venir a Sevilla ha vuelto a recaer. Necesita ver a su médico, pero no está en condiciones de emprender el viaje de regreso a Cádiz. Y aquí no podré conseguir un especialista de ese nivel hasta pasado mañana.
-No es molestia, don Agustín; don Paco es un viejo amigo de mi cuñado y de mi “marido“, al fin y al cabo -Lucrecia cruzo una mirada cómplice con su "esposo“ Rubén Tudela, que parecía realmente halagado por su papel en la misión-. Confío en el mas que en nadie: Es un buen “médico” y una buena persona
-Por cierto, veo que usted también aprecia el arte -Intervino Carreño, recordando su cometido-: Si no tiene inconveniente, mientras aguardamos a mi concuñado , yo y mi mujer Victoria desearíamos pedirle un favor..
Mientras tanto Rubén entró en la alcoba disimulando su nerviosismo. Una cosa era saber quién era su “paciente” y otra, verlo en persona. Era Francisco de Goya. Y si no tenía éxito, podía morir en sus manos. Sólo de pensarlo se echaba a temblar; más que por sí mismo, por Lucrecia , Victoria y Juan Carreño, sus compañeros. Su familia.
-No está consciente del todo -Observó su anfitrión-. Es extraño; ayer lo estaba.
El Ex pianista comprobó el pulso y la temperatura; débil y febril.
-¿Es fumador? -Inquirió al revisar las manos.
-Empedernido.
El amarilleo de los dedos de la mano izquierda era evidente: nicotina. Pero las yemas de la mano derecha presentaban un tono ajado más claro, grisáceo. Habían estado en contacto con otra sustancia tóxica diferente. Pero ¿cuál?
-¿Le habló del diagnóstico que le dieron en Cádiz?
-Sí. Ha perdido completamente el oído, aunque él dice escuchar zumbidos persistentes. Le falla el equilibrio; no puede caminar. Se le está nublando la vista.
Y... hay un tema que requiere discreción...
-No se preocupe; la confidencialidad de mis pacientes es sagrada.
-Me ha confesado que padece...el mal francés.
El ex pianista asintió: sífilis. Examinó las pupilas del enfermo: no reaccionaron a la luz de la vela. Si era lo que parecía, estaba en la fase final. Rubén no era un experto, pero gracias a los libros que había leído y sobre todo a lo que se acordaba de sus clases de biología en COU sabía qué tres dolencias debía buscar: tabes neurosifilítica, intoxicación por mercurio y saturnismo. De momento, parecía haber encontrado la primera. Aunque solamente había una manera de asegurarse.
-Tendré que examinarlo bien. Si no le importa...
Su interlocutor asintió y se alejó hacia la puerta. Sabía que se trataba de una enfermedad de transmisión sexual.
-Si necesita algo, llámenos. Dejaré un criado esperando aquí fuera.
Rubén aprovechó la ausencia de su anfitrión para preparar el material sanitario del siglo XX: guantes de látex, agujas hipodérmicas, una sonda y viales para muestras.
Y sobre todo los antibióticos para la sífilis. Administró los medicamentos por vía intravenosa, tomó las muestras y las guardó en el maletín isotérmico. Pensaba mandarlas a analizar en el Ministerio, pero ya puestos, ¿Por qué no? Había preparado algo más: un pequeño vial de ácido. Sólo era una curiosidad, pero tenía muestras de sobra, y siempre había querido hacer el experimento. Desde que su profesor de Biología en el instituto les comentó un dato anecdótico: “El plomo precipita con ácido clorhídrico. Pero hoy en día, no es habitual encontrar una intoxicación tan importante como para que este dato resulte útil por sí solo...“ . El ex pianista vertió unas gotas del ácido en una muestra de su paciente, contempló el resultado en el fondo del tubo de vidrio y asintió, impresionado."Saturnismo: intoxicación por plomo. Dos de las tres causas, confirmadas". Distraídamente, desechó el resto del ácido clorhídrico en el vaso medio vacío que había sobre la mesilla de noche, pensando llevárselo y reemplazarlo por otro lleno de agua . Pero por el rabillo del ojo notó algo extraño y se volvió para mirarlo mejor. Ahogó una exclamación cuando vio lo que estaba sucediendo en el fondo del vaso. "Plomo en el agua. El plomo no tiene sabor...
¡Le están envenenando!" . Entonces el paciente comenzó a delirar.
-Es ella. Su retrato. El lecho que habíamos compartido. ¡Ella está en todas partes!
A Rubén se le erizó el cabello. Conocía aquellos pensamientos. No era posible...
-¿Cómo dice?
-Son fantasmas. No: sólo están en mi mente. Sé que no son reales. ¡Pero no puedo librarme de ellos, porque están en mi mente!
-Por favor me está asustando, ¡despierte!
-Los ruidos rugen sin parar, ¡y sé que nunca volveré a oír nada real! ¡Sólo a los fantasmas! . La fiebre había remitido, gracias al antipirético. Al sacudirle con suavidad, el enfermo despertó.
-Soy... -Con impotencia, Rubén comprendió que Goya no podía oírle. Vocalizó más despacio, esperando que hubiese aprendido a leer los labios- Rubén .El nuevo médico.
-Te vi. En la casa de locos. Eras yo. Y ella había muerto. ¿Por qué no la dejas en paz?
El ex pianista retrocedió como si le hubieran dado una bofetada. El pulso le latía con fuerza en las sienes. No sabía qué responder a aquella mirada febril, fiera, amenazante. Sólo asintió como un autómata.
-Mis fantasmas no tendrán descanso -Goya se derrumbó de nuevo-. Pero ella sí. Déjala en paz.
Al mismo tiempo Juan Carreño De Miranda mostró a sus acompañantes el lugar que había solicitado visitar.
-Así que Goya ha estado pintando en este estudio -Sonrió Victoria, algo emocionada.
-Sí. Aquí encontré el óleo de nuestra misión -Confesó el pintor-. No me lo esperaba. Sólo sabía que Ceán Bermúdez estaba preparando una enciclopedia sobre los pintores más relevantes de España y...
-Comprendo -Rezongó Lucrecia-: Quisisteis aseguraros de figurar en ella.
-¡No puedo faltar! -Resumió el pintor
-Al trabajo -Les recordó Victoria-. La salud de Goya mejoró en Cádiz, pero empeoró de nuevo al llegar aquí. O le afectó el viaje, o algo que hay en este lugar. ¿Con qué se confeccionan las pinturas?
-Aceite de linaza. Carmín. Ocre. -Juan Carreño iba señalando los componentes, realmente complacido por tener espectadores-. Cáscara de nuez molida, para el color de la piel humana. El anaranjado procede de tierras que contienen óxido de hierro.
-¿Y el azul? La pintura del "Grito" contiene azul -Dijo Lucrecia
-En esta época todavía lo consiguen con arseniato de cobalto. Yo no: en el siglo XX aprendí que es venenoso. Así que empecé a usar lapislázuli.
“Azul, arseniato de cobalto“ anotó Victoria en su lista de sustancias sospechosas.
-¿El verde?
-El más famoso es el veronés. Pero desde que supe que contiene arseniato de cobre,
ya no lo uso: prefiero mezclar azul y amarillo.
-Qué manía con el arsénico -Se sorprendió Lucrecia-. ¿Tanto os gustan los venenos?
-A mí no me miréis. Yo realizo todas las mezclas a partir de muy pocos colores y ninguno tóxico. Con unas excepciones: el blanco de España y el amarillo Nápoles. Contienen plomo, desgraciadamente aun no les he encontrado un buen sustituto.
Victoria Kent continuó tomando anotaciones: “Verde, arseniato de cobre. Blanco y amarillo, plomo“. El pintor les echó una ojeada y asintió.
-La mitad de los colores son tóxicos -Se exasperó la abogada, volviéndose hacia Lucrecia pero ésta había desaparecido. ¿Dónde estaba?
Lucrecia Hernández nunca bajaba la guardia. Y tenía un oído excelente.
Mientras sus compañeros analizaban los ingredientes de las pinturas, ella se concentró en un cometido muy diferente. Tal vez para sus compañeros no fuesen perceptibles los pasos amortiguados que se acercaron furtivamente por el pasillo. Ni el leve crujido de la madera, cuando alguien se apoyó en la puerta para espiar la conversación. Pero para su instinto bien entrenado, no había demasiadas dudas. No podía poner sobre aviso a sus compañeros: habría levantado sospechas. Por eso se limitó a escribir una breve nota (“Esperadme una hora”) Lucrecia comprobó que su equipo estuviese a punto dejó la nota en el umbral y aguardó hasta que los pasos se pusieron de nuevo en marcha.
Le dio unos segundos y abrió sólo una rendija. El desconocido no miró atrás; la onubense esperó a que desapareciera tras un recodo y le siguió. Al girar una esquina, su rostro fue visible un momento: El sirviente que no hablaba como los demás. Una doncella se cruzó con el desconocido; ambos intercambiaron un saludo informal.
Y unas cuantas dosis de paciencia después, el espía le llevó hasta su cómplice. También iba vestido como un criado, pero el saludo que intercambiaron fue distinto: entrechocar de botas, breve reverencia marcial. El segundo sospechoso desapareció escaleras arriba, en dirección al dormitorio de Goya. El primero se dirigió a las cocinas. Soldados infiltrados. Sospechosamente cerca de la misteriosa enfermedad de un pintor de Su Majestad. La viuda negra siguió al hombre a través de las cocinas hasta una puerta que, por la disposición del edificio, debería dar al exterior. Pero al abrirla, la realidad fue muy distinta. “Así que una puerta del tiempo” . La viuda negra comenzó a dudar. ¿Estaba siguiendo a un verdadero criminal? ¿O a otro agente del Ministerio? “No: el Ministerio tendría la puerta en uno de sus pasillos, no en una cueva de bandoleros”. La gruta contenía algunas cajas de víveres y municiones.
De factura similar a las de la mansión que acababa de abandonar, quizá por haber sido sustraídas de ella. O tal vez porque el otro lado estaba también en la misma época, Lucrecia rechazó la idea: todas las puertas deberían conectar por algún lado con 1962. El desconocido ya estaba en el exterior, ella se dispuso a seguirle, pero un tremendo golpe estuvo a punto de derribarle. Instintivamente, sacó el revólver.
Para su sorpresa, su atacante resultó ser una mujer: Le acababa de golpear con la culata de un arcabuz.
- ¿Quién es tu cómplice? -Preguntó indignada. Señalaba en dirección al fugitivo.
- ¿Cómplice? -Gruñó Lucrecia- ¡Estoy persiguiendo a ese traidor! ¡¡Aparta.¡¡.
Para sorpresa de la viuda negra, la joven giró hábilmente la culata de su arma y golpeó el revólver de la onubense; poco le faltó para arrebatárselo de la mano.
- ¡Maldición! -Exclamó Lucrecia, retrocediendo hasta una distancia segura. La había subestimado-. ¡Luchas casi como los orientales!
- ¡Pues soy española, como la que más! Llevo días observando movimiento por esta zona: ni tú ni ese otro sois de los nuestros. Me preguntaba qué estabais tramando.
Por vuestra culpa han venido los franceses, ¿Verdad?
Unos disparos, ladera abajo, interrumpieron sus palabras. Lucrecia se giró hacia el sonido, vio el origen del humo y disparó. La otra mujer le imitó
- ¡Rápido, ponte a cubierto! -Indicó , para sorpresa de la joven, cuando ésta se detuvo para recargar-. ¡Yo me encargo de ellos!
Tres tiradores asomaron entre las rocas, montaña abajo.
- ¡Franceses! -Gruñó, apuntando cuidadosamente con su revólver
Y los tres soldados cayeron fulminados. No estaban solos: desfiladero abajo sonaban disparos distantes, cada vez más espaciados. En la lejanía, la onubense distinguió más soldados napoleónicos que se batían en retirada, acosados por milicianos castellanos. Y también milicianas: una española, de hecho, parecía impartir órdenes a varios de los hombres. “¡Una mujer al mando! ¡Me encanta!”. Estaba finalizando una batalla; a Lucrecia le pareció tentador, pero tenía prisa. Entonces le sobresaltó una detonación.
- Deberías vigilar mejor -Sonrió la mujer. En su mano humeaba el arcabuz, que había recargado mientras Lucrecia disparaba. Y a sus pies, a espaldas de la viuda negra, yacía otro soldado francés recién abatido.
- Juana “La Galana“, guerrillera de Valdepeñas -Se presentó la joven que acababa de salvarle la vida-. De la partida de Francisco “Chaleco”. Y ella es la subteniente Agustina Saragossa, una heroína de Aragón. Sígueme.
Por su parte Victoria, Rubén y Juan escuchaban a Goya con una mezcla de timidez, admiración y sorpresa. ¡Era tan distinto de la imagen que habían dejado a la Historia sus pinturas negras! Con paciencia (el pintor ya había perdido el oído por completo, pero hablaba con normalidad, y estaba aprendiendo a leer los labios), consiguieron entablar una animada conversación.
- ¿De verdad dije esas cosas sobre fantasmas?. Debieron ser delirios de la fiebre.
Mis ideas suelen ser más alegres. Miren esos tapices
Victoria asintió: “La vendimia” y “Juego de pala” eran escenas de estilo barroco, quizá anticuado y falto de naturalidad, pero optimistas.
- Sin embargo, estos otros... -La abogada republicana señaló “La boda” y “Albañil herido”: más modernos, pero sombríos.
- Disculpe su dureza: a veces es necesario denunciar las injusticias. Sobre todo desde hace un año, cuando el corrupto y vendido de Godoy fue nombrado primer ministro
-Replicó Goya, indignado-. Pero todavía nos quedan los tapices y los grabados: se fabrican copias para toda España. ¡No nos callarán!
Rubén Tudela sonrió con admiración. Así que el pintor del Rey se estaba volviendo un anti-sistema. ¡Con un par!
- ¿No teme perder su posición en la Corte? -Se inquietó Juan-. ¿Y la Inquisición?
- No han protestado mucho. Cuando lo hagan, ya veremos -Sonrió el pintor-. Hasta entonces, ¡me haré el sordo!
Los cuatro rieron de buena gana y se despidieron, lamentando que hubiera llegado la hora de separarse. Rubén se aseguró de dejar en manos de su anfitrión los medicamentos y las instrucciones para administrarlos.
- No los entregue a ningún criado, por favor -Le advirtió el ex pianista-. Y no se fíe del agua: cámbiele siempre el vaso por otro que haya pedido para usted, por ejemplo. ¿Hay aquí algún sirviente antiguo, de confianza?
- No: llevo poco tiempo en Sevilla -Contestó Ceán Bermúdez-. Sólo he venido a organizar el archivo de Indias. Después regresaré a Gijón. Pero agradezco su ayuda: Don Paco es un viejo amigo, y llegué a temer por su vida.
- Recuperará la vista y el equilibrio -Le tranquilizó Rubén-. Pero no el oído; para eso es demasiado tarde. Lamento no poder hacer más. Si nos disculpa, nos retiraremos.
-Yo me quedo , quiero ayudar a Cean-Dijo Juan Carreño. Y sus compañeros asintieron
Ya había pasado más de una hora, pero Lucrecia no había regresado. Había llegado el momento de desenmascarar al misterioso asesino. Y Victoria Kent sabía cómo provocar una reacción. Por lo que se adelantó hacia el piso inferior, tal como había planificado con su compañero. En la puerta del dormitorio montaba guardia un sirviente, que acababa de traer una bandeja para Goya. El enfermero tomó de ella un vaso de agua, se acercó al criado y sin decir palabra, vertió en el líquido unas gotas de algo transparente (ácido clorhídrico). Un hombre inocente no comprendería el significado del polvillo que se comenzó a depositar en el fondo del vaso. Pero el que aguardaba en la puerta si.
- He olvidado traer algo . Si me disculpa el señor...
- Por supuesto, vaya usted.
Rubén no se apresuró: pero Victoria ya estaba preparada para seguir al hombre
La viuda negra se estaba hartando de seguir al sospechoso. “Espero que Rubén y Vicky me sigan de una maldita vez. La Galana y la Fraila deberían darles mi aviso. Gran mujer, la Galana ...“. Pero dejó de fantasear y se concentró en su trabajo.
Faltaba poco para el anochecer; por algún motivo, el desconocido parecía estar poniéndose nervioso. Tal vez había detectado que le seguían. La viuda negra pronto disipó sus dudas: sí el espía sabía que le estaban siguiendo. Estaba empezando a ser demasiado hábil . Lucrecia perdió la paciencia: cuando le vio tomar una discreta callejuela lateral, desplegó la gran navaja que portaba encima.
- ¡Manos arriba! -Oyó de improviso.
- Eso lo debería decir yo -Contestó ella tranquilamente.
- ¿Por qué me sigues?- Inquirió el desconocido, manteniéndose a distancia.
- Soy del Ministerio. Y tú no pareces trigo limpio.
- El Ministerio no funciona en esta época. Temen que les detecten los franceses.
- Entonces, ¿Quién te envía? ¿Qué quieres de Goya?
- Silenciarle. Él fue un agitador. Este siglo habría tenido menos guerras sin él.
- ¿Un simple pintor? Imposible-Contesto la onubense
El breve instante de duda fue suficiente: el desconocido lanzó un navajazo hacia la diestra de la viuda negra. Ésta no se dejó desarmar; le esquivó con un ágil salto de esgrima, cambió de posición y contraatacó. El otro aulló de dolor cuando el acero le atravesó la mano derecha. - ¡Rendíos!-Grito la morena. Lejos de desistir, el herido sacó una pistola con la zurda. Lucrecia burló el disparo por muy poco.
- Ya es casi de noche. El ruido atraerá a los alguaciles -El desconocido arrojó el arma descargada a los pies de su rival y recogió la navaja con la mano sana, guardando las distancias-. ¡No saldrás de aquí a tiempo!
- ¿A tiempo de qué?
- Ya lo verás. Esa puerta es muy útil: cada vez que detectamos a alguien como tú...
- ¿Sabías que te seguía todo el rato?
La entrada del callejón ya no estaba libre: se estaba llenando de curiosos y pronto llegarían las autoridades. El desconocido se deshizo discretamente de la navaja y se alejó, fingiendo terror.
- ¡Auxilio! ¡Me ha herido! ¡Que me mata!
Demasiada gente; Lucrecia comprendió que ya era tarde para huir. Sólo podía hacer una cosa. Su revólver disparó dos veces. El espía aulló de dolor y cayó al suelo, con ambas rótulas destrozadas.
- Yo no podré salir de esta ciudad, pero tú tampoco. Ya hablaremos .
Nadie reparó en las tres personas que observaban la escena, oculta entre el gentío. Habían llegado demasiado tarde.
- No, Rubén-Murmuró Victoria, reteniendo a su compañero-. La Policía no desconfiará de una mujer: Yo preguntaré a dónde les llevan. Tú y la galana vigilad la puerta; el otro espía puede intentar volver por ella. Su compañero obedeció, sin atreverse a contradecirla. Pero sabía que no tendrían tiempo de regresar; no sin Lucrecia. Y eso ni siquiera era lo peor. Lo más grave era lo que estaba viendo a través del escaparate de una librería. Un ejemplar del Diario de Madrid. Rubén soltó una maldición al leer la fecha de este último: “1 de Mayo de 1808
Mientras ellos estaban atrapados en plena guerra de al independencia, en 1962 don Patricio, Iñaki y Laura estaban hablando de la patrulla
-Sin ánimos de ofender jefe pero creo que no ha sido una buena idea volver a admitir a Rubén Tudela en su puesto. Puso en peligro a su compañera y a este ministerio, por no hablar de que tuvimos que ocultar las pruebas de los asesinatos de Elena y Augusto y demostrar que esta vivo. Aun me sigo preguntando el porque de esto ultimo
-Todos en esta vida nos merecemos una segunda oportunidad Iñaki, además no creo que vuelva las andadas una visita al penal de Huesca le habrá hecho entrar en razón y en cuanto a demostrar que esta vivo le recuerdo que tuvimos que hacerlo para poder ingresarlo legalmente en el psiquiátrico provincial. Con una identidad falsa hubiera entrado si pero ¿Nunca ha oído que los locos, los borrachos y los niños siempre dicen la verdad?. Rubén podría haber hablado de mas y en vez de depresión le habrían tratado de otra cosa y haber empeorado. Aparte hemos hecho justicia , hemos desenmascarado a Augusto y a Elena. Seguro que Rubén se pondrá contento al saberlo
-Aun así jefe debemos estar atentos por lo que pueda ocurrir-Le espeto Iñaki
-Y lo estaremos , no te preocupes, por cierto y hablando el ¿Habéis sabido algo?
-De momento no jefe-Le contesto Laura.-Pero seguramente estén bien, ya sabes lo que dice el refrán que las malas noticias son las primeras en saberse.
Pero la patrulla estaba lejos de estar bien era el 1 de Mayo de 1808, la última noche de paz que vería España en mucho tiempo.
- Vicky, tienes que volver. ¡A la puerta, rápido!
- ¿Cómo puedes decir eso? No podemos dejar aquí a Lucrecia, ni al espía que ha herido. Y su cómplice todavía puede escapar...
- Yo me encargo de ellos. Tú vuelve al Ministerio: todavía estás a tiempo...
- ¿Cómo puedes pensar que voy a volver sin vosotros? ¡¡Jamás haría eso¡¡
El abrazo sorprendió a la abogada republicana: Rubén nunca se había comportado así. El hombre la estrechó como si no le importara nada más en el mundo; como si no hubiera mundo a su alrededor. Le acarició el cabello por primera vez; pero extrañamente, lo estaba haciendo como si fuera la última. ¿Se estaba despidiendo?
- ¿Qué te sucede?
- Mañana es 2 de Mayo. El famoso 2 de Mayo de 1808.
- Dios mío y es una puerta en bucle... -Victoria no tuvo que obligarse a reaccionar:
su mente ya se había puesto en marcha por sí sola, y a toda velocidad-. Es ideal para eliminar enemigos: nos atraen hasta aquí, y los combates hacen el resto. ¡Sabían que les seguíamos! ¡Querían matarnos desde el principio!
- ¿A dónde se los han llevado?
- A Lucrecia, a la prisión del Viejo Puente de Toledo-Contestó ella, preguntándose qué podía esperar de aquella extraña mirada-. Al espía, al Hospital General.
- Bien. Yo me encargo -Rubén a agarró del brazo sin contemplaciones y la llevó a rastras en dirección a la puerta- Tú te vas. Con que me quede yo será suficiente.
No te necesito aquí. ¡Tienes que volver, quieras o no!
Entonces lo vieron: el segundo sospechoso. Junto a la puerta junto a la famosa heroína de la galana. El ex pianista soltó a su compañera y sacó el revólver.
- ¡Alto o disparo!
Pero el hombre les llevaba demasiada ventaja, y lo sabía. Con una sonrisa retorcida, giró la llave y abrió la puerta. Iba a dejarles encerrados allí. ¿A cuánta gente le habría hecho lo mismo? Ella también sacó su arma. Pero el hombre no se dejó intimidar por los dos agentes y mas llevando de rehén a la famosa Galana. No había otra opción: ignorando el gentío (que, por suerte para ellos, todavía prestaba atención a la detención de Lucrecia en el callejón vecino), Victoria y Rubén apuntaron y dispararon. Nadie les oyó: ambos habían tomado la precaución de dejar puesto el silenciador. El desconocido rugió, con dolorida sorpresa, cosa que aprovecho la heroína para escapar de ese par de” locos“: El sospechoso había subestimado a aquel par de novatos. En sus miradas nerviosas había notado que lo eran: tenían miedo de utilizar sus propias armas. Tal vez por eso no le habían disparado a matar, sino a las piernas. O quizá, simplemente, tenían mala puntería. Pero la puerta ya estaba abierta; a rastras, el espía consiguió cruzar.
- ¡Corre! -Ordenó Victoria.
Fue inútil: estaban demasiado lejos. Por un pelo, no consiguieron alcanzarle antes de que huyera al otro lado y cerrara el paso. Le oyeron echar la llave. Era demasiado tarde. O tal vez no: la abogada guardó su arma y sacó las ganzúas de Laura...
Entonces sonó una explosión ahogada. Las junturas y la cerradura de la puerta despidieron humo. Victoria ahogó un sollozo: había sufrido una quemadura en la mano derecha, la que intentaba forzar la cerradura. Rubén guardó el arma y forcejeó con la puerta. Se abrió, medio rota, pero sólo para mostrar una pared ennegrecida.
- Es mejor así. Ayudemos a Lucrecia.
- A la orden -Dijo Rubén dando la espalda a la inútil puerta y volvió a abrazar a su superior, desoyendo las protestas de ésta-. Si es que conseguimos volver.
(Madrid, 1 de Mayo de 1808, 20:00 horas)
Tres franceses. Dos flanqueaban a Victoria, impidiéndole salir de la posada. El tercero intentaba cortarle el paso a Rubén ."Sólo hay una cosa que odie más que a un caradura propasándose con las mujeres" pensó el ex pianista con fastidio: "¡Varios, de uniforme y borrachos!. Así que Rubén hizo lo único que podía: Luchar sucio. Lo cual sólo había hecho dos o tres veces en su vida, pero tendría que servir. Empezó con un cabezazo bien dirigido al tabique nasal: ¡un francés menos!
"Al menos, tiene alguna ventaja que estén borrachos", se consoló ella, consiguiendo encajar una patada en la entrepierna del más torpe de sus acosadores. Pero el tercer soldado, un enorme granadero, parecía más resistente al alcohol: Esquivó el silletazo de Rubén (que había quedado algo aturdido por su propio cabezazo, al fin y al cabo), derribó al ex pianista de un buen gancho e hizo presa en la joven."Y pensar que nos hemos metido en esta posada para no llamar la atención", suspiró ella con fastidio. Estaba a punto de sacar el revólver, cuando un puño cruzó ante su vista como una exhalación. De pronto, el francés había desaparecido
- ¿Está bien, señorita? -Se interesó uno de los dos enormes camareros que habían acudido en su auxilio; parecía dolorido por el tremendo puñetazo que él mismo acababa de asestar-. Soy José Muñiz. Éste es mi hermano Miguel, y éste nuestro jefe...
- José Fernández Villamil. Disculpe esto -Se excusó el dueño de la posada, de bastante más edad que sus ayudantes-. Hace meses que no paran de venir a Madrid soldados franceses, voluntarios españoles y todos con ganas de gresca. Así no hay manera de llevar un negocio honrado.
- ¿No le darán problemas cuando despierten? -Se inquietó Rubén , levantándose.
- No creo. Si están lo bastante sobrios para acordarse de esto, les invitaré a más vino y asunto resuelto. ¿Usted también ha venido a alistarse?
- Como médico. Soy el doctor Rubén Tudela, y ella es mi hermana Victoria, somos de Barcelona. Debo ir al Hospital General hoy mismo...
- Pues más vale que se apresure: es casi de noche. Si viene de fuera, supongo que no conocerá el camino. Le acompañará Miguel.
- Y yo tengo que ir al penal del Viejo Puente de Toledo ahora, sin falta -Intervino Victoria-. En cuanto mi cuñado y yo reservemos habitaciones aquí, si tienen ustedes alguna libre.
Los tres hosteleros enmudecieron de asombro: ¡una mujer, sola, al penal, y de noche! No habrían quedado más atónitos si la hubieran visto transformarse en un dragón.
- A mí también me desagrada -Se excusó ella-Pero no nos queda otro remedio. Nos ha sorprendido un tumulto, y mi pobre hermana se ha perdido ése es el único sitio donde no le hemos buscado todavía. Mi cuñado no puede perder el tiempo en eso; llevan horas esperándole en el hospital.
- No es bueno ir sola un sitio como ése. José Muñiz le acompañará -Decidió el jefe, mientras el interpelado asentía con aire preocupado y algo escandalizado: ¿Tan difícil se estaba volviendo conseguir clientes normales?
Mientras Lucrecia se encontraba en su celda de aquel penal
- Vamos a ver, Mariana, ¿Cómo piensas fugarte?
- Con un truquito de cerrajero -Contestó la criolla-. Es mi oficio.
- ¿Y eso funciona en tu país? -Dijo la onubense mirando las rudimentarias ganzúas caseras con escepticismo.
- Los españoles, siempre con lo mismo -Gruñó su compañera de celda-. Si tan bueno es todo lo vuestro, ¿Por qué a la gente de vuestras colonias la tratáis como a inferiores? ¿Sólo por nacer en otro sitio? Mi tierra también es española y paga impuestos, ¿No?
- No me refería a eso. Pero ya que lo dices, ¿Tan diferente es el trato?
- Y la ley. Más de lo que imaginas -Gruñó Mariana-. Es injusto: soy patriota como la que más. De hecho, estoy presa por apoyar al Rey en Aranjuez. Si consigo abrir esto...
Lucrecia le previno con un gesto. Justo a tiempo: unos pasos se acercaban. No le sorprendió la llegada de Victoria, pero sí la del desconocido que la acompañaba.
- Cinco minutos. Y ya estoy haciendo mucho, a estas horas -El carcelero dirigió a la joven una sonrisa lasciva-. Me debes una, guapa
- Ah, ¿Seguro que no prefieres el dinero? -Se burló Victoria altivamente.
El hombre acabó por retirarse, convencido por la fiera mirada de José Muñiz y, sobre todo, por el sonido y el peso de la bolsa. "No falla" sonrió ella con desdén. "Somos españoles: donde haya dinero, que se quite lo demás".
- ¿Dónde está Rubén? -Se extrañó la onubense.
- En el Hospital General, atendiendo a tu "amigo" -Victoria se acercó a los barrotes y tendió dulcemente las manos a Lucrecia.
- Llevad a ese hombre al Ministerio y no me esperéis -Contestó ella, correspondiendo con extrañeza al cariñoso gesto de la joven-. Esa puerta está en bucle ¿Qué te ha pasado en la mano?
- La puerta, precisamente -La joven continuó estrechando la mano de su compañera con su izquierda; la derecha le molestaba, a pesar del vendaje que había improvisado Rubén-. Hubo un incendio. No podemos volver.
- Calma; vamos a ver, tiene que haber más puertas -
- Sí, ya lo he pensado. Pero hay algo más -Victoria miró a su acompañante y al de su compañera, inquieta. Con ellos delante, no podía hablar libremente-. Hay disturbios. Por eso te han traído aquí directamente: están llenos los calabozos de los alguaciles, y el otro penal. Lucrecia ten paciencia. Hablaré con Goya. Tiene contactos en la Casa Real. Pero tendrás que esperar aquí un par de días.
- ¿Cómo puedes decir eso?
No hubo tiempo de hablar más: el carcelero tiró de los visitantes hacia la salida. Victoria asintió gravemente en dirección a su compañera de patrulla.
- Sólo es un malentendido. Estarás fuera en dos días.
Era imposible. Lucrecia sabía que ni siquiera Goya podría liberarle tan fácilmente: había disparado a un hombre a sangre fría, y delante de testigos. La frase de Lucrecia tenía que significar, en realidad, otra cosa. "Una orden encubierta", comprendió, estrechando lo que su superior había puesto disimuladamente entre sus manos. Las "llaves mágicas" de Laura , nada menos.
- ¿El hombre herido en ambas rodillas? ¿Es familiar suyo?
- Sólo un compañero de viaje -Rubén puso su mejor cara de inocencia-. Pero estoy inquieto por él: íbamos a alistarnos juntos, como voluntarios.
El cirujano movió la cabeza tristemente.
- Se puede ir olvidando de combatir. Tardará en andar, y probablemente cojeará toda su vida. Le han destrozado las rótulas. Acompáñeme, por favor.
El herido estaba consciente, pero no reconoció a Rubén; al fin y al cabo, el había pasado todo su tiempo en Sevilla atendiendo a Goya, y sólo se había cruzado con un sirviente. El del piso superior, el espía que había terminado sus días en la explosión de la ermita. Este otro sospechoso debía ser el encargado de vigilar al resto de la patrulla, en el piso inferior: por lo tanto, no conocía al ex pianista. Había sido un acierto que fuese éste, y no Victoria , el encargado de la visita.
- ¿Puedo irme ya a casa? Mi familia enviará alguien a recogerme...
- Me temo que no podrá partir esta noche -Contestó Rubén una vez el cirujano les dejó a solas-. Órdenes del médico.
Los ojos del herido reflejaron terror. Era obvio que sabía dónde se había metido, y que deseaba desesperadamente huir por la puerta en bucle antes de la medianoche. Rubén disimuló su repugnancia: aquel hombre había intentado abandonarles a la muerte y poner pies en polvorosa. En cambio, pensó otra cosa. El herido todavía no sabía que su puerta estaba destruida, ni que su compañero de fechorías había ardido con ella.
- A no ser que... tengo un medicamento experimental. Es increíble lo que puede hacer. No lo tengo permitido, pero si usted se atreve...
El espía cayó en la trampa y se dejó hacer. Rubén le inyectó el pentotal sódico y comenzó el interrogatorio.
(Madrid, 2 de Mayo de 1808, 07:00 horas)
- ¿Qué? ¿Ese hombre trabaja a las ordenes de Aroa García, la secretaria de don Patricio? -Exclamó Victoria, olvidándose por un momento de mirar a otro lado.
- Sí, dijo eso y con la droga que le di, no puede mentir-Le contesto Rubén
-Lucrecia estará a salvo hoy, si me hace caso -Informó la abogada-. Goya creo que no participó en los combates, pero vayamos a asegurarnos: vive demasiado cerca de la Puerta del Sol, y allí habrá peligro. Si es que nuestro espía sigue controlado. Debiste haberme contado todo esto anoche.
-Estabas dormida cuando llegué. No te preocupes, ya hablaremos más con él. No se va a escapar: le di somníferos como para toda la noche y buena parte del día. Sin contar cómo tiene las piernas. De momento, no podemos hacer más. Ya puestos,
¿No te preocupa lo que nos espera hoy? -Dudó un poco antes de continuar-. Y esta noche, ¿No te ha inquietado pasarla a solas con un loco?¿No temes que vuelva a fallarte? Como las otras veces. Soy tu responsable. Cualquier fallo mío te puede salpicar. Puedes... -El subsecretario le había prohibido hablar de ello, pero no podía callar más-.Acabar encerrada en la Huesca del siglo XI. Por mi culpa
Ella le interrumpió con un abrazo. Al fin era sincero con ella, por encima de las órdenes de don Patricio. Su equipo, unido de nuevo. Así estaba mucho mejor.
- Tú no estás loco, sino triste. Muchísimo. Y lo siento de verdad. Pero sí -Le estrechó con cariño-. Confío en ti .
Él le devolvió el abrazo, sin entender nada: "No soy tan de fiar" pensó el. Pero por un momento, le invadió la más absoluta paz. Era paradójico, lo sabía. Pero al fin y al cabo, paz era lo que le hacía falta. En lo que quedaba de día, la iba a necesitar.
Minutos mas tarde José Muñiz, el mozo de la posada que había acompañado a Amelia al penal la víspera, explicó otra vez la terrible verdad.
- ¡Se ha vuelto loco! ¡Murat, ha ordenado disparar contra la gente frente al palacio real! Hombres, mujeres, niños ¡hay docenas de muertos y heridos!-
A pesar de lo temprano de la hora, la posada estaba llena: la ciudad entera estaba ya en la calle, ávida de noticias. La indignación corrió como la pólvora. Muñiz y sus cinco compañeros abandonaron su posada, secundados por varios parroquianos entre ellos la patrulla. Frente a Correos, esperando noticias de la exiliada familia real, una multitud nerviosa estaba recibiendo voces de alarma similares. La mayoría de los ciudadanos portaba grandes navajas encima, debido al clima de inseguridad constante de los últimos meses; pero el acto de locura de Murat les hizo dar un paso más radical. Se lo tomaron como lo que era: una declaración de guerra en toda la regla.
Muchos volvieron a sus domicilios en busca de alguna pistola o escopeta de caza.
-Temprano empezamos -Gruñó Rubén con el corazón en un puño.
-Justo a tiempo -Señaló Victoria -. ¡Hay que detenerlos!
Goya, un criado de mediana edad y un joven bien vestido hablaban, por voz y por señas, con otros transeúntes. La ira del joven no era menor que la del impulsivo pintor aragonés. Parecían a punto de unirse a la indignación general. Y eso podría cambiar el curso de la Historia
- ¡Ve a pedir ayuda, Muñiz!
- ¡Señor Lueco, no puedo dejarle aquí! Sólo queríamos noticias, y ya las tenemos, ¿No? ¡Vámonos!
- Yo estoy mayor para correr, muchacho: me cazarían como a una liebre coja. Pero gracias a Dios, tomé la precaución de traer mi pistola. ¡Venga, da aviso en la posada! Tu jefe es de armas tomar y sabrá qué hacer.
- ¿Pistola? ¡Usted no es soldado: sólo un fabricante de dulces!
- No simples dulces: ¡chocolate, y del mejor! Pero eso no es lo único que se me da bien -José Lueco se parapeto, cargó su arma y derribó a un amenazante granadero con sorprendente puntería-. ¡Vamos, vete! ¡Yo te cubro!
- Hágale caso, por favor -Intervinieron tres recién llegados, parapetándose junto a ellos para recargar sus pistolas. A juzgar por su librea, debían ser mozos de caballos de casas nobles-. Tenemos armas, pero poca munición
Conseguidos los refuerzos, José Muñiz se despidió de Victoria; después guió a su jefe, a su hermano Miguel y a los demás mozos hacia la Plaza del Palacio. Victoria estaba desesperada. Sin ideas. Era capaz de cualquier cosa. Incluso... no, eso no. Pero podría ser útil Lo hizo. Se tragó el orgullo y, por una vez en la vida, recurrió a un truco de mujer. Funcionó. Una mirada falsamente aterrorizada de una mujer obró el milagro. La apariencia frágil de la joven despertó el instinto protector de Goya y de sus acompañantes; al menos, lo suficiente para que la acompañaran a refugiarse en el cercano domicilio del pintor. Si la Historia era correcta, en aquel lugar estarían a salvo. El problema sería convencerles para que ninguno de ellos volviese a las calles.
- Ya ve qué noticias traen, maestro -Las palabras del joven aprendiz se hicieron tan vehementes como el lenguaje de signos que estaba utilizando-. ¡Han disparado contra la gente!
- ¿Y qué vas a hacer, León? -Contestó Goya a su discípulo-. ¿Bajar al Palacio a que te maten? ¿Por defender a ese Rey fugado y a su Inquisición? Ellos han prohibido cualquier palabra u obra que se parezca a pensar por uno mismo. Tenemos que andar siempre con cien ojos, a cada dibujo y a cada frase. Tú mismo has tenido que desechar trabajos excelentes para eludir a los inquisidores, y no llevas en esto tanto como yo.
- Y el ejército francés, ¿Es mejor? ¿Lo que han hecho le parece a usted una muestra de igualdad, libertad y fraternidad? -Le espeto León Ortega y Villa
- Es un dilema, León. Me parte el corazón decirte esto, porque soy un patriota: pero hoy, ninguna opción es buena. Vales más que todo esto. No deberías bajar.
Rubén cruzó con su compañera una sonrisa triste:
- Y dicen que está loco. Empiezo a creer que lo que le sucede es otra cosa.
- ¿Estás pensando lo mismo que yo? -Reflexionó su compañera.
- Sí. Que tal vez sea el único cuerdo en un mundo de locos. Pero León Ortega y Villa no podía quedarse de brazos cruzados. Todavía estaba intentando conseguir que su maestro tomara partido, cuando sucedió algo aterrador. Algunos balazos se incrustaron en los dinteles: uno de ellos rompió un vidrio del balcón. El mayordomo cerró los postigos. Y todos se refugiaron dentro de casa además así averiguarían mas cosas sobre Goya y sobre el cuadro de Munch.
-Así que Soledad Martínez-Le decía Rubén
-Ella me dijo que había tenido que pactar con el diablo-Explico Goya.-Pero que a cambio, me iba a dar un seguro de vida: una idea para un cuadro. Insistió en que lo destruyera en cuanto se hubiese curado mi enfermedad-
-El grito de Munch-Dedujo Victoria-.Si ese diablo intentaba impedir que usted se curase en 1793, usted no llegaría a destruir el cuadro.
-No me gusta copiar obras de otros así que le cambie la cara a mi gusto. Por supuesto. Pero me dio ideas. Expresar el mundo de nuestro interior , en lugar del que hay fuera. Era muy parecido a lo que ya estaba pensando para preparar mis caprichos, así que no me pude resistir. Pero la obra desapareció misteriosamente cuando llegaron ustedes
De repente el pintor les miro fijamente
-Soñé con Rubén antes de conocerle-Confeso Goya-.Soledad no es de este tiempo y ustedes tampoco, hablemos claro, hace 15 años que les conozco y no han envejecido ni un solo día. Esas finísimas líneas en la piel y esas canas son falsas, están muy bien pintadas, engañarían a cualquier otro pero no a mi que se reconocer unos trucos de color cuando los veo ¡¡Es mi trabajo¡¡
-Yo tenia 32 años y ahora 47, todavía no son muchos-Se excuso Rubén sin saber donde mirar. No hay nada de extraño
-Si lo hay. Ayer susurro usted algo que Isidro no alcanzo a oír pero yo se leer los labios , nuestra misión es proteger a Goya. Y menciono un cuadro del que nunca he oído hablar, ustedes no vinieron a verme por casualidad ni hace 15 años ni ahora. Precisamente las dos veces que mas cerca he estado de un desastre, como si supieran de antemano lo que iba a suceder. Hace muchos años Soledad me aviso de que algún día vendría alguien como ella así que os voy a preguntar ¿Qué dirá la historia de mi?
¿Creen que esa historia ya esta escrita? ¿Qué no puede cambiarse? ¿Qué no tenemos libertad?. Eso no me gustaría nada. necesitamos que se sepa la verdad
La patrulla no supo como responderle y Goya tras mirarlos largamente y asintió
Tomo uno de sus lienzos y comenzó a pintar El famoso cuadro el dos de mayo de 1808 había nacido ese día y tras esa charla.
(Hospital general de Madrid, 4-05-1808)
-Gracias por cuidar de León-Se despidió Goya, ayudando a su maltrecho discípulo a subir al carruaje-.Este jovencito tiene que aprender a meterse en menos líos
-En realidad fue el quien me protegió en la calle mientras yo curaba gente-Admitió Rubén.-Y usted a mi cuñada y a mi mujer. Gracias por cuidarlas
El pintor por toda respuesta, le entrego una especie de carpeta rígida con una sonrisa. Rubén Tudela examino el dibujo que había en el interior: era su favorito.” El sueño de la razón produce monstruos“. Después leyó el mensaje que había al dorso y se quedo sin habla “Mis sombras no tendrán descanso, pero ella si descansara en paz” .
Rubén asintió agradecido y preguntándose cuanto sabría esa clarividencia que muchos llamaban desvaríos. Rato más tarde cruzaron la puerta junto por donde habían llegado junto a uno de los enlaces del ministerio con el detenido al que había herido Lucrecia. Ya en las oficinas del ministerio del tiempo y en 1962, informaron de los resultados
-¿Ha confesado el sospechoso lo que quería?-Pregunto Iñaki
-Quería silenciarlo para cambiar las guerras del siglo XIX. Porque según ellos, el pobre Goya, fue un agitador. Pero eso no es todo obedecía ordenes de Aroa García
-¿Aroa mi secretaria?. Pero eso es imposible, es una mujer discreta e inteligente…
-Caras vemos, corazones no sabemos-Le contesto Victoria Kent

-¡Claro por eso hoy nos ha llamado para decirnos que no podía venir a trabajar¡-Reflexiono Laura- Interesante. Buen trabajo patrulla. En el penal del ministerio interrogaremos a este mas a fondo y en cuanto Aroa la buscaremos hasta debajo de las piedras. Si es preciso. No se escapara.
Las horas fueron pasando y en la Huesca de 1053 Soledad Martínez y el resto de presos se disponían a cenar.
-Déjame adivinar-Le espeto Soledad burlonamente.-¿Potaje?. Felicita al chef de mi parte no deja de innovar.
El hombre la miro perplejo nunca acababa de entender a los presos pero se dio la vuelta. Alguien mas se acercaba por el pasillo
-¿Traéis un preso?-Protesto.-Aquí no cabe están casi todas las celdas llenas
-Aquí casi pero en la otra galería esta llena
-Pardiez, sea pues-El carcelero señalo una dirección contrariado-.Allí es, la ultima
Soledad vio como atravesaba el pasillo ante su celda con lentitud ya que este cojeaba, y cuando se cayo tuvieron que ayudarle a levantarse, pero no vieron el objeto caído había atravesado los barrotes de la celda de Soledad. Era un mensáfono protegido por plástico de burbuja. Ya a solas Soledad lo desenvolvió y vio el mensaje en la pantalla.
“Soy Aroa, ya no puedo abrir las puertas del ministerio. Necesito las tuyas y tu necesitas salir ¿Hacemos negocios?. Soledad sonriente tecleo unas instrucciones en el mensáfono y lo envío. Por su parte Lucrecia y Victoria estaban en la quinta del sordo en 1824 visitando a Goya y asegurándose de que el grito siguiera siendo de Munch, como así sucedió aunque a Victoria le toca un regalo por parte de Goya: un pequeño óleo llamado .“Esto es lo verdadero“. La imagen no representaba una pesadilla ni un monstruo, ni una lucha. Solo gente sencilla del campo, trabajando honradamente en paz . Al día siguiente ya descansadas emprendieron otra vez a trabajar, pero primero
a desayunar donde ya se encontraba Rubén , allí estuvieron hablando de Goya, de los cuadros y luego se pusieron a trabajar (escribiendo informes y catalogando puertas). Rubén al terminar su jornada fue a su casa y junto a sus compañeras colgó la imagen que le regalo Goya “El sueño de la razón produce monstruos.”. La escena cada vez le parecía mas bella y en dorso del dibujo un buen deseo “Mis sombras no tendrán descanso, pero ella si descansara en paz ”. Los días pasaron y en Inglaterra la reina ya había recibido en el palacio de Greenwich una carta de Rubén Tudela
“Querida Catalina
Gracias por tu carta y por tu palabras, me llegaron en un momento en el que realmente las necesitaba. Adivinaste algo terrible, algo que tocaba muy de cerca y que estuvo a punto de hacerme caer. Es verdad yo la amaba , la amo y la amare toda la vida y es duro perder a quien amas. Se pierde las ganas de vivir y dan ganas de mandar todo al diablo pero de alguna manera estoy de vuelta. Ahora se que tengo algo más : A los amigos, como tu. Eso es lo que importa
PD : Me alegro mucho de tu estado de buena esperanza
Un abrazo
Rubén”
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janessi1
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MensajeTema: PARTE CINCO   Miér Mayo 04, 2016 9:39 am

CAPITULO 8 : TIEMPO DE HONOR

Les habían avisado de que la reunión tendría relación con los Tercios. Pero Lucrecia torció el gesto cuando el subsecretario les informó del resto:
- Tercios de mar. ¡De mar! Bien sabe Dios que siempre obedezco las órdenes, pero...
- Vamos a ver -Interrumpió Rubén, ¿Me están tomando el pelo? ¿Qué tiene que ver España con un libro antiguo japonés?
- Filipinas era una colonia española en aquella época -Apuntó laura-. Los japoneses pasaron por allí. Y los Tercios.
- Además, no se trata de un japonés cualquiera -Añadió Iñaki-: Estamos hablando de Miyamoto Musashi. Un samurai famoso, Rubén; sobre todo, por su obra literaria.
- ¿Un escritor? -Se interesó Victoria.
- No, no: ¡ésta me la sé! -Sonrió Rubén, cada vez más divertido-: Los samuráis son guerreros japoneses.
Iñaki abrió la boca para continuar; pero para su sorpresa, Lucrecia se le adelantó:
- Usaban un sable que se empuñaba con ambas manos, llamado katana. Pensado para atacar con el filo de la hoja, no con la punta. Nada que ver con la esgrima española, de espada en una mano y daga en la otras
- Cierto, nada que ver; pero sólo hasta comienzos del siglo XVII -Asintió Iñaki, algo molesto por la interrupción-. Entonces el libro de Musashi introdujo técnicas a dos armas, similares a las nuestras. El problema es que nuestro contacto en Filipinas dice lo contrario. El subsecretario hizo pasar a su nueva secretaria . Ésta les presentó dos libros de distintas épocas: El Libro de los Cinco Anillos, de Miyamoto Musashi.
Una copia moderna y otra del manuscrito del siglo XVII que ha conseguido nuestro contacto en Filipinas. Traducidas al castellano.
- Han tenido que traducir el manuscrito a toda prisa -Observó el subsecretario
-.Victoria por favor, compárelos. Usted también, Lucrecia: habla como si ya supiera algo del tema, ¿Es que conoce a alguien de los Tercios de Mar?
- Algo así. Pero, ¿Cuál es el cambio? -Se encogió de hombros-. ¿Que los samuráis no aprendieron nuestro estilo de lucha? Mejor para nuestras tropas...
- ¿Mejor? Tal vez no. Si no llegaron a entrar en contacto con nuestra técnica, podría significar que perdimos Filipinas trescientos años antes de lo previsto.
En un santiamén la patrulla ya se encontró en el lugar exacto para el cumplimiento de la misión (Luzón, Filipinas, 1582). El olor del mar y de la vegetación exótica se mezcló con el sofocante calor tropical en cuanto cruzaron el umbral de aquella rudimentaria cabaña: estaban cerca de un puerto. La brusquedad de este tipo de cambios ya era parte de la rutina habitual, pero nunca dejaba de maravillarles.
Un hombre enjuto vigilaba la puerta a poca distancia.
- Mi nombre es Pero Lucas, al servicio de vuesas mercedes.
El grupo se puso en marcha, en dirección al puerto.
- ¡Yo ahí no subo!
- Vamos, Lucrecia -Lucas se armó de paciencia-. El capitán Juan Pablo de Carrión está muy ocupado, pero va a recibiros en la galera "Capitana“. Está avisado de todo, él también es del Ministerio. Será breve.
- ¡Bien podríamos reunirnos en tierra!
- ¿Y tú eres la que se subió al mástil del santa María para gritar conmigo tierra a la vista?-Suspiró Victoria-. La verdad, cuesta creerlo.
- Cierto pero tuvo que beberse dos petacas de ron para animarse. Lucrecia , no sé por qué le tienes tanto miedo al mar, pero lo respeto Déjalo, subiremos Victoria y yo.
-¡ Yo no se lo que es el miedo¡ - Grito la onubense. Su inmenso orgullo le obligó a subir a la pasarela de la embarcación, aunque lo hiciese con la palidez de los que se dirigen al cadalso-. Vamos. ¡Acabemos con esto cuanto antes!
El capitán Carrión les saludó con cordialidad, y sin más rodeos, desplegó sobre el escritorio un mapa de la zona.
- A fe mía, os habréis de apresurar. No sé lo que buscáis, pero el Ministerio no debería haberos enviado en tales fechas. Es posible que mañana esto sea un campo de batalla.
- Tal vez no tenían otra puerta para elegir -Supuso Victoria ocultando su aprensión
-. ¿Quién es el enemigo?
- Piratas chinos y japoneses. Han asolado aldeas nativas por toda esta costa -Carrión señaló la zona norte del mapa-. El gobernador nos ha hecho venir para protegerlas. Hace poco ahuyentamos a cañonazos un junco pirata, pero volverán. Siempre vuelven.
- ¿Junco? ¿Barcos hechos de juncos? -. Para sorpresa de la patrulla, el capitán asintió
- Bueno, no creo que puedan compararse con nuestros navíos, ¿Verdad?-Dijo Lucrecia
- Sí que pueden, y holgadamente,. Un solo junco puede traer centenares de piratas a bordo, y yo sólo dispongo de cuarenta soldados del Tercio. Excelentes, pero pocos.
- Cuarenta y uno, si aceptáis mi espada -Intervino Lucrecia. La mención de la batalla le animaba de manera especial: casi parecía ayudarle a pasar por alto el hecho de encontrarse en un maldito barco. Carrión la miró con simpatía:
- Os lo agradezco, pero no puedo aceptar: cumplís una misión para el Ministerio.
A pesar de cuánto necesito un buen soldado o un enfermero de campaña. Nuestro oficial médico a veces no da abasto. Pero vuestra misión es bien diferente, ¿Verdad? Cumplidla. Cuando localicéis el objetivo, hacedme llamar y os asistiré en lo que pueda. Mientras tanto, si me disculpáis, continuaré con los preparativos del combate. Podéis usar mi camarote, estará vacío: hoy pernoctaré con mis hombres.
-No, por favor, no pretendemos...
-No tengáis cuidado, pensaba hacerlo igualmente: me vendrá bien para organizarlos y subirles la moral -Carrión se despidió con una reverencia breve y amable-. Con Dios.
- Sólo los buenos oficiales compartirían techo con la tropa -Comentó Lucrecia admirativamente, cuando por fin (para su alivio) volvió a pisar tierra-. "Camarada" no es sólo quien comparte la misma cámara, sino. las fatigas, las chanzas, las penas y el pan como una familia -Al decir esto último, miró amistosamente a sus compañeros.
- Sí, es un gran oficial -Asintió Pero Lucas-. Y sabe bien que la camaradería es el alma de los Tercios. ¿Existe todavía esa palabra en vuestro tiempo?
- ¿Camaradería? -Sonrió Rubén -. Durará siglos.
Victoria no contestó: se había quedado muda de asombro. La onubense del siglo XVII había vuelto a referirse a ella y a Rubén como a su familia. No era la primera vez: pero ahora empezaba a intuir que, en el fondo, quería decir mucho más. A petición de Lucrecia, pasaron el resto del día en tierra, examinando los libros. Poca gente se fijaba en el grupo: tal vez Carrión disponía sólo de cuarenta soldados de élite, pero el número de mozos de carga, escuderos y marineros era realmente muy superior. Entre tanto ajetreo, pasaban desapercibidos.
- ¿Es una broma? – Se indignó Rubén de repente-. ¡Miyamoto Musashi no nace hasta dentro de dos años!
- ¡Shhh! Habla más bajo de esas cosas, Rubén... -Susurró Victoria, alarmada.
Lucrecia frunció el ceño, examinando el texto en cuestión. Era el prólogo de la edición impresa de 1962, y contenía una breve biografía del autor.
- Es verdad. ¿Para qué nos han enviado aquí y ahora, entonces?
- Eso quisiera saber yo – Gruñó el ex pianista, releyendo el prólogo-. Aquí dice que Musashi puso por escrito varias tradiciones samurai que ya existían antes que él...
- El camino del agua -Señaló Victoria en su copia, el manuscrito recién traducido que había hecho saltar las alarmas del Ministerio-. El del fuego. El carpintero. El honor. La espada es el alma del samurai. Muy poético...
- En la copia de 1962 también aparece eso. Pero además, dice que Musashi introdujo una innovación: el combate con dos espadas. La katana y una daga llamada wakizashi.
- Eso en la copia del 1962.. -La abogada republicana buscó el capítulo equivalente en el otro documento-. Ahí está la diferencia: en el manuscrito, sólo usan una espada.
A esto debía referirse Iñaki.
- Enseñadme eso -Lucrecia examinó la ilustración de 1962-. Mirad: casi parecería que Musashi hubiera aprendido algo sobre esgrima española. Aunque la postura es diferente, pero aquí está lo principal: espada larga en la diestra, y corta en la siniestra.
- ¿Tan importante es eso?
- Mucho -Explicó la viuda negra, con el aplomo de la experta que era. Se irguió y desenvainó la espada ropera, pero no la daga-. ¡En guardia, Pero Lucas!
El veterano, que había decidido compartir con ellos , desenvainó encantado.
Lucrecia se lanzó al ataque, empuñando la espada toledana con ambas manos.
La espada y la daga de Pero Lucas se cruzaron velozmente, deteniendo con firmeza el mandoble de Lucrecia . Ambos veteranos mantuvieron un reñido pulso unos instantes, con una fiera sonrisa de rivalidad: pero las dos hojas de Lucas repartían mejor la fuerza, al permitirle apalancar la posición de ambas manos independientemente.
La viuda negra tardó pocos segundos en ser rechazado de un empellón.
- ¡Ahora me toca a mí! -Celebró Pero. Estaba realmente muy bien entrenado: se movía con la rapidez del rayo. Ella detuvo uno, dos, tres mandobles con gran celeridad, y después contraatacó. A punto estuvo de hacer retroceder a su rival,. Pero la espada de Lucrecia acabó desviada por una hábil maniobra de la daga de Lucas, que al mismo tiempo le apuntó al pecho con la toledana.
- Con una sola espada, un guerrero puede atacar o defenderse, pero no ambas cosas a la vez no del todo, al menos. En cambio, con dos armas, sí que puede.
-Pues ya tenemos el resumen del libro -Asintió Victoria con sorna-. Poesía pura.
- No tiene que ser hermoso: tiene que servir -Replicó fríamente su compañera, señalando la edición de 1962-. ¿Éste es el libro correcto? ¿En el que el enemigo aprende nuestra técnica? Me niego a permitir eso. ¡Sería una traición!
- Baja la voz Lucrecia.. -Victoria miró inquieta en todas direcciones -. Sólo nos han enviado para saber por qué. ¿Qué es lo que está a punto de cambiar?
- Mira alrededor, se está preparando una guerra -Suspiró Rubén, asqueado por el solo hecho de pronunciar la palabra-.Cualquier cosa puede cambiar
- Esto tiene que ser una pesadilla. -Murmuró la malagueña.
Los tambores dieron la señal de marcha; las picas de la vanguardia bajaron hasta calarse en posición de ataque. Marcando el paso, el cuadro comenzó a avanzar.
En el calculado espacio entre lanceros avanzaban los arcabuceros, espada y daga al cinto, listos para disparar: Rubén soltó una maldición cuando distinguió a Lucrecia Hernández entre ellos. En primera fila. Y los enemigos al fondo no se parecían a nada que hubiese visto nunca: armaduras samurai de flexibles láminas de cuero y metal, acampanadas como los extraños cascos, rematados en formas fantásticas, como de otro mundo. Iba a ser un día muy duro... (Tres horas antes)
Rubén hizo una rápida llamada al Ministerio y usó la Puerta. No tardó mucho en volver, cargado con un enorme fardo de material médico para ayudar junto a Victoria
- Por mí no tengas cuidado. Pero no apruebo que os metáis en esto ni siquiera como “enfermeros“. Tu no tienes casi conocimientos médicos al igual que ella . Victoria es una mujer de leyes, de diplomacia y eso esta muy bien pero en una guerra…
- Eso es verdad. Pero la idea ha sido suya, y ya sabes lo cabezota que es. En fin, los tres somos cabezotas, cada uno a nuestra manera.-Le contesto su compañero
En los libros habían encontrado muy pocos datos sobre la inspiración del estilo "dos cielos“ (dos espadas) de Musashi: una teoría sin confirmar apuntaba a que Musashi podría haber sido zurdo o ambidextro. Otra teoría, más extendida, afirmaba que asistió en su juventud a alguna exhibición de esgrima europea. Tales exhibiciones, ¿Habrían despertado interés si no hubiera sido por combates como el que se estaba empezando a fraguar? Exasperada por la falta de datos, Victoria acababa de tomar una decisión radical: Habría que presenciar la batalla desde primera línea. Por eso había enviado a Rubén a por suministros de emergencia. No sobró tiempo. Mientras esperaba a su compañero, Lucrecia averiguó qué órdenes tenían los hombres de Carrión: zarpar de inmediato. Con toda la flotilla disponible: la galera "Capitana", el navío ligero "San Yusepe" y cinco embarcaciones pequeñas de apoyo. El capitán e hidalgo Juan Pablo de Carrión sólo se demoró una hora lo suficiente para averiguar qué rumbo habían seguido los piratas: río arriba. Y la batalla empezó: La detonación fue estruendosa;
le siguieron varias más. La cubierta enemiga, atestada de piratas listos para el abordaje, era un blanco fácil: descarga tras descarga de artillería, los bandidos fueron barridos a docenas. El junco también respondió a cañonazos, pero con mucho menos éxito: no disponían de tantas bocas de fuego, ni tan maniobrables como las armas de base giratoria europeas. Carrión se había cuidado muy bien de reforzar la artillería: la "Capitana" y el "San Yusepe" estaban, literalmente, armados hasta los dientes y también tenían a expertos tripulantes. Pero lo que encontraron no fueron simples piratas. Hastiados por la falta de resultados, los verdaderos líderes habían decidido salido a la luz. Fue la primera señal de que algo iba a cambiar. Tras los arqueros, una línea de soldados ashigaru, con livianas armaduras de tela muy gruesa y cuero, enarbolaban alabardas naginata: lanzas cuya larga punta consistía en una auténtica espada completa. Tras ellos se distribuían sus comandantes, ataviados con llamativas armaduras acampanadas de láminas metálicas y cuero lacado. No se habían molestado en desenvainar sus katanas, ni las largas espadas nodachi: aún no lo necesitaban.
- Rônin, antiguos samuráis sin señor -Masculló Carrión-. O más bien, que ahora sirven a un nuevo señor de la guerra: Tay Fusa. Al fin les vemos la cara
Mientras las picas aguantaban la defensa, los arcabuceros y mosqueteros tenían orden de atacar. Al sonar la señal disparó la primera fila de arcabuces, la de Lucrecia y Lucas; después se detuvieron a recargar, mientras la siguiente fila les relevaba .
- Por qué no me habré traído una escopeta de 1962... -Masculló Lucrecia entre dientes.
- ¿Cómo dices? -Susurró Pero Lucas, recargando su arcabuz.
- Nada sigamos.
Las filas se turnaban, así que el fuego era incesante. Pero el enemigo también sabía hacer lo mismo, y no sólo desde la galera: la cubierta de junco también se había vuelto a llenar de tiradores que disparaban sin tregua. El general hatamoto de Tay Fusa sabía organizar sus tropas endiabladamente bien. A una orden del enemigo (“¡Ganko!”), la vanguardia de lanceros ashigaru se separó en varios grupos en forma de V, como pequeñas bandadas de aves, cada una de ellas encabezada por un valiente o un suicida. Calando las lanzas naginata, se lanzaron al ataque. Los lanceros del Tercio les imitaron. El choque fue brutal. .
- ¡A degüello! -Ordenó el sargento mayor.
La orden final de todo combate que se precie: Lucrecia y Pero Lucas desenvainaron sus aceros, como todos los demás. Los jefes enemigos, ya fueran samurai o rônin, al fin se adelantaron en busca de un oponente digno. Y lo encontraron.
El primer rônin, en una veloz maniobra de caído, desenvainó y decapitó a un lancero con un único movimiento de rotación ascendente. El siguiente mandoble descendió hacia Pero Lucas, pero éste lo detuvo con la daga vizcaína y la espada toledana, tal como había practicado con Alonso. Después, sin dejar de bloquear la katana con su espada, le atravesó el costado con la daga que esgrimía en la zurda; el enemigo no se lo esperaba, a juzgar por la cara de dolorido asombro con que cayó agonizante.
Otro rônin ocupó su lugar, pero Lucas comprendió que ya no le resultaría tan fácil sorprenderle con el truco español de las dos espadas: la muerte de su compañero le había puesto sobre aviso. Un tercer rônin se encaró directamente con el rodelero principal de la guardia de Carrión.
- Tres contra uno ¿Eso es honor?
-¿Qué esperabas? -Gruñó Gonzalo, un veterano rodelero, protegiéndole con su escudo de un traidor lanzazo-. Dejaron de ser samurai. Ahora sólo son vulgares piratas .
El enemigo de la armadura ornamentada entendió alguna de las despectivas palabras, y su rostro se llenó de odio: rugió una orden a sus escoltas y entre los tres atacaron con redoblada furia. Gonzalo desvió una de las naginatas con su escudo y partió en dos de un tajo el asta del arma enemiga: el lancero desenvainó una katana, dispuesto a no darle tregua. Lucas se defendió de los dos enemigos restantes con ambas manos, pero así era imposible atacar. Entonces se oyó un espantoso estruendo de cañones y culebrinas, y los tiradores del junco enemigo fueron barridos como por un vendaval.
- ¡Llega el "San Yusepe"!
La "Capitana" ya no estaba sola: por fin le había dado alcance el resto de su flotilla.
Entre vítores, la tripulación de la galera volvió a la carga con renovado entusiasmo, libre de las balas de los teppo piratas. Las culebrinas prendieron fuego al fin en el castigado junco, que en realidad había quedado más afectado de lo que parecía por el primer ataque de la Capitana: al arder las costuras superiores, una gran grieta se extendió desde el boquete que había abierto el espolón. Los piratas que todavía quedaban a bordo se vieron obligados a ganar la costa a nado. Rubén contempló que en el agua no sólo había piratas: un par de soldados españoles también habían caído (algunos muertos como era el caso de Pero Lucas) y Lucrecia cayendo por la borda en el fragor del combate. Y sin pensárselo dos veces, se lanzó al agua en su busca pero no encontraba lo que buscaba. “Tal vez corriente arriba”, pensó, obligándose a bucear un poco más. Allí estaba. Al fin encontró el cuerpo de su compañera, lastrado por el peso de sus armas, con una leve neblina de sangre cerca del hombro. La elevó cuanto pudo y tiró de ella hacia la orilla. Tuvo que esforzarse un buen trecho, antes de encontrar una zona en la que poder descansar la viuda negra estaba inconsciente, tenía una herida en el hombro y un feo golpe en la sien. Pero respiraba . Entonces se oyó un ruido alarmante, no muy lejos.
- Lucrecia ¡despierta! -Susurró Rubén con urgencia, mientras le hacia el boca a boca a su compañera-. ¡Vamos, no me hagas esto! ¡Por Dios, despierta!
Lucrecia entreabrió los ojos y expulso mucha agua pero estaba demasiado aturdida por el golpe en la cabeza y en cuanto intentó levantarse, se derrumbó dolorosamente.
Era evidente que necesitaría algunos minutos antes de recuperar la consciencia por completo. Rubén Tudela comprendió que quedaba mucho menos que eso para que les descubrieran allí. Y entonces los dos estarían muertos. Sólo había una opción.
- Te conseguiré algo de tiempo ¡Lucrecia, por el amor de Dios, date prisa!
Y se alejó de su compañera, gritó para atraer a los piratas y echó a correr. Los ruidos de la orilla la siguieron. Eran tres piratas. No, cuatro. Otro más salió de entre los altos juncos a tierra firme. Rubén sacó el revólver que Lucrecia le había dado por la mañana, preguntándose si funcionaría estando tan mojado. “En fin, lo sabre ahora”,. “Ya no pueden empeorar más las cosas...”Pensó. Entonces temblaron otra vez las últimas hierbas de la orilla pantanosa, y de entre ellas salió al suelo firme, más despejado, un sexto hombre con una armadura completa de samurai. A un costado portaba una katana extrañamente larga, envainada con el filo hacia arriba; al otro, una especie de porra o de espada corta. El revólver, lleno de agua, no obedeció.
“Pues sí que podían empeorar”, hubo de admitir Rubén, casi con sarcasmo.
El samurai gritó una orden a los piratas. Los de peor catadura le contestaron en el mismo idioma y se acercaron , intentando derribarlo entre risotadas . Su superior repitió la orden y, con un golpe seco del pulgar, aflojó en su funda el largo sable.
Los wo-kou también echaron mano a las armas que portaban. Por tercera vez, el samurai repitió la orden. El ex pianista inclinó el revólver para vaciarle el agua y empezó a rezar. Entonces sucedió lo increíble. La espada del samurai abandonó su vaina con un mandoble de caído de rotación lateral, segando de un solo golpe las cabezas de los dos wo-kou más cercanos. El samurai completó la maniobra de giro encarándose con los demás rufianes, mientras elevaba con ambas manos el sable por encima de su cabeza, listo para continuar. Una gota de sangre ajena cayó sobre su rostro, dibujando una línea casi tan delicada como si la hubiera trazado un pincel.
El samurai repitió la orden: esta vez, los wo-kou obedecieron y se retiraron.
- Gomen nasai, hime-sama -Se disculpó el samurai, volviéndose con una cortés reverencia. Escurrió la sangre de su arma con una grácil sacudida, la envainó y tendió la mano -. Watashi no namae Hirata Munisai desu.
- Eh... ¿Perdón...? -Rubén se levantó, desconcertado. Al ver el arma envainada, se calmó lo suficiente para devolver la leve reverencia al hombre-: Gracias. Me llamo Rubén -Se señaló el pecho al pronunciar el nombre.
- Munisai - Se presentó de nuevo el samurai, imitando el gesto-. Hirata Munisai.
- ¿Eres un wo-kou?-Rubén señaló, con aire de reproche, las últimas volutas de humo que todavía se elevaban desde la lejana aldea arrasada. El samurai negó con un gesto, pero sus ojos reflejaron amargura al desviar la vista del humo: era evidente que se avergonzaba de sus aliados. Aquélla era la distracción que alguien estaba esperando: desde las vecinas hierbas altas, una larga vara golpeó traicioneramente a Munisai en el hombro derecho, no dislocándoselo por muy poco. El samurai esquivó como pudo un barrido de naginata casi a ras del suelo, que a punto estuvo de segarle los tobillos. Desenvainó con la zurda su porra jitte y bloqueó el siguiente tajo enemigo, mientras sacudía el dolorido brazo derecho para intentar hacerlo reaccionar. Los dueños de la lanza naginata y del largo bastón bô abandonaron su escondite de juncos, posicionándose estratégicamente a ambos lados de Munisai. Cada uno mantenía una distancia de casi metro y medio, bien calculada para atacar con sus largas armas sin ponerse al alcance de los mandobles del samurai. De entre las altas plantas acuáticas surgieron seis enemigos más: los wo-kou de baja estofa habían regresado, y traían refuerzos. Rubén guardó el revólver en su cinturón y tomó del suelo una de las naginata de los rufianes decapitados poco antes: no sabía usar la lanza, pero al menos impediría que la utilizaran los atacantes, y de paso quizá estorbaría a quien intentara acercársele. “Dios mío, yo luchando: esto no tiene sentido... “
El círculo se cerró en torno a la extraña pareja. Los piratas centraron sus esfuerzos en el hombre, sabiendo que disponían de poco tiempo antes de que Munisai recuperara el uso del brazo derecho. Pero éste era un maestro con el jitte: la porra detuvo la hoja de la naginata con un estudiado golpe seco y quebró el metal. El enemigo tuvo que cambiar de posición la lanza rota, para usarla igual que un bastón bô. Uno de los espadachines dejó de lado a Rubén y lanzó un traicionero mandoble, casi por la espalda, hacia el entumecido brazo derecho del samurai... pero una detonación lo detuvo en seco. El revólver por fin había decidido obedecer. Antes de que los demás pudieran recuperarse de la sorpresa, el jitte de Munisai partió el cráneo del espadachín herido de bala. El ex pianista, demasiado asustado para andarse con miramientos, disparó tres veces más, hiriendo a los dos bandidos del bastón bô. Los balazos bastaron para entorpecerles: el nuevo aliado de Tudela se encargó del rematarlos.
- ¡Ko-teppo! -Comprendió uno de los piratas, haciendo gala de más inteligencia o más sangre fría que los demás. El resto abandonó el terror supersticioso al caer en la cuenta de que este no había usado ningún poder sobrenatural: ¡sólo se trataba de una especie de fusil pequeño! . De pronto temblaron los altísimos juncos, y dos de los enemigos restantes cayeron traspasados por sendas estocadas: los disparos habían atraído a un combatiente más.
- ¡Lucrecia! ¡Ya era hora! -Protestó Rubén.
- Debiste haber disparado antes -Se encogió de hombros el interpelado, poniéndose en guardia de nuevo-. ¡Llevo un rato buscándote! -Le dijo intentando atacar a Hirata
- ¡No, ese samurai me está ayudando! ¡Ataca a los otros!
- ¿Cómo? ¿Has perdido el juicio?
- ¡A los otros! ¡Es una orden!
- ¡Esperad, no envainéis la otra! ¡Katana o ni hon! -Grito Lucrecia
“¿Dos espadas?” Munisai blandió ambas armas, dubitativo: debía haber oído mal...
- Defended con una y atacad con la otra, como yo -Indico Lucrecia en japonés, para asombro de amigos y enemigos.
- Imposible: esto es un tachi, es mayor que una katana -Protestó el samurai en su propio idioma, sin bajar la guardia-. ¡No se puede usar con una mano!
- Pues dadle algo de impulso para compensar. ¡Así! -Contestó Lucrecia en japonés, imprimiendo velocidad a la toledana mediante un molinete por encima de su cabeza.
-. Sin descuidar la defensa con la otra. ¡Hay que estar dispuesto a aprender cosas nuevas! Creedme, sé bien lo que digo...
Espalda contra espalda, los dos derrotaron fácilmente al resto de los atacantes. Excepto a uno: el último, espantado, echó a correr.
- Shimata! -Maldijo Munisai.
- Cierto: si se lo cuenta a vuestro superior, estáis muerto -Asintió Lucrecia, soltando su fiel toledana y lanzando algo. El wo-kou cayó de bruces, con un cuchillo arrojadizo español hundido hasta la empuñadura entre hombro y hombro.
- Shurikenjutsu -Munisai examinó el cadáver y miró con sincero respeto a Lucrecia
-. Domo arigató, hime no samurai...
- Lucrecia Hernández -Contestó éste con una reverencia, después de recuperar sus armas-. De nada: ha sido un honor. ¿No os he visto antes, en el abordaje? Bien.
Entonces la española y el samurai se pusieron en guardia, amenazándose mutuamente con una feroz sonrisa que oscilaba entre la admiración y el respeto.
Mientras en el barco el capellán y el cirujano estaban ayudando al sargento a interrogar a un pirata capturado.
- Preguntadle a quién sirve su jefe Tay Fusa -Ordenó el sargento. El religioso tradujo la pregunta, entre palabras apaciguadoras; pero el prisionero le escupió en la cara.
- Esperad: el capitán me ha pedido que ayude. Creo que puedo hacerle colaborar.
Una inyección de pentotal sódico por parte de Victoria Kent y varios minutos después, obtuvieron la respuesta sin necesidad de más escenas desagradables:
- Daimyô Hideyoshi-sama.
-Toyotomi Hideyoshi-sama? -Se alteró el capellán-. Daimyô Oda Nobunaga-sama no hatamoto?
El pirata asintió, con la mirada vidriosa por la droga.
- Daimyô Oda Nobunaga-sama shibô shita.
El capellán se enjugó la frente, repentinamente perlada de sudor frío.
- Sargento hemos de poner sobre aviso al capitán Carrión inmediatamente. Y al gobernador español en Manila.
- ¿Por qué? ¿Qué significan esos nombres?
- Que esto no es simple piratería. Esto es la cabeza de lanza de una invasión.
- Ha dicho Oda Nobunaga ¿Ese no es el que acaba de unificar casi todo Japón? Él no toleraría una cosa así -El rostro del sargento se había relajado al escuchar el nombre; casi parecía hablar con cierta simpatía.
-Un misionero de Nagasaki nos habló una vez de él -Asintió el barbero-: Un general de agudo ingenio, aunque incluso su propia gente lo llame loco a veces. Tanto le gusta el lujo como codearse con la tropa. Y odia a sus propios sacerdotes budistas, pero se lleva bien con los cristianos...
- Eso se acabó: Le ha sucedido su general Hideyoshi -El capellán se santiguó, angustiado-. Dios nos proteja: Oda Nobunaga ha muerto.
- Lucrecia , por favor, envaina las armas -Rogó Rubén con nerviosismo-. Este samurai me ha defendido...
- Eso es verdad -Reconoció caballerosamente ella. Sin bajar la guardia, preguntó en japonés-: ¿Por qué?
- Teníamos una misión y esos piratas wo-kou han traicionado nuestro honor-Contestó Hirata Munisai en el mismo idioma. La onubense tradujo sus palabras.
- ¿Misión? -Estalló rabiosamente Rubén, señalando los restos de humo de la malograda aldea costera-. ¿Eso era tu misión? ¡¡¿Matar niños indefensos?¡¡
El samurai lo miro avergonzado cuando Lucrecia tradujo las palabras de su compañero. Bajó la vista con respeto antes de continuar:
- Nuestra misión era ganar tierras para el líder de nuestro país: Hideyoshi-sama. Luchar contra soldados, no contra campesinos ni mucho menos contra niños.
El ex pianista asintió al escuchar la traducción: por eso Munisai se había vuelto contra algunos de sus aliados. Ahora entendía eso, y algo más: por fin recordaba dónde había leído antes el nombre del samurai que tenía delante. Todo encajaba...
- Miyamoto no Shinmen Hirata Munisai -Fueron las palabras que pronunció para asombro del samurai: ¿Cómo podía saber el su nombre completo, el de su pueblo y el de su señor? ¿Y cómo conocía el idioma su compañera, que luchaba como un oni del mismísimo infierno? . Rubén le pidió a su compañera que le tradujera la verdad
- Rubén ¿Estás seguro de que debemos contarle esto? . El asintió tajantemente
- He visto el futuro. Tu nombre y el de tu hijo pasarán a la Historia. Seréis grandes entre los grandes y os recordarán durante siglos, si eliges bien tu camino. No debo ser yo quien te indique cuál es ese camino; pero sí te diré que has de elegirlo ahora
Lucrecia intercambió las palabras de Rubén palabras el samurai, pero el ex pianista y ella se quedaron desorientados ante la respuesta.
- ¿Qué ha dicho Lucrecia?
-”Perdóname: la corriente me ha arrastrado hasta aguas demasiado turbias. Eso debe cambiar. Hasta pronto: lavaré mi honor en la próxima batalla”.
El samurai desprendió de las láminas de su pectoral una cinta de seda con unos complicados caracteres dibujados a pincel: la brisa la dejó a los pies de Rubén.
Había un brillo de respeto reverente en los ojos de Munisai cuando les dio la espalda y se alejó hacia un sonido escalofriante, río arriba: los cañones de la "Capitana" se habían puesto en marcha otra vez. Una nueva batalla naval.
- Allí nos veremos, Shinmen Hirata Munisai sama -Se despidió Lucrecia, en japonés, aunque más bien para sí mismo: probablemente, su rival ya no podía escucharle.
La viuda negra tardó un largo instante en volverse a Rubén:
- ¿Su nombre está en el libro? Es el padre de Musashi, ¿Verdad?
El asintió y recogió la cinta de seda. Había visto antes esos extraños símbolos: Los portaban en su armadura todos los piratas de Tay Fusa.
-Creo que ha renunciado a su señor-Observo la viuda negra para después irse .
El rumor del agua les guió hasta el río. Y desde una pequeña nave española, cerca de la orilla les hicieron señas: era hora de partir.
- Así es, Tudela-Asintió Carrión-. Según decís, ya habéis tenido tratos con vuestro objetivo, ese tal...-Consultó el informe que Rubén acababa de redactar para Salvador
-“Shinmen Hirata Munisai, del pueblo de Miyamoto”. Así que una de las naves auxiliares os llevará de vuelta a los tres, en cuanto amanezca.
- Pero falta el combate más difícil. La batalla de Cayagan
- Precisamente por esa razón -Contestó el capitán-. Ya habéis hecho suficiente.
No voy a continuar exponiendo las vidas de agentes del Ministerio para mis asuntos. Ésta no es vuestra guerra. Es la mía.
- No estoy tan seguro de eso -Rubén paseaba inquieto por el camarote, intentando convencerse de que no lo estaba haciendo por vengar a la aldea tagala-. Está escrito que la familia Shinmen Hirata de Miyamoto aprenderá nuestro estilo de lucha o reinventará uno parecido, y ya está hecho. Pero si esta batalla se pierde ¿Quién se molestará en recordarnos y escribirlo? Les pareceremos inferiores y nos olvidarán.
En realidad, eso es lo que inquieta al Ministerio: no se trata del libro, sino de la posibilidad de perder las islas Filipinas ahora.
- ¿Sería peor para los españoles ese cambio?
- No lo sé. Ganando ahora, tendremos unos años de paz con los gobiernos de Hideyoshi y de Ieyasu. Pocos, pero perdiendo, tal vez ninguno. De todos modos, no importa: el Ministerio prefiere no cambiar la Historia.
- Cierto. No debería cuestionar las órdenes. Pero el precio va a ser alto -El capitán también contempló a través del ojo de buey el estado de su plan: las trincheras estaban casi listas, y la tripulación ya había empezado a descargar los cañones desde las naves
- ¿Puedo preguntar una cosa? -Inquirió Rubén con recelo. Una duda le atenazaba la boca del estómago: había algo que no le acababa de convencer.
- Sí, por descontado.
- ¿Sólo hay piratas wo-kou ahí dentro?
- Hay de todo. Los wo-kou fingen ser honrados comerciantes, que cambian plata japonesa por oro filipino, y cazan ciervos por su piel. Quién sabe, quizá alguno de ellos incluso lo sea de verdad, sobre todo los que se han establecido en nuestras poblaciones. Pero los que prefieren vivir en ese castillo son otro cantar ahí manda un pirata que asalta barcos y aldeas.
- Tay Fusa -Recordó Lucrecia.
-Sí. Algunos dicen que es un simple criminal. Otros cuentan que fue un daimyô, un señor feudal, exiliado de Japón por esas larguísimas guerras civiles que llaman Sengoku Jidai. Ayer lo dijo un prisionero al que cogimos como rehén.
Poco después comenzó una batalla desigual y tras dos horas de cañonazos contra las murallas y olor a pólvora quemada. El enemigo había decidido mostrar al fin su verdadera cara. Dos largas líneas de arcabuceros y lanceros ashigaru se desplegaron a las puertas de la fortaleza y comenzaron a avanzar. Tras ellos salieron al campo de batalla, sin prisas, llenos de solemne seguridad, sus superiores: unos cincuenta rônin con armadura samurai completa, rodeados por más de cien lanceros y otros tantos arcabuceros de reserva. Las tropas niponas estaban organizadas en pequeños y ágiles grupos en forma de V, como ya hicieran sus compañeros de fechorías durante el abordaje del día anterior. El general, sus oficiales y varios portaestandartes ocupaban el centro de la formación.
- ¡Fuego! -Ordenó el sargento mayor de los Tercios.
Los disparos de los cañones y las culebrinas barrieron varias filas de ashigaru, que cayeron como trigo azotado por un vendaval.
- Es extraño -Comentó el capitán Carrión al alférez Mejías-: El enemigo se está replegando, pero ha puesto a un grupo nuevo de lanceros y arcabuceros en medio. Casi parecería que lo hubieran hecho intencionadamente.
- ¿Un escudo humano? ¿Los soldados menos valiosos?
- Puede ser pero nos guste o no, igualmente no tenemos otra opción -Se encogió de hombros el capitán-. Se agota la pólvora, y a juzgar por el tamaño de esa fortaleza, hemos empezado con cinco o seis enemigos por cada uno de los nuestros. En ese momento los fusiles teppo japoneses abrieron fuego en turnos rotativos contra cualquiera que asomara la cabeza fuera de las trincheras. Debido a su superioridad numérica, consiguieron algunas bajas españolas, incluso a pesar de que su puntería no resultaba demasiado buena. Los arcabuces españoles no eran tan numerosos, pero contraatacaron demoledoramente: el enemigo comprobó dolorido la letal puntería de los tiradores del Tercio. Y los mosquetes, mucho más pesados (se necesitaba una horquilla para apoyarlos) resultaron aún más efectivos, debido a su mayor potencia.
- Ya he gastado diez de los “doce apóstoles” -Comentó Lucrecia a su vecino de trinchera, señalando las doce cartucheras de su bandolera: sólo a dos de ellas les quedaba pólvora. La lucha a lanza y espada ya estaba entrando en las trincheras.
Los novatos españoles y sus aliados tagalos, bien parapetados, resistieron con ferocidad. Alarmado, Rubén cargó el revólver, mientras Victoria se apresuraba en volver a su lado pensando en disparar ella misma, si llegaba el caso… porque los “coseletes” y los “pica secas” habían engrasado las astas de sus armas con sebo de las cocinas. Tan humilde truco, ideado por Victoria, fue el que hizo resbalar a los ashigaru cuando éstos quisieron arrebatar las picas, derribados por su propio impulso Y lo más importante los lanceros y rodeleros españoles no tuvieron piedad de ellos. Aquello fue el golpe de gracia: los cañones y la puntería de los fusiles del Tercio ya habían diezmado considerablemente a los wo-kou. Eran aún más numerosos que los españoles: pero sólo en una proporción de dos a uno. Las katanas y naginatas defendían y atacaban alternativamente, pero no era suficiente: los rodeleros se introducían temerariamente entre sus filas a golpes de escudo y toledana, mientras la formación de picas y los guerreros tagalos mantenían a raya al grueso del ejército wo-kou como una muralla.
- ¡A degüello! -Ordenó al fin el sargento mayor.
Hartos de aguantar pacientemente la formación mientras caían sus compañeros, los piqueros rompieron filas con feroz satisfacción. Los virtuosos de la daga y espada les siguieron, diezmando a los wo-kou con la rapidez de su doble ataque incesante.
La batalla se volvió brutal; los ashigaru más combativos se mantuvieron firmes, pero la mayoría, agotada y de armadura demasiado endeble para resistir, optó por huir .
- ¡No hay manera de perseguir a esos cobardes! Sus armaduras deben pesar menos que las nuestras...
- Ahora sí que desertarán todos los demás como alma que lleva el diablo -Sentenció el sargento mayor-. Son piratas: no lucharán hasta el final. No tienen honor.
- ¡Mirad! -Señaló Gonzalo, con respetuoso asombro-. ¡Algunos sí!
La desbandada sólo dejó frente al enemigo a unos treinta samurai. El que parecía estar al mando y uno de sus oficiales, parecidos entre sí como padre e hijo, pronunciaron al unísono una frase, que fue secundada solemnemente por los demás.
- ”Antes la muerte que el deshonor”- Tradujo el capellán Remigio.
- Traducidles el lema de los Tercios -Pidió Carrión-: ¡Valientes por tierra y por mar¡.
El capitán Carrión presentó sus armas a los enemigos con un saludo respetuoso y marcial. Los treinta veteranos españoles le imitaron. Ambos bandos tenían claro lo que el honor les exigía. Para sorpresa general, el primer rônin que eligió adversario no fue un oficial, ni tampoco lo fue el español que aceptó su reto. Sin embargo, no podía ser de otro modo: Eran viejos conocidos.
- Éste es mío -Anunció Lucrecia Hernández-. Si quiere honor, lo tendrá.
- Así se hará -Sentenció el capitán Carrión. Intuía de quién se trataba: era el único samurai que no portaba el símbolo de Tay Fusa. La onubense aprestó sus armas y saludó a su adversario . Lucrecia no planeaba matarlo, sino dejarlo inconsciente; pero comprendió que no iba a tenerlo nada fácil. Munisai estaba esgrimiendo ambas armas a la vez. No al estilo español, por supuesto: el largo sable tachi y el corto jitte describían círculos secuencialmente, defendiendo con uno mientras atacaba con el otro. Pero el hecho de usar las dos armas y el impulso de giro ya era un gesto de amenaza, y de respeto. Ésta sonrió como si tuviese ante sí a un viejo amigo. O a un viejo enemigo: en un mundo de espadas y honor ¿Cuál era la diferencia, al fin y al cabo?. Lucharon largamente, poniendo a prueba sus límites una y otra vez.
El aprendiz superaba al maestro, y el maestro era el aprendiz. No podían ceñirse a un estilo concreto, y al mismo tiempo se veían obligados a usar todos. Los demás combatientes no les prestaban ya atención: imitando su ejemplo, también se estudiaban mutuamente, buscando un enemigo digno.
Y lo encontraron. Todos ellos lo encontraron.
“Zona en obras” del hospital La Princesa, 31 de mayo de 1962
La viuda negra de pronto lo recordó todo y se levantó bruscamente de su cama
- ¿Qué pasó con Munisai?
- Tranquila, Lucrecia -Le dijo cariñosamente Rubén- Eso fue ayer y todo salió bien.
- Le dije a Carrión que no le tocara ¿Le dejó marchar? ¿Cómo es que consiguió vencerme? ¿Y cómo es que continúo con vida?
- Se marchó en paz, sí. Parece que fuiste un buena maestra. Demasiado buena para tu propio bien -Le dijo de forma cariñosa Rubén.
- Supongo que perdiste porque es más difícil luchar intentando no matar -Supuso Victoria-. Ya que tú intentabas no matarlo, ¿Verdad? Él era el objetivo...
- Por supuesto que intentaba no matarlo. ¡No soy ninguna necia! Pero me extraña que él haya hecho lo mismo. No me debía nada y menos siendo mujer
- Dijo que sí: que había aprendido algo de ti. Y que con eso comenzaba su musha shugyo. Que no se lo que es . Ni el capellán Remigio lo sabe-Dijo Victoria
- Pues yo sí, por una vez -Presumió Rubén, con una risita burlona,-. El musha shugyo era un viaje de aprendizaje que realizaban algunos samurai para perfeccionar su técnica, su sabiduría, su hijo Musashi también lo hizo
- ¿Así que Munisai vivió para enseñarle nuestra técnica a Musashi?
- Pues ahí está lo raro, lo que pasó con el padre de Musashi es un misterio. Munisai desapareció, pero no se sabe bien cómo ni cuándo. No se sabe si Musashi fue su hijo natural o adoptivo; si llegó a criarlo unos años o ninguno en absoluto. Ni siquiera se sabe si la fecha de defunción que figura en la lápida de Munisai es correcta, o si realmente vivió ocho o diez años más, de todos modos, la esgrima europea se hizo famosa en Asia a partir de la victoria de Cagayán -Resumió con una sonrisa de triunfo-. Quizá por eso pudo aprenderla Musashi, incluso sin su padre. O con su padre, si realmente vivió más de lo que dice su lápida. Sea como sea, todo está solucionado: el libro se escribió correctamente y no perdimos Filipinas. Los jefes están encantados, Lucrecia: quieren darte la enhorabuena en cuanto salgas. Pero yo te felicito ahora no solo por ser tan jodidamente buena con la espada sino por haberte enfrentado a tus miedos Te aterroriza el mar y todo lo que tenga relación con ello y aun así le echaste un par y decidiste luchar como un soldado mas en la cubierta de un barco, casi te cuesta la vida pero lo hiciste. Y yo te admiro por eso
-Gracias Rubén, pero solo hice lo que creí que era correcto. En la vida hay dos clases de personas las que viven con miedo o las que deciden enfrentarse a sus miedos y yo soy de las segundas. No podía seguir con ese terror al mar. Tenia que superarlo
-Y lo has superado y tanto que lo has superado pero no debes forzarte podría ser contraproducente. Ahora descansa , que te vendrá bien.-Le contesto su compañero de patrulla dándole un beso en la mejilla para rato después irse junto con Victoria
Al mismo tiempo Soledad Martínez estaba hablando con su hija Pilar Lloverás .
-Yo se que no puedo aparecer así en tu vida y mas después de lo que le ha pasado a tu padre que aunque fuera un desgraciado no deja de ser tu padre. Pero tienes que creerme yo jamás quise abandonarte. Y puedo demostrártelo
-¡¡¿Y pretendes que te crea?¡¡, ¡¡¿Cómo se que me estas diciendo la verdad?.¡¡ -
-Tienes razón y a veces las palabras no dicen nada así que voy a decírtelo con hechos. Ven comigo y sabrás la verdad-
Y Pilar Lloverás sin saber muy bien porque , siguió a su madre Y unas horas mas tarde ambas se embarcaban al día en el que Soledad Martínez fue llevada presa al penal de Huesca por primera vez. Desde lejos su madre le explico toda la verdad
-Ahora ya sabes todo, pero nuestro futuro puede cambiar o nuestro pasado. O las dos cosas al mismo tiempo. Lo importante es que estemos juntas para siempre.
Y su hija le abrazo y le prometió ayudarla en todo lo que necesitara
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janessi1
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MensajeTema: CAPITULO 9 : EL ACABOSE DE LOS TIEMPOS PARTE UNO   Miér Jun 08, 2016 2:11 pm

CAPITULO NUEVE : EL ACABOSE DE LOS TIEMPOS PARTE UNO

Estamos a 27 de junio de 1962 y en la cafetería del ministerio estaban de fiesta pues eran los cumpleaños de Rubén Tudela (33)  y Lucrecia Hernández (31 o 313 según se mirara) sin sospechar la gran tormenta que se les  acercaba
- Hola Soledad . ¿Te trata bien el tiempo bilbaíno?
- Un poco húmedo para mi gusto.  Pero dudo mucho que quieras hablar del tiempo que hay en las vascongadas  ¿Qué es lo que quieres Aroa?
-Trabajamos juntas en esta misión pero tu aun no me has dicho como piensas conseguirlo. No soy una mujer que solo recibe ordenes, me canse de eso
-No suelo revelar mis secretos pero ya que somos socias te lo diré, en una de mis  misiones encontré algo en Sevilla, un artefacto que permite abrir puertas a un lugar increíble -En ese momento Soledad sacó de su escondite la Llave de Ishtar y se la dio a Aroa para que la examinara. -. Conocí al Guardián de la Llave . Tiene un ejército de hombres de todas las épocas, sacados de lugares y momentos al borde del desastre.
Y está dispuesto a utilizarlo en favor de cualquiera que luche contra sus enemigos.
- ¿Que son?-Pregunto extrañada la ex secretaria de don Patricio
- Los nuestros. El Ministerio del Tiempo -Soledad sonrió de forma misteriosa-. Y por la mayor de las casualidades, o del destino, encontré la forma,  lo que siempre habíamos estado buscando. Si esta misión sale bien, será la última. Acabaremos con el Ministerio del Tiempo, de una vez y para siempre.
Los días fueron pasando y junio se despidió para dar paso a julio cuando don Patricio llamo a la patrulla principal del ministerio para hacer tareas “burocráticas”
-Deben ir ustedes al tratado de Lisboa en 1668, acabamos de encontrar un problema que teníamos desde hace mas de 24 años , cosa lógica con los bombardeos que asolaban Madrid en 1938, y el caos que reinaba en el Ministerio de entonces, pero bueno lo importante es que hemos caído en la cuenta de que el agente don José Florences apuntó "3x artilugios de prestidigitación" en su viaje de ida a la firma del tratado de Lisboa, pero sólo "2x artilugios de prestidigitación" a su vuelta.
Os  enviamos a esas fechas para que hagáis de "equipo de limpieza", con la dificultad añadida de no poder interferir con la misión de la Patrulla anterior por lo tanto hasta que el "artilugio" se pierda, no hagáis nada.
-Venga chicos el siglo XVII os espera con los brazos abiertos-Dijo Iñaki
Mientras eso ocurría en el del 2 de julio de 1962, el ministerio de 1938 sintieron un
ligero temblor, como si el metro hubiese pasado demasiado cerca, y varios puñados de polvo cayeron desde las lámparas incandescentes. Todo el mundo se detuvo un momento en el pasillo: un monje cisterciense perdió el hilo de lo que departía con su compañero, letrado en la corte de Carlos III. Una joven aprendiza de modista se escabulló entre ambos, miró al techo como todos, y pasado el susto inicial siguió hasta el despacho del subsecretario. Tuvo que llamar dos veces hasta que le dieron permiso.
- La Patrulla está lista para la misión, señor subsecretario. Y ya han pasado por las manos de Don Humberto.
- Excelente, seguro que  habéis hecho un gran trabajo, como siempre
El siguiente temblor se dejó sentir con más intensidad. La muchacha palideció, mientras el subsecretario empujaba, con los gestos automáticos de quien un cajón que habían abierto las vibraciones-. ¿Y por qué no están ya aquí?
- Se trata de Don José, insiste en llevar su propia chaqueta, como siempre.
- Hágales venir. Déjeles claro que se lo he dicho yo.
La muchacha asintió, aturrullada, y salió tan rápido como pudo hacia el departamento de vestuario en ese momento Don Diego Rodríguez de Vivar (el hijo del Cid y que supuestamente murió en  1097, en la batalla de Consuegra.) y la señorita  María de Cervello (la hija de los barones de Cervello) entraron en el despacho del subsecretario:  Él estaba perfecto, engalanado de amarillo como un guardia real y ella iba de novicia. Segundos después la habitación entera se sacudió. Diego conservó a duras penas el equilibrio y sostuvo a María para que no cayera. Incluso el subsecretario, que estaba sentado, casi se fue al suelo.
- ¡Qué ganas tengo de que acabe este maldito bombardeo, y que ganen unos u otros, los que sea, pero que nos dejen trabajar en paz!
Un caballero de pelo gris, vestido con chaqué  negro, entró entonces en el despacho, manteniendo la vertical gracias a un bastón con una bola en la parte superior:
- Yo también tengo ganas de que termine, don Guzmán. Los teatros están vacíos cuando amenaza "lluvia".
- Pero don José, ¿Cómo anda usted aún vestido así? ¿Es que no le ha dado mis instrucciones Cornejo?
- Sí, pero el uniforme que me ofrecía era totalmente impráctico. Debería dejar atrás la mitad de mis trucos si me pusiera esa casaca y esa gorguera.
- Señor Florences necesito que vayan al siglo XVII y se aseguren que se firma el Tratado de Lisboa. Irán como miembros de la delegación del marqués del Carpio, don Gaspar de Haro, antepasado mío por cierto, enviados por la reina regente doña Mariana. Entienda usted que no puede presentarse en el Convento de San Eloy vestido como si fuera al Teatro Real a ver "Carmen".
- Pero... ¡soy el Gran Florences! ¡La elegancia es parte de mi personalidad!
- Quizás no sería muy apropiado para la época -Dijo María
- Hágame el favor, don José vístase adecuadamente. Puede llevar su chaleco bajo las ropas, eso se lo concedo. Seguro que ahí aún le caben unos cuantos ases, aunque no lleve mangas y cuando vuelva, le conseguiré un permiso y entradas para que pueda ir a ver a Houdini a Londres en 1904.  
- ¿A Harry Houdini? ¿Al Hippodrome?
- Primera fila, prometido.
Con aquello, el Gran Florences no volvió a rechistar. Se puso las ropas ordenadas, adoptó unos impecables modales adecuados al siglo XVII (en aquellos detalles sutiles era un maestro) y, antes de que otra bomba pudiera caer sobre Madrid, la Patrulla cambió el 4 de mayo de 1938 por el 12 de febrero de 1668. Don Javier Guzmán el subsecretario del ministerio de 1938 les dijo que había sospechas, por documentos recién encontrados en el siglo XX, de que alguien intentaría sabotear la firma del tratado de paz: alguien que muy probablemente está metido en esta larga sala, en ese momento entraron tres sirvientes, dos mujeres y un hombre vestidos con librea inglesa (fue idea del Conde Montagu, para que no se vistieran uniformes españoles ni portugueses), y les traen un refrigerio. La mayoría de los hombres se aprestan alrededor de las bandejas
- Vigila bien a Don Florences-Le dijo la sirvienta a María Cervello (Era Lucrecia)
María  abrió mucho los ojos y Lucrecia se azoro, y se aparto de ella retirándose con sus compañeros de servicio, mezclándose con los representantes. María miro a don José Florences ¿Qué ha querido decir aquella sirvienta? Se lo quería preguntar, pero uno de los portugueses ha echado enseguida a los tres camareros. De repente, la sencilla misión parecía complicarse...La firma del Tratado iba a marcar, precisamente, la separación de Portugal y España, pero pasarían algunos días hasta que los monarcas respectivos firmaran lo que sus ministros plenipotenciarios habían estado acordando y redactando en San Eloy. Diego notaba que la delegación portuguesa se movía particularmente a gusto por el convento. Don José le explicó que, a lo que parecía, el lugar llevaba 120 años bajo protección real, y que la nobleza lo utilizaba a menudo para sus reuniones.
- Entonces, ¿Ha sido una falsa alarma? -Les preguntó María.
- Eso parece.
- De todas formas yo no bajaría la guardia -Dijo Diego.
- Podemos irnos a casa -Declaró don José-. El tratado ya ha sido firmado y nadie ha tratado de impedirlo.
- Todavía no ya hay un acuerdo, pero la delegación española y la portuguesa no se separarán hasta mañana pero en una noche, muchas cosas pueden torcerse.
- ¿Creéis necesario que asistamos a la cena que ofrece la familia da Silva?
- Imprescindible.
- Si crees que puede haber algo que alguien pueda realmente estar tramando algo, como sugerían los documentos el momento perfecto para intentarlo sería esta noche
bien durante la cena o tras ella, para que puedan echarse las culpas entre ellos-
- ¿Un intento de asesinato Don Florences? -Se alarmó María.
- Es una posibilidad un veneno, un cuchillo por la espalda. O una pelea, forzada por alguien...podemos vigilar lo primero y dificultar lo segundo.
- ¿Cómo? -Preguntó Diego, aunque conociendo el talante de su compañero de Patrulla, ya se imaginaba la respuesta.
- Vosotros dos vigilaréis, mientras yo les distraigo con un espectáculo digno de la distinguida audiencia.-Dijo Don José. Durante la cena, se repartieron los papeles: Diego y José vigilaban que nadie llevase armas ocultas. Los ojos de ambos estaban acostumbrados a reconocer los sutiles detalles que podían delatar un pliegue oculto en la capa, la bota o incluso el sombrero, relleno de un filo mortal o un botecito de ponzoña. María se ocupaba de las labores sociales, reconduciendo posibles tensiones en la conversación hacia terrenos inofensivos. Menos control tenían sobre las viandas y la bebida que servían los mismos sirvientes de la tarde junto a otros dos que no habían visto antes, pero puesto que escanciaban desde las mismas jarras para todos, y cada uno elegía los cortes que le parecía de las grandes bandejas comunes, de haber venido algo de ello envenenado desde la cocina hubiera afectado por igual a portugueses, españoles y al inglés. Cuando la cena estaba avanzada, el marqués del Carpio tomó la palabra según le había pedido Florences, y se dirigió a todos:
- Según me ha contado nuestro querido conde de Valladolid, hace algunos años recaló en su ciudad una tropa de actores y saltimbanquis de lo más espectaculares. De entre todos ellos, destacaba un florentino llamado Jonás Pinetti que ofrecía prodigiosos entretenimientos que parecían imposibles. Aunque aparentaba estar instruido por el mismísimo diablo, el conde Florences le obligó a confesarle sus secretos, y resultaron de lo más mundanos, aunque tremendamente astutos.
- ¿Tuvo usted que torturarlo mucho...? -Preguntó uno de los da Silva que estaba sentado junto a Don José, girándose hacia él. Pero la silla estaba vacía. Su voz le hizo girarse en dirección contraria, hacia la cabecera de la mesa.
- No crean todo lo que oigan -Dijo el "conde de Valladolid", con expresión comprensiva. Si, sabía lo que estaban pensando. Lo que todos pensaban cada vez que le miraban, desde hacía tantos años, aunque por educación nadie lo dijera: "Viste bien, ¡pero qué feo!". Bajó una poco la cabeza, acentuando un tanto más las sombras que le daban volumen a su prominente nariz. Extendió una mano vacía hacia el lado, le dio la vuelta, mostrando el dorso, y volvió a girarla hacia ellos sosteniendo una bala de cañón de dos libras. La dejó sobre la mesa, pero en su otra mano, hasta entonces igualmente vacía, había aparecido otra bala del mismo calibre. Y en la derecha otra,
y en la izquierda otra. Parecían salir del mismísimo aire, giraba una mano vacía, la volvía hacia ellos, y aparecía otra bala de cañón. En un momento, sobre la mesa había seis balas-. Pero tampoco confíen en todo lo que vean.
Durante los siguientes minutos, fue haciendo aparecer y desaparecer monedas, vasos e incluso bandejas. Una carta troceada reaparecía minutos después sobre el regazo de alguien en el otro extremo de la mesa. Pequeños artilugios de su invención de aspecto inofensivo fueron entrando en juego, como una vela que parecían arder espontáneamente en sus manos, o una cajita de rapé que lanzaban pequeñas agujas a tanta velocidad que parecían aparecer por sí solas en un alfiletero situado a varios metros. No podía hacer sus habituales juegos con cigarros, ya que faltaban casi veinte años para que se inventaran los primeros en Sevilla, pero salió del paso con unas cuantas pipas de arcilla que no había tenido problema en agenciarse en el puerto de un comerciante holandés. Se materializaban encendidas o apagadas en sus manos, dentro de tarros e incluso detrás de un cuadro. Mientras el gran Florences encandilaba a su audiencia, María y Diego acabaron de asegurarse de que nadie pensaba poner en peligro a nadie. No tendrían que haberse preocupado: había una sensación generalizada de maravilla. Don José tenía el tacto necesario para que todos supieran que había un truco escondido tras cada juego de manos pero sin poder comprender cómo lo había hecho, que no se trataba de brujería sino de una ilusión muy bien ideada. Tras la función privada llegaron los elogios, los brindis y las chanzas.
Los miembros de ambas comitivas se habían retirado ya a dormir, y el servicio se ocupaba de limpiar la estancia:
- Mucho noble, mucho general, mucha alcurnia, pero guarros a mas no poder
- Al menos podremos buscar con tranquilidad. ¡Menudo fenómeno, el mago éste!
- Alardeaba un poco, ¿No crees Lucrecia? -Dijo Rubén Tudela
- Debe ser Lisboa, que nos vuelve a todos un poco locos -Dijo Vicky, mirando algo irónicamente a sus dos compañeros. - Se ha arriesgado un poco, pero ha conseguido lo que quería: Distraerlos -
- ¿Alguno sabe qué buscamos? -Pregunto la onubense
- Yo no me he fijado, lo siento -Dijo Rubén-. ¡Si es que no paraba de sacar cosas!
- Mañana partirán las comitivas y tendremos que irnos. Sea lo que sea, sea como sea, hay que encontrarlo esta noche.- Le contesto la ex abogada republicana.
Al mismo tiempo María dormía mientras Diego permanecía de guardia, rondando los pasillos en uno de sus habituales arranques de energía mientras que José Florences, la se recogió en la estancia que le habían reservado los monjes y, a la luz de un candil, volvió a repasar la documentación del Ministerio, cuando encontró una carta, de autor anónimo (que firmaba sólo como "A.") se refería a cosas algo más elevadas.
En términos vagos, afirmaba que "la causa de nuestra desgracia" (del autor o autora y a quien fuera dirigida), estaría pronto "acorralada en un claustro de Lisboa". Que se había asegurado de no faltar a su "fatídico encuentro". Y lo más preocupante, que "aunque ellos buscaran la paz", el autor y su destinatario sólo podían aspirar a "obtener venganza: sangre por sangre". Aquella carta había sido fechada en la capital lusa dos semanas antes de la reunión para la firma del Tratado. No se conservaba el sobre ni señas del destinatario, que hubieran ayudado mucho a saber de quién escribía. Lo más desconcertante era que, si el destinatario era español, y había que sospechar entonces de la escasísima delegación de Gaspar de Haro y Guzmán, ¿Por qué entonces la carta estaba escrita en portugués? Y si se trataba de lusos con alguna cuenta pendiente con de Haro, ¿A quién escribía en Cádiz? El misterio comenzaba a llamarle la atención, y cuando se centraba en algo no lo abandonaba hasta resolverlo.
Don José Florences guardó la carta, sopló la vela y se tapó con la manta: desde luego, ya no tenía la vitalidad de Diego para aguantar en pie tanto tiempo. Pero lo despertaron de madrugada
- ¿Qué ocurre?
- Seguís durmiendo a pierna suelta sin echar el trancón -Susurró el hijo del Cid
-. Cualquiera puede entrar en vuestro cuarto...
- ¿Para eso me has...?
- Es ella. Otro sueño.
Se apartó un poco para que pudiera ver la forma recortada de María, en camisón, el pelo desordenado, su cuerpo juvenil proyectando sugerentes sombras bajo la tela, el rostro empapado en sudor, los labios, temblorosos.
- La madre del Señor, la virgen se me ha vuelto a aparecer. Son los sirvientes, los tres que nos trajeron el refrigerio:- Esconden algo.  Estoy segura de que esconden algo.
- Iba a acompañarla de vuelta a su habitación -Dijo Diego-Pero me he dado una vuelta por las habitaciones del servicio y no hay nadie. Ni los tres que dice ella, ni los dos portugueses que estuvieron atendiendo también en la cena. Están vacías.
- Habrán empezado a trabajar pronto...
- Tenemos que comprobarlo y vigilar a la vez las habitaciones de todos los firmantes del Tratado. Son muchos, pero están repartidos en dos pasillos. Vestíos, don José.
En cuanto a vos, María...
- Estaré lista en un momento.
- No hace falta que...
- Vendré con vosotros. Si alguien resulta herido, sé cómo ayudarle...
Diego no podía perder más tiempo discutiendo:
- Está bien -Se levantó y apoyó la mano en el pomo de la espada-. Estaré guardando el pasillo: No tardéis.
La Patrulla se relevó para vigilar los dormitorios de los insignes invitados de San Eloy. El frío sol de febrero les recibió sin que hubiera novedades en la situación, y poco a poco las cámaras fueron despertando. Un almuerzo ligero, unas despedidas esencialmente cordiales, y la tensión se desvaneció en el aire: el Marqués del Carpio y su séquito llegado de 1938 dejaron atrás Lisboa con la sensación de haber hecho lo que debían, pero quizás no todo lo que se esperaba de ellos. Sin embargo si se hubieran acercado a las cocinas, se hubieran encontrado una situación muy diferente.
- Suelta al conde, muchacho -Dijo por segunda vez Lucrecia Hernández, apuntando con la pistola al sirviente que la noche anterior se había retirado traspuesto.
- Aún podemos resolver esto -Aportó Rubén, sin demasiada esperanza. El chico aún no había cumplido los 30, pero tenía fuego en la mirada.
- No quieres hacerlo -Añadió  Victoria.
- ¿Querer? ¡Oh, sí! Quiero hacerlo. Quiero hacerle pagar a este mal nacido, pero desearía que estuviera mi madre también, para que le pudiera escupir en la cara.
- Pero si es un conde inglés. Qué tiene... -Apeló Rubén Tudela.
- Y almirante de la flota inglesa. Os conozco muy bien, señor Montague, a vos y a ese pirata de Blake. Sus barcos saquearon la flota española de Francisco de Esquivel hace diez años, cuando regresaba de las Indias -la presa del muchacho le apretaba fuertemente el cuello con el brazo, le dificultaba respirar y desde luego le impedía hablar, aunque lo intentaba-. Capturaron un galeón entero, los muy ladrones: dos millones de pesos, que ya se sabe que el inglés, de la plata es la polilla. Pero eso no les bastó, no: además hundieron la "Almiranta de San Francisco Javier". 117 iban a bordo y casi 100 de pasaje, y el mejor de todos, ¿Sabes, basura apolillada? -Le pegó una patada por detrás de las piernas, sin soltarlo-, el mejor de todos era mi padre, Rafael.
Mientras el chico hablaba, Rubén le echó una mirada a Victoria: ella tampoco veía clara la situación. No podían ayudar a Montague a liberarse sin que el muchacho le hiciera un estropicio. Habían visto a qué velocidad salían las agujas disparadas de aquel trasto: a bocajarro podían atravesarle el cráneo al conde. Lo peor es que la diatriba del ofendido muchacho estaba haciendo mella en Lucrecia: aquel mal nacido inglés era el causante de la muerte de tantos hombres en el mar. ¿Y tenía que pegarle un tiro al muchacho que sólo quería vengar a su padre?
- ¿Era marino tu padre? -Preguntó de repente la onubense.
- Era del tercio de arcabuceros, como su abuelo. Pero 33 reales al mes no pagaban su entrega y su arrojo, os lo aseguro.
- ¿Cómo os llamáis?
- Me llamo como mi abuelo y como mi bisabuelo, Alonso de Entrerríos
- Alonso -Le dijo Lucrecia casi sin pensarlo. -,¿Tienes hijos?
- No he tenido tiempo-Le contesto el muchacho, sin aflojar la presa,
- Pero te gustaría tenerlos, algún día.
- Cuando puedan tener un padre del que sentirse orgullosos.
- Bien pues tendrás que enseñarles a soportar el dolor y  a ser justos y sobre todo enseñarles a asumir que en la guerra los hombres se matan por su patria, no porque se odien. Que vengarse contra una guerra no tiene sentido Alonso.
- Dile eso a mi padre. Mi padre murió por su culpa. ¡Él ordenó el ataque! ¡Lo merece, merece morir! -La ira y la confusión le brillaban en los ojos. El inglés seguía pugnando por hablar, pero la presa se lo impedía, y de su garganta sólo salía un gorgoteo ahogado. Alonso estaba decidido a disparar la caja lanzaagujas directamente contra la sien del conde de Sándwich.
- No sé si has notado que cada vez que mencionas el ataque al barco en el que iba tu padre, intenta decir algo. Escúchalo; luego haz lo que quieras.
Al joven le movía la venganza, y su calor abrasador podía relajarse cuando las dudas de su piedad trataban de abrirse camino. Sin soltarlo, aflojó un poco la presa sobre el cuello del inglés, que empezó a tragar aire con ansiedad, boqueando como un pez. Jadeó un rato, antes de decir:- Yo no ordené el ataque a la bahía de Cádiz.
- Mientes -Dijo Alonso de Entrerrios el bisnieto, y se lo repitió gritando al oído
-. ¡Mientes! ¡Tú eres el almirante de la flota! ¡Claro que lo ordenaste, bellaco!
- Sí, soy almirante de la armada inglesa, como Blake, y sí, buscábamos a la flota de Indias. Podría haber sido responsable de la muerte de tu padre. Pero no estuve al mando en aquel momento. En 1656, la comandaba Richard Stayner.
- Eso es mentira -Dijo el joven Alonso con menos convicción que antes.
- Es cierto, Montague estaba tratando asuntos con el rey de Portugal cuando atacaron a la flota en Cádiz -Dijo Ruben-. Mira, entiendo muy bien lo que es perder a alguien que quieres, y necesitar hacer algo para que tenga algún sentido. Encontrar al culpable y castigarlo puedes matar a este hombre y te sentirías bien, te sentirías muy bien pero si lo que quieres es vengar la muerte de tu padre, con eso no habrías logrado nada. Habrías matado a un hombre más para nada, que es para lo que son las guerras.
Y en este caso, ni siquiera al hombre adecuado. Stayner ordenó el ataque a Cádiz, Montague es inocente. Estaba aquí, en Lisboa.
Alonso  se tensó, sacudiendo a Edward Montague. Le clavó aún más si cabía la caja de rape en la sien. Lucrecia reafirmó su posición y disparo al aire para asustarlos .
El joven jadeaba casi tanto como su presa. Volvió a sacudirlo, lo soltó y comenzó a sollozar espasmódicamente, sin que las lágrimas consiguieran salir de sus ojos .
Y durante un rato los tres le consolaron  y ya con el deber cumplido cruzaron la puerta que los llevaba al Madrid  de 1962 . Allí Iñaki les esperaba a su retorno por la puerta del tiempo. De camino a la gran escalera, por los pasillos, le informaron a grandes rasgos de lo que había ocurrido; omitieron, por supuesto, el nombre del que había atacado a Montague
- No creo que el inglés dé problemas-Dijo Rubén cuando salieron del pasillo lleno de puertas y alcanzaron el descansillo de la escalera de caracol. - Ha entendido que era un tema personal, y no lo convertirá en un asunto de Estado.
- Además -Completó Lucrecia-: Le amenazó un español y le salvaron otros tres españoles. Todo en paz.
De repente, se oyó una explosión sorda que venía del piso de arriba. Enseguida otra, de más abajo, y otra, y otra más, ésta en el mismo pasillo que acababan de atravesar. Todos se volvieron para ver como, en desastrosa sucesión, varias puertas estallaban con violencia, lanzando astillas de madera pero dejando tras de sí una pared de piedra lisa. Iñaki Plazaola avanzó algunos pasos hacia ellas, antes de darse cuenta de que las luces del pasillo se apagaban progresivamente, mientras las detonaciones seguían sucediéndose por todo el Ministerio. Se giró hacia la atónita Patrulla:
- No hay tiempo -Les dijo, antes de que la decisión reemplazara a la congoja-. Es la única posibilidad.
Cargó contra ellos tres con todas sus fuerzas, pillándoles desprevenidos y los arrojo por encima de la barandilla hacia el abismo sin fondo que se abría en el hueco de la escalera de caracol del Ministerio. La Patrulla de 1962 cayó, cayó y cayó, mientras a su alrededor muchas puertas de los pasillos seguían explotando y las luces se iban extinguiendo. Les engulló la oscuridad y de repente era de día y estaban cayendo hacia arriba. Salieron despedidos por encima de un muro de roca natural y empezaron a rodar ladera abajo por una pendiente abrupta y llena de guijarros marrones, incapaces de frenar su bajada hasta que lo hicieron unos arbustos por ellos. Entonces, perdieron el conocimiento. Cuando despertaron, un dinosaurio estaba mirándoles a pocos metros  un auténtico "lagarto potente", de 15 metros de largo, casi 20, con un cuello fuerte de seis metros, y una cola similar que lo equilibraba. Claramente no era un iguanodon, ni tampoco un megalosaurio: en aquellos momentos se estaba comiendo las hojas de una palmera, con una fruición que indicaba que podía acabar con una plantación de ellas en un sólo día si se lo propusiera.
- Creo que es un Arago saurio -Dijo Rubén aun medio mareado
- ¿Conoces a estas criaturas?-Pregunto Lucrecia
- De pequeño me encantaban los dinosaurios, luego se me fue pasando, pero si aparecía alguna noticia sobre el tema en el periódico, me la leía. Supongo que seguimos en España, y el único dinosaurio así que yo conozco en la Península es el Arago saurio. Se llama así porque se encontró por Aragón.
- Creo que por allí lejos he visto el brillo del mar. Me parece que os equivocáis, no puede ser Aragón.
- No te fíes mucho de la geografía que recuerdas, me parece que hemos retrocedido muchos, muchos años. Por aquel entonces los continentes eran distintos, y me parece que el mar llegaba hasta Aragón, e incluso hasta Sevilla.
- Eso no puede ser dios creó el mundo como es no tendría sentido que lo hubiera hecho de una forma y luego hubiera ido cambiando colinas, mares y bosques de sitio.
Rubén Tudela iba a contestarle  algo a Lucrecia, tal vez divertido, tal vez mordaz. Victoria lo atajó con una pregunta que, creía, era más relevante:
- Has dicho que estamos muy lejos en el pasado. ¿Cómo de lejos?
- Creo que demasiado.
- ¿Cómo de lejos, Rubén?
- Hacia el Cretácico.
Victoria  abrió mucho los ojos: si eso era cierto, significaba que estaban jodidos
- ¿Y eso qué año es? -Quiso saber la onubense, sin entender palabra Rubén Tudela dudaba si contestarle, pero necesitaban tener todas las cartas sobre la mesa.
Intentó decirlo poco a poco y con suavidad:
- Unos 130 millones de años antes de Cristo.
La viuda negra recibió el número con frialdad, al principio. Poco a poco, la magnitud de la cifra, el abismo inconmensurable de los años, se le echó encima
- Pero... pero... Dios creó el mundo hace... unos 6000 años como mucho.
Rubén le puso la mano en la espalda, para recalcar que estaba a su lado. Victoria misma estaba un poco aturdida:
- Quieres saber si hay seres humanos o estamos solos en el mundo, ¿Verdad? .
Yo también porque si estamos 130 millones de años antes de nuestra era, faltan casi 128 millones de años antes de que existan seres humanos, y aún más para que haya nada ni siquiera parecido a una puerta -
Los tres miraron al suelo, incapaces de sostenerse la mirada. Rubén apretó los dientes
- Nos la ha jugado bien, Iñaki..
Sonó entonces un ruido espantoso, que parecía venir del otro lado del monte por el que habían caído. El Arago saurio levantó la cabeza ante aquella especie de bramido, y pareció decidir irse con el resto de su manada.
- ¿Qué ha sido eso? -Preguntó Lucrecia, alarmada.
- Creo que no estamos solos -Victoria señalaba hacia el lugar del que había llegado en enorme bramido. Algo gris brotaba desde detrás de la montaña-. Humo y donde hay humo... ¡Hay fuego! Y si hay fuego, ¡Alguien lo está haciendo!
-Corramos a averiguarlo-Exclamo Rubén entusiasmado. Pronto llegaron al lugar
- Habéis venido-Les contesto una anciana
-¿Cómo te llamas?-Le cuestiono Rubén
-María. Mis padres eran los barones de Cervello
-Es ella-Dijo Victoria
-No puede ser-Respondió Lucrecia-.La vimos hoy mismo. Era una joven llena de vitalidad ¿Qué es lo ha pasado?
-¿Cómo llegaste aquí María?-Le cuestiono Victoria
-Me salvo el bueno de José. Las puertas estaban rotas, habían empezado a desaparecer con un gran ruido. Y el me dijo que la única manera de sobrevivir era bajar aquí abajo. Me empujo y caí y caí hasta que llegue aquí. Y había otro agente cuando llegue pero no duro mucho. Y nunca vino nadie.¿Puedo irme a casa ya?. Y tras decir eso María murió con apenas 50 años. Los tres estaban llorando y Lucrecia le cerro los ojos
-Le paso lo mismo que a nosotros-Murmuro Victoria.-¿Pero como pudo pasar lo mismo en su época y en la nuestra?. Y había otro. Paso en todas las épocas a la vez , en todos los ministerios
-Eso no puede ser-Dijo Rubén.-¿Qué podría ocurrir en todas las versiones del ministerio a la vez?. Estaría registrado en los archivos anteriores y posteriores.
-Tenemos que volver al cráter del volcán-Dijo Victoria  al oír un rugido
-Secundo la moción-Dijo Rubén igualmente asustado-¡¡Corred¡¡
De alguna manera consiguieron  encarnarse al monte viendo y subir sin mirar atrás en ningún momento. Pronto llegaron al borde del cráter, aunque aquello tenia aspecto de volcán no había lava por ninguna parte . Se veían grietas, anchas por las que podía caber una persona. No era fácil pero siguiendo la ruta adecuada deberían podían llegar hasta ellas sin despeñarse
-Por allí llegamos, por allí volveremos-Dijo Rubén
Los tres miembros de la patrulla salieron disparados desde el fondo del pozo y felices de estar a salvo se abrazaron y se dispusieron a subir las escaleras de caracol el largo camino hacia arriba pero algo no iba bien ..los pasillos estaban casi vacíos, semisocuros y algunas puertas estaban intactas y escritas con números romanos.
Pero aun les quedaba una sorpresa mas al llegar al despacho de don Patricio, pues no era el quien ocupaba su lugar.
- Rubén y Victoria -Dijo Aroa desenfundando el revólver y apuntándoles alternativamente y echando la otra mano al pomo del gladius. Aprovechando que aún no había visto a su compañera, Kent hizo una discreta señal a Lucrecia para que permaneciera oculta y no asomara por la puerta del despacho.  
- ¿Donde está Don Patricio? -Preguntó Rubén.
- ¿Y qué ha hecho con Maite? -Inquirió  Victoria-. ¿Dónde está todo el mundo?
- No maculéis memoria de Patricio. Habéis ánimo, emergiendo aquí.
- ¿Qué es lo que dice? -Murmuró Rubén. La malagueña, alarmada, no le contestó
sus ojos volaban por la estancia, absorbiendo detalles del despacho e incluso, más allá del ventanal, del claustro exterior.
- Este era vuestro secreto. Sic vos intentabais iteramente alterar historia, captando nuestra infirmidad. Sed Hispania no es infirme, ni en su aciaga hora.
Iba a añadir algo mas cuando  Lucrecia rápidamente entro en el despacho y le rocío la cara con cloroformo. Y esta se desplomó sin sentido.
- ¿Pero por qué hablaba en latín? ¿Y don Patricio? ¿Y los demás?
- Este no es el Ministerio. Míralo tú mismo Rubén -Le contesto Victoria señalando hacia la armadura romana, y hacia el mapa del despacho-. Mira Sudamérica: sigue toda bajo control español. Hispano, en realidad, ¡porque siguen siendo romanos!.
Ha pasado algo terrible en la Historia, algo que la ha cambiado muchísimo
- Iñaki nos salvó -Cayó entonces en la cuenta Lucrecia-. Nos envió al pasado remoto para que no nos afectara el cambio del presente.
-Estamos en un mundo paralelo -Apuntó Rubén
- Pero no es tan sencillo. No hay ningún cambio de un momento concreto que pueda alterar tantas cosas y que a la vez siga existiendo alguien como Patricio. Según este, el Don Patricio de este mundo estaba muerto, pero existió. Si se hubiera producido una variación en la Historia en época de los romanos, por ejemplo, que es lo más evidente, los cambios posteriores serían tan extensos...
- ...Que no existiría la misma gente en el presente -Acabó la frase Rubén.
Recordaba la arenga que Don Patricio e Iñaki le había soltado sobre matar gente del pasado que podía tener descendencia importante en el futuro si los romanos nunca hubieran dejado de ser un imperio, ni Don Patricio ni este personaje deberían existir en el siglo XX. Tal vez ni siquiera el Ministerio.
-Eso significa que tenemos que arreglar los problemas de atrás hacia adelante, para tratar de corregir la Historia. Si lo hacemos de otra manera, desharemos nuestro trabajo cuando reescribamos los acontecimientos. Que estamos solos, también, porque el Ministerio va a ir detrás nuestro-Dijo Victoria
- ¡Pero si vamos a corregir la Historia para que sea como debe ser !
- Sí, Lucrecia, pero míralo desde su punto de vista: vamos a intentar cambiar su versión de la Historia para que sea como nuestra versión de la Historia.
- La nuestra es la correcta -Se reafirmó la onubense.
- No perdamos tiempo necesitamos parecer hispanos del siglo IV. Y dame la libreta de las puertas, Rubén tengo que calcular la correcta-Dijo Victoria Kent
- Esto nos sobrepasa Vicky, ¿Estás segura de lo que hacemos?
- ¿Quieres vivir ahí fuera Rubén? ¿En una España con gladiadores y una América colonizada?.  No, gracias ninguno de nosotros tiene un hogar en este mundo.
Tenemos que hacerlo paso a paso y creo que sé por donde empezar. Hay que partir de que los cambios se han producido, o han arrancado al menos, de España. Si aquí siguen siendo romanos es porque algún emperador nacido en Hispania cambió la historia como la conocemos y evitó la caída del imperio. No hay tantos, dos o tres, a lo sumo, y sólo uno que tuvo la oportunidad de evitar algo así: Teodosio el Grande.
Por lo que fueron a la sección de vestuario que afortunadamente para ellos seguía donde ellos la recordaban pero tan vacía como el resto del Ministerio.
- ¿Por qué tienen tan poco personal?
- Otro misterium del Ministerium -Bromeo Rubén. Tal y como esperaban, fue fácil encontrar ropajes apropiados para su viaje a la Hispania imperial. Era prácticamente la moda predominante en todos los estantes del departamento de Vestuario.
- Estamos listos -Dijo Lucrecia enfundada en una estola de color blanco en que escondía la pistola que requiso al  falso subsecretario del ministerio. Mientras Rubén iba vestido de legionario.
- A salvar la historia sea dicho-Exclamo Victoria antes de cruzar la puerta MMXVII
Alrededores de Segovia, 378 DC
La puerta que Victoria Kent había localizado en el Ministerio alternativo les había dejado en Bergidum, lo que en su época se conocía como El Bierzo. En aquellos tiempos era una localidad bastante animada, llena de trabajadores y legionarios, debido a la presencia de unas ricas minas de oro. Los sestercios, sin embargo, ya se los habían procurado antes de salir del siglo XX. No se quedaron allí demasiado tiempo: Utilizando la cómoda red de caminos romanos, estuvieron  recorriendo la ruta hasta Legión Gemina, Dessobriga, Pallantia y Septimanca, sin demasiada prisa, en jornadas de viaje cortas y espaciadas. La razón, evidentemente, era que Victoria era la única que sabía hablar latín, y durante aquellos tres meses y medio había estado dando un curso acelerado e intensivo a sus compañeros de viaje.  El plan era acercarse a Cauca, donde Teodosio había nacido, y tratar de hacerse un hueco en su gran domus.
Poco sorprendió a Rubén que el plan se diese la vuelta desde el mismísimo inicio sabían que Teodosio y Magno estaban luchando contra alguien en defensa propia, su atacante  que no se rindió hirió a Magno en el hombro y luego intento matar a Teodosio sacando un arma mas potente cuando se aferro al vientre y dejó caer el arma, que Rubén se apresuró a recuperar. Y cayo al suelo
-  Debe ser Magno, no él, el futuro... -Dijo el hombre aferrandose a la pierna de Rubén
- Tu futuro -Le dijo el ex pianista, soltándose por la fuerza-. No el mío
- ¿Qué ha sido eso? -Preguntó Magno Máximo, preocupado. Lucrecia sostenía su propia pistola, con la que acababa de disparar.
- Una bala menos -Murmuró Victoria en castellano-. Quedan cinco.
- Esto -Improvisó Rubén guardando el arma-Es la reliquia varita de Júpiter, que descarga el rayo sobre quienes traicionan la confianza y los juramentos. Al parecer este hombre quería usar algo parecido para matar a su señor. Ha tenido su castigo.
El futuro entró en la amplia habitación en forma de mensajero imperial:
- ¿Quién de vosotros es Flavio Teodosio, hijo del comes Teodosio, nacido en Cauca?
- Yo soy.
El mensajero avanzó hasta él y saludó a la manera militar. Abrió un tubo de ónice, sacó de dentro un pergamino y empezó a leer:
- Su sobrino, el Emperador César Graciano Pío Félix Augusto, os ha escrito .
- ¿Qué dispone de mí el césar?
- El emperador Graciano os conmina a presentaros ante él para ser entronizado como nuevo Augusto de Oriente. Como tal, haréis frente al caos que han extendido los godos -El mensajero entregó el pergamino a Teodosio, retrocedió un paso, extendió el brazo izquierdo con la palma hacia abajo y exclamó-. ¡Ave, imperator!
Todos los presentes, algunos con desgana, otros con entusiasmo, le imitaron. A sus 32 años, el joven general retirado Flavio Teodosio acababa de convertirse en emperador
La Patrulla cabalgaba tranquilamente hacia el ministerio tras el deber cumplido
- ¿Estás segura de que no tenemos nada más que hacer aquí? -Preguntó Rubén.
- Del todo. Teodosio se convierte en emperador de oriente, asumirá el poder en enero. Magno se vuelve a Bretaña, y realiza una nueva campaña acumulando influencia, recursos y hombres. Dentro de cuatro años, a la muerte del emperador de occidente, Magno se autoproclamará emperador y marchará sobre la Galia. Teodosio le apoyará, al principio, pero en el 388 se enfrentarán, el uno contra el otro, y Magno perderá. Durante un breve tiempo, Teodosio unificará el Imperio, antes de que las pugnas internas y la presión de los godos acaben con él.
- Es una lástima que tengan que luchar los dos parientes. Parecían quererse.
- Magno nunca fue un hombre que tolerase en el poder a los que no eran mejores que él Lucrecia pero sí que es triste. Si ese hombre hubiera conseguido sus fines, y Teodosio estuviera muerto Magno hubiera tomado las riendas y hubiera sido un gobernador fuerte que no permitiría que el Imperio se fragmentara y toda la Historia sería diferente.
- ¿Dónde vamos ahora? -Preguntó Lucrecia.
- . En el mapa, vi que Galicia era un reino independiente en pleno siglo XX pero Portugal no pertenecía a él. Debemos corregirlo
- ¿Y sabes dónde puede corregirse eso Victoria?
- En el año 1111 debemos volver al Ministerio, ya no será el mismo de la última vez, pero todavía no será el nuestro. Posiblemente aún estemos bajo busca y captura, así que recomiendo quedarnos en los pasillos hasta encontrar la puerta número 24.
- ¿E iremos al siglo XII vestidos de romanos?-Pregunto Rubén
- Ya se nos ocurrirá algo.
La patrulla atravesaron la puerta del tiempo que los  llevaba al ministerio de 1962 con los sentidos alerta. No tardaron en darse cuenta de que habían hecho bien: se oía ruido, los pasillos del Ministerio volvían a estar transitados por agentes y el número de la puerta ya no estaba en cifras romanas. Sin embargo, trataron de mantener un perfil bajo, los rostros en sombras y no cruzar las miradas con quien se encontraran sospechaban que seguían en una versión alternativa de la Historia, y la última vez que pisaron el Ministerio, Aroa lo gobernaba y ellos eran fugitivos del ministerio.
- Es posible que sigan detrás nuestro. De hecho, cuanto más restauremos la línea temporal para que sea como debe, más se dará cuenta el Ministerio de que estamos siempre en momentos clave de la Historia, y más nos perseguirá.
Y ya en el ministerio empezaron a buscar la puerta 24, que según Victoria debía llevarles hasta principios del siglo XII pero la puerta 24 no aparecía.
- Mirad, la 216 -Dijo Rubén-. ¿No habías comentado que ésta también nos servía?
- Nos va incluso mejor pues nos dejaría en Galicia en el año y mes que nos interesa  septiembre de 1111. Pero según el Listín, esa puerta está en bucle, porque en 1941 hubo un pequeño seísmo en Madrid, apenas perceptible en la calle, pero la puerta se desconectó brevemente del pasado y, cuando volvió, se había quedado clavada. Hay que suponer que el mismo seísmo ocurrió en todas las versiones de la Historia.
Eso significa que una vez pasado el 20 de septiembre de 1111, el otro lado la puerta dejaría de ser una puerta del tiempo y nos quedaríamos atrapados en el siglo XII.
- Bueno, pues entonces sigamos buscando antes de que nos encuentren.
Rubén vio algo entonces que le hizo sonreír:
- Hablando de puertas en bucle -Dijo, parándose frente a la puerta 58
- ¿Qué pasa? -Dijo Lucrecia-. Esa no es la que buscamos.
- No pero esta lleva al servicio de caballeros de Galerías Preciados el 13 de mayo de 1951, sábado. Y también está en bucle.  ¿No tienes curiosidad por ver cómo es el mundo de fuera? Cruzamos, echamos un vistazo para ver como va la cosa y volvemos. Incluso nos podemos documentar en una librería , chicas tenemos que pensar como los malos porque ahora somos nosotros lo que queremos cambiar la Historia.
- A ver, rectificarla -Precisó Lucrecia
- No vamos vestidos como para aparecer por el siglo XX, Rubén-Le dijo Victoria..
- Yo aún tengo mi ropa de 1962 -Respondió sonriente el ex pianista
- Esta bien echamos un vistazo corto, para hacernos una idea de lo que ha estado ocurriendo como dices tu no nos irá mal estar informados-Claudico Victoria
Y pocos segundos mas tarde ya estaban en el Madrid de 1951
Rubén Tudela recordaba el lavabo de aquel centro comercial los había usado no hacía demasiados meses para salvar a Valeria (2 veces) pero había algo distinto, entre ambas visitas, en su anterior visita no estaban panelados en madera. Lucrecia se acercó a una estrecha ventana que había en un extremo de los servicios de caballeros
- Lo que parece es que esta versión la rige el mismísimo diablo
Sus compañeros se acercaron a donde estaba Lucrecia pero al ver lo que les señalaba  no era para nada lo que se esperaban ver: carruajes en las calles, tirados caballos o por pequeños mecanismos de vapor y carbón; farolas de gas en cada esquina y suelos sin pavimentar, grandes edificios en plena construcción, parecía mediodía y sin embargo una densa capa de nubes y contaminación llenaba los cielos, procedentes de multitud de altas chimeneas que se alzaban por doquier y los mas llamativo por el cielo sobrevolaban zepelins
- Tenemos que rectificar la historia cuanto antes-Dijo Rubén atónito
Apenas habían vuelto a pisar el Ministerio de 1962, cuando escucharon una voz que se aproximaba. Aroa  y un agente aparecieron por el pasillo de las puertas 58 y 216. Pero ya no había nadie. “Los fugitivos” ya habían cruzado la puerta 216 que le dejo en el Porriño de 1111 , al cruzarla aparecieron en una habitación de lo que parecía una casa de  rural Rubén señaló la otra puerta de la estancia, y los tres avanzaron con sigilo. Alonso echó un vistazo: no había nadie y les hizo señas para que siguieran adelante. Los tres pasaron a una estancia mayor, que parecía hacer las veces de estancia principal de la casa, salón y comedor: un gran perol colgaba sobre un hogar apagado, y a un lado había espetones. El martilleo seguía escuchándose, más cerca.
Al sacar la cabeza por la puerta de salida, el dueño de la casa les descubrió.
-  ¡Pero si sigue funcionando! -El herrero, que tenía su taller junto a la parcela del casería dedicada a vivienda, soltó el martillo, se secó el sudor de la frente y les fue a saludar afablemente-. No sabía si esas puertas podían repararse. Pero en fin, sólo han tardado tres años -Entornó un tanto la mirada, pensando en algo, mientras los otros tres trataban inútilmente de disimular-. Nos conocemos de algo, ¿Verdad?
- Es probable -Dijo Rubén.
- Usted es de antes que nosotros -Añadió, nerviosa, Victoria-. Pero seguro que nos hemos visto por... los pasillos.
- Aunque no nos presentaron como se debe. Es un honor -Acabó sincerándose Lucrecia, haciendo una reverencia al herrero de Porriño- Conocer a Don Diego Rodríguez, el hijo del Cid.
Diego llevaba tres años anclado en su propia época, desde que, por alguna razón, tras una misión en Lisboa, su puerta del tiempo dejara de funcionar (A diferencia de María y Florences el pudo cruzarla antes de aquellas explosiones)
- ¿Cómo está María de Cervelló? ¿Y don José ? ¿Cómo están todos?
- María... -Empezó a decir Lucrecia, pero sus compañeros de Patrulla abrieron mucho los ojos. No podía contarle la verdad: "Vuestra amiga acabó en el Cretácico, vivió sola durante mas de 24 años murió y se la comió un dinosaurio". Pero algo había que decirle. Y la onubense creía que Diego, como ella, no toleraba las mentiras. Si querían conseguir su colaboración, necesitaban ser sinceros-. Veréis, don Diego: ha habido un tremendo problema en el Ministerio.
- ¿Un problema? -Diego dejó el martillo y les prestó toda su atención.
- Sí, veréis: algo ha fallado en una misión, todavía no sabemos cual,  y la Historia ha cambiado: no sólo en el futuro, sino a lo largo de toda la Historia.
- Recordad que nosotros somos de un Ministerio posterior al que vos conocéis ahora mismo, María está. muerta -El herrero empezó a fruncir el ceño, y Rubén aceleró sus siguientes palabras-, Pero creemos que, si conseguimos reparar los errores, si restablecemos la Historia como debe ser...
- Ya veo. Creéis que si corregís la Historia, María estará viva. Pero mientras tanto, el Ministerio al que pertenecéis, que ya no es el vuestro, os persigue porque os considera rebeldes que queréis cambiar lo que debería ser según sus registros -Rubén estaba asombrado. Diego sonrió y se explicó-. He sido agente del Ministerio más de 10 años: puede que el siglo XII sea mi hogar, pero he viajado por España en docenas de misiones, por muchas épocas de mi futuro y algunas de mi pasado, y hace tiempo que aprendí las consecuencias que podía tener una alteración. ¿Habéis llegado aquí desde alguna puerta clandestina?
- No, desde el mismo Ministerio. La puerta 216 -Dijo Lucrecia
- Correcto, esa era o es mi puerta, veréis un agente que hubiera sobrevivido a una alteración paradójica hubiera vuelto siempre al Ministerio y por tanto para escapar de él tendría que partir desde allí. Os ayudaré: ¿Vinisteis por azar o porque creéis que aquí está la clave para arreglar la Historia?
- Un poco de las dos cosas, creemos que una parte de la alteración histórica es que Galicia se ha convertido en un reino independiente en el futuro y que eso puede empezar este año, en 1111.
- Me temo que, si eso es lo que queréis impedir... el año pasado, el conde de Traba, don Pedro Froilaz, expulsó a las tropas invasoras de Galicia, y hace una semana, por Santa Adriana, proclamó rey de Galicia a Alfonso Raimúndez.
- Santa Adriana el 17 de septiembre-Dijo Victoria en bajito
- Hemos llegado tarde -Rubén lo veía perdido. Tendrían que volver a cruzar la puerta antes de que se cerrara el bucle, y arriesgarse a...
- No creáis -Lo animó Lucrecia-: ¿Cuántos años tiene el rey Alfonso?
- Peinaré yo canas antes de que a Raimúndez le empiece a crecer pelusa en la barbilla. Tiene apenas 6 años no andáis desencaminada, que su tutor, el conde, lo haya proclamado rey no quiere decir que todo el mundo lo acepte. Incluso aquí están muy divididos Froilán y el obispo de Santiago lo apoyan, y ambos son muy importantes, mucho. Pero si quieren plantar cara de verdad a Alfonso de León, necesitarán bastante más. En Lugo, por lo que he oído, están de parte del leonés. Y esto no va a ser tan sencillo como expulsar a unos cuantos soldados aragoneses y castellanos.
- No lo entiendo, entonces. Si van a perder, ¿Qué es lo que ha cambiado?
- Veamos -Diego hizo un gesto para tratar de simplificar la cuestión-, ¿Qué tendría que pasar, según la Historia correcta?
- Que Galicia no se convierta en un reino independiente de facto. Los partidarios de Alfonso Raimúndez pierden la batalla, en Villadangos, y Alfonso I recupera el control. Pero morirá sin hijos en 1126, Raimúndez reclamará el trono de León y nueve años después llegará a ser coronado Imperator totius Hispaniae.
- Yo no sé si llegará a tanto -Diego le quitó importancia al futuro del infante-. Pero sí que, desde luego, con las fuerzas con las que cuentan sus partidarios ahora, es imposible que Galicia acabe el año siendo un reino.
Victoria pensó en ello, pero insistió.- En el futuro he visto un mapa en el que Galicia aparecía como un reino independiente. Tiene que ser aquí decís que no cuenta con suficientes fuerzas: entonces debe tener algo más.
- ¿El Ministerio utilizaría tropas para cambiar la Historia?
- No quieren cambiarla, quieren mantenerla. Si realmente es tan seguro que Froilaz va a perder, no dependería de que un par de agentes hicieran algo. Y movilizar tropas de una época para luchar en un conflicto de otra podría tener graves consecuencias.
- ¿Entonces?
- Habéis dicho que la batalla se librará en Villadangos,  ¿Por qué allí?
- No lo sé Lucrecia -Admitió Victoria-. Me faltan detalles, tendría que leer algún libro
- No hay tiempo, sólo tenemos unas cuantas horas -Diego lo miró sorprendido.
Rubén Tudela se lo aclaró-: La puerta no se ha reparado del todo, está en bucle.
A medianoche, dejará de ser una Puerta del Tiempo otra vez.


Última edición por janessi1 el Miér Jun 08, 2016 3:15 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: CAPITULO 9 : EL ACABOSE DE LOS TIEMPOS PARTE DOS   Miér Jun 08, 2016 2:13 pm

- Eso complica las cosas -Admitió el herrero-. Bueno, hay una opción podemos cabalgar hasta Ourense, creo que el conde Froilaz y el "rey" Alfonso Raimúndez ahora se encuentran allí. Son 20 leguas mínimo tardaréis siete horas en llegar, y eso reventando los caballos. En cualquier caso tendréis que cabalgar como locos de vuelta, en plena noche, para poder llegar a tiempo a la puerta antes de que se cierre.
Pero debemos hacerlo os conseguiré ropas más adecuadas, -Declaró Diego. Y añadió
- No sois mi Patrulla pero os trataré como si lo fuerais.
Pero gracias a la manera casi suicida con la que los cuatro guiaban a sus caballos, y a la fenomenal resistencia de estos, consiguieron cubrir las 20 leguas en las siete horas previstas. Los animales estaban tan cubiertos de sudor como sus jinetes; cuando se detuvieron a cierta distancia, la imponente altura de las murallas del castillo se les antojó inexpugnable.
- No hace falta entrar en el castillo -Consideró Lucrecia-. Si realmente tiene tantos soldados como para plantar cara al rey de León, habrán bajado a la villa.
Era día de mercado, y Maceda estaba llena de campesinos y comerciantes tratando de hacer un buen negocio. La soldadesca de Froilaz también estaba presente, especialmente en las tabernas, pero aunque hacían bastante ruido, no parecían ser demasiados. Decidieron separarse en dos grupos: Rubén con Lucrecia por un lado y Diego y Victoria por otra, trataron de recabar información y si era imposible, volver a Porriño. Por la razón que fuere, Rubén y Lucrecia avanzaron hasta el callejón, que daba a un campo verde, extenso y con una suave ondulación que acababa convirtiéndose en colina. A su derecha, en las porquerizas, escucharon voces
- El matrimonio de Urraca y Alfonso está quebrándose. Tenemos que marchar hacia León, para llevar al rey con su madre y defender nuestra causa.
- Está todo preparado.
- ¿Preparado? -El cazador estaba furioso-. ¡Nos saldrán al paso, es evidente, y yo no veo nada preparado!
Ella se agachó para coger algo que llevaba escondido en una bota; algo pequeño y rectangular. Lo sacó y lo blandió ante el hombre:
- Tendréis vuestro ejército. ¿Cumpliréis vos vuestra palabra? Os pido poco..
- Después querréis más.
- Sólo quiero lo que os dije ni una moneda de oro, ninguna propiedad, ningún título.
- Si cumplís con vuestra palabra.
- Yo cumpliré.
- Entonces tendréis al que guardan en las mazmorras de León. Vivo, sano y salvo. Saldremos dentro de dos días.
Lucrecia estaba muy preocupada, y vio un reflejo de lo mismo en la expresión de Rubén Tudela-. ¿Viste lo que traía escondido?
- A duras penas. Pero ya lo había visto antes.
- Y yo también.
Ya sabían como iba a cambiar la suerte de la batalla de Villadangos. Esa cría (era Pilar Lloverás) tenía la Llave de Ishtar. Se intercambiaron unas pocas frases, y sin más dilación, se lanzaron al galope hacia Porriño junto a Diego y Victoria.
- ¿Y decís que esa cría puede abrir puertas del tiempo con esa tablilla? -Preguntó Diego mientras pasaban junto a Castrum Minei. - Entonces Pedro Froilaz tal vez sí podría derrotar a Alfonso I cuando se enfrenten.
Fue no mucho después cuando divisaron en la distancia una nube de polvo que iba creciendo. Uno o varios jinetes se dirigían hacia ellos desde el oeste:
- Lo he visto -Dijo Lucrecia ante la señal de Diego-. Creo que sólo es uno
- Podríamos tomar posiciones en aquel cerro. Tal vez ocultarnos.
- Tal vez adelantarnos y plantarle cara. Si es que es enemigo.
- Tal vez podríais fijaros un poco -Les interrumpió Victoria.
- Podemos sorprenderlos, un ataque combinado por varios flancos podría dejarnos llegar hasta la puerta.
- ¿Y luego qué, Lucrecia? ¿Acabamos con medio Ministerio mientras buscamos la puerta 24? ¿Y si en esa versión del Ministerio no existe la puerta 24?
- ¿Entonces?
- Volvemos a Maceda, buscamos a esa cría y encontramos su puerta. Ella ha tenido que llegar con una puerta clandestina , y dudo que también esté en bucle. Desde allí podremos salir, si no hasta 1962, al menos a otro momento futuro.
- Hay algo que me preocupa más que la Llave de Ishtar -Dijo Rubén.
- ¿Más? -Exclamó Lucrecia.
- Ese prisionero que tiene el rey de León y por el que esa cría está dispuesta a venderse y cambiar la Historia.
Victoria compartía su inquietud pero tenía que ser lógica, reducir el problema a sus componentes esenciales, y tomar una decisión basada en las prioridades:
- Primero hay que quitarle la llave, si se le ponen las cosas difíciles con Froilaz, querrá huir y nos llevará hasta su puerta. Y una vez la controlemos, podemos ocuparnos del prisionero de León.
- Vamos, que quieres que lo hagamos todo.
- Tenemos una pequeña ventaja Rubén las tropas de Froilaz no saldrán de Maceda hasta dentro de dos días. Tenemos ese tiempo para encontrarla y detenerla.
Al llegar aquella noche, divulgaron la descripción de Pilar, y Diego no tardó en dar con quien podía saber de ella:
- Se llama María Pilar Lloverás Martínez. Dicen que es una dama al servicio directo de Doña Urraca, la reina de León y madre del presunto rey de Galicia y se hospeda en un caserío cerca del molino junto a su madre Soledad.
- ¡¡Soledad Martínez¡¡. ¿Esa mujer se ha vuelto a escapar del penal del ministerio?
- ¿Asaltamos la casa?-Pregunto Lucrecia
- Habría que ser más sutiles - Dijo Rubén.
- ¿Qué alternativa proponéis entonces para lograr el objetivo? -Preguntó Lucrecia, un tanto enfadada-. Somos fugitivos del Ministerio, pueden presentarse aquí
- No te angusties he repartido algo de oro para que nos dejen campar por aquí dentro. Desde el piso de arriba hay unas vistas muy interesantes de la casa de la "señorita Lloverás" -Por lo que pasaron junto a las grandes piedras interiores, subieron por la empinada escalera evitando las vigas y ejes del mecanismo y se apretujaron para mirar por el estrecho ventanuco que abrió Diego: el cuarto de Soledad estaba a sólo una docena de metros. Se veía a ella y a su hija dando vueltas por el cuarto como animales encerrados, discutiendo encendidamente con...
- ¡Es Pedro Froilaz! -Susurró Lucrecia-. ¿Pero no dijo que se verían mañana?
- Escuchad.
Pilar y Soledad estaban diciendo que era imposible que debía esperar un día más tal y como habían acordado que no se podía empujar a la magia, cuando uno quisiera tenían que tener al alfa...
- Os recuerdo que me prometisteis un ejército, nunca dijisteis que tuviera que avisaros con un día de antelación.
- Sí, pero...
- Yo os dije que partiríamos en dos días. pero quiero ver el ejército, quiero partir con él, no esperar a estar en el campo de batalla quiero empezar a formar mis tropas.
- Pensad en el factor sorpresa. De esa manera...
- ¡No me deis lecciones de estrategia!
Soledad trató de ser razonable y reducir la tensión:
- A mi hija y a mi jamás se nos ocurriría algo así. Tan solo sugiero esperar un día...
- ¡Enséñame la Llave!, ¡¡Quiero verla ahora¡¡-Seguía Gritándoles Froilaz
- Ya os la mostré ayer. ¿Habéis leído sus propiedades?-Dijo Pilar Lloverás
El conde Froilaz se quedó blanco. Madre e hija quisieron aprovechar su estupor para pasar corriendo a su lado y escapar por la puerta abierta del cuarto.
Pero Froilaz furioso pasó del blanco al rojo desenvainó en pocos segundos la espada y le atravesó el pecho a Soledad Martínez. Pilar y la patrulla gritaron a la vez:
- Nos vamos preciosa-Urgió Alonso, cogiendo a Pilar sin contemplaciones.
Diego bajó al piso inferior de un salto, sin usar las escaleras, salió corriendo hasta donde tenía los caballos negros y los acercó. Froilaz y sus hombres ya salían de la casa cuando ellos arrancaron a trotar hacia el Este. Rubén aún no podía creer que acabaran de matar a Soledad Martínez y secuestra a esa pobre cría. Pero también recordó lo que decía sobre "el alfa"
- ¿Quién o que puede haber en 1111 que sea capaz de eso? -Preguntó Diego, alarmado. Victoria Kent les reveló su sospecha:
- ¿Entendéis? El alfa ¡¡Abraham Levi¡¡¡.¡¡¡El es el prisionero¡¡¡
Pronto llegaron a lo que Diego Rodríguez llamaba "Torres de León" era un castillo impresionante, una verdadera ciudadela que utilizaba parte de la muralla romana para completar su perímetro ovalado. Destacaban tres grandes torres de vigilancia, y un cuerpo central entre dos patios. Al pasar por Astorga, aprovecharon para entrar en la. Catedral habían gastado mucho oro en llegar hasta León desde Galicia (territorio enemigo) sin que nadie hiciera demasiadas preguntas, e iban a gastar casi todo el que les quedaba en poder hablar con el prisionero "especial" de la torre sur.
- El joven adivino -Les dijo el guardia al que habían sobornado con el tesoro de Teodosio-. Ha tenido algunas visitas de la nobleza, pero casi ninguno ha conseguido lo que deseaba. Pero seguro que el rey sabrá hacerlo hablar, les dejaré un rato a solas para que hablen de sus asuntos. ¡Quizás tengan suerte! -Sin embargo, permaneció donde estaba, esperando a que le pagaran la otra mitad prometida. Solo entonces, cuando hubo dejado a dos velas a la Patrulla, golpeó la puerta de hierro, abrió la puerta con una llave enorme, y les dejó paso franco-. ¡Despierta, marrano! ¡Te han venido a ver! -Y se fue canturreando una canción, sin esperar a ver si obedecía, ansioso por contemplar sus nuevas riquezas.
- Abraham Levi: Hemos venido a rescatarte
La mirada del joven Abraham Levi pasaba de uno a otro llena de dudas.
- ¿Por qué queréis liberarme? ¿Por qué querría alguien sacarme de la cárcel?
- Mirad, rabino... -Empezó a decir Rubén.
- Yo no soy rabino. ¡Sólo tengo 23 años!
- Aun no lo es, pero lo será.
- Venimos del futuro, como usted -Continuó Lucrecia.
- Eso sería un engaño muy original. Una estrategia muy aguda por parte del rey, decídselo de mi parte.
La cerradura por fin cedió: no era particularmente buena, pero estaba algo oxidada.
- Estamos en 1111 según el cómputo cristiano -Dijo Victoria-. Dentro de 24 años nacerá en Córdoba, en pleno imperio almorávide, uno de los mayores sabios de su fe: Moshé Ben Maimon, que morirá en Egipto en 1204. ¿Cómo podría saber eso si no pudiera viajar en el tiempo?
- Entonces, ¿Han encontrado otras puertas? ¿Han resuelto el problema de la precisión en las medidas?
- No tengo ni idea de qué está hablando - Aceptó Rubén.
- Las puertas se construyen con un sistema de alta precisión que incluye cálculos muy complicados -Explicó Victoria-. Por eso no pueden abrirse a cualquier fecha en cualquier momento.
- Está usted muy versada en asuntos cabalísticos para ser una mujer
-El judío se frotaba las muñecas liberadas por Rubén-. En fin, aceptaré su ayuda y les agradeceré que me lleven hasta su puerta.
- No tenemos puerta.
- ¿No han viajado aquí desde el futuro?
- Hemos perdido nuestra puerta.
- Ah, entiendo por eso que me buscaban a mí ya me parecía mucho desinterés...
Verán ignoro si en el futuro, si es que tengo un futuro, llegaré a perfeccionar el sistema de viajes para poder construir puertas del tiempo con tanta soltura pero en mi experiencia, lo que he descubierto hasta ahora asegura que no se pueden abrir puertas hacia adelante, solo hacia atrás. No puedo llevarles a su época yo solo quería llegar a esta fecha concreta y, aunque fue la primera prueba , acerté. Lo que no sabía es que la salida daba a un fortín como éste, ni que me toparía de bruces con el rey Alfonso en cuando comenzara a bajar las escaleras, ni... -Sacudió la cabeza-. En fin, que no puedo abrirles una puerta hasta su época, pero sí puedo llevarles hasta la mía, si conseguimos llegar a lo alto de la torre. La bloqueé cuando llegué, desajustando una piedra, para que nadie la atravesara por error hacia el futuro. Pero tendríamos que salir de aquí y subir unos cuantos pisos, y creo que hay demasiados soldados para que eso pueda funcionar. Ni siquiera podríamos cruzar ese pasillo
- Déjenos la fuga a nosotros -Dijo Lucrecia con una sonrisa-. Pero se equivoca en una cosa: Sí que se va abrir una puerta . Y en ese momento abrió una pequeña puerta que había en el suelo oculta en varias capas de paja y hedor
- ¡Guardias, guardias! -Gritaba Rubén y con una pachorra considerable, apareció por la escalera de piedra el vigilante de la mazmorra-. ¡Auxilio! ¡Han desaparecido!
- ¿Las chinches? Ya me gustaría -Respondió el otro, rascándose instintivamente.
- ¡No! ¡El marrano! Chasqueó los dedos y se liberó de sus cadenas. Convirtió a mis hermanos en saltamontes y ¡se volatilizó!
El guardia frunció el ceño con hastío cada día tenía que oír historias inverosímiles en boca de los prisioneros, que parecía que competían por inventar patrañas. A este visitante probablemente habría que encerrarlo con ellos una temporada. Aunque iba a soltar un exabrupto, se quedó mudo y casi soltó la lanza cuando llegó ante la celda: era muy pequeña, y desde el pasillo se veía perfectamente en toda su extensión.
Las cadenas colgaban sueltas, los grilletes abiertos, y un trío de “saltamontes” brincaba por entre la paja del suelo. Las paredes estaban intactas, ninguna otra celda estaba abierta, no había ninguna salida por aquel lado del pasillo, y en el otro extremo había estado él todo el rato.
- ¡Brujería! -Respondió, poniéndose muy blanco.
Sólo con que al guardia se le ocurriese asomar bien la cabeza por la celda...pero estaba demasiado ocupado corriendo despavorido pasillo arriba. Al oír los gritos, Diego, Victoria, Lucrecia y Abraham salieron de nuevo a la celda
- Hablamos luego - Apremio Diego.
El camino de ascenso hasta la torre fue tortuoso y lento la torre tenía muchas otras dependencias ,consiguieron ascender un tramo considerable hasta que, inevitablemente, les dieron el alto.
- ¿Quiénes sois? ¿Y a dónde lleváis al prisionero de Don Alfonso?
- Creedme que lo siento mucho. Habéis hecho un buen trabajo, soldado -Dijo Lucrecia levantando la mano derecha y disparándole una sola vez a la cabeza. El disparo arrancó ecos por los pasillos de la torre, igual que la armadura de gala del capitán al caer de espaldas, inerte. El grupo empezó a correr. Un par de guardias les salieron al paso, y Lucrecia resolvió el encuentro con rapidez y buena puntería. Victoria, preocupada, le llamó la atención:
- Reserva munición, que sólo te quedan dos balas.
La onubense enfundó el arma y desenvainó la espada ropera y la vizcaína en la retaguardia. Diego hizo lo propio con su toledana y fue abriendo paso hacia arriba del torreón. Se había dado la alarma. Derribaron a otros dos guardias leoneses antes de que Abraham exclamara:- ¡Esta es la habitación! ¡Aquí está la puerta!
A estas alturas había voces por toda la torre, los guardias lanzaban voces contradictorias ("¡Se escapa un prisionero!", "¡Proteged al rey!", "¡Nos atacan los gallegos!") y se oían multitud de pasos en su dirección.
Entraron en la cámara , un cuarto alargado, vacío, que rodeaba prácticamente todo el perímetro de la torre; una especie de mirador que daba al exterior, con muchas ventanas que tenían los postigos abiertos. Estaban bastante arriba Levi comenzó a contar las ventanas. Desde el puesto de vigía que había por encima de ellos empezaron a bajar soldados. Lucrecia Hernández los contuvo en la puerta, luchando con todas sus fuerzas y dejando cuerpos malheridos o cadáveres por los escalones, pero aunque obstruían el paso, de más abajo seguían subiendo efectivos.
- Yo los contengo, ¡pero daos prisa, pardiez!
Abraham eligió una ventana que tenía el quicio mellado. Buscó por el suelo de la habitación hasta dar con una piedra rectangular, una especie de adoquín bermejo, que colocó en el hueco de la ventana. Cerró el postigo y abrió la ventana de golpe: en vez del cielo azul de León, lo que aparecía detrás era una negrura impenetrable.
- ¡Ya está! ¡¡Entrad ya¡¡
Y la patrulla dejo el León del 1111 para llegar al Toledo, 1451 por esa puerta
El estudio del joven Abraham Levi estaba lleno de diagramas, cartas celestes, tablillas y modelos a escala de criaturas y máquinas simples. Competían por el espacio con herramientas de carpintería, albañilería y medición que aparentemente no encajaban allí. Sin embargo, lo que hubiera llamado más la atención de cualquiera que entrase allí, era la puerta que se alzaba en el centro de la estancia, en el lugar preeminente; una puerta de madera con un suave arco de piedra a modo de marco
- No sé como voy a poder agradeceros vuestra ayuda. Me sigue llamando la atención que supierais que estaba preso. ¿Es que se habla de mí en el futuro?
- No creo que debamos hablar de eso señor Levi -Dijo Rubén con precaución.
- Es cierto, no es bueno saber mucho sobre el futuro. Nuestro pasado es lo que importa -Le contesto Abraham-. Y vivir cada día de nuestra vida para hacer que valga la pena.
- Usted siga trabajando, siga estudiando -Añadió Victoria-. No se deje amilanar, ni por las circunstancias, ni por el odio, ni por el fuego... -
Lucrecia le lanzó una mirada de aviso, pero ella ya sabía hasta dónde podía llegar
-. Y si algún día realmente lo necesita, si por algún azar cree que la necesidad es máxima, sabrá a quien encomendarse. No olvide el nombre de Isabel de Trastámara
Con un gesto de humildad, Levi cerró los ojos y asintió, estaba tan agradecido que les invito a que se quedaran en su casa hasta que pudiera hacer una puerta que les llevara al ministerio (Diego pensó que podrían usar la de su época) y Levi tras 92 días de duro trabajo al fin lo consiguió, la patrulla antes de entrar por esa puerta 216 le dieron las gracias y se despidieron, dispuestos a seguir adelante con sus planes. La primera sensación compartida por la patrulla tras salir por la puerta 216 fue el sentimiento de familiaridad cuando volvieron a pisar los pasillos del Ministerio. No era su casa, pero los cuatro se sintieron como en casa sobre todo por la decoración navideña. No había cambiado prácticamente nada desde su última visita no esperaban que evitar la independencia de Galicia fuese a cambiar del todo las cosas, pero les deprimía un poco ver que, aparentemente, aún no habían conseguido marcar una diferencia.
- ¿Qué pasará con esa tablilla pagana, la Llave de Ishtar? -Preguntó Diego caminando por uno de los pasillos.- La llevaba esa cría (Pilar Lloverás)
- Es muy probable que desde 1111 se quedara en aquella ciudad al igual que esa cría, que lamentablemente va acabar como su madre el rabino era el alfa que podía hacerla funcionar y sin el Froilaz no le temblara el pulso en …
-No te preocupes Rubén , si solucionamos todo esto podremos salvarlas
-Ojala Lucrecia, ojala bien repasemos hay una puerta, la 101, que nos dejará directamente en Lovaina en 1534.Dijo Rubén
- ¿Y por qué es tan importante ir allí? -Pregunto Lucrecia
- Por Gerardo de Kremer -Siguió el ex pianista-. El que creo el sistema Mercator de cartografía que proyectó las coordenadas y los perfiles con mucha más precisión, hizo que las líneas de longitud fueran paralelas y ayudó a que la navegación fuera más rápida y fiable pero el mapa que habían colgado en el despacho de Aroa de nuestro universo paralelo representaba el mundo en 1962 pero no estaba bien trazado, era PRE-Mercator. Cuando vimos cómo era el siglo XX en la puerta 58, mas que el siglo XX parecía una versión distorsionada del XIX. Sin una navegación segura, el intercambio de ideas y la comunicación entre los continentes se volverá más lenta, tanto como para acabar provocando un siglo de retraso.
- ¿Y qué hay que arreglar con Mercator? -Cuestiono Diego
-Tendremos que averiguarlo tal vez alguien sabotee su trabajo, creo que pasó un tiempo en la cárcel, hacia 1544 o puede que el Duque de Cleveris no llegue a nombrarlo cosmógrafo en 1564 luego estalla la guerra, espero que no tengamos que llegar hasta allí…
- La puerta nos lleva a 1534 ¿Y dices que puede que tengamos que estar 10 ó 30 años detrás de ese tío?
- Paciencia Victoria-Recomendó Diego.- Los problemas, de uno en uno.
Intentaron no demorarse por los pasillos, aunque todo el mundo iba más o menos ocupada en sus asuntos. La patrulla finalmente localizo la puerta 101 y la cruzaron, apareciendo en una calle amplia, bastante transitada y soleada. A su derecha se perdían se extrañaron de que la puerta del tiempo fuese a parar a un lugar tan accesible, una calle con tanto movimiento. Entonces vieron sobre el quicio de la puerta dos aspas cruzadas por encima del dibujo de una calavera, y una corta expresión: "Gevaar! Rotte lotte".
- ¿Sabéis qué significa? -Pregunto Diego.
- Me parece que es flamenco -Aventuró Lucrecia.-Pero no estoy segura, dice algo de tener cuidado con el suelo. Puede que crean que la casa corre peligro de derrumbe, quizás por eso nadie se atreve a entrar.
- ¿Cómo encontraremos a Mercator Ruben?
- Preguntando por su maestro en ésta época aún lo llaman Kremer. Debería estar estudiando, desde hace poco, con su maestro, el matemático Jemme Reinerszoon.
En menos de una hora, alternando español, francés y latín, habían dado con la casa de Jemme Reinerszoon, de dos pisos y con una particular buhardilla en lo alto. En cuanto llegaron ante la morada, se abrió la puerta delantera: apareció un sirviente muy alto que llevaba a un joven rubio cogido por la espalda del justillo. Lo lanzó sin contemplaciones en medio de la calle, se frotó las manos y se metió dentro.
Un instante después volvió y lanzó un par de paquetes junto al desalojado.
- ¡Como hayas roto algo lo pagarás, desgraciado! -O algo parecido, gritó con vehemencia el muchacho desde el suelo, agitando el puño.
- Menudos modales se gastan aquí... -Opinó Diego.
- ¿Estás bien? -Le preguntó Rubén
- Oh, fantástico -Repuso fastidiado el joven, en un castellano con mucho acento
Una joven salió de la misma casa de la que lo habían expulsado: llevaba un vestido con el cuerpo negro, ceñido, y mangas y faldas de color verde; el cabello, recogido, lo tenía cubierto con un pañuelo blanco. Se le acercó atribulada tratando de disculparse:
- ¡Oh, Gerard, lo siento muchísimo! -Dijo en un perfecto castellano.
- ¡Dile a Hans que puede estar contento, Cornelia! Ha desmontado mi torquetum...
- ¿Pero qué ha ocurrido? -La muchacha le ayudó a recoger sus cosas.
- Ah, ¿Tú tampoco lo sabes? Esperaba que me pudieras dar alguna explicación.
- Algo tienes que haber hecho para enfadar así a Jemme.
Gerard Kremer estaba atónito, y había enmudecido de la indignación:
- ¿Podemos ayudarles? -Insistió Diego.
La pareja pareció caer entonces en la cuenta de que había más gente contemplando la escena. No sólo los miembros de la Patrulla, sino otros transeúntes.
- No veo cómo a menos que puedan infundir algo de seso en ese maestro mío.
En serio, no entiendo qué mosca le ha picado: ayer estábamos debatiendo sobre cartografía, con don Gaspar. La discusión provechosa, creía de verdad que estamos cerca de algo importante. Y de repente esta mañana, después de almorzar, ¡zas!
- Quizás podríamos mediar con su maestro aunque solo fuera para descubrir cuál es el malentendido-Le decía Lucrecia
Cornelia casi dio palmas de alegría:
- ¡OH, sí! ¡Serían tan amables! Seguro que Hans ha interpretado mal lo que le haya dicho Jemme, ya sabes que no oye bien de la izquierda. Podemos decir que son unos primos míos de España: yo soy de Salamanca,
- Y, decidnos, Cornelia -Preguntó Diego cuando ya estaban entrando-, ¿El doctor Reinerszoon es vuestro hermano?
- ¡Jajaja! -Rió nerviosamente-. No: Jemme es mi esposo.
Cornelia levantó un dedo como toda advertencia cuando se cruzaron con Hans, el enorme sirviente (más alto incluso que Diego). Aunque le sacaba casi dos cabezas a la señora de la casa, bajó la mirada y les dejó pasar sin poner ningún obstáculo.
Así llegaron a la sala de estar de la casa. En lo alto de una larga escalinata que llevaba al estudio y el observatorio del piso superior, se encontraba el doctor Jemme Reinerszoon. Lampiño, pálido, de mejillas angulosas y mentón prominente, mirada muy inteligente y ceño fruncido.
- Has vuelto -Dijo con voz suave cargada de emociones contenidas.
- Hans ha echado a Gerard de casa, Jemme, e insiste en que tú le diste la orden.
- Y si lo he hecho, ¿Por qué has vuelto?. Mira te aprecio mucho, Gerard… Lo asaltaban emociones contradictorias y no estaba acostumbrado a expresarlas, se veía en su mirada: apreciaba a Gerard pero no quería que estuviera allí... Finalmente se llevó una mano al puente de la nariz, estrecha y afilada, tratando de mitigar la presión que azotaba su cabeza-. ¿Quieres que se quede, Cornelia?
- ¡Por supuesto! No has tenido un colaborador mejor en años, tú mismo lo has dicho.
- Sí, es cierto
- Está bien, entonces -Dijo el doctor-. Puedes volver, Gerard. Te ruego que disculpes el. malentendido.
No había dado ninguna explicación para su abrupto e inexcusable comportamiento, pero para Cornelia y Gerard fue suficiente. Entonces, Jemme hizo un gesto hacia los otros tres individuos:
- Son mis primos -Dijo Cornelia-. De España querían saber cosas sobre tu reloj.
Él viene de la universidad de Barcelona...
- Espero que cenen con nosotros -Fue cuanto dijo antes de retirarse.
Victoria le susurró a Rubén al oído:- Tenemos hasta la cena para que te explique todo lo que sé sobre gnomónica...
Pero este no le prestaba demasiada atención: ¿De verdad nadie más se daba cuenta? Los gestos, las miradas …Cornelia, la esposa de Jemme, estaba prendada de Gerard Kremer. Y el doctor Reinerszoon lo sabía.
- Sobre todo, por favor, no digas "gnómica". La gnomónica es la ciencia de la división de la trayectoria solar, y la gnómica...
- ...Un tipo de refranes griegos, eso lo he entendido. Espero que el resto también...
Rubén había hecho el esfuerzo. Victoria no era, en modo alguno, una experta en aquella rama oscura de la geografía y la astronomía, pero el aun menos solo sabia la historia de Kremmer por encima por eso ella lo había bombardeado con más datos
: ortóstilo, gnomón, unmbra recta y umbra versa, reloj azimutal, analema de Vitrubio... Y por supuesto, el dichoso torquetum y el maldito anillo universal; o, hablando en cristiano, el reloj de Tico en La Vuelta al Mundo de Willy Fogg.
- Van a servir la cena -Les aviso Diego Cuando ambos estuvieron a su altura, los detuvo con un gesto-. Ya sé de qué os conocía. Vosotros fuisteis los camareros de la última misión en Lisboa. No, os preocupéis: eso no cambia mi compromiso con vosotros para que podáis reconducir la Historia por donde debe. Pero María tenía razón: soñó con vosotros, ¿Sabéis? Y creía que no pertenecíais a aquella época
La comida consistió, como plato principal, en unos hermosos filetes de buey, tan contundentes como sabrosos pero sin mucho aparato, pues no parecía que en Flandes se estilasen mucho los condimentos ni el acompañamiento de ningún tipo.
Ni pimientos, ni tomates, ni nada que se le pareciese. Gerard Kremer miraba de reojo a cada sirviente que se le acercaba, y si a alguno lo descubría detrás suyo, pegaba un respingo que parecía que fuese a caer desmayado del susto.
- El anillo meridiano puede hacer las veces de gnomón, si se quiere usar como un reloj solar Explicaba su maestro, Jemme Reinerszoon.
- Pero si se alinea correctamente -Sugirió Rubén, siguiendo su papel-. También puede indicar el día del año en que uno se encuentra, ¿Verdad?
- Esa es una de sus virtudes, por ejemplo. A lo que le veo más posibilidades, sin embargo, es al anillo exterior, el declinado. ¿Qué le parece como alidada?
- ¿En qué sentido? -Preguntó Rubén con su mejor cara de póker.
- Bueno, en el sentido de su utilidad como parte de una dioptra, para medir... -Dejo la frase voluntariamente en el aire. Jemme sospechara de la tapadera de Rubén sino que se estaba percatando de las miradas de su esposa al aprendiz y otra vez le hervía la sangre, tanto como para querer desacreditar tanto como pudiera a su pariente.
- Bueno, claramente, si pudiera...
- ¿La distancia entre dos barcos? ¿La separación entre el Carnero y el León?
¿La curvatura de la Tierra?
- Por supuesto, solo una de esas tres cosas...
- ¿Y cuál sería?
- ¡¡A la mierda la que sabe de todo esto, es mi hermana Victoria es la que ha estudiado los grados, los gnomos y los anillos, y por mucho que sea una mujer le aseguro que puede llegar usted a aprender de ella tanto como de ese Copérnico con el que no quiso ir a estudiar ¡¡ -Se levantó de la mesa Rubén-. Si me disculpan, les dejo que hablen y voy a ir a que me dé el aire lo siento, "prima" -Dijo llamando la atención de Cornelia. Llegó hasta la puerta del comedor, ejecutó un saludo que ya no sabía a qué época pertenecía, y volvió a admitir-. Sí, soy un fraude. Pero en serio escuché a Victoria.
Y se marchó realmente necesitaba alejarse de aquel sinsentido por mucho que la época fuese distinta, no podía pretender ser algo totalmente distinto a lo que era. Y en aquel momento, aquello se podía condensar en algo tan simple como salir a tomar una cerveza. Pero aquello tenia algo bueno: le quitaría a Jemme las ganas de echar a Gerard por el momento. No era un verdadero caso de cuernos: el aprendiz y la esposa del doctor no estaban liados, él ni siquiera se daba cuenta de que el afecto de Cornelia sobrepasaba el de la amistad. Pero en el fondo era peor: las miradas que le lanzaba, inocuas como eran, resultaban dolorosos lanzazos en el amor propio de Jemme.
Lo de aquella casa tenía mala solución...Sus pasos le fueron llevando hacia el centro de la ciudad, y justo cuando empezaba a caer una lluvia fina, vio un cartel con el dibujo de un ave zancuda y las letras "HERBERG".El interior estaba lleno de españoles: castellanos, extremeños, catalanes, andaluces... Era como estar en una tasca donde fluían los chismorreos, los cánticos, las risas y la cerveza.
- No pruebe el vino, amigo -Le dijo el joven Patricio-. Es agua, se lo aseguro, agua con colores. Pero la cerveza... ¡ah, qué cerveza! Con cuerpo, con sabor, con sustancia. .¿Cuál fue su historia? Todos tenemos una historia. -Preguntó Patricio
- No será fácil. Asuntos del corazón.
- ¡Uy, esos son los más complicados y los mas interesantes! -Exclamó Patricio. en ese momento Laura se les unió en la charla y mientras ellos charlaban animadamente Jemme estaba mirando a su invitados sobre todo a Victoria. No estaba cómodo
- Esa inefable intuición femenina me parece que usted sabe o sospecha cosas que no alcanza a decirnos.
- La prudencia -Sonrió Victoria-, Que el maestro sois vos, y prefiero escuchar antes que hablar, y aprender, que abrir la boca y demostrar cuanto ignoro.
- Mal que me pese -Admitió Jemme.
Y así estuvieron un buen rato hasta que Rubén volvió a la casa antes de que nadie pudiera preocuparse demasiado. Estaba de muy buen humor.
- Creo que me voy a dormir. Seguid, seguid con lo vuestro. Gerard, si no te importa, mañana te pediré que me hagas un favor.
- Si está en mi mano...
- Seguro que sí, ya verás. Buenas noches.
Al día siguiente, Cornelia esperaba que Gerard volviera del recado al que le había enviado Rubén como siempre, mirando por la ventana del piso inferior de la casa. Jemme la observaba a sus espaldas, con el rostro congelado en una mueca fría que trataba de ocultar los demonios que se le llevaban.
- No sé qué vamos a hacer -Dijo en voz baja Lucrecia. El ex pianista les había acabado por explicar sus sospechas sobre el triángulo amoroso que se desarrollaba en el domicilio Reinerszoon.
- Espera -Dijo él, a la expectativa.
De pronto, Cornelia dio un gritito de sorpresa, cerró las cortinas, volvió a abrirlas, volvió a gritar, volvió a cerrarlas y se giró. Estaba pálida, y temblorosa.
- ¿Te encuentras bien, mi vida? -Jemme se levantó preocupado y le tendió la mano a su esposa. Parecía a punto de desmayarse o de llorar, pero se encontraba incapaz de decir palabra. Rubén casi no podía aguantarse la risa.
- Mirad, mirad -Les dijo a sus compañeros. Sus compañeros fueron a la ventana del salón. También Jemme, cuando hubo sentado a su desconsolada esposa en un sillón.
Fuera, Gerard volvía del centro de la ciudad, paseando, acompañando como el ex pianista le había pedido a una joven encantadora, tan rubia como él, que se aferraba a su brazo. Los dos reían y casi podría decirse que coqueteaban un poco.
- ¡Es nuestra Laura! -Exclamó Victoria.
- Qué indecencia Alcanzó finalmente a decir Cornelia-. No puedes tener un aprendiz así de descarado, deberías echarle, Jemme.
- ¿Por qué, querida? -Respondió el Doctor, con una sonrisa franca por primera vez en el rostro-. ¡El muchacho es feliz, déjale que viva la vida!
Ella bufó y se marchó hecha una furia.
- Un clavo saca otro clavo -Declaró Rubén Tudela.
Ahora que su esposa había perdido el interés por el joven geógrafo, la Patrulla resolvió los pocos asuntos académicos que aún les ataban a la casa, y se despidieron aprovechando una tregua de la llovizna. Si se daban prisa, quizás aún llegarían hasta la puerta del tiempo sin mojarse. Diego felicitaba a Rubén por su perspicacia a la hora de detectar el problema y resolverlo.
- Kremer pasará a la historia como Mercator, sus mapas ayudarán a entender mejor el mundo y aumentarán enormemente la seguridad de los trayectos entre Europa y América. Eso redundará en un enriquecimiento mutuo de ideas y personas.
En fin 1962 debería parecerse ya mucho más a los que conocemos.
- Entonces, ¿Crees que podemos cruzar la puerta sin miedo a que nos detengan los?
- Me temo que no será tan sencillo Lucrecia-Exclamo Victoria
- Me hubiera extrañado que algo de todo esto lo fuera.
- Aún está el tema de las colonias cuando estuvimos en el despacho del subsecretario el último detalle del mapa que no encajaba era que la mayor parte de Sudamérica seguía siendo española.
- ¿No arreglamos eso cuando evitamos que España evolucionara como un Imperio Romano? -Cuestiono Rubén a la ex abogada republicana
- España conquistó y colonizó América sin necesidad del aparato imperial romano.
La clave, creo que está en lo que provocó que los americanos se independizaran
- Bueno, cada país en su momento, supongo-Le contesto el ex pianista
- Sí, pero hubo un detonante clave. La Constitución de Cádiz de 1812-Dijo Victoria
- ¿La Pepa? ¿Qué tuvo eso que ver?
- Que casi no se aplicó Rubén y que durante su elaboración se hicieron promesas a las colonias, a raíz de la intervención de algunos delegados americanos. Promesas de mejoras que se quedaron en nada y encendieron los ánimos.
- Es decir, que les dieron esperanzas y luego se las quitaron. Normal que la liaran y lucharan por conseguirlo a su manera.
-¿Tenemos alguna puerta disponible? -Preguntó Diego.
- Veamos -Rubén sacó el Listín y se lo dio a Victoria-. A ti se te da mejor esto.
Su compañera estuvo algunos minutos revisando la libreta, haciendo cálculos
- Hay una opción, más larga aunque mucho más segura por varios factores...
Pero no te va a gustar, Lucrecia…
Puerto de Veracruz (México), 1810
- Esto lo hacéis aposta -Dijo la onubense, acongojada, mirando como cargaban la fragata con cajones de azúcar, grana, cacao y varios cofres repletos de monedas.
- Conseguí dos camarotes -Diego acababa de volver de la capitanía-. Y me he informado: entre el pasaje viaja el sacerdote Miguel Ramos Arizpe, al que han elegido diputado de su región, Coahuila.
- Es nuestra primera pista. Podemos tratar de acercarnos a él -Dijo Rubén.
"La preciosa catalana” una fragata de tres mástiles construida en los astilleros de Canet de Mar en 1803 bajo la supervisión de Ramón Carbonell. Sus 16 cañones en cubierta debían protegerla de cualquier pirata demasiado atrevido, mientras que sus 225 toneladas, sus dos cubiertas y su avanzado diseño le permitían transportar mercancías entre el mar de las Antillas y España sin tener que preocuparse por las condiciones agitadas de aquel océano. Todos los camarotes se encontraban en la "cubierta de cañones", que no era realmente tal porque en su conjunto viajaban en la cubierta superior: así llamaban los marineros a la segunda cubierta, por debajo de la línea de flotación, donde antaño había más piezas de artillería pero que en estos tiempos se utilizaban para acoger los cuarteles de la tripulación y el pasaje. En esta ocasión eran sólo seis los pasajeros: Diego, Lucrecia, Victoria, Rubén, el diputado Ramos Arizpe, y un hombre raro que había permanecido encerrado en el camarote número 3 durante todo el trayecto y al que nadie había visto en ningún momento
- ¿Ibas a alguna parte? ¿No deberías estar con el resto de la tripulación?-Preguntó Diego, con frialdad, mientras le obligaba a retroceder fuera de la habitación.
- Sólo venía a comprobar si todo iba bien con el diputado.
- El diputado está de puta madre -Dijo a su espalda Rubén-. Y lo seguirá estando.
El marinero pisó la vela, cargó contra Lucrecia y Rubén, derribándolos y corrió a ciegas hacia las escaleras que subían a cubierta.
- ¡Detenlo! -Gritó Victoria a Diego-. ¡Que no avise a los suyos!
El barco escoró un tanto hacia estribor, y alguien saltó desde una escalera de cuerda, cayendo junto a Rubén. Al principio creyó que era otro marino, pero pronto aquel alguien le pegó un directo a la mandíbula que le hizo girar sobre sí mismo y casi le hizo perder la consciencia. El marinero remató al jugada con un cabezazo directo al plexo solar con el que el ex pianista tropezó con la borda y cayo al mar.
- ¡Hombre al agua! -Gritó Lucrecia con todas las fuerzas de sus pulmones.
Pero sabía que la siguiente sería ella por lo que sin pensarlo dos veces, se lanzó al mar aunque no supiera nadar para salvar a Rubén. A su izquierda estaba el costado de la "Preciosa Catalana", apenas una masa más de oscuridad contra el fondo de negrura que la envolvía por todas partes. Una negrura que amenazaba con absorberla, con llevarla a las profundidades. La lluvia seguía cayendo y un relámpago lejano iluminó otra vez la escena y Lucrecia vio a Rubén, bastante cerca de donde se encontraba. Dio algunas brazadas que no parecían llevarla a ninguna parte, y vio que necesitaría impulsarse con todas sus fuerzas si quería llegar hasta su compañero, no cabía reservar fuerzas, no cabía esperar a otro relámpago. Su compañero del alma , su amor se hundía bajo la superficie cuando ella llegó a su lado y le sostuvo la cabeza por encima del oleaje. No podría arrastrarlo con ella de vuelta al barco, pero no pensaba abandonarlo. La popa de la fragata los sobrepasó, y la onubense se quedó sosteniendo a Rubén en medio de la noche, en medio del océano. Ella empezó a decir el nombre de su compañero desesperada una y otra vez, tragando agua. Necesitaba que Rubén despertara, que se recuperara no podía morir y dejarla sola...
- ¡Nos hundimos! -Balbuceó entonces él.
- Algo así. Algo así...
Entonces Rubén recordó lo que acababa de pasar.
- El barco, ¡tenemos que volver! -Grito angustiado
- ¿Crees que podemos?
- ¡Tenemos que volver!
Y ayudándose mutuamente, comenzaron a nadar en medio de la tormenta.
Cada relámpago les mostraba al barco un poco más lejos, un poco más fuera de su alcance. Pero, al borde de la extenuación, cuando estaban a punto de darse por vencidos, vieron algo distinto:
- ¡Está virando!
- ¿Qué dices?
- ¡Está virando! ¡Estoy segura! Aguanta un poco más, Rubén...
En efecto: el "Preciosa Catalana" había dado media vuelta y volvía de camino hacia ellos. Cuando llegó a su altura había parado de llover.
- ¡Agárrense! -Gritó un marino mexicano lanzándoles una cuerda
Al segundo intento, Rubén logró aferrarla, y con el otro brazo, ayudó a Lucrecia a hacer lo mismo. Ella sacó fuerzas de flaqueza y comenzó a trepar, en un ascenso breve que se le hizo, sin embargo eterno.
- Gracias -Alcanzó a exclamar cuando alcanzó la cubierta.
- Es de bien nacidos ser agradecidos -Respondió una voz conocida.
En cubierta sí que había luz. Varios marineros miraban, incómodos, con lámparas de ojo de buey esa voz era la del misterioso pasajero del camarote número tres, el que había conseguido que diera la vuelta el barco con un par de sencillas órdenes.
- Fin del viaje -Declaró Iñaki Plazaola.
Madrid, 1962
Rubén Tudela se despertó horas mas tarde de pie, atado las manos a la espalda y de sus ataduras partían otras dos que lo anclaban a las paredes a ambos lados. No podía sentarse, girarse ni ir a ninguna parte. Se escuchó el ruido de la puerta al abrirse, y algunos pasos cercanos:
- ¿Dónde están Victoria y Lucrecia? -Fue lo primero que preguntó.
Ante él se encontraban Laura, Patricio, y tras ellos un hombre alto de unos 50 años, vestido como de enterrador
- Están sanas y salvas por el momento, lo lamento mucho pero fuera hay dos guardias y esperan oír un interrogatorio. Tenemos poco tiempo
- ¿Poli bueno, poli malo? -Preguntó Rubén.
- Algo así …
-¿Qué va a pasar con el diputado mexicano?
-No te preocupes por el, Patricio se encargara de salvarlo pero ahora toca un interrogatorio, ya me entiendes…-Le dijo Laura
-Antes debéis escucharme, si de verdad queréis cambiar las cosas hacerlo
Laura asintió y el ex pianista en voz bajita les fue diciendo lo que querían hacer lo de la llave de Ishtar, el alfa, lo de Soledad , Aroa y Pilar, etc..
- Esto es lo que puedo hacer para salvar vuestras vidas -Laura le contó muy rápidamente su plan. Era una locura, era cambiar la muerte por algo demasiado parecido... pero les daba una oportunidad. Rubén aceptó sin dudar
- Lee, memoriza y destruye. No puedes llevar nada.
-Entonces que empiece el espectáculo
- ¡Maldito traidor repugnante! ¡Los de tu calaña me dan arcadas...! -Le gritaba Patricio y tras varios minutos de bofetones…
- Se ha desmayado -Exclamó entonces Laura que dio dos golpes en la puerta, que se abrió enseguida. Dos hombres que empuñaban metralletas estaban al otro lado. Siguieron alerta hasta que los funcionarios hubieron salido y la puerta se cerró.
Esta vez, la luz tardó un poco en apagarse: Rubén abrió la hoja, garabateada a mano con una letra pulcra. Una fecha y una hora, unas coordenadas, el nombre de un piloto, un aeródromo, un mozo de almacén. Nada más. Devoró los pocos datos y, cuando cayeron las tinieblas, hizo lo mismo con el papel. Una hora después mientras Patricio se había ido hacia la preciosa catalana para resolver el asunto de las colonias a Victoria, Lucrecia y Rubén los habían sacado de sus celdas y los habían llevado a lo alto de la escalera del tiempo:
-Se procede a la lectura de la sentencia, proceso de urgencia 15/43V6. Rubén Tudela, Victoria Kent y Lucrecia Hernández, procedentes de una línea temporal bastarda, serán purgados del sistema. De acuerdo con el procedimiento estándar, los reos atravesarán la puerta 157 hacia el 6 de septiembre de 1947, dentro del polvorín de Alcalá de Henares. Según el timing, serán las 21:43 cuando lleguen dos minutos después, el polvorín estallará. La puerta quedará inactiva y el número 157 pasará a reasignación. Esta sentencia es firme e inapelable. ¿Ultimas palabras?
- Sí -Alcanzó a decir Lucrecia-. Que el Iñaki que yo conozco es mucho más digno .
- No es nada personal- Fue todo lo que dijo el ofendido. Iñaki abrió la puerta los empujó dentro, cerró y echó la llave. Se pasó la mano por el pelo que ya raleaba, admitiendo por fin con su gesto el nerviosismo que le producía aquello:
- La subsecretaria ya no asiste a las ejecuciones -Alcanzó a mascullar-. Que cobarde
Mientras Rubén, Victoria y Lucrecia salieron de la oscuridad a un almacén no muy grande, de techo bajo, lleno de cajas de madera sin marcas. Ella dio un paso atrás:
- Son dos minutos. Podemos intentar salir...
- Escuchad nos han sacado. Laura cambió las placas de las puertas. No estamos en el polvorín pero hay que correr.
- ¿Qué estás diciendo?
En el exterior, desde alguna parte, llegaban ruidos convulsos: gritos de hombres, disparos; de pronto, una explosión. Otra explosión, y otra, y otra, cada vez más cercana... De repente, una parte del techo se derrumbó con gran estruendo, dejando a la vista un cielo anaranjado. Lucrecia se abrazó a Rubén, asustada. Él la guió hacia lo que parecía la salida, e incluso fuera no pararon de correr. Estaban en una casita cuadrada en lo alto de un monte. No muy lejos se distinguía un penal el cielo estaba plagado de aviones que dejaban caer obuses, reventando las posiciones del enemigo, y de otros más pequeños que se perseguían a golpe de ametralladora. Aquí y allá se distinguían soldados disparándose, humo negro y los cráteres de las bombas que ya habían estallado. Un segundo obús alcanzó de lleno la casita de la que habían salido providencialmente a tiempo. Entre la lluvia de cascotes, la rodaron tratando de esquivar el desastre, aunque el desastre estaba por todas partes.
- ¡Han destruido la puerta! -Gritó Lucrecia
- ¿Es que querías volver? -Pregunto Rubén
- ¡Esto es el comienzo de la guerra civil ¡. ¿Tienes un plan? -Gritó Victoria.
- El plan es sobrevivir.
- Un poco simple, pero me gusta. ¿Y luego Rubén?
- Buscar a Soledad Martínez, según nos dijeron o por lo menos en nuestro universo paralelo es que ella acabo por primera vez en el penal de Huesca porque quiso salvar a Primo De Rivera por lo que Laura no anda desencaminada, la guerra civil empezó en el litoral , lo que propongo es llegar a Alicante y quedarnos hasta que Soledad aparezca si aparece alrededor de noviembre de 1936. Solo son cinco meses
-No me preocupa luchamos por deshacer todo esto da igual 5 meses ó 5 años.
Haremos que las cosas se reconduzcan-Le contesto Lucrecia
La cosa parecía despejada: salieron de su escondite y siguieron bajando hacia el oeste. Un precipicio de 20 metros hasta la base de la colina les impedía seguir bajando por donde iban. Tomaron un desvío tras unas peñas, y poco después, bajo un árbol, casi se toparon de bruces con dos personas: una enfermera, de espaldas a ellos, junto a un hombre que boqueaba y gemía. La metralla de una explosión o un balazo le habían perforado un pulmón. Ella les oyó llegar, pero no se giró
- Disparen si tienen que disparar; si no, ayúdenme a curar a este hombre, se le va a encharcar el pulmón y no servirá de nada
- Soledad.. -Murmuró ella.
Ahora sí, “la enfermera” volvió la cabeza. La sombra del follaje ocultaba algo sus facciones, pero no impidió que ella siguiera trabajado. Rápidamente entre todos lograron improvisar vendajes como para evitar que siguiera perdiendo sangre.
- Puede salvarse si lo llevamos al hospital de campaña -Dijo Rubén Tudela
- A un campamento nacional. ¿Vestido así? Bueno podemos decir que eres ingeniero con esos suelen tener bastantes miramientos-Decía Soledad. Antes de que ninguno pudiera añadir nada más, oyeron el ruido de un motor que se acercaba.
- Yo creo que ya nos ha visto -Dijo Rubén.
- Mejor, así podemos evacuar al herido.
Lucrecia empezó a hacer señales al motorista para que se les acercara. El sidecar llegó hasta las inmediaciones del árbol, y frenó. El piloto llevaba un uniforme abotonado de arriba abajo, típico de los correos motorizados pero les ayudo a trasladar al herido al hospital de campaña que afortunadamente pudo salvarse . Los días fueron pasando y la patrulla se fueron haciendo íntimos de la Soledad alternativa pero cuando descubrieron que en todas las versiones la mujer quería salvar a Primo De Rivera , tuvieron que impedírselo. Sino la historia y España serian peores
- Vengo del Ministerio como tu -Fue cuanto se le ocurrió decir Rubén en un susurro.
- No lo conseguirás, Soledad -Insistió Lucrecia -.Provocarías una paradoja: no puedes cambiar la Historia que te impulsa a cambiar la Historia. Venimos de una línea paralela. Llevamos muchos meses tratando de restaurar la cronología...
-¿Por qué quieres salvar a Primo De Rivera?.
-Piensa un poco Victoria, si Primo de Rivera se salva la falange y los militares le harían presidente o caudillo, y habría negociado con Hitler que le hubiera tomado mas en serio y habríamos recuperado Gibraltar y el rif por no hablar de que al final de la guerra Juan de Borbón como rey de España gracias a las potencias aliadas y el esta a punto de hacernos entrar en el plan Marshall. Nos vamos a ahorrar años de autarquía y racionamiento, nos vamos modernizar, tendremos una monarquía parlamentaria, un sistema democrático parecido al de las potencias aliadas nos, además de que es mi deber el ministerio del tiempo me ha mandado a salvarlo
-Espera un momento que ya veo por donde vas…¡¡si Primo de Rivera hubiera conseguido ser presidente habríamos entrado en la segunda guerra mundial¡¡
-Umm suena bien lo que vas hacer salvo porque nuestro país habría entrado en un conflicto bélico recién salido de otro, con el coste de vidas y del sufrimiento de miles de personas. Es horrible ¿No te das cuenta?-
-Nadie dijo que seria fácil, pero a la larga nos va ir mejor Victoria. Estoy segura-
-¿En serio quieres que hablemos de futuro?-Le dijo irónicamente Rubén.- Pues muy bien hablemos en nuestro universo paralelo no veras crecer a tu hija, y se criara con el psicópata de tu marido que morirá en diciembre de 1961, te reencontraras con ella pero te mataran delante suya en 1111 y tu hija será secuestrada por Froilaz, para que ponga en marcha la llave de Ishtar como no tendrá el alfa es decir a Abraham Levi posiblemente la maten. Sabemos muchas cosas Soledad, acabaras en Huesca por culpa de la prima de Aroa que se chivara a don Patricio y a Iñaki., te encerraran y te escaparas 15 años mas tarde , te volverán a encerrar y lo demás ya te lo he dicho antes. Yo entiendo que en tu universo paralelo sea tu deber Soledad, pero no en el nuestro ¿y sabes porque?. Porque a veces es mejor dejar las cosas como están porque el precio de evitarlas puede ser demasiado alto. Deja ir al pasado y el rencor Soledad aun estas a tiempo de ser feliz y de que tu hija sea feliz. ¡¡Piensa en ella por primera vez en tu miserable vida¡¡
-¡¡¿No dices que debo dejar ir al pasado Rubén?¡¡. Si Pilar y yo ya estamos muertas…
-¡¡Aun no lo estáis¡¡. ¡¡Pero si sigues adelante te garantizo que acabareis así¡¡
-Yo puedo conseguirte un pasaporte falso para que puedas irte con tu hija a México o Argentina y empezar de nuevo. Tengo contactos, soy Victoria Kent
-Danos la llave de Ishtar, olvídate del ministerio y del pasado y te juro que no te arrepentirás de esa decisión. Es la mejor-Le decía Lucrecia
-Esta bien, confiare en vosotros. No quiero que mi hija muera
-Sabia decisión Soledad esta misma tarde llamo a mis compañeros de partido y mañana o pasado tendrás ese pasaporte-Le contesto feliz Victoria Kent
-Pues cuando ya lo tengas os doy la llave de Ishtar
-No tu nos la ahora, que no nos fiamos-Le decía Lucrecia
-Vosotros me pedís que confíe pero vosotros no lo hacéis conmigo, un pelin injusto
-Bueno ni para ti ni para mi, en cuanto tengas ese pasaporte nos das la llave de Ishtar
-Pero hay otro problema mi marido Augusto, puede pillarme, vosotros no le conocéis..
-No te preocupes que de ese desgraciado nos ocuparemos nosotros-Le contesto Rubén
Y 48 horas mas tarde Soledad ya consiguió su pasaporte y la patrulla la llave de Ishtar, la mujer les dijo que la destruyeran para evitar futuros problemas temporales
-Así lo haremos, por cierto ¿Podemos usar tu puerta clandestina?
-Eso ni se pregunta, usarla llega al ministerio y ya allí que sea lo que dios quiera.
Hasta siempre -Se despidió Soledad en el aeropuerto con una Pilar Lloverás de 27 meses en brazos rumbo a México DF .
Y tras destruir la llave de Ishtar como les dijo Soledad dejaron el Madrid de 1946 usando una puerta clandestina que los dejo en el ministerio de 1962
- ¿Se encuentran bien? -Dijo Iñaki, mirándoles con suspicacia-. ¿Qué tal la misión? No os veo muy bien deberían hablar con Don Patricio y pedirles unos días de vacaciones, creo que la misión de Lisboa les ha afectado más de lo que piensan...
E Iñaki se marchó, dejándoles a solas. Estaban en un descansillo de la escalera de caracol del Ministerio, exactamente donde todo había empezado. Los tres se miraron:
- Lo hemos logrado -Dijo Rubén dándole un abrazo a sus compañeras
-Al fin todo esta como debe estar. ¿Ahora que hacemos? ¿Nos vamos a casa? ¿Lo celebramos?
-Somos españoles ¿No? . Pues vamos a celebrarlo que nos lo merecemos-Dijo Rubén
-Apuesto por lo mismo, nos cambiamos, nos ponemos nuestras ropas de 1962 y nos vamos al Ateneo
-Me gusta ese plan-Exclamo Lucrecia. Y rato después los tres se fueron a tomar un par de copas
Pero Lucrecia no estaba acostumbrada a beber y tras cuatro gintonics se lanzo a besar a Rubén que lejos de rechazarla le siguió el rollo. Por que tal y como el aconsejo a Soledad había que dejar ir al pasado y el rencor para poder ser feliz y el debía dejar atrás y para siempre a Valeria, a su hermano Diego y a Elena .Ya no formaban ni formarían parte de su vida nunca mas . Era hora de concentrarse en su presente y en su futuro, un futuro llamado Lucrecia Hernández y ministerio de tiempo
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janessi1
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MensajeTema: EPILOGO    Vie Jun 24, 2016 9:17 am

Tres años después (24-12-1965)

-Yo os declaro marido y mujer, puedes besar a la novia-Les dijo el párroco a Rubén y Lucrecia
Y segundos mas tarde al salieron de la catedral de la Almudena y todos los empelados del ministerio del tiempo les tiraron pétalos de rosa a los recién casados al salir de la iglesia.
- Como fui la primera en verlos besarse hace mas de tres años y sobre todo soy la madrina de este par de tortolitos, soy la más indicada para decir esto ¡¡Que vivan los novios¡¡-Chillo Victoria Kent
-Eh eh que el padrino de la boda también quiere decir algo o mas bien ordenar algo a los novios,..
¡¡ Yo os ordeno que os queráis mucho y que seáis muy felices¡¡-
-Eso dalo por hecho don Patricio-Exclamo el novio
-Ahora a disfrutar del banquete de bodas y nochebuena..,solo a vosotros se os ocurriría hacer algo así
Mientras eso ocurría en Madrid en México DF también estaban de celebración, en el caso de Soledad Martínez y Pilar Lloverás ambas estaban celebrando el cumpleaños de la segunda y sobre todo la nochebuena y en el caso de Diego Tudela ( que se habría casado el 14 de abril de 1963 con una mujer de ascendencia española llamada Fernanda Monteagudo) el nacimiento de segundo hijo
-Mira Rubencito, este es tu hermano pequeño Octavio-Le decía Diego a su primogénito que tenia 2 años (nació el 22-11-1963)
-Parece ser que papa Noel se ha adelantado y nos ha enviado un buen regalo
-Pues si Fernanda, a mi no se me ocurre regalo mejor-Le contesto el
El tiempo fue pasando y el ministerio consiguió darle caza a Aroa, que consiguió que el gobierno de Franco hiciera funcionar su propio armamento nuclear por lo que el accidente de palomares no se quedo en un susto, Andalucía gracias a ella se convirtió en zona catastrófica por lo que el ministerio del tiempo mando a la patrulla de Rubén Tudela, Lucrecia Hernández y Victoria Kent a solucionar el estropicio provocado por esa mala mujer que finalmente acabo sus días en el penal de Huesca. Tras hacerlo Lucrecia empezó a sentirse mal y aunque ella lo achacaba a las emociones de la misión, Iñaki el subsecretario (don Patricio ya se habría jubilado) la mando a la enfermería hacerse una revisión y no eran emociones. Lucrecia Hernández se entero aquel 10 junio de 1966 que estaba embarazada. Y meses después dio a luz a su primera hija : Valeria pero en ese 8 de enero de 1967 no era el único Tudela que iba a ser padre ya que mientras Rubén ya tenia en brazos a su pequeña , su hermano estaba procreando a su tercer hijo con Pilar Lloverás que finalmente murió al dar a luz por lo que esa niña tuvo que quedarse con Diego Tudela y Fernanda Monteagudo a la que hicieron pasar por melliza de su hermano Luis ya que las dos se pusieron de parto el mismo día (21-09-1967) . Los meses pasaron y en mayo de 1968 Rubén Tudela se estaba preparando para su segunda paternidad que resulto ser otra niña a la que llamaron Consuelo (31-08-1968). Ese día Victoria Kent les planteo a Rubén Tudela y Lucrecia Hernández la posibilidad de retirarse pues cada día estaba mas cansada pero sus compañeros la hicieron recapacitar y finalmente se quedo con ellos, al igual que Diego Tudela que tras las suplicas de su mujer para que no la abandonara decidió quedarse con ella y con sus 4 hijos (Rubén-Octavio-Lucia y Luis) que se convirtieron en cinco el 2 de enero de 1970 (Fernando). Ese día también su hermano Rubén se convertía en padre , de su tercera hija y cuarta hija (Dolores y Sandra). Así paso el tiempo y, el 13-10-1971 Rubén y Lucrecia fueron padres por quinta vez esta vez si fue un niño, al que llamaron Patricio en honor a su ex jefe del ministerio que desgraciadamente falleció el 6 de julio de 1982 y Victoria Kent, afectada por su muerte se retiro del ministerio una semana mas tarde , pero si unos se iban otros llegaban ya que el primer nieto de Diego Tudela llego aquel 13 de julio de 1982, pasaron los años y Victoria Kent murió en 1987 pero antes de hacerlo le dio tiempo de ser la madrina de bautismo de la hija de Valeria Tudela la primogénita (y patrullante del ministerio) de sus adorados compañeros Rubén Tudela y Lucrecia Hernández, niña a la que llamaron Victoria en su honor. Otra década había pasado y el 11 de febrero de 1997 tras 35 años de servicio en el ministerio del tiempo y de haber sido jefa de operaciones y jefe de logística respectivamente Rubén Tudela y Lucrecia Hernández dijeron adiós al ministerio del tiempo. Era hora de disfrutar de sus cinco hijos y sus cuatro nietos (Victoria, Daniel, Cesar y Roxana).
Pero mientras ellos iban a disfrutar de la tranquilidad y el amor que habían creado durante mas de tres décadas , a miles de kilómetros en concreto en México DF la familia Tudela -Monteagudo se estaba hundiendo sin remedio.
-¿Cómo esta Nachito? ¿Como salio de la operación?-Le pregunto angustiado Rubén a su hermana Lucia que era enfermera y había estado intentando salvar a su sobrino
-¡¡Dime como esta mi hijo Lucia, por favor¡¡-Grito desesperado por su silencio
-Nachito murió-Le contesto finalmente su hermana
-¡¡ERES UNA MENTIROSA LUCIA¡¡ ¡¡ERES UNA MENTIROSA ¡¡. ¡¡ A MI HIJO NO LE PASO NADA ¡¡-Le chillo zarandeando histérico a su hermana menor
-Rubén por favor, ella no tiene la culpa -Le suplico su hermano Octavio llorando y abrazando a su hermano mayor para consolarlo por la muerte del joven de 14 años
-¡¡ES MI HIJO OCTAVIO¡¡ ¡¡ES MI HIJO¡¡, ¡¡ME QUIERO MORIR¡¡,
¡¡ME QUIERO MORIR PARA ESTAR CON MI NIÑO¡¡-Grito llorando sin parar.
Pero esos gritos eran tan fuertes que llegaron a la habitación de Diego Tudela que estaba en el mismo hospital pues días antes le habían hecho un bypass
-¿Y esos gritos? . Me parece que es Rubencito-Dijo angustiado intentando levantarse
-Yo no oigo nada, ya tranquilízate-Le contesto su mujer intentando disimular
-¿Cómo nada?. Si esos gritos y esos llantos se oyen durísimo, vamos a ver que esta pasando, ayúdame a levantarme Fernanda y ni se te ocurra llevarme la contraria
Dos minutos mas tarde sin prisa pero sin pausa el matrimonio llego a la sala de espera
-Papa , no deberías estar aquí, debes descansar-Le dijo su hijo Fernando
-No pienso irme a ningún lado, hasta que no me digáis que esta pasando. Estoy enfermo del corazón no del oído-Le contesto el y tras mirar a su hijo mayor
.-¿Tu si me lo vas a decir verdad Rubén?
-Nacho murió papa-Dijo su primogénito llorando
- Mi niño-Le respondió acercándose para consolar a su hijo
-Era mi hijo, yo le apoyaba , vivía por y para el , era mío, era mi bebe y ahora se murió papa ¿Qué voy hacer ahora con mi vida?. ¿Qué va a ser de mi?. Primero perdí a Débora, ahora a mi hijo. No tengo nada por lo que vivir
-No digas eso Rubén, nos tienes a nosotros que te adoramos y siempre estaremos contigo -Le decía su hermano Octavio abrazándolo junto a sus padres
-¿Pero como murió?-Pregunto la matriarca a Lucia sollozando
-Parece ser que Nachito fue a comprar un libro a papa a la librería de aquí enfrente y un coche a toda velocidad lo atropello, y llego aquí con un traumatismo craneoencefálico muchas hemorragias internas, tanto Luis como yo y el doctor Mallorca hicimos todo lo posible por salvarlo pero fue inútil-Le respondió ella llorando al recordar a su sobrino.
-Papa debes irte a tu habitación, es vital que en tu estado descanses-Decía Luis
-Vas listo si piensas que voy a dejar solo a tu hermano cuando mas me necesita.
-Es por tu bien, yo se que lo que ha pasado es terrible, pero será mas terrible si tu también te mueres. ¿Es que quieres que tu bypass no haya servido de nada?
-Luis tiene razón, vamos a tu habitación-Dijo Fernanda. Y Diego Tudela
con tristeza no le quedo más remedio que aceptar lo que su hijo y medico le dijeron. El tiempo fue pasando y recién inaugurada la década de los 2000 la familia Tudela-Hernández recibió a un miembro mas ya que Patricio y su mujer se convirtieron en padres de su primer hijo, al que dos años mas tarde se le unió una niña llamada Lucrecia pero mientras unos eran felices otros como Diego Tudela dejaron de sentir pues tuvo un infarto en agosto de 2002 y acabo muriendo mientras que la hora de su hermano llego en junio de 2005, en la cama al lado de Lucrecia y de sus seis nietos , cinco hijos y su bisnieta (Pues su nieta Vicky había sido madre el 19 de marzo de 2004 con 17 años, ya que nació el 31 de octubre de 1986). Y un mes mas tarde le llego el turno a su mujer , su compañera y su gran amor Lucrecia. Ambos fueron enterrados juntos en el mausoleo de la familia de la noble guerrera en Huelva y lo mas importante fueron despedidos por todos los miembros del ministerio del tiempo y de muchos vecinos de la plaza de los frutos , pues Consuelo y Sandra Tudela se casaron con los dos hijos de Loli y Víctor Reyes.
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